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miércoles, 12 de junio de 2019

DESDE LA GESTIÓN

ENCUENTRO DE MURGA JOVEN 2019





Quienes entendemos al arte como a una herramienta transformadora de la sociedad, consideramos que hay ciertos espacios que jamás deben perderse. El Encuentro de Murga Joven es uno de ellos. Cuando una voz generacional aprovecha la oportunidad de plasmar sus formas de decir, pasan cosas increíbles. Y el agregado de valerse de una expresión artística tan hermosa como lo es la murga es lo que hace todo más encantador. Y esa oportunidad está allí, cada año, como viene sucediendo ininterrumpidamente desde 1998 hasta la fecha. Murguistas de entre 12 y 35 años disfrutan de la libertad de interpretar el género que aman por el inmenso placer que ello provoca. Para adentrarse en los detalles que rodean a este fenómeno cultural en vistas a una nueva edición, es que hubo que hablar con Alejandro Méndez, uno de los coordinadores del Encuentro de Murga Joven, quien cumple ese rol desde hace ya 11 años.



¿CÓMO SE VIVIÓ LA ETAPA DE INSCRIPCIONES DE CARA AL ENCUENTRO DE MURGA JOVEN 2019?

"Hubo un plazo de inscripción de 15 días, así que las murgas tuvieron el tiempo de enterarse, aprontar las cosas y hacer la parte más formal. Se inscribieron 54 murgas, y ahora empieza toda la parte de armado con las asambleas, y la confirmación del equipo de monitores, entre otras cosas".

¿CUÁNDO SE ESTIMA QUE LAS MURGAS VAN A CONTAR CON SUS RESPECTIVOS MONITORES?

"Ahora estamos en la etapa del llamado. La última palabra acerca de qué monitor va a ingresar la tiene el TUMP (Taller Uruguayo de Música Popular). Es la institución idónea para eso. Seguramente en 15 o 20 días ya tengamos delineado al grupo de monitores que va a empezar a trabajar en julio". 

LAS FECHAS


"La primera etapa formal que son los ensayos abiertos, se va a desarrollar desde el 28 de setiembre hasta el 13 de octubre. La etapa de muestra va a ir desde el 4 de noviembre, y la duración de la misma va a depender de cuántas murgas lleguen a esa etapa. La etapa de concurso en el Teatro de Verano va a ser desde el 28 de noviembre hasta el 1ero de diciembre inclusive. Previo a esas instancias comienza la etapa de autogestión con las asambleas. Seguramente la primera asamblea sea a finales de junio. En esa asamblea se suele repasar el reglamento del encuentro, se escuchan propuestas de los gurises, y se ve qué instancias se pueden autogestionar como los encuentros de referentes, por ejemplo. Ya hemos tenido algún acercamiento con el TUMP para ir adelantando distintas cuestiones".


¿QUÉ GESTIONES SE ESTÁN REALIZANDO PARA ESTE AÑO?

"Por suerte todos los años son diferentes. Eso es lo que nos seduce de nuestro trabajo porque continuamente aparecen puntas y aristas nuevas. Por ejemplo, el año pasado se organizó el primer foro de Murga Joven, el cual recibió apoyo de la Intendencia de Montevideo, pero sobre todo fue organizado por el TUMP, y la etapa de muestra se desarrolló en el marco de la Bienal de la Juventud. De hecho fue la primer experiencia que tuvimos organizando la etapa de muestra en un escenario ubicado en plena calle, y no en uno barrial como veníamos haciendo. Se hizo un balance, y se está trabajando para ver qué se hace este año, ya que al no haber bienal tenemos que resolver qué escenario nos cobija. Está la idea de poder llevar la muestra al Anfiteatro Canario Luna que está renovado y tiene muy buena capacidad, por ejemplo. Pero Murga Joven va a ir loca de la vida al barrio que le toque como siempre sucede".


¿SE ESTÁ PREVIENDO ALGÚN LUGAR PARA EL DESARROLLO DE LOS ENSAYOS ABIERTOS?


"El problema que tenemos con los ensayos abiertos es más que nada de agenda. Participan siempre alrededor de 50 murgas, y como máximo pueden ensayar 4 murgas por día por un tema de tiempos, porque cada murga ensaya durante una hora y 15 minutos. Si metiéramos más murgas por día sería contraproducente porque los devolvedores se cansarían, y su juicio sobre los ensayos no sería el mejor. Siempre la instancia de ensayos abiertos abarca entre 12 y 16 días, y es difícil encontrar lugares cerrados con tanta cantidad de días de agenda libre. El año que organizamos los ensayos en la Sala Experimental de Malvín, duraron tres semanas porque la sala tenía muchos días ocupados. En estos últimos años los hemos llevado al Centro Salesiano de Sayago, que si bien tiene algunas dificultades técnicas se trata de un lugar cerrado que siempre tiene la agenda libre. En el debe en este caso queda el tema del escenario que no es muy profundo, pero a los efectos de un ensayo abierto con devolvedores es muy buen lugar para laburar. Todos los años manejamos varias opciones de lugares para los ensayos abiertos, pero primero que nada comunicamos a las murgas de cuáles se tratan".

¿POR QUÉ CREÉS QUE HAY GENTE QUE OPINA QUE MURGA JOVEN ES UN CONCURSO Y NO UN ENCUENTRO?

"La opinión se da porque el ser humano es competitivo por naturaleza. La competencia tiene esa adrenalina que a uno lo llama a querer superarse. Pero la competencia bien entendida puede ser la competencia con uno mismo. Murga Joven tiene un componente de certamen porque hay un jurado que elige a una determinada cantidad de murgas que son las que pasan a la instancia del Teatro de Verano. Pero no se trata de un certamen totalmente rígido, porque de lo contrario los y las murguistas no podrían salir en más de una murga, o se pediría la cédula para verificar la edad de los y las participantes, en fín, un montón de requisitos que tienen que ver con un concurso propiamente dicho. Lo llamamos Encuentro de Murga Joven porque hay gurises y gurisas que salen en 3 o 4 murgas. Las baterías ilustran esto, porque no hay 50 baterías de murga, sino que hay 20 o 30 que se reparten entre las 50 murgas. Sí o sí con la excusa del certamen que Murga Joven tiene dentro, los y las murguistas se encuentran. Además en la instancia de muestra hay murgas que van a hinchar por otras murgas amigas y celebran su pasaje al Teatro de Verano. Esas cosas son las que nos dejan contentos a nivel de la organización. De todas maneras está bueno que siga existiendo esa opinión polémica porque hace a la cosa". 


¿QUÉ SIGNIFICADO TIENE MURGA JOVEN PARA VOS?

"Para mí tiene mucho significado. A mí me invitó Pablo Grandal a sumarme a la organización de Murga Joven. Entré en 2008 y hasta la fecha he estado al firme durante todos estos años. Me mantiene fresco estar trabajando al lado de la juventud que siempre tiene las neuronas inquietas y plasma cosas maravillosas arriba del escenario, desde las más disparatadas hasta las más inverosímiles. Una vuelta en un programa clásico de Carnaval me preguntaron qué era lo que me seguía sorprendiendo de Murga Joven después de tantos años. Y yo les dije que lo que me sorprendía de Murga Joven es que no se tomaba de ejemplo en otros ámbitos. Porque Murga Joven está asentado sobre unas bases que no le dan tanta importancia al componente que existe de concurso, si no que el Encuentro está centrado en la integración y cohesión de todos los y las que participan. Esto lo digo sin menospreciar a las otras actividades carnavaleras porque todas son válidas".



martes, 28 de mayo de 2019

PÁGINAS DE MOMO


GONZALO IMBERT





Cuando el bichito carnavalero te pica desde pequeño, no hay con qué darle. Más cuando sos uno de los payasos de la familia y compartís esa misma pasión con tu hermano. Hay experiencias que se deben sentir para entenderse, y el hecho de disfrutar del carnaval desde arriba del escenario es una de ellas. El entrevistado es otro de los tantos que cuando niño se deslumbraba viendo a aquellos “titanes” como los describe. Tiempo después el destino le traería la oportunidad de darse el gusto de cantar con muchos de esos monstruos, y hasta entablar amistad con algunos de ellos. Dueño de un gran histrionismo que se ve reflejado cada vez que está en escena, pero sobre todo de un amor incondicional por el Carnaval que no distingue categorías y estilos. Gonzalo Imbert  accedió a compartir media hora de su tiempo para pasear por su trayectoria en nuestra máxima fiesta popular, que si hay algo que la caracteriza es que tiene cuerda para rato.


¿CUÁLES SON TUS PRIMEROS RECUERDOS CARNAVALEROS?

“Lo primero que se me viene es el barrio y la familia. Yo soy de Belvedere, entonces solía ir a tablados como el de Liverpool, o el del Parque Bellán. Como todo niño disfrutaba de ver a esos monstruos gigantes que eran los artistas de todas las categorías. Porque no solo me gusta la murga. Después siempre estuve vinculado al candombe gracias a mi viejo que era uno de los mejores amigos de Eduardo Da Luz. Con mi hermano Álvaro teníamos esa necesidad dentro nuestro de poder subirnos al escenario en algún momento, porque éramos muy payasos los dos. Me acuerdo que decían que éramos los artistas de la familia, pero en realidad éramos unos caretas que siempre estábamos a disposición de lo que los demás  querían que hiciéramos (risas). Mi hermano comenzó a vincularse al teatro siendo adolescente, y yo seguí sus pasos. Él fue el que me terminó arrimando a Arteatro, en donde luego se gestó un conjunto de parodistas del Carnaval de las Promesas que hasta el día de hoy sigue saliendo y se llama Buby’s Bis. En el año 2000 salimos por primera vez los dos juntos en ese conjunto de parodistas”.

