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sábado, 11 de mayo de 2019


PÁGINAS DE MOMO


PABLO ROUTIN


Pablo Routin en Murga Don Timoteo 2017
Foto: Agostina Vilardo



Desde el momento en el que lo ves y te saluda te das cuenta que estás parado frente a un tipo que ama lo que hace. Esa sensación se acrecienta cuando lo escuchás hablar y lo mirás a los ojos. Podés darte cuenta de la pasión que desprenden sus palabras en cada cosa que cuenta con un dejo nostálgico pero siempre risueño. Su perspectiva es siempre la de mirar hacia adelante porque le encantan los desafíos artísticos. Durante la entrevista se jacta de aún no estar en “desuso” pese a ser ya un “veterano”. Seguramente eso se deba a la inquietud que siempre ha aflorado en él, aquella que lo impulsó a experimentar continuamente cosas nuevas y no parar de aprender. Reconoce que hoy por hoy no está “como para salir en carnaval todos los años”, pero sin embargo se le hace muy difícil bajarse del tren, por lo que siempre está vinculado de alguna manera u otra con nuestra máxima fiesta popular. Es que Pablo Pinocho Routin pertenece al Carnaval, y es historia viva de nuestras carnestolendas, por lo que cualquier charla con él es simplemente disfrutable. 


¿CUÁLES SON TUS PRIMEROS RECUERDOS VINCULADOS AL CARNAVAL?


Mi primera imagen del carnaval es de muy niño en el tablado del Layva, cerca de Julio César y Rivera. Vivía por esa zona e iba a ese tablado desde que tengo recuerdos. Disfrutaba mucho y sentía mucha conmoción cuando actuaba una murga. Me emocionaba mucho ver a la murga entrar al tablado, y luego ver cómo un murguista salía de la cuerda, se iba a cambiar y aparecía el personaje. Prestaba mucha atención a esos movimientos. La murga es un género que me ha acompañado toda mi vida. Me encantaban los corsos barriales. Recuerdo que mi madre me llevaba y me disfrazaba. Los disfraces que me hacía eran impresionantes. Tengo un montón de recuerdos de la tardecita, mientras se iba armando el corso, y también del desfile en 18 de Julio. Siempre me encantó todo el folklore de carnaval. También iba mucho al tablado del Miramar que estaba por la calle Rivera frente a la plazoleta Viera. Te estoy hablando del año 1971, más o menos. A pesar de que esa era una época muy oscura, la viví disfrutando el carnaval”.




“CON LA MURGA ME PASABA ALGO ESPECIAL”



“No recuerdo parodistas en aquella época, pero sí humoristas que me gustaban. Pero con la murga me pasaba algo especial. Era algo que me llegaba de una manera diferente. Después de esa época de la que te hablé, me fui a vivir a Playa Pascual con mi familia, y seguía viniendo al tablado en Montevideo pero era más intermitente. En 1981 escuché una presentación de Falta y Resto que decía “Trueno de voces que al vibrar/ relampagueando en el azul /hiriente rayo que al caer…” La voz del Canario Luna, ahí se dio todo el empuje del canto popular y la murga tenía como un auge muy importante. Yo tenía 17 o 18 años y ahí fue cuando se dio la posibilidad de salir por primera vez en una murga que se llamaba La Justa. Era una murga nueva y casi todos debutábamos en Carnaval. Fui a los primeros ensayos en los que estaban probando gente. Yo iba a ensayar desde Playa Pascual y el local de ensayo me quedaba muy lejos, así que hacía 2 horas de viaje a la ida y otras 2 horas a la vuelta. Luego ya me vine a vivir a Montevideo y la historia empezó a ser diferente”.




