Mostrando entradas con la etiqueta Carnaval 2019. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carnaval 2019. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de julio de 2019


PÁGINAS DE MOMO

MAXIMILIANO TUALA


Maximiliano Tuala en el espectáculo "El Club de los Malos Modales" con Cayó la Cabra



De repente aun siendo chiquito, te encontrás con que no sabés ni cómo ni cuándo, pero en algún momento de tu vida querés estar disfrutando del carnaval pero desde arriba del escenario, con el público enfrente y dando rienda suelta a esa pasión que comenzó a gestarse en tu corazón desde tus primeros años. ¿A cuántos artistas carnavaleros les habrá pasado eso en su infancia? Sin lugar a dudas que a muchos. El caso de Maximiliano Tuala no es una excepción. Su apellido es sinónimo de humorismo y también parodismo, y cuenta con un legado familiar vinculado a estas dos categorías. Sin embargo, se ha consagrado como una de las nuevas figuras de la categoría de murgas a partir de las tantas actuaciones desopilantes que ha tenido la oportunidad de ofrecer en Cayó la Cabra. Su aparición en escena es sinónimo de carcajada, y tan especial es el código que maneja con el público, que en su caso algunos silencios pueden resultar tan graciosos como el mejor remate para un chiste. La entrevista que nos convoca hoy recorre toda su carrera dentro de la fiesta de momo, pero también sus inicios y distintas características que ayudarán a conocer un poquito más a la figura máxima de este último carnaval.

¿CUÁLES SON TUS PRIMEROS RECUERDOS VINCULADOS CON EL CARNAVAL?

“La primera imagen es la de mis abuelos. Conocí al carnaval gracias a ellos que eran los que me llevaban al tablado. Me acuerdo que íbamos al tablado del Jardín de la Mutual que era el que nos quedaba más cerca de casa porque vivíamos en La Unión. Mis tíos era utilero de los humoristas Los Buby’s,  y a veces iba con ellos en el camión. Era un gurí bastante pesado porque me encantaba ir. A veces no entendía nada del espectáculo, pero me encantaba ver a esas personas arriba del escenario, con esos trajes puestos. Gracias a Los Buby’s empecé a enamorarme del carnaval. Me acuerdo que no veía otra cosa que no fuera ese conjunto. A veces veía otra cosa pero cuando llegaba a algún tablado con ellos, como por ejemplo a Contrafarsa en 1998 y a Araca la Cana un año antes, cuando estaba (Luís Alberto) Carballo. Me acuerdo de ponerme a corretear por los tablados pila de veces porque no era de darle mucha bolilla a los demás conjuntos, Para mí estaban Los Buby’s  y nada más (risas). Después empecé a arrimarme un poco a compartir con Los Jokers, que era el conjunto de mi familia”.

¿EN ESE MOMENTO YA TE VEÌAS SALIENDO EN CARNAVAL CUANDO FUERAS GRANDE?

“No. Ni en pedo. No se me pasaba por la cabeza (risas). Sí sabía que me gustaba porque salir en carnaval era como un sueño. Quería hacer lo que esos tipos hacían arriba del escenario del tablado. Me preguntaba si algún día podría hacerlo. Con Fabricio (Speranza) nos criamos juntos y vivíamos en la misma cuadra. Él empezó a ir al tablado junto conmigo y mis abuelos, y conoció al Carnaval también gracias a esas idas al tablado y a Los Buby`s, tal como me pasó a mí. Ambos soñábamos con salir en carnaval, aunque de niño no proyectás mucho”.

¿CUÁLES FUERON TUS PRIMEROS PASOS ACTORALES? ¿RECIBISTE ALGUNA FORMACIÓN?

“Nunca estudié nada. Me arrepiento un poco de no haber estudiado, porque hoy en día tendría más herramientas. Lo que hago es lo que me sale, lo que me dicen, y lo que voy aprendiendo en el camino. Me hubiese gustado estudiar teatro o clown, ya que te aporta una identidad diferente. Hoy en día estudiar se me complica más siendo papá, aunque sé que lo podría hacer. Pasa que soy muy boludo y soy de posponer algunas cosas. Me acuerdo que de chicos con Fabri agarrábamos una humorada de Los Buby’s y la ensayábamos un par de veces. Luego hacíamos la humorada a 3 o 4 vecinos. Me acuerdo que nos maquillábamos y nos vestíamos con ropa vieja. Nos encantaba hacer eso y no sabíamos dónde hacerlo, porque tampoco estábamos muy enterados sobre el Carnaval de las Promesas. Cuando me enteré que existía ya tenía 18 años (risas). Luego ya cuando éramos más grandes nos juntamos con amigos y sacamos una Murga Joven que se llamó Nació de Nalga. Que en parte sigue presente hasta el día de hoy, porque la base del grupo que salía en esa murga, integra hoy Un Título Viejo. Ya después de esa experiencia en el Encuentro de Murga Joven, me invitaron a salir en Los Choby’s en 2012 y no paré”.

¿HAY ALGÚN ARTISTA CARNAVALERO QUE SEA TU REFERENTE?

“Para mí el Pitufo (Edú Lombardo) es el 1 en todo lo que hace. Por más de que no soy músico, reconozco que es un salado. Marcel (Keoroglián) también es otro referente. Freddy González me parece que es otro car, tanto actuando como cantando porque es tremendo bajo. Después Los Buby’s también me marcaron mucho porque todos actuaban y todos remataban los chistes. Recuerdo que otro referente para mí fue Rodolfo Rognone. Era amigo de la familia y venía a comer a casa. Lo que me hacía reír ese tipo era inexplicable. Me empezó a gustar pila el tema de la actuación a raíz de verlo en los Adam’s y otros conjuntos en los que ha salido. La verdad que era un crá”.

¿CÓMO TE TOMÁS LA TAREA DE CONSTRUIR UN PERONAJE? ¿SOS DE SUGERIR COSAS?

“Siempre me han invitado a formar parte de los grupos creativos, y es algo que no me gusta mucho. Soy tímido para tirar alguna idea. Puedo llegar a tirar algo en los ensayos. A veces naturalmente mecho cosas en los tablados y algunas quedan, y otras no. No soy de laburar los personajes porque siento que hago siempre lo mismo. No creo un personaje. Si bien en Las Cabras hemos hecho talleres para crear personajes, el traje te ayuda mucho. Cuando sabés cómo vas a estar vestido, y de qué te vas a valer estéticamente, podés buscar algún movimiento particular. Pero elaborando personajes soy un queso. Me gusta que me planteen todo, y me sugieran cosas para hacer”.

¿CÓMO TE LLEVÁS CON EL ROL PROTAGÓNICO QUE HAS TENIDO QUE TOMAR EN LOS ESPECTÁCULOS?

 “Todavía tengo un grado de timidez. Cuando me subo con la murga sé que tengo a 16 personas más al lado, más el traje y el maquillaje. Todo eso es un escudo que está divino. Pero me acuerdo que en el espectáculo de Madurar tenía que hacer un monólogo final previo a la retirada. Me acuerdo que sufrí mucho a la canción final que iba antes de ese monólogo. Es que al estar en el escenario del Teatro de Verano con todo el público abajo, la mente se te queda en blanco. Por suerte iban apareciendo las palabras de a poquito. Después de ahí me dije “¿Pa’ qué  hago carnaval si lo voy a sufrir?”. Y ahí empecé a disfrutarlo un poco más. Esa era la primera vez que sostenía la escena solo. Después te das cuenta de que la gente está ahí para disfrutar el espectáculo y no está pensando si le vas a errar o no. El que está todo nervioso sos vos”.

¿QUÉ DIFERENCIAS HAY ENTRE EL ENCUENTRO DE MURGA JOVEN Y EL CONCURSO DE CARNAVAL?

“El Encuentro de Murga Joven es divino, y el espacio que te dan es maravilloso. Sobre todo porque no está esa competencia en la que entrás saliendo en carnaval, que hace que te pongas medio bicho, aunque obviamente que hay excepciones. Con las Cabras me acostumbré al hecho de hacer un espectáculo que nos guste a nosotros y luego al público también. Pero lógicamente que cuanto más arriba termines en el concurso, mejor, por el tema del premio, la entrada económica para el año siguiente, y el hecho de no tener que dar prueba de admisión tampoco. Pero Murga Joven tiene un espíritu más amigable. Además podés  sacar la murga sin un mango y metiendo ingenio. Hacés varias jornadas de trajes en las que metés muchas horas y que hacen que tengas otros sentido de pertenencia con el espectáculo. El gustito de que lo que tenés puesto lo hiciste vos, es divino. Incluso varias murgas jóvenes que son cooperativas y han llegado a Salir en carnaval, mantienen ese espíritu y se autogestionan a pulmón. Por más que aparecen algunos sponsors, sabés que tenés que organizar eventos como bailes. En Las Cabras, por ejemplo,  los bailes son el mejor sponsor que la murga tiene. Pero ese sacrificio que se hace, sabés que se va a ver recompensado en el producto artístico que vas a presentar durante todo el año”.

¿CÓMO SE DA TU LLEGADA A LOS CHOBY’S Y QUÉ RECUERDOS TENÉS DEL CONJUNTO?