¿QUÉ CONJUNTOS TE PARTÍAN LA CABEZA EN ESA ÉPOCA?

“Recuerdo a conjuntos de parodistas como Valentinos y Adam’s, o a murgas como  Saltimbanquis, Los Arlequines, Araca la Cana, Diablos Verdes y La Reina de la Teja. A partir de 1997 había empezado a seguir a Contrafarsa en tiempos en los que se dio el boom de esa murga, y me enamoré de ese estilo murguero al igual que me encantaban los otros. No hay ningún estilo de murga que me guste más, sino que me gusta el género en sí. Obvio que musicalmente tiro más para Sayago, pero dame cualquier estilo que me encanta. Lo importante es estar arriba del escenario cantando”.

¿HABÍA ALGÚN ARTISTA CARNAVALERO QUE FUERA TU REFERENTE?

“De chiquito no tenía referentes. No había ninguna persona que me sirviera de inspiración, sino que lo que me motivaba era simplemente el hecho de compartir escenario con cualquiera de los titanes que miraba desde abajo. Igual hay pila de gente que admiro y con la cual he tenido la oportunidad de compartir algún carnaval. Tuve el honor de salir con Pendota (Miguel Meneses), que en paz descanse. A otros que te puedo nombrar son Pitufo (Edú Lombardo), Marcel (Keoroglián), Edén (Iturrioz), Julio Pérez, y varios veteranos que son simples mortales pero a la vez inmortales arriba del escenario. También un tipo que admiro es Marcelo Pallarés, con quien además mantengo un vínculo de amistad más allá de lo artístico, y otro es Ronald (Arismendi), que es otro veterano titán que me ha enseñado muchísimo lo que es la bohemia y el hecho de entender al Carnaval desde el costado más pasional y no tanto desde lo competitivo”.

¿CÓMO RECORDÁS TU PASAJE POR BUBY'S BIS Y POR ARTEATRO?

“Fue maravilloso. Es algo que nunca voy a olvidar porque fue importantísimo para todos los compañeros y amigos que formamos parte de esa generación. Hoy en día todos estamos haciendo Carnaval en diferentes lugares, y se nota el crecimiento de cada uno. Arteatro ha sido una escuela, y más allá de que luego uno se desvincula de ese lugar por la edad, sin duda que muchos nos hicimos ahí, tanto artística como humanamente”.

¿QUÉ ES LO QUE MÁS TE GUSTA HACER ARRIBA DEL ESCENARIO?

“Lo que más me gusta es ir picoteando en diferentes lados. Me gusta mucho cantar y actuar. Igual actuando me siento más cómodo teniendo participaciones mínimas, ya que no me gusta acaparar demasiado la atención. Me re identifico con el rol de cupletero, pero me encantan las pequeñas participaciones, porque me aburre mucho tener responsabilidades grandes dentro de un espectáculo. Igual si me proponen tener un rol  más protagonista, voy para adelante y lo asumo con todo el compromiso. Durante una gira que hicimos con Asaltantes con Patente por Argentina, Rafael Cotelo, Diego Bello y Danilo Mazzo, que eran los que llevaban adelante los diálogos y el hilo del espectáculo, no pudieron ir de gira con la murga, y con el Pulpa (Maximiliano Méndez), y mi hermano Álvaro tuvimos que asumir esos roles. Si bien sabíamos el texto de memoria lo interpretamos a nuestra manera e incorporamos los personajes a nuestro modo. Fue algo maravilloso”.

“NO ME MUEVE NADIE DE LA MURGA”

“Pese a que me siento bien en todas las aguas, una vez que salí en murga me enamoré de ese género, y es la expresión artística que más me gusta. Pero los parodistas también me encantan porque me gusta mucho actuar, cantar, y también el baile, aunque no soy un virtuoso. En la murga puedo bailar de una manera más cómoda y no tengo que estar siguiendo una coreografía (risas). Elijo la murga por la manera que tiene de expresarse y de decir. Hoy rechazo la posibilidad de salir en otra categoría porque como te dije antes me enamoré de la murga, y además me parece que aún me falta compartir escenario con pila de gente, y poder disfrutar de otros lugares y experiencias. De todas formas yo siempre digo que algún año voy a salir en una comparsa y voy a cantar un milongón, o hacer de gramillero, o podría volver al parodismo. Las categorías de revistas y humoristas no me copan tanto. No le cierro la puerta a ninguna otra experiencia, pero hoy por hoy no me mueve nadie de la murga".

EL DEBUT EN CARNAVAL CON GURRUMINES

“Me vinculé con los Gurrumines junto con un montón de amigos con los que habíamos compartido la experiencia de Buby’s Bis. Lo que me sucedió en ese momento, que me sucede cada año y cuando no me pase seguramente no salga más, es sentir esa adrenalina hermosa de subirse al Teatro de Verano. Obviamente que al debutar en Carnaval te metés en otra vorágine, pero ya venía acostumbrado a subirme al escenario del Teatro de Verano por haber participado en el Carnaval de las Promesas, por lo que no viví ese cambio drástico. Además ese año estaba rodeado de amigos que conocía, y eso ayudó mucho más para que el debut se disfrutara. Haber salido con Pendota fue algo tremendo, y empezar a ser parte de la inmensidad que tienen los espectáculos carnavaleros en pleno concurso con toda la producción que conllevan, fue divino. El conjunto fue una revelación durante esos años y a lo largo del tiempo varios de los que tuvimos la oportunidad de salir allí, hemos recibido reconocimientos en otros lugares”.

¿CÓMO SE DIO LA OPORTUNIDAD DE SALIR EN LA GRAN MUÑECA?

“Yo estaba participando del Encuentro de Murga Joven con una murga que se llamaba Esquina Peligrosa, y también salí un año en La Trasnochada cuando participaba de ese Encuentro. En ese momento me llamaron para salir en La Gran Muñeca y no lo dudé. Les conté a los gurises que me iba para ahí. Me entusiasmaba poder salir en un lugar nuevo con un montón de gente que no conocía, y otra que conocía de otros lugares. La murga estaba viviendo una renovación y el título se había reinventado. Fueron años muy buenos. De los años que estuve en el conjunto, solamente en 2010 no entramos a la liguilla, pero siempre confiamos en nosotros e hicimos espectáculos que gustaban. Me acuerdo que esa fue el primer conjunto que me dió un papel para hacer y eso fue un reconocimiento muy lindo”.

SU PASAJE POR LA LEYENDA

“Haber aceptado esa propuesta terminó siendo algo muy lindo. No soy una persona que generalmente diga que “no” a las propuestas. Hasta 2011 salí en La Gran Muñeca, y luego de ese Carnaval la murga no iba a salir más. Me encontraba sin conjunto y me llamaron Nicolás Grandal y Edén para salir en La Leyenda, que era un título murguero nuevo. Ahí salí con figuras de todo tipo, y fue una experiencia totalmente diferente a La Gran Muñeca. He pasado por todos los estilos murgueros habidos y por haber. Dirigía Ramiro Duarte que es uno de los mejores directores contemporáneos. La murga tenía un estilo muy de la Aduana, y era algo que respetábamos porque salíamos del club Guruyú Waston. Mirar para el costado y ver al Lolo (Marcelo) Iribarne, a Nico Grandal, Damián Dewailly, un poco más lejos a Julio Pérez y Edén Iturrioz, era algo hermoso. Me acuerdo que pude cupletear con el Pastero (Javier Perera). Todos eran unos titanes. Más allá de que no nos fue tan bien a nivel de concurso, fue flor de experiencia pero no era un lugar en el que me hubiera quedado como sí lo hice en otros. Sentí que ese año fue como un puntapié para seguir yendo por distintos lugares. De hecho sucedió que para el carnaval siguiente con varios de ese grupo nos fuimos para Asaltantes con Patente”.

EN ASALTANTES CON PATENTE TUVISTE LA OPORTUNIDAD DE GANAR EL CONCURSO POR PRIMERA VEZ...

“Tal cual. Eso es algo que nunca vamos a desmerecer. En todo concurso a uno le gusta ganar. Pero son dos pesos aparte. Ganar es un reconocimiento maravilloso, pero a los días te despertás y seguís siendo la misma persona más allá del premio. La experiencia más enriquecedora fue haber compartido ese carnaval con un grupo precioso, y salir en un título como Asaltantes con Patente. Ahí conocí a tipos como Maxi Pérez, Marcelo Pallarés y Ronald Arismendi. Haber cantado versos escritos por Carlitos Tanco fue una meta cumplida, ya que tiene la habilidad de escribir cosas que están buenísimas tanto a la hora del humor como también de la crítica. Yo siempre digo que es un mutante. Un ser de otro planeta. Enfrentarnos luego a lo del cambio de título y tener que dar la prueba de admisión para el Carnaval siguiente como Don Timoteo fue algo muy fugaz. Me acuerdo que estábamos cantando la retirada para el Carnaval de 2014 con una letra que mencionaba todo el tiempo a Asaltantes y luego hubo que modificarla. Igual dar la prueba con esa barra, y esto lo digo humildemente pero a la vez elogiando a mis compañeros, fue una pavada. Nos planteamos arrancar de cero pero seguir siendo los mismos, ya que lo único que cambiaba era el nombre de la murga. Una vez que pasamos la prueba el espectáculo se reestructuró, pero estando Carlitos en los textos y teniendo a actores como Diego Bello, Rafa Cotelo y Pablito Aguirrezabal que se había sumado en ese momento, todo fue muchísimo más fácil”.