SU LLEGADA A FALTA Y RESTO



“La experiencia fue divina. Había una barra hermosa. Yo no acostumbraba salir mucho de Playa Pascual, entonces Montevideo para mí era como otro mundo. A partir de ahí se empezaron a abrir otras puertas y vínculos. Un día recibí un llamado para ir a ensayar a Falta y Resto, a través de mi amigo Daniel Radío. La generosidad enorme de Julio Julián me abrió las puertas. Roberto García para mí ha sido el murguista más grande que ha tenido el Carnaval, y el más completo que he visto. Fue como un padre artístico, no porque él se lo haya propuesto, sino porque yo lo miraba mucho, intentaba imitarlo. Salir con él era cumplir un sueño. Era como estar al lado de Al Pacino (risas). En el camino he tenido mucha suerte. Lo que sí me reconozco es la constancia, el amor y la dedicación hacia lo que hago. Pero después tenés que tener suerte. Porque las probabilidades de que un gurí que trabajaba en una agropecuaria de Playa Pascual, hiciera su vida a través del canto eran muy remotas”.




“NO SALGO EXCLUSIVAMENTE PARA CONCURSAR”



En 1988 empezó a sonar en la calle que Falta y Resto podía ganar. La verdad que haber ganado en aquel momento fue algo muy hermoso, porque la Falta era una bandera política importante. En 1989 lo logramos de nuevo. Pero el concurso no es lo que me motiva. Si bien cuando concursás querés que la murga que integrás brinde el mejor espectáculo posible, no salgo exclusivamente para concursar”.



¿EN ESE MOMENTO YA ESCRIBÍAS ESPECTÁCULOS?


“Sí. Ya escribía cosas desde antes de sumarme a Curtidores de Hongos, porque había tenido la oportunidad de formar parte del grupo creativo de Falta y Resto, escribía pero no lo mostraba. Tuve la suerte de trabajar al lado de un letrista como Raúl Castro que era maravilloso. Recuerdo que al cuplé del Pepe Revolución lo escribió en 48 horas. El Choncho (Jorge) Lazaroff le preguntó “¿Qué pasa con la revolución?”, y al irse para la casa lo empezó a escribir, y salió esa joya, de punta a punta sin tachar una palabra. A los dos días llegó con la letra y le dijo al Choncho: “Ahora le falta la música”.



PRIMER PARATE Y LA EXPERIENCIA DE SALIR EN CURTIDORES DE HONGOS



"Luego de mi paso por Falta y Resto estuve unos años sin salir en Carnaval, desde 1990 hasta 1992, porque estaba con ganas de parar. En ese momento integraba la banda de Jaime (Roos), y durante esos carnavales presentábamos el show en algunos tablados, ya que en ese momento se podía. Entonces siempre me mantuve vinculado al Carnaval pese a que no salí. Cantábamos en tablados como El Jardín de la Mutual y el Albatros. En esos años se armó una murga en Playa Pascual que se llamó Murgardel, y llegó a concursar en los carnavales del interior. Yo escribí sus primeros espectáculos y empecé a foguearme en la tarea, pese a que nunca terminás de aprender a escribir. Es una tarea inexplicable, da mucho placer pero también es muy dura. En un principio era un letrista muy conceptuoso, y luego me empecé a llevar mejor con el humor. Ahora creo que he encontrado un equilibrio entre lo conceptual y lo humorístico. Al sumarme a Curtidores, me encargué de los libretos desde 1993 hasta 1997. Algunos espectáculos tuvieron más repercusión que otros. En 1996 y 1997 me desbarranqué, y con Benjamín Medina que es un amigazo, tuvimos ganas de escribir cosas nuevas que un poco se salieran de lo común. Curtidores de Hongos fue una de las primeras murgas que presentaba un espectáculo temático, en diferentes bloques. Con esto no quiero decir que nadie lo haya hecho antes, pero no recuerdo que muchas murgas plantearan sus espectáculos de esa forma durante esa época. Cuando era niño recuerdo que en los espectáculos murgueros cada parte era un mundo en sí misma”.



