ESPECIAL - ENCUENTRO DE MURGA JOVEN
EX MURGUISTAS JÓVENES
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Arriba a la izquierda: Martín Souza Abajo a la izquierda: Daniel Zieleniec A la derecha: Ignacio Alonso |
Si nos ponemos a pensar un poco en el Encuentro de Murga
Joven, hablamos de un fenómeno artístico que comenzó a gestarse a fines del
siglo pasado y que ha hecho mella en nuestra cultura carnavalera. Por allí han
pasado numerosos artistas, muchos de los cuales hoy por hoy pisan tanto los
tablados como el escenario del Ramón Collazo cada febrero. Este encuentro
representó “las primeras armas” de cada uno de ellos y ellas en el género
murguero, enfrentándose por primera vez a la experiencia de compartir su pasión
y las ganas que se desprenden de estar haciendo lo que aman frente a un
público. Incluso hay un aliciente que permanece, y es el hecho de mirar al costado y
saber que tus compañeros y compañeras murguistas en muchos de los casos son
nuevos amigos o amigas que te ha regalado la vida. Ese espíritu es el que tiene
el protagonismo en el Encuentro de Murga Joven, del que Martín Souza, arreglador coral de murga La
Trasnochada, Daniel Zieleniec, integrante y letrista de murga Queso Magro, e
Ignacio Alonso, integrante y letrista de murga La Mojigata, han formado parte
ocupando distintos roles tanto arriba como abajo del escenario. Para descubrir
sus sensaciones respecto a esta importante etapa en su vida artística es que surgió
la posibilidad de realizar esta nota.
¿CÓMO RECORDÁS TU PASAJE POR EL ENCUENTRO DE MURGA JOVEN?
MARTÍN: “Arranqué a participar en el Encuentro de Murga Joven en el
año 2001. Pasé por muchas etapas. En ese año era muy chico, tenía 16 años y las
murgas no disponían de tantos espacios como ahora. De todas formas había una
gran movida, y puntualmente se organizaban cosas en un boliche que se llamaba
La Barraca. Participamos de varios encuentros ahí con La Esquina Peligrosa,
Agarrate Catalina, Queso Magro, y otras murgas. Después en el 2004, el
encuentro se transformó en algo distinto porque no hubo concurso y eso hizo que
el nivel bajara y que las murgas no se vincularan tanto durante ese año. Ya en
mi última etapa siendo partícipe del encuentro desde arriba del escenario,
formé parte de La Trasnochada en los años 2007 y 2008. Éramos un grupo bastante
establecido y cerrado, y no participábamos mucho de las movidas que se
realizaban durante el encuentro. Mi último año como murguista joven fue el de
2010 con Nuay Chance. Recuerdo que la experiencia fue alucinante porque
salíamos de un club desde el cual salían como 5 o 6 murgas más. Nos
relacionamos con personas de otras murgas que artísticamente hacían algo
totalmente distinto a lo que hacíamos nosotros, y disfrutábamos mucho eso.
Desde el punto de vista del encuentro fue un año muy lindo”.
DANIEL: “Tengo muchísimos recuerdos, pero si tuviese que elegir
alguno en particular me quedo con los festejos que se hacían luego de los últimos
fallos de Murga Joven, cuando finalizaba la instancia del Teatro de Verano.
Íbamos a una fuente que había ahí por el Parque Rodó y festejábamos entre
varios integrantes de las distintas murgas que habían participado del
Encuentro. Me acuerdo de festejar con gente de La Mojigata, Murgarrón, La
Catonga, etc. Nos quedábamos de
cantarola hasta que amanecía y estaba buenísimo. No importaba quién había
ganado y quién no. Todas las murgas cantaban arreglos de clásicos murgueros y
los únicos que no sabíamos los arreglos éramos los de Queso Magro. Siempre
tratábamos de copiarlos. De alguna forma nosotros los admirábamos porque en
aquellos años éramos de las murgas que cantábamos peor (risas). Éramos amigos
que habíamos formado una murga y no teníamos tanta facilidad. Aprendimos mucho
tanto del encuentro como de esas instancias informales compartiendo con
compañeros de otras murgas. Después recuerdo mucho los tablados que hacíamos
durante Carnaval. Tal como sigue pasando ahora, las murgas jóvenes podíamos
hacer tablados municipales en febrero. En aquella época, te estoy hablando de
1999 o 2000, éramos pocas las murgas jóvenes que hacíamos tablados. porque la mayoría
se desarmaban o tenían integrantes que salían en Carnaval. En alguno de esos
años prácticamente hacíamos tablados todos los días, porque éramos 2 o 3 murgas
las que podíamos, nomás. En muchas ocasiones nos pasaba a buscar un ómnibus
para hacer los tablados, el cual compartíamos con otras murgas como La Minga.