SUS ÚLTIMOS AÑOS EN DON TIMOTEO

“En 2015 Rafa Perone y el Chino (Álvaro Recoba), deciden no sacar la murga, pero nos prestan el título. Ahí tuvimos la oportunidad de arrimar gente amiga al conjunto, y volví a salir con mi hermano. Desde el principio, Rafa Perrone siempre tuvo el sueño de que Pitufo dirigiera a su murga, y en 2017 se dio esa oportunidad. Pinocho (Pablo Routin) había trabajado como técnico con la murga en años anteriores, haciendo la puesta en escena, pero ese año se le propuso estar arriba del escenario. Artísticamente me saco el sombrero con todos esos monstruos porque he aprendido mucho con ellos. Todo lo que se trabajó en el espectáculo de ese año se terminó viendo reflejado en el producto final”.

¿CÓMO VEÍAS A CAYÓ LA CABRA DESDE ANTES DE INTEGRARLA?

“Eso llegó a través del deseo. Veía a la murga desde que había arrancado y había empezado a estar en boca de todos. Vi siempre a Cayó la Cabra como un lugar en el que ya me sentía parte desde antes de que eso fuera una realidad. Luego de que dejó de salir Don Timoteo, se me presentaron pila de propuestas maravillosas, pero lo que quería era salir en las cabras. Les dije a los gurises que si había una oportunidad, quería salir con ellos. Cuando me llamaron, no lo dudé para nada. No me arrepiento y acá sigo al firme. Lo que sentìs formando parte de esta murga es inexplicable. Tenés que estar adentro para entenderlo. Me encanta la forma de decir las cosas que tiene la murga y el trabajo colectivo que hay. Es la primera vez que formo parte de una cooperativa artística, que abarca muchísimas cosas que se cumplen al pie de la letra. Los espectáculos que presenta la murga me encantan, y además me gusta mucho saber que todos estamos en la misma sintonía artísticamente”.

¿CÓMO VIVISTE ESTE CARNAVAL 2019?

Lo disfruté muchísimo. Con la murga siento mucha satisfacción. Por suerte trabajamos mucho. En estos 2 años han pasado muchas situaciones dentro del grupo que lo han fortalecido. Cada uno aprende y se va sintiendo cómodo de distintas maneras en los diferentes lugares. Estar en las cabras es como estar en mi casa. Me dan ganas de ir a ensayar, a cantar y a pintarme la cara”.

¿QUÉ CARNAVALES HAS DISFRUTADO MÁS?

“Me quedo con varios años. El debut en la categoría de murgas con La Gran Muñeca en 2009 fue precioso. También me quedo con la retirada maravillosa que cantamos con La Leyenda en 2012. El año 2014 con Don Timoteo me encantó, al igual que el 2015 por haber salido con mi hermano y varios amigos. Obviamente que no me puedo olvidar del año 2017 con las mamis también en Timoteo, que fue uno de los mejores a nivel artístico, y por último me quedo con estos dos años con las Cabras que han sido maravillosos e incomparables uno con el otro”.

¿TENÉS ALGUNA CUENTA PENDIENTE EN CARNAVAL?

 “Me guardo la respuesta porque es algo que se va dando conforme pasa el tiempo. Aún me queda  en el tintero poder compartir escenario con pila de amigos. Pero también me gusta vivir el presente. Me gusta quedarme en los lugares en los que me siento cómodo hasta que cumplo un ciclo y me reinvento en otro lado”.

SI TU CARRERA ARTÍSTICA DENTRO DEL CARNAVAL FUERA UNA FOTO, ¿QUÉ HABRÍA EN ELLA?

“Sería una foto de murga. No sé de qué murga ni con qué gente. Pero sería esa típica foto en el pedregullo, o la que te sacás desde el escenario antes de que se abra el telón. Esa sería la foto que definiría a mi carrera en el carnaval. No le pongas caras a ninguno de los  murguistas. Ahí entrarían todos, hasta la familia, los amigos, las novias, todo”.




sábado, 11 de mayo de 2019


PÁGINAS DE MOMO


PABLO ROUTIN


Pablo Routin en Murga Don Timoteo 2017
Foto: Agostina Vilardo



Desde el momento en el que lo ves y te saluda te das cuenta que estás parado frente a un tipo que ama lo que hace. Esa sensación se acrecienta cuando lo escuchás hablar y lo mirás a los ojos. Podés darte cuenta de la pasión que desprenden sus palabras en cada cosa que cuenta con un dejo nostálgico pero siempre risueño. Su perspectiva es siempre la de mirar hacia adelante porque le encantan los desafíos artísticos. Durante la entrevista se jacta de aún no estar en “desuso” pese a ser ya un “veterano”. Seguramente eso se deba a la inquietud que siempre ha aflorado en él, aquella que lo impulsó a experimentar continuamente cosas nuevas y no parar de aprender. Reconoce que hoy por hoy no está “como para salir en carnaval todos los años”, pero sin embargo se le hace muy difícil bajarse del tren, por lo que siempre está vinculado de alguna manera u otra con nuestra máxima fiesta popular. Es que Pablo Pinocho Routin pertenece al Carnaval, y es historia viva de nuestras carnestolendas, por lo que cualquier charla con él es simplemente disfrutable. 


¿CUÁLES SON TUS PRIMEROS RECUERDOS VINCULADOS AL CARNAVAL?


Mi primera imagen del carnaval es de muy niño en el tablado del Layva, cerca de Julio César y Rivera. Vivía por esa zona e iba a ese tablado desde que tengo recuerdos. Disfrutaba mucho y sentía mucha conmoción cuando actuaba una murga. Me emocionaba mucho ver a la murga entrar al tablado, y luego ver cómo un murguista salía de la cuerda, se iba a cambiar y aparecía el personaje. Prestaba mucha atención a esos movimientos. La murga es un género que me ha acompañado toda mi vida. Me encantaban los corsos barriales. Recuerdo que mi madre me llevaba y me disfrazaba. Los disfraces que me hacía eran impresionantes. Tengo un montón de recuerdos de la tardecita, mientras se iba armando el corso, y también del desfile en 18 de Julio. Siempre me encantó todo el folklore de carnaval. También iba mucho al tablado del Miramar que estaba por la calle Rivera frente a la plazoleta Viera. Te estoy hablando del año 1971, más o menos. A pesar de que esa era una época muy oscura, la viví disfrutando el carnaval”.




“CON LA MURGA ME PASABA ALGO ESPECIAL”



“No recuerdo parodistas en aquella época, pero sí humoristas que me gustaban. Pero con la murga me pasaba algo especial. Era algo que me llegaba de una manera diferente. Después de esa época de la que te hablé, me fui a vivir a Playa Pascual con mi familia, y seguía viniendo al tablado en Montevideo pero era más intermitente. En 1981 escuché una presentación de Falta y Resto que decía “Trueno de voces que al vibrar/ relampagueando en el azul /hiriente rayo que al caer…” La voz del Canario Luna, ahí se dio todo el empuje del canto popular y la murga tenía como un auge muy importante. Yo tenía 17 o 18 años y ahí fue cuando se dio la posibilidad de salir por primera vez en una murga que se llamaba La Justa. Era una murga nueva y casi todos debutábamos en Carnaval. Fui a los primeros ensayos en los que estaban probando gente. Yo iba a ensayar desde Playa Pascual y el local de ensayo me quedaba muy lejos, así que hacía 2 horas de viaje a la ida y otras 2 horas a la vuelta. Luego ya me vine a vivir a Montevideo y la historia empezó a ser diferente”.




SU LLEGADA A FALTA Y RESTO



“La experiencia fue divina. Había una barra hermosa. Yo no acostumbraba salir mucho de Playa Pascual, entonces Montevideo para mí era como otro mundo. A partir de ahí se empezaron a abrir otras puertas y vínculos. Un día recibí un llamado para ir a ensayar a Falta y Resto, a través de mi amigo Daniel Radío. La generosidad enorme de Julio Julián me abrió las puertas. Roberto García para mí ha sido el murguista más grande que ha tenido el Carnaval, y el más completo que he visto. Fue como un padre artístico, no porque él se lo haya propuesto, sino porque yo lo miraba mucho, intentaba imitarlo. Salir con él era cumplir un sueño. Era como estar al lado de Al Pacino (risas). En el camino he tenido mucha suerte. Lo que sí me reconozco es la constancia, el amor y la dedicación hacia lo que hago. Pero después tenés que tener suerte. Porque las probabilidades de que un gurí que trabajaba en una agropecuaria de Playa Pascual, hiciera su vida a través del canto eran muy remotas”.




“NO SALGO EXCLUSIVAMENTE PARA CONCURSAR”



En 1988 empezó a sonar en la calle que Falta y Resto podía ganar. La verdad que haber ganado en aquel momento fue algo muy hermoso, porque la Falta era una bandera política importante. En 1989 lo logramos de nuevo. Pero el concurso no es lo que me motiva. Si bien cuando concursás querés que la murga que integrás brinde el mejor espectáculo posible, no salgo exclusivamente para concursar”.



¿EN ESE MOMENTO YA ESCRIBÍAS ESPECTÁCULOS?