“Fabricio, (Leonardo) Pacella y el Bicho (Julio Yuane), me invitaron a salir en el conjunto. En ese momento era muy tímido, inseguro, un cagón bárbaro (risas). Se ve que era muy jodón pero entre mis amigos. Ellos me decían “Vos tendrías que hacer estas mismas cosas arriba de un escenario”, y yo les respondía que “ni en pedo”. Por más que de niño lo soñaba, de grande me cuestionaba y decía “Yo no puedo hacer esto delante de mucha gente”. Probé saliendo en Los Choby`s. De a poquito en los ensayos me fueron dando cositas y se me empezó a ir esa timidez. Debutar en la categoría de humoristas habiendo crecido viendo a Los Buby’s, fue algo muy loco. Ese año con Los Choby’s fue bastante particular. Si bien a mí me gusta ensayar bastante y que las cosas salgan bien, no me gusta cuando el tema del compromiso con el ensayo es tan grande que no hay distracciones o momentos para descontracturar un poco. Con Los Choby’s pasaba que la mayoría de las veces arrancábamos con el ensayo, y al rato como ensayábamos en un club que tenía una canchita, si nos pintaba para ir a jugar al fútbol, jugábamos. De repente cortábamos el ensayo por eso. A veces iba algún canal de televisión  o algún medio radial a cubrir el ensayo o hacer alguna nota, y nos encontraban jugando al fútbol (risas). Esas cosas igual hacen que la gente los quiera mucho. Los Choby’s tienen una llegad con la gente que es hermosa”.

LUEGO DE ESA EXPERIENCIA, ¿CÓMO SE TE PRESENTÓ LA OPORTUNIDAD DE FORMAR PARTE DE CAYÓ LA CABRA?

“Siempre me gustó la murga. De chiquito seguía a Contrafarsa y fue lo mejor que me pasó. Me compraba todos los discos. Aparecía una canción de la murga en la radio y la grababa por más que ya estaba en algún disco que tenía. Estaba enfermo (risas). Cuando terminó ese carnaval  con Los Choby’s estaba dispuesto a seguís saliendo en carnaval. Si seguía saliendo en Los Choby’s me iba a encantar, pero en ese momento, Maira (Sepúlveda) que en ese carnaval había salido en Cayó la Cabra me invitó a salir en la murga porque faltaba gente. Un tiempo antes le había dicho a ellas que quería salir en murga y que si había un lugar disponible, me avisara. Ahí me arrimé a la murga y no me fui hasta este año. Me acuerdo que cuando dimos la prueba de admisión con el espectáculo de Madurar, compartimos la etapa con Asaltantes con Patente que era una selección de murguistas, y había tremenda expectativa que en realidad la generaban ellos. La gente piró con nosotros en esa prueba y fue una experiencia divina. Me acuerdo que usamos narices de payaso en la prueba, porque los personajes de ese espectáculo éramos payasos. La gente se preguntaría “¿En qué andará esta gente?” (risas). No me olvido más de esa prueba de admisión”.

DE TODOS LOS ESPECTÀCULOS DE CAYÒ LA CABRA DE LOS QUE HAS FORMADO PARTE, ¿CUÁL RECORDÁS CON MÁS CARIÑO?

 “Es una pregunta difícil porque me gustan todos. Capaz que lo elijo porque fue el primer espectáculo del que formé parte con la murga, pero Madurar fue muy especial. Porque ese año se festejó todo, desde la entrada al carnaval hasta la entrada a la liguilla. Las liguillas siguientes también se festejaron, pero te vas acostumbrando porque sabés que lo que hacés gusta y estás en boca de la gente. Pero ese espectáculo fue el que disfruté más porque me encantaban todos los cuplés y la canción final sigue siendo hermosa, por más que yo no la disfrutaba en el Teatro (risas)”.

¿QUÉ SIGNIFICÓ TU PASAJE POR CAYÓ LA CABRA?

“Significó muchísimo. Me costó pila irme. La Cabras siguen significando mucho para mí porque no me quiero ir. Quiero que sigan las actuaciones de este último espectáculo. Me encanta el grupo y la forma en la que siempre se laburó. Hoy en día soy quien soy gracias a Cayó la Cabra. A mí cuando me saludan en la calle, enseguida me gritan “Vamo’ las Cabras”. Todo eso  se lo debo a la murga. Tengo que sentirme agradecido de que haya gente que escriba cosas para que yo las interprete y que encima a la gente le gustan. Todo es una cadena. Cayó la Cabra es un lugar maravilloso que creo que a cualquiera que le guste el género de murga, le gustaría estar. Es un grupo divino que artísticamente está despegado y encima sabés que vas a hacer tablados y que vas a laburar el espectáculo que ensayes durante todo el año siguiente. Las Cabras siguen siendo parte de mi vida porque esto no se termina acá. Si bien tengo otro laburo, siento que las Cabras tienen mucho más importancia que ese trabajo. Siento que era mi lugar. Me recontra copaba cuando organizábamos los bailes porque me quedaba desde las 9 de la noche hasta las 7 de la mañana metiéndole. Sentía que era mi espacio. Lo sigue siendo pero desde otro lugar”.

¿CÓMO SURGE EL PROYECTO DE UN TÍTULO VIEJO Y CÓMO VIENE EL PROCESO DE ENSAYOS?

“Desde que sacábamos a la murga Nació de Nalga, y habíamos ganado varias veces el Encuentro de Murga Joven, ya se nos pasaba por la cabeza el hecho de dar el paso y salir en carnaval. En ese momento veíamos que un montón de murgas habían podido dar ese salto, y nos preguntábamos por qué no podíamos hacerlo nosotros. Luego esa idea se pinchó. Yo me fui para Los Choby’s y luego empecé a salir en Cayó la Cabra. Fabricio (Speranza) también hizo su camino, encontró su lugar en La Gran Muñeca y pasó por otros conjuntos como Zíngaros. En esos momentos veíamos a la idea de sacar a la murga en Carnaval medio que de costado. Pero hace unos años la idea empezó a tomar más fuerza. En 2018 nos dijimos, “¿por qué no la sacamos para el carnaval 2020?”. Ahí empezamos a hablar más en serio. Esperamos a que pasara en Carnaval y cada uno siguió saliendo en su conjunto, para no enloquecernos y respetar los espacios. Luego de este último carnaval nos polenteamos, y con el grupito que quedaba de Nació de Nalga decidimos darle para adelante. No nos podíamos llamar Nació de Nalga porque no éramos esa murga, sino que solo estábamos algunos de los ex integrantes. Así se fue armando todo y hoy en día ya estamos anotados para dar la prueba de admisión. El proceso de ensayos está siendo hermoso. Es un grupo que si bien hacemos varios que nos conocemos por haber salido juntos, y otros no llegamos a salir juntos pero nos conocemos de la vuelta, nos tenemos que integrar mucho más y seguir conociéndonos. Por eso ya hemos hecho pila de comidas. Ya nos hemos quedado después de varios ensayos a comer un guiso o un asado ahí en el club Repecho que es donde ensayamos. Es necesario que la barra se junte no solo para ensayar sino que también para charlar de la vida. Esas instancias son fundamentales. Estamos ensayando una vez por semana y estamos encarando la preparación de la prueba”.

¿TENÈS ALGUNA CUENTA PENDIENTE EN EL CARNAVAL?

“Si bien en las Cabras hice un montón de amigos, mi cuenta pendiente era salir en carnaval con mis amigos de la infancia. La verdad que salir con la gente con la que yo me crié y que desde chicos íbamos a ver conjuntos de carnaval al tablado, es divino. Hoy en día por suerte se está cumpliendo”.

¿SALDRÍAS DE NUEVO EN LA CATEGORÍA DE HUMORISTAS? ¿EXPERIMENTARÍAS SALIENDO EN ALGUNA CATEGORÍA EN LA QUE NO HAYAS ESTADO?

“Yo creo que sí. No estoy cerrado a ninguna posibilidad. La categoría de parodistas me gusta, y los conjuntos que me llaman más la atención son los del estilo de Momosapiens y Aristophanes. Si bien los otros conjuntos de parodistas también están buenísimos y me encantan, iría más por ese lado. También saldría de nuevo en Los Choby’s, sería algo que me gustaría”.

UNA FRASE PARA COMPLETAR: GRACIAS AL CARNAVAL YO…

“Gracias al Carnaval yo conocí un montón de gente querida. En las Cabras casi que todos son mis amigos. También he tenido beneficios gracias al hecho de salir en carnaval que no hubiese tenido si no saliera. Por ejemplo, hace poquito hicimos una gira con las Cabras por Argentina. Dejé la billetera con todos los documentos en Buenos Aires, y tuve que ir al consulado. Se armó un quilombo bárbaro y estuve metido ahí 2 horas. En la Aduana me reclamaban que no había presentado una foto mía en el papel que me habían solicitado y me derivaron con otra funcionaria. Ya estaba pensando que iba a tener que quedarme ahí a vivir (risas). La funcionaria me dijo “Voy a hacer de cuenta que trajiste la cédula”, porque de lo contrario tenía que llamar a no sé quién para que confirmara mi identidad, y al final dijo “Por favor te pido que no te vayas de las Cabras”. Ahí enseguida pensé “¡Muchas gracias, carnaval! ¡Muchas gracias, Cayó la Cabra!”. Enseguida le di un abrazo, le agradecí y me subí pal’ bondi de nuevo a seguir la ruta con la murga”.

sábado, 13 de julio de 2019


ESPECIAL - ENCUENTRO DE  MURGA JOVEN 


EX MURGUISTAS JÓVENES

Arriba a la izquierda: Martín Souza
Abajo a la izquierda: Daniel Zieleniec
A la derecha: Ignacio Alonso


Si nos ponemos a pensar un poco en el Encuentro de Murga Joven, hablamos de un fenómeno artístico que comenzó a gestarse a fines del siglo pasado y que ha hecho mella en nuestra cultura carnavalera. Por allí han pasado numerosos artistas, muchos de los cuales hoy por hoy pisan tanto los tablados como el escenario del Ramón Collazo cada febrero. Este encuentro representó “las primeras armas” de cada uno de ellos y ellas en el género murguero, enfrentándose por primera vez a la experiencia de compartir su pasión y las ganas que se desprenden de estar haciendo lo que aman frente a un público. Incluso hay un aliciente que  permanece, y es el hecho de mirar al costado y saber que tus compañeros y compañeras murguistas en muchos de los casos son nuevos amigos o amigas que te ha regalado la vida. Ese espíritu es el que tiene el protagonismo en el Encuentro de Murga Joven, del  que Martín Souza, arreglador coral de murga La Trasnochada, Daniel Zieleniec, integrante y letrista de murga Queso Magro, e Ignacio Alonso, integrante y letrista de murga La Mojigata, han formado parte ocupando distintos roles tanto arriba como abajo del escenario. Para descubrir sus sensaciones respecto a esta importante etapa en su vida artística es que surgió la posibilidad de realizar esta nota.