Recuerdo con mucho cariño esos momentos porque eran muy divertidos. Surgían
cantarolas y nos hacíamos amigos”.
IGNACIO: “Tengo los mejores
recuerdos del Encuentro e Murga Joven, pero siento que aún no he dejado
de participar. Siento que estoy ligado a Murga joven para siempre. Si bien con
La Mojigata participamos solo en 199 y 2000, a lo largo de lo que viene durando
el Encuentro he sido tallerista, monitor, y en ese ambiente conocí a un montón
de gente que hoy es mi referente en cuanto al género de murga. Recuerdo al Don
Bosco lleno de gente, las primeras veces que nos subimos al Teatro de Verano y
las cantarolas que se armaban en torno a la fuente que había en el Parque Rodó
con las demás murgas. Recuerdo también muchos talleres que recibimos de Pitufo
(Edú Lombardo), Gabriela Gómez, Guillermo Lamolle, etc, que nos servían también
para integrarnos con gente de otras murgas y cada uno iba rumbeando para el
palo que más le gustaba. Haciendo memoria recuerdo espectáculos de Queso Magro,
Demimurga, Murgarrón y La Catonga que estaban buenísimos, con ideas muy ocurrentes”.
¿CÓMO VIVISTE LA EXPERIENCIA DE HABER SIDO MONITOR EN EL
ENCUENTRO DE MURGA JÓVEN?
MARTÍN: “La experiencia de haber sido monitor fue increíble. Me
devolvió las ganas de ver Murga Joven y encontrarme con la cantidad de cosas
preciosas que tiene. Desde ese rol encontré un espacio para poder trabajar con
grupos de gente de mi edad o un poco más chica, que eso siempre fue algo que me
gustó. Aporté algunas herramientas para que distintas murgas pudieran destrabar
algunas cosas, ya que las ideas corren por cuenta de las murgas. Los monitores
hacen solo un seguimiento y un acompañamiento, y además brindan una ayuda
artística o buscan fortalecer el vínculo dentro de un grupo. La verdad que
haber trabajado como monitor me dio la posibilidad de conocer un montón de
gente linda, y de ver un montón de movidas que se hacen ahora que están
mortales”.
¿QUÉ TE GENERÓ HABER SIDO DEVOLVEDOR DE LOS ENSAYOS ABIERTOS
DE LAS MURGAS JÓVENES?
DANIEL: “La experiencia de haber sido devolvedor de los ensayos
abiertos de Murga Joven fue fantástica para mí. Primero que nada fue un honor
que me hayan llamado, y después fue un aprendizaje en todo sentido. Tuve que
ponerme a ver los espectáculos desde el lugar de disfrutarlos y rescatar siempre
lo positivo. Y eso está bueno porque todos los espectáculos tienen algo
positivo para resaltar, y aún más en Murga Joven, donde siempre se ven cosas
muy auténticas y esa tarea resulta más fácil. De todas formas, siempre hacés
alguna sugerencia de algo para corregir, pero está genial no ponerse a ver un
espectáculo desde la comparación, y viendo qué murga canta mejor, etc.
Desgraciadamente el público carnavalero tiene esa mirada bastante incorporada,
entonces salirse de ese lugar es un ejercicio muy lindo. Por otro lado ver a
grupos tan diversos con propuestas artísticas tan diferentes entre sí fue algo
hermoso. Eso te abre un poco la cancha para descubrir las maneras en las que
los jóvenes sienten la murga. Realmente vi cosas muy sorprendentes por su grado
de creatividad y locura. Hay murgas de todo tipo, y en esa diversidad está la
riqueza del Encuentro de Murga Joven.
TE TOCÓ SER JURADO DEL ENCUENTRO DE MURGA JÓVEN, ¿CÓMO TE
SENTISTE EN ESE ROL?