“Sí. Ya escribía cosas desde antes de sumarme a Curtidores de Hongos, porque había tenido la oportunidad de formar parte del grupo creativo de Falta y Resto, escribía pero no lo mostraba. Tuve la suerte de trabajar al lado de un letrista como Raúl Castro que era maravilloso. Recuerdo que al cuplé del Pepe Revolución lo escribió en 48 horas. El Choncho (Jorge) Lazaroff le preguntó “¿Qué pasa con la revolución?”, y al irse para la casa lo empezó a escribir, y salió esa joya, de punta a punta sin tachar una palabra. A los dos días llegó con la letra y le dijo al Choncho: “Ahora le falta la música”.



PRIMER PARATE Y LA EXPERIENCIA DE SALIR EN CURTIDORES DE HONGOS



"Luego de mi paso por Falta y Resto estuve unos años sin salir en Carnaval, desde 1990 hasta 1992, porque estaba con ganas de parar. En ese momento integraba la banda de Jaime (Roos), y durante esos carnavales presentábamos el show en algunos tablados, ya que en ese momento se podía. Entonces siempre me mantuve vinculado al Carnaval pese a que no salí. Cantábamos en tablados como El Jardín de la Mutual y el Albatros. En esos años se armó una murga en Playa Pascual que se llamó Murgardel, y llegó a concursar en los carnavales del interior. Yo escribí sus primeros espectáculos y empecé a foguearme en la tarea, pese a que nunca terminás de aprender a escribir. Es una tarea inexplicable, da mucho placer pero también es muy dura. En un principio era un letrista muy conceptuoso, y luego me empecé a llevar mejor con el humor. Ahora creo que he encontrado un equilibrio entre lo conceptual y lo humorístico. Al sumarme a Curtidores, me encargué de los libretos desde 1993 hasta 1997. Algunos espectáculos tuvieron más repercusión que otros. En 1996 y 1997 me desbarranqué, y con Benjamín Medina que es un amigazo, tuvimos ganas de escribir cosas nuevas que un poco se salieran de lo común. Curtidores de Hongos fue una de las primeras murgas que presentaba un espectáculo temático, en diferentes bloques. Con esto no quiero decir que nadie lo haya hecho antes, pero no recuerdo que muchas murgas plantearan sus espectáculos de esa forma durante esa época. Cuando era niño recuerdo que en los espectáculos murgueros cada parte era un mundo en sí misma”.



“DISFRUTAR DEL PROCESO”



“Un artista muy importante dentro de esos años de Curtidores de Hongos fue Benjamín Medina. Él era el que le ponía un pienso a los arreglos y a la musicalidad. Además el hecho de que se sumara a una mujer a un coro murguero integrado por hombres no era muy común en esa época, y Gabriela Gómez salió con nosotros. Todos esos cambios fueron impulsados por Benjamín, que es un artista muy talentoso y tremendo músico. Salían murguistas como Freddy Bessio, Andrés Litjmaer, Ronald Arismendi y Enrique Rivero. Además en algunos años estuvo Héctor Manuel Vidal, director de la Comedia Nacional, y me enseñó mucho a escribir. También hubo unos años en los que Luis Trochón hizo la puesta en escena, ambos fueron mis maestros. Siempre trabajé con un equipo, desde el punto de vista técnico en el que yo me sentía muy sostenido. Ahí empezás a entender que lo importante es disfrutar del proceso y trabajar un espectáculo con el objetivo de que la gente lo disfrute. Ahora soy muy cuidadoso, antes de ir a algún lado, veo cuál es la gente que va a estar trabajando, y si voy a poder trabajar cómodo”.


¿CÓMO VIVISTE TUS AÑOS EN LA REINA DE LA TEJA?



“Haber salido en La Reina de la Teja fue una experiencia preciosa, porque se trata de un murgón. Agradezco a la vida haberme puesto esa camiseta, y salir con murguistas como José Morgade. Salí tres años en la murga y es impresionante lo que significa para el barrio de La Teja. Me fui a fuerza de voluntad, porque es difícil irse de La Reina. En uno de esos años me iba del club luego de una noche de fallos, y una vecina antes de que me fuera me abrazó y me dijo “No te vayas a ir de La Reina”. Y así fue. No me pude ir. Cuando me fui de la murga se lo comuniqué a Morgade en su casa, pero te diría que me fui lagrimeando”.


“VIVÍ AÑOS MARAVILLOSOS CON A CONTRAMANO”


“A Contramano es la murga en la que más años salí. Cuando llegué me encontré con una murga que estaba en pleno crecimiento con gente muy talentosa, y un grupo humano divino. Viví años maravillosos con A Contramano y ahí salí con intermitencia, hasta el Carnaval de 2012. Era una murga que tenía un perfil muy interesante que estaba en una búsqueda permanente de caminos nuevos. Eso siempre me resultó atractivo. En 2009, cuando A Contramano ganó, mucha gente dijo que habíamos perdido la esencia. Nosotros lo que hicimos ahí fue aprovechar la potencialidad de Diego Bello, había que ponerlo en un lugar artístico de privilegio. Ese año desde los ensayos sentí que se estaba armando un espectáculo muy lindo, y finalmente así fue. Haber formado parte de esos años con la murga fue una emoción muy grande. En 2010 sabíamos que el espectáculo se iba a llamar “Problemas tenemos todos”, pero no teníamos a los personajes. Hasta que una noche Diego Bello dijo “¿Y si hacemos a dos milicos de la chacra de Mujica?”, y no podía creer lo que estaba escuchando. Por un lado sentía terror, pero por otro pensé: “Este tipo es un genio”. Aparecieron los nombres de los personajes, Fagúndez y Fernández, y terminamos disfrutando de un año hermoso”.


LUEGO DEJASTE DE SALIR, PERO NO SOLTASTE LA CUERDA…



“Me fui de A Contramano porque sentí que había cumplido un ciclo. No iba a ir a ninguna parte y recibí una llamada del Chino Recoba para salir en Asaltantes. Pero yo ya había resuelto no salir porque no estaba preparado para cruzarme con A Contramano en algún tablado, porque sentía mucho respeto y afecto por la murga. Entonces acepté escribir en Asaltantes porque había una barra divina para trabajar. Escribí para los espectáculos de 2013 y 2014”.



“DE LOS MEJORES CARNAVALES DE MI VIDA”


"En 2017 decidí volver a salir en Carnaval a raíz de una llamada de Pitufo (Edú) Lombardo, me dijo “¡Es ahora o nunca!”. Él ya me había invitado a salir en La Matineé 2004 y en Asaltantes 2007, pero en ambas oportunidades le había dicho que “no”. Debo ser la única persona que se negó a salir en Carnaval con Pitufo Lombardo 2 veces (risas), el mejor director de la historia. En ese grupo de Don Timoteo estaba Ronald Arismendi, otro hermano, además Marcelo Pallarés que es tremendo murguista, y un tipo con mucha experiencia y claridad, y Marcel Keoroglián por quien siento una admiración enorme. Además había una barra preciosa también. Todo eso sumado a la presencia de Paula Villalba a quien también admiro, y la calidad humana del Chino Recoba, Rafa Perrone y Susana, su esposa, fue magnífico. El 2017 fue de los mejores carnavales de mi vida junto con aquellos de 1988 y 1989 con La Falta, el de 1994 con Curtidores de Hongos, y los de 1999, 2009 y 2010 con A Contramano. El del 2017 fue un carnaval tan disfrutable que me da temor volver a salir, para no romper el conjuro. Fue una fiesta impresionante desde que empezaron los ensayos hasta que colgamos las pilchas".




¿CÓMO TE LLEGÓ LA OPORTUNIDAD DE TRABAJAR CON DOÑA BASTARDA?


“Me llamó Emiliano Tuala y me dijo que estaban preparando un espectáculo sobre “Los monstruos”, y tenían que trabajar en la creación de los personajes. Me dijo que les gustaba la idea de que pudiera estar en el proceso de creación. Le pregunté qué murga era y me dijo “Doña Bastarda”. Le dije que iba para un ensayo y veía un poco. Me acuerdo que llegué al Club Congreso, empezaron a cantar, me paré y les dije “¿Cuándo arrancamos?”. Me gustó todo, el ambiente, la gurisada que había, la musicalidad y los arreglos de Camilo (Abellá). Ahí hay una dupla creativa a la cual le tengo un gran respeto, Emiliano Tuala y Camilo Abellá. Ambos escriben muy bien. Trabajar con gente de otras generaciones es una gran alegría. Uno cuando se pone veterano se alegra por esas cosas, porque cuando la juventud te llama te sentís vivo, y pensás “No estoy en desuso todavía”.



GRACIAS AL CARNAVAL YO...