¿CÓMO RECORDÁS TU PASAJE POR EL ENCUENTRO DE MURGA JOVEN?

MARTÍN: “Arranqué a participar en el Encuentro de Murga Joven en el año 2001. Pasé por muchas etapas. En ese año era muy chico, tenía 16 años y las murgas no disponían de tantos espacios como ahora. De todas formas había una gran movida, y puntualmente se organizaban cosas en un boliche que se llamaba La Barraca. Participamos de varios encuentros ahí con La Esquina Peligrosa, Agarrate Catalina, Queso Magro, y otras murgas. Después en el 2004, el encuentro se transformó en algo distinto porque no hubo concurso y eso hizo que el nivel bajara y que las murgas no se vincularan tanto durante ese año. Ya en mi última etapa siendo partícipe del encuentro desde arriba del escenario, formé parte de La Trasnochada en los años 2007 y 2008. Éramos un grupo bastante establecido y cerrado, y no participábamos mucho de las movidas que se realizaban durante el encuentro. Mi último año como murguista joven fue el de 2010 con Nuay Chance. Recuerdo que la experiencia fue alucinante porque salíamos de un club desde el cual salían como 5 o 6 murgas más. Nos relacionamos con personas de otras murgas que artísticamente hacían algo totalmente distinto a lo que hacíamos nosotros, y disfrutábamos mucho eso. Desde el punto de vista del encuentro fue un año muy lindo”.

DANIEL: “Tengo muchísimos recuerdos, pero si tuviese que elegir alguno en particular me quedo con los festejos que se hacían luego de los últimos fallos de Murga Joven, cuando finalizaba la instancia del Teatro de Verano. Íbamos a una fuente que había ahí por el Parque Rodó y festejábamos entre varios integrantes de las distintas murgas que habían participado del Encuentro. Me acuerdo de festejar con gente de La Mojigata, Murgarrón, La Catonga, etc.  Nos quedábamos de cantarola hasta que amanecía y estaba buenísimo. No importaba quién había ganado y quién no. Todas las murgas cantaban arreglos de clásicos murgueros y los únicos que no sabíamos los arreglos éramos los de Queso Magro. Siempre tratábamos de copiarlos. De alguna forma nosotros los admirábamos porque en aquellos años éramos de las murgas que cantábamos peor (risas). Éramos amigos que habíamos formado una murga y no teníamos tanta facilidad. Aprendimos mucho tanto del encuentro como de esas instancias informales compartiendo con compañeros de otras murgas. Después recuerdo mucho los tablados que hacíamos durante Carnaval. Tal como sigue pasando ahora, las murgas jóvenes podíamos hacer tablados municipales en febrero. En aquella época, te estoy hablando de 1999 o 2000, éramos pocas las murgas jóvenes que hacíamos tablados. porque la mayoría se desarmaban o tenían integrantes que salían en Carnaval. En alguno de esos años prácticamente hacíamos tablados todos los días, porque éramos 2 o 3 murgas las que podíamos, nomás. En muchas ocasiones nos pasaba a buscar un ómnibus para hacer los tablados, el cual compartíamos con otras murgas como La Minga. Recuerdo con mucho cariño esos momentos porque eran muy divertidos. Surgían cantarolas y nos hacíamos amigos”.

IGNACIO: “Tengo los mejores  recuerdos del Encuentro e Murga Joven, pero siento que aún no he dejado de participar. Siento que estoy ligado a Murga joven para siempre. Si bien con La Mojigata participamos solo en 199 y 2000, a lo largo de lo que viene durando el Encuentro he sido tallerista, monitor, y en ese ambiente conocí a un montón de gente que hoy es mi referente en cuanto al género de murga. Recuerdo al Don Bosco lleno de gente, las primeras veces que nos subimos al Teatro de Verano y las cantarolas que se armaban en torno a la fuente que había en el Parque Rodó con las demás murgas. Recuerdo también muchos talleres que recibimos de Pitufo (Edú Lombardo), Gabriela Gómez, Guillermo Lamolle, etc, que nos servían también para integrarnos con gente de otras murgas y cada uno iba rumbeando para el palo que más le gustaba. Haciendo memoria recuerdo espectáculos de Queso Magro, Demimurga, Murgarrón y La Catonga que estaban buenísimos, con ideas muy ocurrentes”.  

¿CÓMO VIVISTE LA EXPERIENCIA DE HABER SIDO MONITOR EN EL ENCUENTRO DE MURGA JÓVEN?

MARTÍN: “La experiencia de haber sido monitor fue increíble. Me devolvió las ganas de ver Murga Joven y encontrarme con la cantidad de cosas preciosas que tiene. Desde ese rol encontré un espacio para poder trabajar con grupos de gente de mi edad o un poco más chica, que eso siempre fue algo que me gustó. Aporté algunas herramientas para que distintas murgas pudieran destrabar algunas cosas, ya que las ideas corren por cuenta de las murgas. Los monitores hacen solo un seguimiento y un acompañamiento, y además brindan una ayuda artística o buscan fortalecer el vínculo dentro de un grupo. La verdad que haber trabajado como monitor me dio la posibilidad de conocer un montón de gente linda, y de ver un montón de movidas que se hacen ahora que están mortales”.

¿QUÉ TE GENERÓ HABER SIDO DEVOLVEDOR DE LOS ENSAYOS ABIERTOS DE LAS MURGAS JÓVENES?

DANIEL: “La experiencia de haber sido devolvedor de los ensayos abiertos de Murga Joven fue fantástica para mí. Primero que nada fue un honor que me hayan llamado, y después fue un aprendizaje en todo sentido. Tuve que ponerme a ver los espectáculos desde el lugar de disfrutarlos y rescatar siempre lo positivo. Y eso está bueno porque todos los espectáculos tienen algo positivo para resaltar, y aún más en Murga Joven, donde siempre se ven cosas muy auténticas y esa tarea resulta más fácil. De todas formas, siempre hacés alguna sugerencia de algo para corregir, pero está genial no ponerse a ver un espectáculo desde la comparación, y viendo qué murga canta mejor, etc. Desgraciadamente el público carnavalero tiene esa mirada bastante incorporada, entonces salirse de ese lugar es un ejercicio muy lindo. Por otro lado ver a grupos tan diversos con propuestas artísticas tan diferentes entre sí fue algo hermoso. Eso te abre un poco la cancha para descubrir las maneras en las que los jóvenes sienten la murga. Realmente vi cosas muy sorprendentes por su grado de creatividad y locura. Hay murgas de todo tipo, y en esa diversidad está la riqueza del Encuentro de Murga Joven.

TE TOCÓ SER JURADO DEL ENCUENTRO DE MURGA JÓVEN, ¿CÓMO TE SENTISTE EN ESE ROL?

IGNACIO: “No estuvo muy bueno haber sido jurado de Murga Joven. Para empezar es cuestionable tener que juzgar y analizar un espectáculo definiendo la suerte de murga. Ojalá no tenga que hacerlo más. Algo que quiero agregar es que al menos en el año que me tocó ejercer ese rol, el jurado era una especie de monigote, cosa que veo bien porque no debe tener tanta importancia, pero no me pareció justo que no pudiéramos tener voz y voto a la hora de suspender una etapa o cuando se toma la decisión de eliminar a un conjunto. Recuerdo que ese año quedó eliminada una murga y nos entramos por afuera. No estuvo bueno eso. Lo mejor fue que ese año fui el jurado electo por las propias murgas jóvenes, y eso fue un reconocimiento precioso. Pese a todo lo que dije haber sido jurado del encuentro me aportó mucho y siempre aprendés pila. Vi cosas que me partieron la cabeza, y también vi otras que empezaban a repetirse, con discursos trillados por las propias murgas jóvenes”.  


¿QUÉ COSAS CREÉS QUE LE HA APORTADO LA MURGA JOVEN AL CARNAVAL?