IGNACIO: “No estuvo muy bueno haber sido jurado de Murga Joven. Para
empezar es cuestionable tener que juzgar y analizar un espectáculo definiendo
la suerte de murga. Ojalá no tenga que hacerlo más. Algo que quiero agregar es
que al menos en el año que me tocó ejercer ese rol, el jurado era una especie
de monigote, cosa que veo bien porque no debe tener tanta importancia, pero no
me pareció justo que no pudiéramos tener voz y voto a la hora de suspender una
etapa o cuando se toma la decisión de eliminar a un conjunto. Recuerdo que ese
año quedó eliminada una murga y nos entramos por afuera. No estuvo bueno eso.
Lo mejor fue que ese año fui el jurado electo por las propias murgas jóvenes, y
eso fue un reconocimiento precioso. Pese a todo lo que dije haber sido jurado
del encuentro me aportó mucho y siempre aprendés pila. Vi cosas que me
partieron la cabeza, y también vi otras que empezaban a repetirse, con
discursos trillados por las propias murgas jóvenes”.
¿QUÉ COSAS CREÉS QUE LE HA APORTADO LA MURGA JOVEN AL
CARNAVAL?
MARTÍN: “Las murgas jóvenes le aportaron un montón de frescura al
carnaval en cuanto a las maneras de hacer humor. Creo que ahí hay una beta
importante. La búsqueda del humor en el caso de las murgas jóvenes pasa por un
lado totalmente distinto al que el carnaval venía acostumbrado. Musicalmente
creo que carnaval todavía está en otro nivel con respecto a Murga Joven, pero
en materia de libretos creo que la murga joven le ha aportado muchas cosas
positivas al Carnaval. Otro aspecto a destacar es el de la autogestión de las
murgas. Hoy hay un montón de murgas cooperativas que salen en Carnaval y se
iniciaron en Murga Joven trabajando y gestionándose de esa manera, remando
todos para el mismo lado. Esto es algo que no se menciona mucho, pero está
bueno destacarlo”.
DANIEL: “La murga joven le ha impregnado muchas cosas al Carnaval. Pero el Carnaval debe aprender más cosas. El público carnavalero debería aprender a disfrutar más de los espectáculos de las murgas jóvenes y salirse de esa mirada propia del carnaval de febrero. Como no hay un único estilo de Murga Joven, es difícil ver qué ha tomado el Carnaval de ese encuentro, pero las murgas jóvenes tienen otra impronta para plantear sus textos a diferencia de la que se manejaba en carnaval antes de que se diera su llegada. La murga joven es más creativa en ese sentido y critica no solo desde el lugar político partidario, sino que también desde lo social. Además la murga joven ha permitido darle mayor integración a la mujer dentro del género, que a mi entender aún queda camino por recorrer en ese campo. Y lo más lindo es cuando un grupo se llena de experiencias en el Encuentro de Murga Joven y elige seguir su camino dando la prueba para salir en Carnaval. Eso está divino porque las murgas jóvenes crean su identidad dentro del encuentro y no la pierden cuando llegan al Concurso Oficial. Además esto pasa también a nivel individual. Hay pila de murguistas que arrancan en el Encuentro de Murga Joven y luego salen en Carnaval”.
IGNACIO: “Las murgas jóvenes le han aportado mucho al Carnaval, tanto
en lo artístico como en el modo de organización. No recuerdo a muchas murgas
que hicieran reír en la década del 90’, siempre hablando en términos generales
obviamente, Y cuando llegaron las murgas jóvenes, el humor en el género se
empezó a potenciar. Con la murga joven la crítica empezó a tocar otros temas
que no eran los más comunes y la puesta en escena también varió mucho. No estoy
diciendo que todas estas características no existieran en los espectáculos
murgueros anteriormente, pero con la llegada de la murga joven cambiaron algunos
códigos. Por otro lado, las murgas jóvenes llegaron con un encare interno del
grupo que era muy distinto al manejo grupal que tenían la mayoría de las murgas
en el Carnaval. Para mí la murga joven no llegó a rechazar estilos, sino que lo
que sucedió fue que muchas murgas “grandes” comenzaron a tomar elementos de la
murga joven para plantear sus espectáculos, y a trabajar con técnicos que eran
ex integrantes de murgas que provenían de la movida joven. Además creo que la gente de la murga joven le
dio a los murguistas “grandes” un status que hasta ese momento no tenía, porque
era gente que consumía mucha murga y seguía las “carreras” de cada una de las
murgas mayores. Ese status se generó tanto para bien como para mal”.
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