“En gran parte gracias al carnaval yo soy quien soy como ser humano. El carnaval me ha enseñado muchas cosas. Yo siempre digo que la murga va más allá del tablado. Bueno, de hecho pensando esto, nació la obra Murga Madre, tratando de contar lo que pasa abajo del escenario. Cometí muchos errores estando en grupo, y he aprendido mucho a convivir colectivamente. He descubierto tanto mis partes buenas, como también las más oscuras. Uno no pude dar marcha atrás y deshacer la madeja. Si mirás la historia del Carnaval te das cuenta que hay muchos grupos que se van rompiendo, porque no se sostienen desde lo humano. Somos un bicho de mucho cuidado. Salir en una murga, no es solamente cantar con otros, trae consigo esos movimientos humanos y el hecho de aprender a vincularte con el otro. De la misma forma que tenés que empastar en la cuerda, tenés que empastar en la vida. Es un “salgo, canto y convivo”. Cuando estás cantando en la cuerda tratás de no tener más volúmen que tus compañeros para que la cuerda suene con los colores de todos los timbres, porque ahí está la riqueza. Y eso puede trasladarse directamente a la vida. Porque abajo del escenario tampoco tenés que estar adelante de nadie, y tenés que tener la capacidad de escuchar a los que están al lado y nutrirte de ellos. Yo pertenezco al carnaval, y digo con orgullo que soy murguista. Si me preguntás hubiese querido cometer menos errores en el camino. Cuando hablo de errores, hablo de egoísmo, falta de escucha, ser a veces muy porfiado, y dejar que el ego me ganara en algunos momentos. Pero la murga me ha puesto un espejo en ese sentido y me ha hecho crecer como ser humano. Además me ha permitido desplegar todo lo bueno que puedo brindarle”.

jueves, 25 de abril de 2019

ENTRE BAMBALINAS

FALTA Y RESTO

FOTO: Agostina Vilardo


Romper las estructuras y mover algunas estanterías siempre formó parte de su espíritu. Echando su “resto” en cada uno de los escenarios, su insignia siempre ha sido la de defender las causas populares, y reclamar por las minorías. El entrevistado la define con palabras como "Revolución”, “Amor”, y “Compromiso”. Lo que le toca vivir a esta murga está emparentado con la realidad social actual, en donde los cuestionamientos respecto al género están sobre el tapete. Se trata de una murga que amén de su historia, hoy continúa escribiéndola presentando un coro paritario hace poco más de un año y medio cada vez que está arriba de un escenario. Actualmente continúa presentándose “ilegalmente” en distintos lugares del país y de la vecina orilla, con un espectáculo de 90 minutos en donde la renovación se roba el protagonismo, pero se le hace una linda guiñada al pasado. Con ustedes: Falta y Resto, y con ella, las palabras de Leandro Castro, director escénico y arreglador coral de la de las 4 estaciones..


EL SONIDO DE LA MURGA


“El primer punto en el que vimos el cambio más radical de la murga fue en 2017 cuando preparamos el espectáculo Misa Murguera y decidimos que la conformación de la murga iba a ser paritaria. Eso nos puso en un plano en el que teníamos que ser totalmente creativos para poder seguir adelante. En un principio yo tuve la idea de traer mujeres a la murga a raíz de un viaje que hice por Latinoamérica que duró 8 meses. Al volver me encontré con que la murga estaba participando del Carnaval 2016. Se decidió que en el Carnaval 2017 no se iba a salir, y en todo ese tiempo siempre tuve en la cabeza que quería sumar mujeres a la murga. La idea de que el coro fuera paritario la tuvo mi viejo (Raúl Castro). Le comenté mi idea, y le dije que me parecía importante tomar esa postura como murga teniendo en cuenta el contexto que se estaba viviendo en América Latina en cuanto al feminismo y los reclamos de las minorías, que me parecía que tenían que ser escuchados. Ahí el viejo me propuso lo de la murga paritaria, y después de tomarnos un tiempo dijimos “¿por qué no?”. En ese momento asumimos lo que para nosotros significaba un riesgo. Me acuerdo que me había quedado con la imagen de la prueba de admisión de Cero Bola en 2015. Ese día fui al Teatro de Verano y quedé maravillado por el espectáculo que habían planteado las gurisas tanto a nivel textual como musical. Nunca había escuchado cantar de esa manera a una murga de mujeres. Ese día me di cuenta de que la sonoridad mixta era algo que quería explorar y que me parecía justo. La pasión por el carnaval y por la murga no es una cuestión de género, si no que nos pasa a todas y a todos. Hay muchas mujeres que sueñan con ser murguistas. Entonces queríamos que este sonar paritario fuera contrastado, y que el sonido de la mujer en la murga fuera visible, sin transformarnos en un coro que se abría a la sonoridad femenina pero estaba arreglado para hombres. La idea era quebrar con todas las líneas de creación en cuanto al arreglo murguero, y hacer más presentes a las voces femeninas dentro del coro. La primer canción que nos tocó arreglar fue la presentación de la Misa Murguera, y ni bien la murga empezaba a cantarla ya te dabas cuenta de la presencia de las voces femeninas. En este último tiempo hemos encontrado otra manera de arreglar las voces, y hay momentos en los que el coro femenino tiene más presencia, pero hay otros en los que las voces masculinas tienen más protagonismo. Eso nos pareció favorable a la hora de generar climas, dando lugar a la tensión, descontracturarse, etc. El coro paritario nos permitió dar lugar a acordes a los que nunca habríamos podido llegar con un coro masculino por un tema de registro. A medida que fue pasando el tiempo nos fuimos empapando más con lo que implica sacar una murga paritaria, y en un título que históricamente se dedicó a defender causas populares. Entonces no solo se trataba de sacar una murga diferente, si no que había que tener una crítica pesada con relación al momento histórico que estamos atravesando en la sociedad uruguaya y latinoamericana. Las problemáticas sociales hoy están mucho más internacionalizadas a causa de que los medios de comunicación son muy masivos, y no hay que ser ajeno a eso. Por eso esto de salir con un coro paritario es una responsabilidad, porque así como no titubeamos y denunciamos lo que denunciamos con la canción “Ni un paso atrás”, que es la violencia de género, las violaciones y los femicidios, hoy no dudamos al decir que la murga es paritaria, tiene un compromiso con la realidad, y necesita igualdad de género”.

¿CÓMO SURGE EL ESPECTÁCULO “ILEGAL” Y EL HECHO DE PRESENTARLO DE MANERA ALTERNATIVA?

“El espectáculo Ilegal surge a partir de que se nos imposibilitó el hecho de salir en carnaval. Hubo una decisión unilateral de parte de un compañero que fue la de no firmar para que la murga no saliera. Hubo un montón de motivos por los cuales ese compañero tomó esa decisión, y no solo fue el hecho de que se hayan incluido mujeres en la murga. Pero desde el colectivo entendemos que la decisión fue impulsada a partir de que había mujeres. Él argumentaba que no se necesitaban tantas mujeres en la murga. De todas formas que haya dado ese argumento nos pareció totalmente violento y machista. Porque así sea la última razón de la que te colgás para tomar esa decisión, nos parece igual de marginal. Si el compañero hubiese tenido motivos para no sacar la murga, pero el coro hubiese estado compuesto en su mayoría por hombres, estoy seguro de que no tomaba la decisión que tomó. Sentimos que no nos dejaron salir en carnaval, y por eso el espectáculo se llama Ilegal. Ahí arrancó el camino de encontrar un carnaval alternativo que nos representara, y en el que pudiéramos salir a mostrar lo que nosotros decimos, presentando nuestro discurso, y llegando a los lugares a los que más queríamos llegar como el interior del país, los barrios y los sitios más carenciados. Queríamos hacerlo porque consideramos que el discurso de la igualdad de género aún está relegado en muchos sitios. De repente nos encontramos con un carnaval precioso, que encima fue rentable económicamente, y dispusimos de un montón de espacios para presentar nuestro proyecto. Se abrieron un montón de puertas por la visibilidad de la murga, y eso nos permitió hacer esta movida. De verdad agradecemos a toda la gente que nos convocó y confió en nuestro trabajo, tanto en Argentina como en nuestro país. Además de la instancia de actuar arriba de un escenario, nos ha tocado brindar talleres en distintas localidades, y dialogar. Fue un crecimiento importante para el grupo, para el carnaval, y para nuestro convencimiento de que otro carnaval es posible, con mayor apertura. Nuestro sentir principal es que la gente se desarrolle artísticamente también y pueda utilizar todos los espacios. Si bien este camino alternativo tiene un montón de contras porque salir en carnaval te da mucha más visibilidad, y hay gente que le da mucha importancia a eso, consideramos que está bueno poder llegar a todos los públicos posibles con nuestro discurso. Además creemos que la institución que regula a este carnaval oficial toma decisiones que la murga no comparte, y que con la visibilidad que tiene la murga podemos disfrutar del carnaval sin tener que estar sometidos a determinadas decisiones. Estamos felices de estar transitando este camino”.

¿CÓMO TRANSCURRIÓ EL PROCESO CREATIVO DE “ILEGAL?

“El proceso creativo fue más corto. Nosotros empezamos a preparar la prueba de admisión en setiembre, y ahí ya teníamos muy poco tiempo de trabajo. Cuando se confirmó la decisión de que la murga no iba a salir en carnaval, paramos de ensayar. Cuando tomamos la decisión de que íbamos a disfrutar del carnaval de una manera alternativa ya estábamos en noviembre, y recuerdo que arrancamos a laburar con firmeza faltando 10 días para que empezara la prueba de admisión. Entonces armamos el espectáculo en apenas 2 meses y medio, pero tuvimos la posibilidad de recurrir al cofre de la murga, y presentar otros cuplés que la murga ya tenía escritos de otros años y nunca había hecho, que además se adecuaban perfectamente a la línea creativa que tiene Ilegal. La gente tuvo la oportunidad de escuchar y ver otros cuplés inéditos como  “El Timbero” y “Murga La”. Si bien la musicalidad del espectáculo anterior había estado regida por mi hermano (Felipe Castro) y yo, y el laburo arreglístico había sido únicamente mío, para este espectáculo decidí compartir ese trabajo de arreglos, porque sentimos que el trabajo colectivo siempre va a ser mejor y más fructífero. Entonces este año me ayudaron Pablo Aguirre y Lucas Bueno. Cabe mencionar que Jhoanna Duarte y Papina De Palma tanto en el espectáculo Misa Murguera como en este aportaron su cuota creativa. En aquel espectáculo ambas compusieron la canción Ni un paso atrás, y para este espectáculo Papina escribió la introducción y Jhoanna compuso la melodía de una canción que canta sola”.