MARTÍN: “Las murgas jóvenes le aportaron un montón de frescura al carnaval en cuanto a las maneras de hacer humor. Creo que ahí hay una beta importante. La búsqueda del humor en el caso de las murgas jóvenes pasa por un lado totalmente distinto al que el carnaval venía acostumbrado. Musicalmente creo que carnaval todavía está en otro nivel con respecto a Murga Joven, pero en materia de libretos creo que la murga joven le ha aportado muchas cosas positivas al Carnaval. Otro aspecto a destacar es el de la autogestión de las murgas. Hoy hay un montón de murgas cooperativas que salen en Carnaval y se iniciaron en Murga Joven trabajando y gestionándose de esa manera, remando todos para el mismo lado. Esto es algo que no se menciona mucho, pero está bueno destacarlo”.

DANIEL: “La murga joven le ha impregnado muchas cosas al Carnaval. Pero el Carnaval debe aprender más cosas. El público carnavalero debería aprender a disfrutar más de los espectáculos de las murgas jóvenes y salirse de esa mirada propia del carnaval de febrero. Como no hay un único estilo de Murga Joven, es difícil ver qué ha tomado el Carnaval de ese encuentro, pero las murgas jóvenes tienen otra impronta para plantear sus textos a diferencia de la que se manejaba en carnaval antes de que se diera su llegada. La murga joven es más creativa en ese sentido y critica no solo desde el lugar político partidario, sino que también desde lo social. Además la murga joven ha permitido darle mayor integración a la mujer dentro del género, que a mi entender aún queda camino por recorrer en ese campo. Y lo más lindo es cuando un grupo se llena de experiencias en el Encuentro de Murga Joven y elige seguir su camino dando la prueba para salir en Carnaval. Eso está divino porque las murgas jóvenes crean su identidad dentro del encuentro y no la pierden cuando llegan al Concurso Oficial. Además esto pasa también a nivel individual. Hay pila de murguistas que arrancan en el Encuentro de Murga Joven y luego salen en Carnaval”.

IGNACIO: “Las murgas jóvenes le han aportado mucho al Carnaval, tanto en lo artístico como en el modo de organización. No recuerdo a muchas murgas que hicieran reír en la década del 90’, siempre hablando en términos generales obviamente, Y cuando llegaron las murgas jóvenes, el humor en el género se empezó a potenciar. Con la murga joven la crítica empezó a tocar otros temas que no eran los más comunes y la puesta en escena también varió mucho. No estoy diciendo que todas estas características no existieran en los espectáculos murgueros anteriormente, pero con la llegada de la murga joven cambiaron algunos códigos. Por otro lado, las murgas jóvenes llegaron con un encare interno del grupo que era muy distinto al manejo grupal que tenían la mayoría de las murgas en el Carnaval. Para mí la murga joven no llegó a rechazar estilos, sino que lo que sucedió fue que muchas murgas “grandes” comenzaron a tomar elementos de la murga joven para plantear sus espectáculos, y a trabajar con técnicos que eran ex integrantes de murgas que provenían de la movida joven.  Además creo que la gente de la murga joven le dio a los murguistas “grandes” un status que hasta ese momento no tenía, porque era gente que consumía mucha murga y seguía las “carreras” de cada una de las murgas mayores. Ese status se generó tanto para bien como para mal”.

viernes, 28 de junio de 2019

ENTRE BAMBALINAS




MAQUILLADORAS DEL CARNAVAL




A la izquierda: Mariela Gotuzzo
Arriba a la derecha: Analía Barboza
Abajo a la derecha: Fiorela Apelo


Cuando uno se sienta a ver un espectáculo carnavalero lo disfruta muchísimo. No solo porque el año parece que no pudiera transcurrir más lento por las ansias de que llegue la fiesta, sino que también por la diversidad de propuestas artísticas que conviven durante un mes en decenas de escenarios. Pero difícilmente en esos momentos uno repare en los detalles técnicos que hacen que el mensaje que brinda cada espectáculo que vemos, se nos sea transmitido de la manera que pretenden los artistas. Ni que hablar que en ese instante también nos cuesta imaginar cuánto trabajo supuso la elaboración de ese espectáculo, incluso para muchas personas que no suben al escenario. Dentro de este grupo de personas que son tan importantes como quienes nos deleitan en escena, se encuentran las maquilladoras y los maquilladores, los cuales han visto beneficiado a su trabajo a raíz del protagonismo que tiene la televisación de los conjuntos, que nos ofrece la posibilidad de contemplar la estética de cada show con todos sus detalles. A su vez esta labor ha tomado nuevos caminos, con diseños que se relacionan estrechamente con la historia que el conjunto está contando durante su actuación. Para conocer de forma profunda a todo lo que implica el diseño y la ejecución de un maquillaje artístico en Carnaval, vale la pena leer las palabras de Mariela Gotuzzo, maquilladora de la murga La Trasnochada, Analía Barboza, maquilladora de las murgas Agarrate Catalina y La Gran Muñeca, y Fiorela Apelo, quien desde hace años asume la tarea de maquillar a la murga Cayó la Cabra.



¿EN QUÉ MOMENTO COMENZASTE A MAQUILLAR Y CÓMO VIVISTE LA EXPERIENCIA?

MARIELA: “Comencé a maquillar en 1993 a la murga Curtidores de Hongos e forma autodidacta. En ese momento Juan Mascheroni diseñaba el vestuario y me animó para que lo hiciera. Esas esxperiencias fueron increíbles porque si bien no fue un gran maquillaje, sí supe que era algo que quería hacer, investigar y fascinarme con cada forma y color”.

ANALÍA: “Empecé a maquillar a la Demimurga en el 2004 que salía desde el club Miramar. Hice el curso en 2003 con Evangelina Paolino. Hacía el curso junto con mi madre, y Eva luego nos agarró de equipo a mi madre y a mí. Luego en 2005 maquillamos a Momosapiens y a Cyranos, y en 2006 ya empezamos a trabajar con La Margarita, conjunto con el que estuvimos 12 años de corrido hasta 2018. Empezamos a trabajar en equipo y luego mi madre se abrió. Ahí fue cuando llamamos a dos personas más para el equipo. El trabajo siempre ha sido colectivo tanto en el diseño como en la realización. He aprendido un montonazo con la experiencia. Recuerdo que la vez que maquillamos a Demimurga en 2004 tenía terrible cagazo. Si bien conocía a mucha gente del ambiente carnavalero porque en esa época ya salía en Murga Joven, me daba vergüenza porque era chica y tenía 16 años. Además no me imaginaba que el maquillaje artístico iba a ser mi carrera en un futuro, sino que me gustaba explorar y aprender. Tampoco pensaba que iba a evolucionar todo lo que evolucioné y a surgir todo lo que ha surgido”.

FIORELA: “Empecé a maquillar en Carnaval en el año 2008. Hice el curso de maquillaje con José Dorta y en ese año empecé a maquillar con él a los conjuntos con los que él trabajaba en ese momento que eran El Gran Tuleque y Diablos Verdes. Fue una experiencia recontra linda. Yo había hecho el curso de maquillaje porque había tenido un semestre libre en la facultad, y lógicamente porque maquillar era algo que ya me encantaba. Si bien todo empezó como un hobby, luego se terminó transformando en un trabajo y eso estuvo bueno. Simultáneamente al hecho de maquillar en Carnaval, también siempre he maquillado a murgas jóvenes. Empecé a maquillar a Cayó la Cabra en el 2007 cuando empezó a participar en el Encuentro de Murga Joven. Con el paso del tiempo comencé a maquillar con el grupo que tenía junto con amigas pero de forma independiente, es decir, ya no maquillaba más con José. Nuestro primer carnaval fue el de 2011. Ese año maquillamos a La Trasnochada y a Los Carlitos, y la experiencia fue totalmente distinta porque empezamos a asumir un montón de responsabilidades que antes no teníamos. Tuvimos que empezar a hacernos cargo de la compra de materiales y de elaborar los diseños, por ejemplo”.

¿QUÉ ES LO QUE MÁS ME GUSTA DE TU TRABAJO?

MARIELA: “Lo que más me gusta de trabajar en Carnaval es la posibilidad increíble de hacer lo que se te ocurra. No hay techo, y es el mejor canal para expresarse artísticamente”.

A
NALÍA: "Lo que más me gusta de este trabajo es la intensidad que se maneja tanto a nivel emocional como escénico y creativo. Es un mes y poquito al año, pero que implica que nosotras estemos laburando desde muchísimo antes. A veces esa intensidad es difícil de sostener, pero es lo que hace que uno pueda a sacar a flor de piel todas sus emociones y se valga de esa adrenalina para ponerle mayor creatividad al laburo”.

FIORELA: “Maquillar es algo muy cortito. Uno está mucho tiempo trabajando en el diseño y e otros aspectos del maquillaje, pero la ejecución se pasa volando. Es algo muy intenso. Hacer algo y ver el resultado rápidamente me da mucha satisfacción. Trabajo con amigas y compartir esos momentos con ellas es algo muy lindo. Me gusta mucho formar parte del Carnaval desde ese lugar”.

¿CÓMO TE TOMÁS EL TRABAJO DEDISEÑAR UN MAQUILLAJE?

MARIELA: "A la hora de diseñar tengo que ir de la mano con el vestuario. Vestuario y maquillaje son un todo que dialogan entre sí, y lo hacen también con las otras disciplinas. Ambos tienen que transmitir lo que se pretende para la creación de cada personaje. Para el actor carnavalero es una gran herramienta de construcción”.