EL FORMATO DEL ESPECTÁCULO

“El espectáculo dura una hora y media, y desde ese lugar está concebido para ser presentado en teatros, pero nosotros teníamos una adaptación más breve que era lo que presentábamos en los tablados. Durante esa hora y media no solo proponemos nuestro espectáculo Ilegal, si no que hacemos otras cosas para que la gente se encuentre con el momento clásico en el que escucha las canciones típicas de la murga, canta, aplaude y baila. Poder mezclar esos dos formatos nos dio una ventaja muy grande, porque se trata de un espectáculo amplio que después de que la gente lo ve, se va re contenta”.

¿QUÉ REPERCUSIONES HAN TENIDO LOS CAMBIOS QUE HA ATRAVESADO LA MURGA?
“Tuvieron distintas repercusiones como todo lo que ha hecho la murga. Desde las ampliamente positivas, hasta las neutrales y las netamente negativas. Primero que nada sentimos que la murga tiene un montón para crecer en lo artístico y en lo humano. Pero también carnaval tiene esa competitividad y esos juicios que incluso toman otros espacios como por ejemplo el Encuentro de Murga Joven. Entonces nos encontramos con que la gente compara el coro paritario con el coro mixto, y con el coro masculino, y hay algunas opiniones a favor y otras en contra. Hay otro público que es el que más nos gusta, al que no le importan esas cosas y disfruta con la propuesta de la murga. También estamos dispuestos a aceptar cualquier tipo de valoraciones tanto buenas como malas, porque estamos convencidas y convencidos de que este es el camino que más nos representa. Todos nos sentimos representados políticamente, y también artísticamente porque estamos recontra contentos por todo el trabajo que hicimos. Las repercusiones siempre van a ser diversas. Es una cuestión de gustos y de apertura artística. Hay gente que sabe separar la sonoridad de un coro paritario con la de un coro masculino, y otra que no. Pero no se trata de señalar a nadie. Nosotros brindamos nuestro corazón y si la gente lo toma está mortal, y en caso contrario le agradecemos por escucharnos”.

¿HAY ALGUNA ANÉCDOTA QUE LES HAYA QUEDADO DE LAS PRESENTACIONES DE “ILEGAL”?

“Actuando en Paso de los Toros nos pasó que el audio estaba divino, pero había tanto rever que no se entendía lo que decía la murga. Estaba lleno de gente y en un momento estábamos haciendo una parte del espectáculo que se llama “El cuplé en tiempo real”, que es un cuplé en el que hacemos partícipe a la gente para que haga una transmisión en vivo en sus redes sociales y a su vez vea qué es lo que está haciendo la murga. En ese momento la murga empieza a contar todo lo que está pasando en el escenario y con la gente en tiempo real. En un momento hacemos parar a la gente. Estaba todo el mundo con su reposera y veíamos desde el escenario que la gente no se paraba. En todos los lugares donde hacíamos el cuplé, mataba, porque es recontra interactivo. Pero acá la gente se quedaba quieta. Ahí fue cuando los compañeros que bajaron del escenario para mover a la gente nos dijeron que no se entendía nada de lo que la murga estaba diciendo (risas). Nosotros remamos el cuplé desde arriba, y Papina (De Palma), el gaucho (Joaquín Mollica) y Majo (María José Hernández) trataban de hacer que la gente se moviera un poco cuando nadie estaba entendiendo nada. Además el público se sorprendía porque estaba viendo una propuesta totalmente descontracturada para lo que es el carnaval al que está acostumbrado, con propuestas más clásicas. Sobre todo me refiero al público de los departamentos más nórdicos como Tacuarembó, Salto, Artigas, Rivera y Paysandú, que tienen una cultura murguera re salada pero clásica. Nos dábamos cuenta de que había gente a la que le costaba aceptar esa propuesta. Igualmente nos bajamos de cada escenario con tremenda sonrisa, y hemos realizado más de 70 actuaciones presentando este espectáculo hasta ahora”.

“ESTE ES EL CAMINO A SEGUIR”

"Para nuestra sorpresa nos pasó que los lugares en los que el público no fue tan efusivo, fueron los tablados montevideanos que hicimos antes de que empezara el Concurso Oficial, y también distintos festivales de conjuntos que participaron en Carnaval. En los barrios sí encontrabas esa efusividad, y las vecinas y los vecinos te agradecían por habértela jugado. Hubo muchas vecinas que vieron lo paritario del coro de la murga y nos confesaron que estaban deseando ver a una murga de nuestras características, porque es algo que da esperanza a las mujeres que sueñan con salir en una murga. Hay otras mujeres que están tan acostumbradas a lo tradicional y son tan pasionales en ese sentido, que prefieren escuchar un coro masculino. Pero no hay que culpar a esas personas. Las mujeres que se han sentido representadas nos confirman que este es el camino a seguir”.

¿CÓMO SERÍA TU CARNAVAL IDEAL?

“Mi carnaval ideal sería uno abierto para todo el mundo, en el que cualquiera se pueda subir al escenario. Que si vos querés podés competir y concursar, porque hay gente a la que le gusta eso y siente que ese camino le da satisfacción. Hay un montón de gente que cree que no es por ahí, pero a su vez no dispone de espacios para poder utilizar y expresarse artísticamente. Ese carnaval ideal tiene que tener llegada con talleres de música y de murga. Sería un carnaval que educa y que genera ciudadanía. Un carnaval en el que no importa el lugar en el que estás, ya que todos tienen las mismas oportunidades, y cualquiera pude subir al escenario con su conjunto. Sería un espacio en el que podés crear y crecer sin limitaciones”.

¿QUÉ HAY EN EL HORIZONTE DE LA FALTA?

“En el horizonte de La Falta está seguir haciendo el espectáculo Ilegal unos meses más. Luego me voy a ir a Europa con Papina y cuando volvamos voy a dedicarme a empezar a trabajar en el nuevo espectáculo que vamos a presentar también alternativamente, porque elegimos continuar por este camino. Lo bueno es que vamos a poder trabajar con mucho más tiempo, y a disponer de más recursos. Ya hay ideas y cosas escritas, creemos que vamos a seguir creciendo artísticamente”.

SI TE MENCIONO A FALTA Y RESTO, ¿QUÉ ES LO PRIMERO QUE VIENE A TU MENTE?

“Revolución y responsabilidad con las causas que defendemos y las cosas que decimos. Para poder seguir por este camino lo más importante es que abajo del escenario actuemos de una manera acorde a las cosas que decimos arriba. Hay lugares en los que ya no podemos caer más. Hay machismos que ya no podemos repetir, lugares que no debemos ocupar, y sobre todo actitudes que no debemos tener. Los hombres no queremos protagonizar el feminismo, y por lo menos en la murga nos manejamos así. Por más que hay una concordancia ideológica en los integrantes de la murga, creemos que este es un momento en el que las compañeras se están agrupando y necesitan estar entre ellas para poder respaldarse y luchar para que dejen de matar y violar a las mujeres. Creemos que ellas cargan con muchísimo tiempo de la historia humana que les dio motivos para estar enojadas, y que los hombres gozamos de un montón de privilegios durante mucho tiempo que está bueno que los empecemos a cuestionar. La Falta nos llevó a eso. Nos cuestionamos como seres individuales, y estamos a disposición de las compañeras, porque sabemos que nuestro lugar es el de dar una mano y acompañar, pero también el de mantenernos al margen en momentos en los que tenemos que hacerlo. Por ejemplo, cuando brindamos talleres de género, las que hablan son las compañeras. Quienes leen las proclamas feministas dentro del espectáculo siempre son las compañeras. Ellas son las que tienen la bandera feminista en la murga. Hay otras luchas que nos involucran a todas y a todos, y en las que podemos participar sin excepciones, pero en lo que respecta al feminismo, las compañeras son las dueñas de esa causa. Falta y Resto es amor por la gente, luchar por las minorías, salir de tu zona de confort para reclamar cosas que deberían cambiar. Es compromiso con la realidad histórica. Es amor hacia el género y la igualdad de derechos y oportunidades. Es un arma política importantísima, no solamente por estos años sino por lo que ha sido en toda su historia. Se la ha jugado en momentos en los que nadie se la jugaba, y decidió romper estructuras cuando nadie se animaba. Hay conjuntos incluso que a raíz de que la murga rompió con ciertas cosas, se animaron a tomar el mismo camino y les terminó yendo bien, y esos cambios terminaron siendo parte de la fiesta popular. Hubo un montón de cambios que impulsó La Falta que hoy nos competen a todas y a todos los que hacemos carnaval”.



jueves, 18 de abril de 2019


PÁGINAS DE MOMO


MAXIMILIANO PORCIÚNCULA


Foto: Carla Peña



Como todo uruguayo, de chiquito soñaba con ser futbolista. La pelota le tiraba más que el canto, pero andando el camino, la vida lo llevó a desarrollar su faceta artística. Esa timidez que en algún momento sintió, desapareció, y de pronto se encontró debutando en Carnaval a los 14 años con una murga histórica como Araca la Cana. Cuando revive cada momento reflexiona sobre la importancia que tienen las decisiones que uno debe tomar sobre la marcha. Hoy con 30 años, y con 18 vinculado al arte, se siente agradecido por cada persona que fue ayudándolo a tejer ese puente que hoy transita, con la felicidad de poder decir que trabaja como artista. Con la sencillez y humildad que lo caracterizan, Maximiliano Porciúncula se adentró en el viaje de recorrer su trayectoria, la cual tiene a nuestra máxima fiesta popular como su protagonista indiscutible.

¿CUÁLES SON TUS PRIMEROS RECUERDOS VINCULADOS CON EL CARNAVAL?

“Mi hermano mayor, Pablo (Porciúncula), me lleva 7 años. De adolescente él siempre fue muy inquieto y tenía muchas ganas de descubrir y de hacer. Tuve la suerte de tener un hermano mayor que tenía todas esas necesidades. La música me llegó por él, y recibí todo ese conocimiento que el hermano mayor te transmite. Me acuerdo que siempre iba a escuchar a los coros de murga que armaba mi hermano, con adolescentes que jamás habían cantado en su vida, y no tenían mucho conocimiento del género. Ese fue el primer acercamiento con una murga. Nosotros vivíamos a 10 cuadras de Avenida Garzón, cerca de Colón, y en 1999 cerca de casa estuvo la carpa de la Intendencia. Ahí una noche fueron a cantar los Diablos Verdes. Fue la primera vez que vi una murga en escena con todo lo que implica (vestuario, maquillaje, puesta en escena, batería). Descubrí el fuego que tiene una murga en vivo, y aparte se trataba de un murgón. Fue algo que me avasalló. Comparable con la primera vez que fui al estadio o la primera vez que vi el mar. Fue algo gigante, y los sentidos no te alcanzan para asimilarlo. Luego ya tuve la suerte de entrar a murga La Zafada, y con ella al Carnaval de las Promesas, conociendo más al Carnaval como el evento artístico y cultural que es, pero la imagen de esos Diablos Verdes no se me olvida más”.

¿Y AHÍ YA TE PICÓ EL BICHITO DE SER MURGUISTA?

“No. Siempre fui como hincha o espectador de todo lo que hacía mi hermano. Siempre lo acompañaba y me terminaba sabiendo las letras de las canciones en cada uno de sus proyectos. Pero aportaba desde el, lugar de disfrutar lo que estaba viendo solamente. No fui el niño que descubrió que quería ser murguista apenas escuchó cantar a una murga. De chico cantaba pero solo melodías que se me pegaban y sentía que las podía cantar. Ahí era cuando Pablo me decía “¡Bo, cantás afinado!”. Pero no hacía énfasis ni ponía la lupa en el canto. Tenía una terrible obsesión con el fútbol como todos los uruguayos (risas). De hecho todos mis recuerdos de la infancia son vinculados al fútbol. Entonces me acuerdo que Pablo se había enterado que la murga tenía un coro polifónico que cantaba una misma melodía arreglada con diferentes voces. Cuando empezó a investigar eso necesitó una rata de laboratorio y me pedía que cantara melodías para que él cantara el arreglo y armonizáramos. Me pedía que cantara cosas, y yo estaba desesperado por salir a jugar a la pelota. Pero era tanto lo que me insistía que cantábamos juntos un rato. Como sentía que lo podía hacer, le empecé a tomar el gustito a cantar con mi hermano, y sobre todo a cantar murga que es algo muy particular, porque se hace en grupo y sentís una energía divina. No estás solo nunca. Empezar a cantar de esa manera creo que fue lo que me ayudó a no alejarme de la música. Me aportó confianza y herramientas. Me acuerdo que al principio para mí era muy común irme con la melodía que cantaba Pablo, y no terminaba cantando la melodía que me tocaba. Ese entrenamiento tanto de a 2 como de a 20 cuando cantás en un coro, fue lo que más me atrapó de la murga”.

“ESA MURGA ERA LO MÁXIMO”

“Me acuerdo que empecé a ir a los ensayos de La Roba Montón que era la murga que se había armado en mi barrio. Tenía como 11 años, Me había aprendido las letras y la melodía, y me sumé a cantar con ellos sin que nadie me invitara. Entonces Pablo me dijo que desde el barrio vecino, cerca del Complejo América, salía una murga de niños que era La Zafada. Para mí esa murga era lo máximo, porque me tocó verlos en una fiesta de un club de Baby Fútbol y me vi reflejado al ver a esos niños cantando murga. Verlos a ellos cantando fue lo que terminó de despertar esa curiosidad. Cuando hablamos con Edén Iturrioz, que hasta el día de hoy sigue trabajando en la murga, nos dijo que había una fila enorme de gurises que querían sumarse. Eso me mató, porque pensaba que no iba a entrar nunca más al no ser del barrio. Pablo se encargó de insistirle a Edén hasta que accedió. Mi hermano me llevó al primer ensayo en bicicleta, y llegando a la puerta del ensayo vi que había niños muy chicos. Yo tenía 12 años en ese momento. Estaba viviendo esa etapa en la que dejaba de ser un niño, entonces me incomodaba un poco. Llegando a la puerta le dije a Pablo “Vámonos”, y me respondió “¡No! ¿Qué te vas a dar vuelta?” (risas). Me acuerdo que hacía un frío enorme y canté con la bufanda puesta. Solo se me veían los ojos. Ahí fue cando Edén, que es dios momo para nosotros, un maestro de la murga y de la vida, aparte de ser un amigo y un hermano, con toda su paz cantaba la melodía conmigo, y enseguida me hizo cantar un solo. En ese momento me quería morir. Fue como patear un penal en el debut. Siento que ese ensayo y romper con esos candados y prejuicios de cantar frente a niños y adultos fue el inicio de todo. Fue un punto de inflexión importante”.

¿CÓMO VIVISTE LA EXPERIENCIA DE HABER SALIDO EN LA ZAFADA?

“En la murga había mucha libertad, y nos podíamos equivocar tranquilos. Todo fluía y no estaba el prejuicio del error. La musicalidad que elige Edén siempre ha sido muy hermosa, porque te lleva a un coloque que lo disfrutás. Luego el profesionalismo a medida que vas creciendo te lleva a querer equivocarte menos, pero hay tablados puntuales en los que esa magia vuelve. Porque por un lado está lo técnico de la murga, pero por el otro lado cantar en murga tiene esa cosa ancestral que no sabés cómo pero el coro se está cantando todo, y de repente alguien canta un arreglo que nunca se había ensayado y queda bien. La Zafada tenía y sigue teniendo eso. Es festejo”.

“UN AÑO MUY INTENSO”

“Ese año salí en 3 murgas. La Zafada en Carnaval de las Promesas, La Vieja en Murga Joven y La Esquinera en Carnaval del interior. Se habían abierto muchas puertas y tenía la energía como para hacer todo eso. Tendría 14 o 15 años. Siempre estuve acompañado por mi hermano en todos los proyectos y los compartíamos. Fue un momento en el que conocí a mucha gente. Los grupos de esas murgas eran muy unidos y en general siempre he tenido la suerte de compartir experiencias lindas con todos los grupos que he integrado. De todas formas no volvería  a salir en 3 murgas (risas). A partir de ese primer ensayo que me tocó vivir con La Zafada arrancó toda una explosión de murga en mi mente. Fue un año muy intenso”.

¿CÓMO SE DIO TU DEBUT EN CARNAVAL CON ARACA LA CANA?

“Al año siguiente Pablo me invitó a salir en Araca la Cana. Catusa (José María Silva) me había escuchado cantar un par de veces y tenía ganas de incorporar a un adolescente. En ese momento tenía 14 años. Damián Lescano debutó ese mismo año con 16. Éramos como dos niños que siempre andaban revolucionando el ensayo. A los dos nos tocó vivir nuestro primer Carnaval en Araca la Cana como dos niños. Porque está el murguista de la década de los 80 que debutaba con esa edad en Carnaval y de repente ya llevaba una vida de adulto, trabajaba, se tomaba un whisky, etc. Pero yo me acuerdo que me llevaba un licuado de banana al ensayo, o de repente nos cambiábamos los championes con Damián porque nos gustaban más los del otro (risas). En los ensayos nos pedían silencio cada 5 minutos, hasta que Catusa no aguantó más y mandó a citar a nuestros padres por nuestra indisciplina en el ensayo. Así debuté en Carnaval, entre licuados de banana y jugando de manos con Damián Lescano (risas). De todas formas me di cuenta en ese año que hay aspectos del Carnaval que no son adecuados para los niños y los adolescentes. Ahora está más regulado lo de los menores que salen en Carnaval. Pero te das cuenta de un montón de cosas que están ligadas al hecho de trabajar en la noche. De repente no son tan positivas pero también te dejan un aprendizaje. Incluso después de dos años intensos saliendo en varios lados, dejé de salir en murga por un tiempo. Fue algo tan intenso que necesité no salir”.

Y LUEGO INCURSIONASTE EN EL PARODISMO…

“Pablo trabajaba como arreglador en parodistas Urbanos que salían en el Carnaval de las Promesas. Yo con todos mis prejuicios hacia el parodismo le dije que jamás iba a ir. Cuando llegué al ensayo me di cuenta que había una energía maravillosa y el grupo era muy especial. Terminé saliendo 3 años en Urbanos. Haber salido ahí me aportó mucho en el hecho de seguir rompiendo con prejuicios. Aprendí a cantar de otra manera e interpretar otras cosas. Me acuerdo que el encargado de la puesta en escena era Freddy González. Cuando se me presentó me preguntó “Vos, ¿qué vas a hacer?”. Le dije “Yo voy a cantar, que es lo que más o menos sé hacer”. Ahí largó una carcajada gigante y me dijo “¿Estás loco? ¡Esta parte la decís vos!”. Arrancaba el show con Damián Luzardo y yo haciendo un diálogo. Fue algo que me dio mucha vergüenza en ese momento, y gracias a Freddy tuve la chance de vivir esa experiencia de actuar. Pero sobre todo aprendí a cantar cosas que no fueran murga. Las canciones iban más por el lado de las baladas, y en el conjunto tuve mis primeras clases de canto. Tuve una formación diferente que me abrió un camino hasta hoy. Hay cosas que aprendí de esa época que aun las sigo implementando. Cantar de otra manera fue todo un desafío. Aprendí mucho de Damián Luzardo también, que era y es terrible cantante, así como de otro montón de compañeros, y Luís Quintana que era el profe de canto”.