ANALÍA: “Para diseñar un maquillaje apostamos al trabajo en equipo. Nos reunimos con vestuaristas, iluminadores, puestistas en escena, letristas , y charlamos con el conjunto para saber qué es lo que tiene ganas de presentar a nivel artístico. Entendemos que no somos una parte única que va y maquilla, sino que sabemos que somos parte de un espectáculo. Entonces intentamos que nuestro trabajo esté ensamblado con todas las otras partes y se vea reflejado de la mejor manera en el escenario”.
FIORELA: “Me gusta mucho diseñar el maquillaje poniéndome en el lugar del personaje. Saber quién es ese personaje, qué quiere decir, en qué mundo vive. Los personajes de ficción no viven en nuestro mundo, entonces me imagino en dónde viven y valerme de eso para construir el maquillaje. Otro aspecto importante es que el maquillaje tiene que quedar lindo con el vestuario, tiene que relacionarse con la puesta en escena, y todo es una conjunción. Pero en definitiva construyo los diseños partiendo desde lo conceptual, y me centro en el personaje, más allá de la paleta de colores que maneje el conjunto en escena. Concebir el trabajo de esa forma es lo que más me gusta”. 

¿QUÉ PERSPECTIVAS TENÉS COMO MAQUILLADORA DE ACÁ A 10 AÑOS?

MARIELA: “Es una pregunta muy difícil de responder porque en realidad para la vida no tengo una proyección de acá a 10 años. La vida es muy dinámica y solo me ha enseñado que las certezas no existen. Para mañana te puedo decir que siempre me interesa atravesar nuevos caminos, la búsqueda constante es una meta”.

ANALÍA: “De acá a 10 años lo que te puedo asegurar es que proyecto seguir aprendiendo y formándome. Siempre hay que refrescar conocimientos porque las técnicas avanzan y los materiales cambian. Todo evoluciona y la idea es no quedarme porque siempre hay cosas para aprender. Tengo intenciones de en algún momento poder vivir de esto. Hoy en día no puedo hacerlo. Vivo mi trabajo con mucha intensidad en época de Carnaval que es cuando hay más laburo, y en otros momentos particulares del año como cuando transcurre el Encuentro de Murga Joven, o el Encuentro de Bodypainters. No sé si Uruguay me permitirá poder vivir de esto, quizás tenga que darse en otro lado, pero estoy segura de que quiero seguir avanzando en esta carrera que amo y cumplir ese sueño de trabajar exclusivamente como maquilladora”.
FIORELA: “Mi historia de maquillar en Carnaval está muy asociada con Cayó la Cabra. Si bien he maquillado a otros conjuntos en los que he pasado divino, de aquí a 10 años si me preguntás me parece difícil no imaginarme continuando ahí. Seguramente siga en ese conjunto y quizás a la vez esté en otros conjuntos. Siempre voy a tratar de aprender cosas nuevas, eso sí”.

miércoles, 5 de junio de 2019


PÁGINAS DE MOMO

LEDYS "PANCHITO" ARAUJO

FOTO: Mundo Carnaval

Al mirarlo mientras habla te da la sensación de estar recorriendo cada momento de su carrera artística con él. Es que al final de cuentas entendés que estás hablando con aquella persona que no se animaba a salir en Carnaval hasta que lo recomendó un amigo porque vio sus dotes para hacer reír,  pero al mismo tiempo estás escuchando al Panchito que todo el micro mundo carnavalero conoce porque más allá o más acá, no hay nadie que no haya soltado una carcajada al disfrutarlo en escena. Todos esos condimentos son los que hacen que Ledys Araujo sea quien es dentro de nuestra máxima fiesta popular; una persona que además de regalar su desfachatez arriba del escenario, se hace querer por la gente gracias a su personalidad tan humilde como admirable. Una hora de charla no alcanza para reconocer la grandeza de su figura sobre las tablas, pero sí para ilustrar los pasos de una trayectoria que promete seguirse escribiendo en la memoria de Momo.   

¿CUÁLES SON TUS PRIMEROS RECUERDOS CARNAVALEROS?

“De chiquito vivía en la Ciudad Vieja y mi madre me llevaba a los corsos. También cuando empezamos a vivir en Capurro me llevaba al tablado del Club Fénix. Cuando vivía en ese barrio, frente a casa ensayaba La Escuelita del Crimen, y siempre iba a ver los ensayos con mis hermanas. En casa éramos todos carnavaleros. Después cuando me mudé para el barrio Lavalleja iba siempre al tablado de allí, y es más, hasta me colaba con unos amigos (risas). Siempre me encantó el carnaval desde chico. Mi vieja hacía carnaval en Salto con mi abuelo materno, y ambos salían a cantar por los tablados. Se ve que eso quedó en los genes. De todas formas, el único artista carnavalero en la familia soy yo”.

¿QUÉ CONJUNTOS DEL CARNAVAL MARCARON TU INFANCIA Y ADOLESCENCIA?

“Siempre me acuerdo de La Escuelita del Crimen. Otro conjunto que me marcó fue Diablos Verdes. También tengo recuerdo de Los Klapper's, Los Gaby’s y Los Walker's. Me gustaba mirar más a los humoristas y a los parodistas. No era muy murguero. Pero La Escuelita del Crimen era algo tremendo. Recuerdo que siempre le decía a mi vieja que me llevara a los tablados en donde actuaba ese conjunto. Ya teniendo 10 años me acuerdo que vi a los Carlitos y a la recordada humorada del vampiro. Quien iba a decir que iba a terminar compartiendo escenario con Cachito (De León) un tiempo después. Eso me pasó con muchos artistas entre los que están Aldo Martínez, Luís Alberto Carballo, y Pinocho (Ariel) Sosa. A todos ellos los veía en la década de los 90 en distintos conjuntos, y ni me imaginaba que iba a terminar saliendo con ellos". 

“¿VOS SOS PANCHITO?”

“Yo trabajaba en el Tienda Inglesa del Parque Posadas y acostumbraba visitar seguido al tablado del Albatros. Salía a las 10 de la noche y veía a los últimos 3 conjuntos, igual. Tenía un compañero de trabajo que había salido en carnaval. Como vio que era muy gracioso y siempre hacía reír al resto de los compañeros, un día me preguntó si quería salir en Carnaval y le dije que me encantaría. Luego de que pasó un tiempo y renunció al trabajo, no lo vi más, pero unos meses después al salir de Tienda Inglesa veo que me estaba esperando en la esquina. Me dijo que tenía que ir tal día a La Teja, a Ameghino y Dionisio Coronel, porque desde ahí salían los Espantapájaros de Medianoche. Me dijo que ya había hablado con el Tano (Eduardo) Di Lorenzo, que era el dueño del conjunto. Me acuerdo que al llegar ni me probaron. Cuando llegué, el Tano me dijo “¿Vos sos Panchito?”. Le contesté que sí y me dijo que ya tenía un personaje para mí. Justo en ese carnaval no terminé saliendo porque me cambiaron el horario en el laburo. Ensayé, pero en diciembre tuve que decir que no podía salir por ese motivo. Pero para el año siguiente sí pude salir y terminé debutando en Carnaval con ese conjunto en 1996. Terminé saliendo en Espantapájaros hasta 2003. Me acuerdo que la gente siempre se mataba de la risa con nuestras parodias. Tuve la oportunidad de hacer una dupla cómica con el Oveja (Ricardo Buzón). Me acuerdo que el primer reconocimiento en Carnaval lo logré estando en ese conjunto, ya que recibí mi primera nominación como figura de parodistas. Perdí, pero estaba nominado con monstruos como Pendota (Miguel Meneses), (Luís Alberto) Carballo y Aldo (Martínez).  La verdad que fue tremenda experiencia y es un conjunto al que quiero mucho, y del que me hice hincha. Aprendí muchas cosas estando ahí, como por ejemplo cómo tenía que pararme y moverme en el escenario. También aprendí mucho sobre los códigos del carnaval. Había mucho compañerismo en Los Espantapájaros. Yo sentía que en ese momento en los conjuntos de parodistas grandes había mucha rivalidad y mucho ego. Agradezco pila a Gilda (Gutiérrez) y al Tano porque en el conjunto siempre hubo un grupo muy unido. De hecho yo actué siempre para el conjunto. Hoy por hoy muchos conjuntos de parodistas hacen lo que empezó haciendo Espantapájaros de Medianoche en ese momento. Nosotros hacíamos siempre alguna parodia sobre una historia uruguaya cuando los demás conjuntos siempre se basaban en historias internacionales. Hoy por hoy, todos los conjuntos de parodistas cuentan historias de acá. Además en mis 4 primeros años en el conjunto hicimos siempre 3 parodias, y era como un sello. Espantapájaros fue mi base para seguir creciendo en el Carnaval”.