Y DE REPENTE CON 17 AÑOS YA ESTABAS CANTANDO EN CONTRAFARSA…

“Luego de esos 3 años en Urbanos, al año siguiente, un día vuelvo del liceo rumbo a casa y veo que en la vereda estaba la moto de Luís Ortíz con un bombo atrás. Cuando llegué pensé “¡Me muero si me vinieron a buscar para salir en Contrafarsa!”. Veo a través del ventanal de la casa que Edén Iturrioz y Luís Ortíz estaban hablando con mi vieja porque me venían a hacer esa invitación. Al revivirlo me doy cuenta de que fue un momento que me marcó. Edén y Luís suponían que ya iba a aceptar, y estaban resolviendo algunos detalles con mi madre. A ella lo que quería era que yo estuviera en un lugar en el que me cuidaran, y ellos se estaban encargando de mentirle y disfrazar la cosa un poco (risas). Salir en Contrafarsa fue  retomar el hecho de salir en murga después de ese tiempo de descanso que me había tomado. Me acuerdo que ahí empecé a tomarme más en serio el hecho de salir en una murga, y entendía que podía llegar a transformarse en un trabajo. Además en esa etapa compartí con Alejandro Balbis que en ese momento me dio un envión muy importante. Justo hace poco compartimos escenario en el Sodre, dentro del toque del MPU, y recordamos esos momentos. Me acuerdo que un día después de un ensayo le mostré una canción a Alejandro, y medio que la empezamos a componer juntos. Él me dijo “¿Y vos qué pensás hacer con esto?”. Él veía un potencial en mí y yo aún no tenía la confianza para creerme que podía vivir de la música. Yo le dije que pensaba buscar alguna herramienta laboral que más o menos me gustara y trabajar de eso. Pero él insistía en que me dedicara a cantar y a componer. Cuando me lo dijo me convencí. Pensé que si ese tipo al que admiro tanto y que tiene tanto talento como para conseguir vivir de la música, me está diciendo esto, ¿por qué no intentarlo?. A partir de ahí tuve una actitud más positiva con respecto a poder vivir de la música en algún momento. Esa conversación me hizo cambiar el pensamiento. Para el Carnaval 2007 retorné a Araca la Cana. Fue un año precioso e incluso tuvimos la chance de girar por España. La verdad que siempre voy a estar agradecido con Araca porque me dio la posibilidad de debutar en Carnaval y siempre me sentí muy querido allí”.

“VOS TENÉS QUE SALIR EN AGARRATE CATALINA”

“Balbis también fue el que me recomendó para que saliera en Agarrate Catalina. Él me decía “Vos tenés que salir en La Catalina, es un grupo que te va a enseñar mucho”. Un día se cruzó con Yamandú y Tabaré y les propuso que los dos saliéramos ahí. Les dijo “Tengo dos integrantes para su murga: Maxi Porciúncula y Alejandro Balbis”. “¡Bueno! ¿Dónde firmo?” dijo Yamandú. Un día me crucé a Yamandú por el centro y me contó lo que le había dicho Balbis. A mí me encantaba la idea de participar en la murga. Veía que era un grupo que estaba consiguiendo cosas diferentes. Esa vez que nos cruzamos le di a entender que me encantaba la idea y que quería ser parte. Hasta que un día en el que salimos a cantar en los ómnibus con mi hermano Pablo viajando hasta La Paz, que era algo que siempre habíamos querido hacer pero no nos animábamos. Durante ese viaje Yamandú me llamó para invitarme a participar en la murga. La primera experiencia que viví con la murga fueron unas actuaciones en Córdoba, Argentina. Llegar ahí implicó asumir un montón de responsabilidades, ya que trabajamos mucho con la murga y había que cumplir con ciertas reglas. Entrar en La Catalina fue como entrar a un túnel del tiempo. En estos 12 años que hace que integro la murga hemos vivido muchísimas cosas. Al principio la familia preguntaba en qué andaba, y luego se fue acostumbrando a que siempre estaba actuando en algún lugar con la murga. Me perdí muchos días de la madre, cumpleaños, etc. Me sentí parte de la murga desde el primer momento, cuando me sumé para preparar el Carnaval 2008. Creo que en algún momento vamos a tomar una real dimensión de todo lo que nos ha pasado. Al punto de que hoy disfruto de trabajar en mi casa. Porque salimos tanto, y trillamos tanto el camino que pila de veces extrañaba estar en mi casa, y llevar adelante otros proyectos y necesidades.  Igual no me arrepiento ni loco. A esos 10 años en los que estuve girando con La Catalina no los cambio por nada. La Catalina se mantiene con una intensidad de trabajo increíble”.

SU PROPIO PROYECTO ARTÍSTICO

“En un momento me dieron ganas de cantar con mi hermano. Los desafíos siempre nos llamaron la atención. Empezamos a construir nuestras canciones y a trabajar como cantautores. Eso era algo que simpre estaba en la vuelta y lo compartíamos  con la familia y los amigos más cercanos, pero no se terminaba de transformar en un trabajo nuestro. Después de la experiencia que vivimos con La Catalina, decidimos bajarnos del elenco estable de la murga para empezar a meterle energía a nuestra carrera. Ese fue otro punto de inflexión importante en mi carrera artística. Hay días que me han marcado mucho, y ese fue uno. Esa fue la última gran decisión artística que tomé. El disco que hemos lanzado con la banda Senda 7 ha sido el fruto que empezó a cosecharse desde ese día. Trabajar en La Catalina es hermoso e ideal, pero teníamos ganas de salir de esa comodidad y mostrar nuestras canciones. La banda que hemos formado con Bruno, Mati y Germán, y toda la gente que da una mano y también forma parte, ha sido un reinicio en lo artístico”.

EN LOS AÑOS EN LOS QUE AGARRATE CATALINA NO SALIÓ EN CARNAVAL, ¿EXTRAÑASTE SUBIRTE AL ESCENARIO EN FEBRERO?

“Ir al tablado y escuchar una batería de murga ya te despierta las ganas de subir al escenario. Si bien no lo sufrí tanto porque La Catalina siempre siguió trabajando, febrero tiene una mística única. La temperatura que hace en el mes, sentir el olor a chorizo, y que el público esté expectante, son algunos de los condimentos necesarios para que el gen del murguista esté ahí, a flor de piel. También durante los carnavales que no salí disfruté de los espectáculos como cuando era chico. Esos carnavales me devolvieron la alegría y la maravilla de ser espectador”.

¿CÓMO VIVISTE ESTE CARNAVAL 2019?

“Este año Carnaval fue como un embudo para mí. Arranqué sintiéndome el menos carnavalero, y terminé siendo el más carnavalero con todo lo que eso implica. Arranqué haciendo otras actividades, y a mitad de Carnaval ya no podía hacer otra cosa que estar enfocado en la murga. Salir en carnaval requiere tanta energía y concentración que es algo que te avasalla. Con la murga en este último carnaval hicimos más de 120 tablados, entonces tratabas de aprovechar el tiempo libre que te quedaba con la familia o haciendo otras cosas. Hoy por hoy estoy entrando en esa de que cumplí 30 años. Hay etapas que uno va quemando, y de esa forma va viendo la vida de diferente manera. El carnaval no fue una excepción. Cuando era más chico al salir en Carnaval mi atención estaba en otro lado, y había cosas que no las valoraba. Una vez que volví a salir en Carnaval con la murga luego de 7 años me di cuenta de que me encontré disfrutando de momentos que de repente antes deseaba que pasaran rápido. Viví la experiencia totalmente de otra manera, y este ha sido el carnaval que más disfruté por lejos”.

SI TU CARRERA ARTÍSTICA FUERA UNA FOTO, ¿QUIÉNES ESTARÍAN EN ELLA?

“Seguro estaría mi familia por el apoyo. Por más que el arte se vea como algo inestable, mi familia hace que confíe en lo que hago y me dedique de lleno a eso. Siempre me cuidaron y me apoyaron. También estarían todos los conjuntos que me abrieron las puertas, y me dejaron entrar a su casa. Más allá de que ya mencioné a mi familia, quiero resaltar en esa foto a mi hermano Pablo por ser el que me acercó a la música, a Edén Iturrioz, Alejandro Balbis, Yamandú, Martín y Tabaré Cardozo. Todos ellos son maestros de la música y de la vida que compartieron su conocimiento conmigo sin dudar. La carrera artística se construye a raíz de eso. Es como un puente que se va formando con la energía de esas personas que aparecen, de los amigos, de la familia, etc. Si no fuera por esa buena vibra, los artistas no existirían. Vos podés transmitir mucho, pero también dependés de lo que te van a devolver. Seguro esa foto sería un collage de eso. También estaría todo aquel que comparte una publicación y difunde lo que hago. Esa gente hace posible que seas artista, quizás sin darse cuenta. A toda esa gente le estoy eternamente agradecido. Gran parte de mi energía y mi gratitud siempre va para la gente que simplemente te desea lo mejor sin esperar nada a cambio. Cada vez que tomo conciencia de que trabajo como artista solo me sale agradecer, y a ese ejercicio de la gratitud no lo voy a abandonar nunca”.