“EL ÚNICO PROBLEMA ES QUE…”

“En Los Carlitos en realidad iba a salir para el Carnaval 1999. Te voy a contar esto porque no lo sabe nadie. Cuando salía en Espantapájaros de Medianoche, en 1998 nos maquilló la esposa del Colorado (Ricardo) Aulet. Ahí fue cuando conocí al Colo. Unos meses luego de ese Carnaval lo veo actuando al Colo con Cachito De León en la Rural del Prado. Cuando terminaron de actuar, el Colo me saludó y me presentó a Cachito. El Cacho me saludó y me dijo que me conocía. Diez minutos después el Colo me preguntó si quería que él hablara con Cachito para que yo saliera en Los Carlitos, y le dije que sí. Ahí hablamos con Cacho y le dije que iba a hablar con el Tanto Di Lorenzo para avisarle que me habían hecho una propuesta desde Los Carlitos y que la iba a aceptar. Luego de unos días Cachito me llamó para decirme que el conjunto se reunía tal día, y al llegar ese día Cachito nunca me llamó. Unos días después lo llamé y me atendió su señora. Le comenté que Cacho nunca me había llamado y ella me dijo que él ya tenía el cuadro armado. Luego, en el año 2000, un día Héctor Siete Bove me dijo “¿Sabés por qué no fuiste para Los Carlitos?”. Y ahí me contó que el Tano Di Lorenzo y Cachito De León se habían juntado en el club Honda, ahí en Agraciada y Suárez, que era un lugar frecuentado por directores de conjuntos de Carnaval. Ahí  Cachito le comentó al Tano que yo me iba a sumar a Los Carlitos y quería unas referencias mías. El Tano le dijo que era tremendo muchacho, un pibe de la planta, y que se llevaba tremendo valor, pero que el único problema era que yo era gay (risas). Por ese motivo al final Cachito no me terminó llevando en ese momento a Los Carlitos, cuando era todo una joda del Tano para retenerme en Espantapájaros de Medianoche.  Después el Tano me lo confirmó y me dijo “sos la figura de Los Espantapájaros, le encajé esa para que no te fueras” (risas). Aparte cuando no se dio mi llegada a Los Carlitos, justo dio la casualidad que ellos ganaron 2 años seguidos en la categoría de humoristas. Quién sabe cómo podría haber sido la historia si el Tano no mentía”.

SU PASAJE POR LOS CARLITOS

“Mi último Carnaval con Los Espantapájaros fue el de 2003. Ese año le dije al Tano que hasta ahí había llegado y que de corazón quería probar en otro lado. En ese momento iba a hablar con Horacio Rubino porque quería salir en Momosapiens. Pero un día yo ya me había mudado y vivía independientemente. Ya no estaba más con  mi vieja. Pero una vuelta me llama mi vieja para avisarme que Cachito había ido hasta la casa de ella. Me había ido a buscar para invitarme a salir en Los Carlitos. Así fue como empecé y le dije a Cachito “Pensar que hace 5 años que podría estar saliendo contigo en Carnaval”. No quiero menospreciar a ningún conjunto en el que haya salido, pero Los Carlitos era un grupo de amigos con mucho compañerismo. Yo me divertía. Todos los días deseaba ensayar, e iba al ensayo re feliz. Había tremendo feeling entre todos. La pasé bomba durante esos 4 años en los que salí en el conjunto. Con el Cacho hoy por hoy tengo tremenda amistad, y lo quiero pila. El Carnaval 2004 en el que debuté en el conjunto, fue espectacular, y ni que hablar que el Carnaval 2006 en el que ganamos el primer premio, fue fantástico. En 2004 habíamos quedado terceros en el concurso, que para mí nos mataron ese año porque teníamos a la mejor humorada de la historia del Carnaval que era “El Velorio de Momo”. Y te lo digo así porque realmente estaba muy buena esa humorada. Al volver al conjunto en 2006 luego de mi paso por La Reina de La Teja, Cachito me dijo que en el carnaval anterior había tenido pila de ideas que no había podido llevar adelante porque no estaba yo. Una de las cosas que había querido hacer era el regreso de la humorada del vampiro con el hijo que era gay. También ese año hicimos la humorada del pesebre y la de la escuelita que eran muy buenas. Luego de ese Carnaval viajamos por Estados Unidos. Nos fue de novela. Estaba lleno siempre en todos a los que íbamos. Nuestro primer show fue en New Jersey. Era una cena show para 200 personas, y tuvieron que sacar las mesas porque si no quedaba gente afuera. Terminamos actuando para más de 600 personas. Actuamos también en Atlanta, Miami, Tampa, Boston, Nueva York, Washington, etc. En Los Carlitos salí en 2008”.

“A LA REINA FUI A APRENDER”

“A La Reina de La Teja llegué para el Carnaval 2005 porque me hicieron una muy buena propuesta económica y además me seducía el hecho de que eras un gran título murguero. Pero me di cuenta que la murga no era lo mío. A La Reina fui a aprender porque no tenía noción de lo que era interpretar un cuplé. No es una tarea fácil, sino que es dificilísima. Yo admiro al Negro Claudio (Walter Rojo), y a un montón de cupleteros que la rompen.  Compartía la tarea de cupletear con el oso (Eduardo) Lioi, el flaco José Pintos y Freddy Techera. Yo aprendí mucho del Freddy ese año. Siempre me guiaba a la hora de actuar. El negro Roberto Romero era el que hacía la puesta en escena y también me ayudó mucho. El manejo arriba del escenario es muy distinto al salir en murga, y hacer reír cantando no es para cualquiera. No nos fue bien a nivel de concurso, pero en la calle laburamos pila. La gente se reía mucho en la calle. Con La Reina tuve la posibilidad de viajar a Buenos Aires y a La Plata, y de vivir experiencias hermosas. Vi gente llorando emocionada luego de ver nuestra actuación. Muchos uruguayos que vivían allá nos iban a ver y cantaban clásicos murgueros con nosotros. Fue algo muy emocionante. Haber salido allí fue espectacular. Sin embargo no me sentí cómodo en la categoría de murgas, porque sobre todo me gusta la actuación y el teatro, y tanto los conjuntos de parodistas como los de humoristas me dan esa comodidad. Y después lo otro que tiene la murga es que tenés que estar cantando siempre, y me acuerdo que yo le dije al gato (José Morgade), que dos por tres iba a hacer bulla, porque si cantaba todo el tiempo como lo hacían esos tigres, me quedaba sin voz y no iba a poder hablar (risas)”.

“SOY UN TIPO AL QUE LE GUSTA QUEDARSE EN LOS LUGARES”

“Luego de haber salido en Los Carlitos, varios integrantes nos abrimos y armamos un conjunto nuevo. Me acuerdo que eso a Cachito no le gustó mucho, pero yo entiendo a los dueños de los conjuntos de Carnaval. Así y todo yo soy un tipo al que le gusta quedarse en los lugares y vivir los procesos. En más de 20 años de Carnaval he salido solamente en 5 conjuntos, cuando de repente hay mucha gente que sale esa misma cantidad de años y va de conjunto en conjunto. A veces se cumple un ciclo, como me pasó ahora con Zíngaros. En ese momento con esos compañeros de Los Carlitos dimos la prueba con un nuevo conjunto de humoristas llamado IRPF, y no la pasamos. Finalmente, pese a eso, cuando parecía que no iba a poder salir en Carnaval, termino saliendo en Feelings, la revista de la esposa de Cachito”.

LA LLEGADA A ZÍNGAROS

“Para el Carnaval 2010 iba a salir en De Todas Partes como fuera de concurso. Pero un día, a fines de 2009, cuando laburaba en la tienda Decreto Natural en Fernández Crespo y Uruguay, Gabriel Ramírez, un amigo que también había salido en Carnaval me dijo “¿Por qué no vas a hablar con Pinocho (Sosa)?”. Me averiguó que estaban ensayando en el club Larre Borges y al salir del laburo me llevó en la moto. Al llegar vi que estaban ensayando la parodia de Pinocho. En ese momento alía Jorge Velázquez, que en paz descanse, junto con Claudio Melcon, el Rusito (Gastón) González, etc. Cuando salió el Pinocho lo saludé y le pregunté si había lugar en el conjunto. Me dijo que estaba que ya estaba el cuadro completo. Ahí me confesó que me había estado buscando para invitarme a salir en el conjunto el año anterior pero no me pudo hallar. Como a los 20 días me llama el Huguito, un amigo, y me dice “¿querés salir en carnaval?. Le dije “¿A dónde? ¿A esta altura?”, porque ya era como el 20 de diciembre, por ahí. Me acuerdo que accedí y me llevó en su camioneta sin decirme a qué conjunto me estaba llevando. De repente veo que agarramos Propios (José Batlle y Ordoñez), y luego Avenida Italia. Llegamos al club Miramar y vi que ensayaban los Zíngaros. El Hugo me dijo “¡Mirá a dónde te traje!”. Ahí Pinocho me invitó a salir en el conjunto. Jorge Velázquez se había ido y quedó un lugar para mí. Capaz que si ese día no me arrimaba a ese ensayo, Pinocho no me invitaba”.

¿QUÉ SIGNIFICADO TIENE PARA VOS HABER SALIDO EN ZÍNGAROS?

“Zíngaros es un conjunto grande y taquillero del carnaval. No cualquiera sale ahí. Hay que tener huevos para salir en el conjunto, porque Pinocho es un tipo avasallante y tenés que ir para adelante con él. Si no le seguís la cabeza, no podés salir. Los Zíngaros me dieron prestigio. Yo ya tenía un nombre en el Carnaval, pero ese conjunto me dio más popularidad. Gané 5 primeros premios en Zíngaros, y era algo que soñaba. Deseaba ganar alguna vez el primer premio con un conjunto de parodistas. Cuando salía en Los Espantapájaros veía que los conjuntos de parodistas pesados siempre ganaban el primer premio. Ganaron Valentinos, Momosapiens, Nazarenos, Zíngaros, y pensaba “¿Cuándo voy a ganar un primer premio con un conjunto de parodistas?”. Ahora voy por la calle y hay gente que me saluda, o también en el bondi, en el súper, en la feria. Incluso el año pasado estaba con mi esposa en un hotel de Orlando en Estados Unidos, y alguien me toca la espalda y me saluda. Era un uruguayo que vivía en el interior del país y estaba vacacionando con su familia. Siempre voy a estar agradecido con todos los conjuntos en los que he salido porque para mí el carnaval es lo más grande que hay. Cuando me preguntan qué oficio tengo, les contesto que lo único que sé hacer es actuar. Ganar 5 primeros premios en 10 años dentro de un conjunto, es tremendo. Más cuando te ponés a pensar que hay gente que ha salido en Carnaval y jamás ha ganado el concurso”.

¿QUÉ CARNAVALES FUERON LOS QUE MÁS DISFRUTASTE EN EL CONJUNTO?

“Los carnavales de 2010 y 2014 son los que más destaco de mi paso por Zíngaros. El de 2010 sobre todo porque fue cuando debuté en el conjunto. Ese año hicimos las parodias de Pinocho y Forrest Gump, que eran tremendas. El Carnaval de 2014 fue muy especial porque a Aldo siempre lo admiré, y lo seguí desde que estaba en Los Walker’s. Hasta me encantaba verlo en Sonora Palacio. Ese año lo conocí personalmente y ahora tengo una amistad bárbara con él. Esos fueron los dos años que más me gustaron”.

¿CON QUÉ COMPAÑEROS HAS TENIDO MÁS QUÍMICA ACTUANDO ARRIBA DEL ESCENARIO?

“Me pasó de tener tremenda química con Aldo, porque siempre me levantó los centros y ha sido un fenómeno en escena conmigo. También recuerdo con mucho cariño el tridente que armamos en 2018 con Fabricio Speranza y con Leonardo Pacella. Nos respetábamos entre los 3 y ninguno quería sobresalir en nada. En Carnaval pasa mucho que hay competencia arriba del escenario, y eso es lo que menos se dice. Hay mucho ego que hace que uno quiera resaltar más que otro. A mí eso no me pasó ni con Pacella ni con Fabricio”.  

“SALIR EN NAZARENOS VA A SER DIFERENTE”

“Con Nazarenos voy a tener la chance de trabajar de otra manera. También se trata de un conjunto grande del Carnaval. Últimamente integrando Zíngaros no me ponía a mirar mucho los otros espectáculos de parodistas, pero en 2017 cuando ganó Nazarenos vi la primera rueda de ellos luego de una noche de tablados con Zíngaros en la que terminamos medianamente temprano de actuar. En ese momento no comenté nada a nadie porque soy de guardarme esas cosas, pero al ver su espectáculo me di cuenta de que ganaban bien el concurso. Siempre fui muy objetivo en ese sentido.  Salir en Nazarenos va a ser diferente. Seguro muestre alguna faceta que la gente no ha visto. A veces uno no explota otras virtudes que tiene porque está desarrollando un estilo y se siente cómodo ahí. El desafío está muy bueno. Siempre hay algo nuevo para aprender y para hacer”.

GRACIAS AL CARNAVAL YO…

“Gracias al Carnaval yo soy Panchito, el que conoce la gente. He hecho muchos amigos gracias a él, y he viajado bastante. Pude cumplir el sueño de subirme a un escenario. Me siento feliz cada vez que escucho los aplausos o la ovación de la gente”.


martes, 28 de mayo de 2019

PÁGINAS DE MOMO


GONZALO IMBERT





Cuando el bichito carnavalero te pica desde pequeño, no hay con qué darle. Más cuando sos uno de los payasos de la familia y compartís esa misma pasión con tu hermano. Hay experiencias que se deben sentir para entenderse, y el hecho de disfrutar del carnaval desde arriba del escenario es una de ellas. El entrevistado es otro de los tantos que cuando niño se deslumbraba viendo a aquellos “titanes” como los describe. Tiempo después el destino le traería la oportunidad de darse el gusto de cantar con muchos de esos monstruos, y hasta entablar amistad con algunos de ellos. Dueño de un gran histrionismo que se ve reflejado cada vez que está en escena, pero sobre todo de un amor incondicional por el Carnaval que no distingue categorías y estilos. Gonzalo Imbert  accedió a compartir media hora de su tiempo para pasear por su trayectoria en nuestra máxima fiesta popular, que si hay algo que la caracteriza es que tiene cuerda para rato.


¿CUÁLES SON TUS PRIMEROS RECUERDOS CARNAVALEROS?

“Lo primero que se me viene es el barrio y la familia. Yo soy de Belvedere, entonces solía ir a tablados como el de Liverpool, o el del Parque Bellán. Como todo niño disfrutaba de ver a esos monstruos gigantes que eran los artistas de todas las categorías. Porque no solo me gusta la murga. Después siempre estuve vinculado al candombe gracias a mi viejo que era uno de los mejores amigos de Eduardo Da Luz. Con mi hermano Álvaro teníamos esa necesidad dentro nuestro de poder subirnos al escenario en algún momento, porque éramos muy payasos los dos. Me acuerdo que decían que éramos los artistas de la familia, pero en realidad éramos unos caretas que siempre estábamos a disposición de lo que los demás  querían que hiciéramos (risas). Mi hermano comenzó a vincularse al teatro siendo adolescente, y yo seguí sus pasos. Él fue el que me terminó arrimando a Arteatro, en donde luego se gestó un conjunto de parodistas del Carnaval de las Promesas que hasta el día de hoy sigue saliendo y se llama Buby’s Bis. En el año 2000 salimos por primera vez los dos juntos en ese conjunto de parodistas”.

¿QUÉ CONJUNTOS TE PARTÍAN LA CABEZA EN ESA ÉPOCA?

“Recuerdo a conjuntos de parodistas como Valentinos y Adam’s, o a murgas como  Saltimbanquis, Los Arlequines, Araca la Cana, Diablos Verdes y La Reina de la Teja. A partir de 1997 había empezado a seguir a Contrafarsa en tiempos en los que se dio el boom de esa murga, y me enamoré de ese estilo murguero al igual que me encantaban los otros. No hay ningún estilo de murga que me guste más, sino que me gusta el género en sí. Obvio que musicalmente tiro más para Sayago, pero dame cualquier estilo que me encanta. Lo importante es estar arriba del escenario cantando”.

¿HABÍA ALGÚN ARTISTA CARNAVALERO QUE FUERA TU REFERENTE?

“De chiquito no tenía referentes. No había ninguna persona que me sirviera de inspiración, sino que lo que me motivaba era simplemente el hecho de compartir escenario con cualquiera de los titanes que miraba desde abajo. Igual hay pila de gente que admiro y con la cual he tenido la oportunidad de compartir algún carnaval. Tuve el honor de salir con Pendota (Miguel Meneses), que en paz descanse. A otros que te puedo nombrar son Pitufo (Edú Lombardo), Marcel (Keoroglián), Edén (Iturrioz), Julio Pérez, y varios veteranos que son simples mortales pero a la vez inmortales arriba del escenario. También un tipo que admiro es Marcelo Pallarés, con quien además mantengo un vínculo de amistad más allá de lo artístico, y otro es Ronald (Arismendi), que es otro veterano titán que me ha enseñado muchísimo lo que es la bohemia y el hecho de entender al Carnaval desde el costado más pasional y no tanto desde lo competitivo”.

¿CÓMO RECORDÁS TU PASAJE POR BUBY'S BIS Y POR ARTEATRO?

“Fue maravilloso. Es algo que nunca voy a olvidar porque fue importantísimo para todos los compañeros y amigos que formamos parte de esa generación. Hoy en día todos estamos haciendo Carnaval en diferentes lugares, y se nota el crecimiento de cada uno. Arteatro ha sido una escuela, y más allá de que luego uno se desvincula de ese lugar por la edad, sin duda que muchos nos hicimos ahí, tanto artística como humanamente”.

¿QUÉ ES LO QUE MÁS TE GUSTA HACER ARRIBA DEL ESCENARIO?

“Lo que más me gusta es ir picoteando en diferentes lados. Me gusta mucho cantar y actuar. Igual actuando me siento más cómodo teniendo participaciones mínimas, ya que no me gusta acaparar demasiado la atención. Me re identifico con el rol de cupletero, pero me encantan las pequeñas participaciones, porque me aburre mucho tener responsabilidades grandes dentro de un espectáculo. Igual si me proponen tener un rol  más protagonista, voy para adelante y lo asumo con todo el compromiso. Durante una gira que hicimos con Asaltantes con Patente por Argentina, Rafael Cotelo, Diego Bello y Danilo Mazzo, que eran los que llevaban adelante los diálogos y el hilo del espectáculo, no pudieron ir de gira con la murga, y con el Pulpa (Maximiliano Méndez), y mi hermano Álvaro tuvimos que asumir esos roles. Si bien sabíamos el texto de memoria lo interpretamos a nuestra manera e incorporamos los personajes a nuestro modo. Fue algo maravilloso”.

“NO ME MUEVE NADIE DE LA MURGA”

“Pese a que me siento bien en todas las aguas, una vez que salí en murga me enamoré de ese género, y es la expresión artística que más me gusta. Pero los parodistas también me encantan porque me gusta mucho actuar, cantar, y también el baile, aunque no soy un virtuoso. En la murga puedo bailar de una manera más cómoda y no tengo que estar siguiendo una coreografía (risas). Elijo la murga por la manera que tiene de expresarse y de decir. Hoy rechazo la posibilidad de salir en otra categoría porque como te dije antes me enamoré de la murga, y además me parece que aún me falta compartir escenario con pila de gente, y poder disfrutar de otros lugares y experiencias. De todas formas yo siempre digo que algún año voy a salir en una comparsa y voy a cantar un milongón, o hacer de gramillero, o podría volver al parodismo. Las categorías de revistas y humoristas no me copan tanto. No le cierro la puerta a ninguna otra experiencia, pero hoy por hoy no me mueve nadie de la murga".

EL DEBUT EN CARNAVAL CON GURRUMINES

“Me vinculé con los Gurrumines junto con un montón de amigos con los que habíamos compartido la experiencia de Buby’s Bis. Lo que me sucedió en ese momento, que me sucede cada año y cuando no me pase seguramente no salga más, es sentir esa adrenalina hermosa de subirse al Teatro de Verano. Obviamente que al debutar en Carnaval te metés en otra vorágine, pero ya venía acostumbrado a subirme al escenario del Teatro de Verano por haber participado en el Carnaval de las Promesas, por lo que no viví ese cambio drástico. Además ese año estaba rodeado de amigos que conocía, y eso ayudó mucho más para que el debut se disfrutara. Haber salido con Pendota fue algo tremendo, y empezar a ser parte de la inmensidad que tienen los espectáculos carnavaleros en pleno concurso con toda la producción que conllevan, fue divino. El conjunto fue una revelación durante esos años y a lo largo del tiempo varios de los que tuvimos la oportunidad de salir allí, hemos recibido reconocimientos en otros lugares”.

¿CÓMO SE DIO LA OPORTUNIDAD DE SALIR EN LA GRAN MUÑECA?

“Yo estaba participando del Encuentro de Murga Joven con una murga que se llamaba Esquina Peligrosa, y también salí un año en La Trasnochada cuando participaba de ese Encuentro. En ese momento me llamaron para salir en La Gran Muñeca y no lo dudé. Les conté a los gurises que me iba para ahí. Me entusiasmaba poder salir en un lugar nuevo con un montón de gente que no conocía, y otra que conocía de otros lugares. La murga estaba viviendo una renovación y el título se había reinventado. Fueron años muy buenos. De los años que estuve en el conjunto, solamente en 2010 no entramos a la liguilla, pero siempre confiamos en nosotros e hicimos espectáculos que gustaban. Me acuerdo que esa fue el primer conjunto que me dió un papel para hacer y eso fue un reconocimiento muy lindo”.

SU PASAJE POR LA LEYENDA

“Haber aceptado esa propuesta terminó siendo algo muy lindo. No soy una persona que generalmente diga que “no” a las propuestas. Hasta 2011 salí en La Gran Muñeca, y luego de ese Carnaval la murga no iba a salir más. Me encontraba sin conjunto y me llamaron Nicolás Grandal y Edén para salir en La Leyenda, que era un título murguero nuevo. Ahí salí con figuras de todo tipo, y fue una experiencia totalmente diferente a La Gran Muñeca. He pasado por todos los estilos murgueros habidos y por haber. Dirigía Ramiro Duarte que es uno de los mejores directores contemporáneos. La murga tenía un estilo muy de la Aduana, y era algo que respetábamos porque salíamos del club Guruyú Waston. Mirar para el costado y ver al Lolo (Marcelo) Iribarne, a Nico Grandal, Damián Dewailly, un poco más lejos a Julio Pérez y Edén Iturrioz, era algo hermoso. Me acuerdo que pude cupletear con el Pastero (Javier Perera). Todos eran unos titanes. Más allá de que no nos fue tan bien a nivel de concurso, fue flor de experiencia pero no era un lugar en el que me hubiera quedado como sí lo hice en otros. Sentí que ese año fue como un puntapié para seguir yendo por distintos lugares. De hecho sucedió que para el carnaval siguiente con varios de ese grupo nos fuimos para Asaltantes con Patente”.

EN ASALTANTES CON PATENTE TUVISTE LA OPORTUNIDAD DE GANAR EL CONCURSO POR PRIMERA VEZ...

“Tal cual. Eso es algo que nunca vamos a desmerecer. En todo concurso a uno le gusta ganar. Pero son dos pesos aparte. Ganar es un reconocimiento maravilloso, pero a los días te despertás y seguís siendo la misma persona más allá del premio. La experiencia más enriquecedora fue haber compartido ese carnaval con un grupo precioso, y salir en un título como Asaltantes con Patente. Ahí conocí a tipos como Maxi Pérez, Marcelo Pallarés y Ronald Arismendi. Haber cantado versos escritos por Carlitos Tanco fue una meta cumplida, ya que tiene la habilidad de escribir cosas que están buenísimas tanto a la hora del humor como también de la crítica. Yo siempre digo que es un mutante. Un ser de otro planeta. Enfrentarnos luego a lo del cambio de título y tener que dar la prueba de admisión para el Carnaval siguiente como Don Timoteo fue algo muy fugaz. Me acuerdo que estábamos cantando la retirada para el Carnaval de 2014 con una letra que mencionaba todo el tiempo a Asaltantes y luego hubo que modificarla. Igual dar la prueba con esa barra, y esto lo digo humildemente pero a la vez elogiando a mis compañeros, fue una pavada. Nos planteamos arrancar de cero pero seguir siendo los mismos, ya que lo único que cambiaba era el nombre de la murga. Una vez que pasamos la prueba el espectáculo se reestructuró, pero estando Carlitos en los textos y teniendo a actores como Diego Bello, Rafa Cotelo y Pablito Aguirrezabal que se había sumado en ese momento, todo fue muchísimo más fácil”.

SUS ÚLTIMOS AÑOS EN DON TIMOTEO

“En 2015 Rafa Perone y el Chino (Álvaro Recoba), deciden no sacar la murga, pero nos prestan el título. Ahí tuvimos la oportunidad de arrimar gente amiga al conjunto, y volví a salir con mi hermano. Desde el principio, Rafa Perrone siempre tuvo el sueño de que Pitufo dirigiera a su murga, y en 2017 se dio esa oportunidad. Pinocho (Pablo Routin) había trabajado como técnico con la murga en años anteriores, haciendo la puesta en escena, pero ese año se le propuso estar arriba del escenario. Artísticamente me saco el sombrero con todos esos monstruos porque he aprendido mucho con ellos. Todo lo que se trabajó en el espectáculo de ese año se terminó viendo reflejado en el producto final”.

¿CÓMO VEÍAS A CAYÓ LA CABRA DESDE ANTES DE INTEGRARLA?

“Eso llegó a través del deseo. Veía a la murga desde que había arrancado y había empezado a estar en boca de todos. Vi siempre a Cayó la Cabra como un lugar en el que ya me sentía parte desde antes de que eso fuera una realidad. Luego de que dejó de salir Don Timoteo, se me presentaron pila de propuestas maravillosas, pero lo que quería era salir en las cabras. Les dije a los gurises que si había una oportunidad, quería salir con ellos. Cuando me llamaron, no lo dudé para nada. No me arrepiento y acá sigo al firme. Lo que sentìs formando parte de esta murga es inexplicable. Tenés que estar adentro para entenderlo. Me encanta la forma de decir las cosas que tiene la murga y el trabajo colectivo que hay. Es la primera vez que formo parte de una cooperativa artística, que abarca muchísimas cosas que se cumplen al pie de la letra. Los espectáculos que presenta la murga me encantan, y además me gusta mucho saber que todos estamos en la misma sintonía artísticamente”.

¿CÓMO VIVISTE ESTE CARNAVAL 2019?

“Lo disfruté muchísimo. Con la murga siento mucha satisfacción. Por suerte trabajamos mucho. En estos 2 años han pasado muchas situaciones dentro del grupo que lo han fortalecido. Cada uno aprende y se va sintiendo cómodo de distintas maneras en los diferentes lugares. Estar en las cabras es como estar en mi casa. Me dan ganas de ir a ensayar, a cantar y a pintarme la cara”.

¿QUÉ CARNAVALES HAS DISFRUTADO MÁS?

“Me quedo con varios años. El debut en la categoría de murgas con La Gran Muñeca en 2009 fue precioso. También me quedo con la retirada maravillosa que cantamos con La Leyenda en 2012. El año 2014 con Don Timoteo me encantó, al igual que el 2015 por haber salido con mi hermano y varios amigos. Obviamente que no me puedo olvidar del año 2017 con las mamis también en Timoteo, que fue uno de los mejores a nivel artístico, y por último me quedo con estos dos años con las Cabras que han sido maravillosos e incomparables uno con el otro”.

¿TENÉS ALGUNA CUENTA PENDIENTE EN CARNAVAL?

 “Me guardo la respuesta porque es algo que se va dando conforme pasa el tiempo. Aún me queda  en el tintero poder compartir escenario con pila de amigos. Pero también me gusta vivir el presente. Me gusta quedarme en los lugares en los que me siento cómodo hasta que cumplo un ciclo y me reinvento en otro lado”.

SI TU CARRERA ARTÍSTICA DENTRO DEL CARNAVAL FUERA UNA FOTO, ¿QUÉ HABRÍA EN ELLA?

“Sería una foto de murga. No sé de qué murga ni con qué gente. Pero sería esa típica foto en el pedregullo, o la que te sacás desde el escenario antes de que se abra el telón. Esa sería la foto que definiría a mi carrera en el carnaval. No le pongas caras a ninguno de los  murguistas. Ahí entrarían todos, hasta la familia, los amigos, las novias, todo”.