“DISFRUTAR DEL PROCESO”



“Un artista muy importante dentro de esos años de Curtidores de Hongos fue Benjamín Medina. Él era el que le ponía un pienso a los arreglos y a la musicalidad. Además el hecho de que se sumara a una mujer a un coro murguero integrado por hombres no era muy común en esa época, y Gabriela Gómez salió con nosotros. Todos esos cambios fueron impulsados por Benjamín, que es un artista muy talentoso y tremendo músico. Salían murguistas como Freddy Bessio, Andrés Litjmaer, Ronald Arismendi y Enrique Rivero. Además en algunos años estuvo Héctor Manuel Vidal, director de la Comedia Nacional, y me enseñó mucho a escribir. También hubo unos años en los que Luis Trochón hizo la puesta en escena, ambos fueron mis maestros. Siempre trabajé con un equipo, desde el punto de vista técnico en el que yo me sentía muy sostenido. Ahí empezás a entender que lo importante es disfrutar del proceso y trabajar un espectáculo con el objetivo de que la gente lo disfrute. Ahora soy muy cuidadoso, antes de ir a algún lado, veo cuál es la gente que va a estar trabajando, y si voy a poder trabajar cómodo”.


¿CÓMO VIVISTE TUS AÑOS EN LA REINA DE LA TEJA?



“Haber salido en La Reina de la Teja fue una experiencia preciosa, porque se trata de un murgón. Agradezco a la vida haberme puesto esa camiseta, y salir con murguistas como José Morgade. Salí tres años en la murga y es impresionante lo que significa para el barrio de La Teja. Me fui a fuerza de voluntad, porque es difícil irse de La Reina. En uno de esos años me iba del club luego de una noche de fallos, y una vecina antes de que me fuera me abrazó y me dijo “No te vayas a ir de La Reina”. Y así fue. No me pude ir. Cuando me fui de la murga se lo comuniqué a Morgade en su casa, pero te diría que me fui lagrimeando”.


“VIVÍ AÑOS MARAVILLOSOS CON A CONTRAMANO”


“A Contramano es la murga en la que más años salí. Cuando llegué me encontré con una murga que estaba en pleno crecimiento con gente muy talentosa, y un grupo humano divino. Viví años maravillosos con A Contramano y ahí salí con intermitencia, hasta el Carnaval de 2012. Era una murga que tenía un perfil muy interesante que estaba en una búsqueda permanente de caminos nuevos. Eso siempre me resultó atractivo. En 2009, cuando A Contramano ganó, mucha gente dijo que habíamos perdido la esencia. Nosotros lo que hicimos ahí fue aprovechar la potencialidad de Diego Bello, había que ponerlo en un lugar artístico de privilegio. Ese año desde los ensayos sentí que se estaba armando un espectáculo muy lindo, y finalmente así fue. Haber formado parte de esos años con la murga fue una emoción muy grande. En 2010 sabíamos que el espectáculo se iba a llamar “Problemas tenemos todos”, pero no teníamos a los personajes. Hasta que una noche Diego Bello dijo “¿Y si hacemos a dos milicos de la chacra de Mujica?”, y no podía creer lo que estaba escuchando. Por un lado sentía terror, pero por otro pensé: “Este tipo es un genio”. Aparecieron los nombres de los personajes, Fagúndez y Fernández, y terminamos disfrutando de un año hermoso”.


LUEGO DEJASTE DE SALIR, PERO NO SOLTASTE LA CUERDA…



“Me fui de A Contramano porque sentí que había cumplido un ciclo. No iba a ir a ninguna parte y recibí una llamada del Chino Recoba para salir en Asaltantes. Pero yo ya había resuelto no salir porque no estaba preparado para cruzarme con A Contramano en algún tablado, porque sentía mucho respeto y afecto por la murga. Entonces acepté escribir en Asaltantes porque había una barra divina para trabajar. Escribí para los espectáculos de 2013 y 2014”.



“DE LOS MEJORES CARNAVALES DE MI VIDA”


"En 2017 decidí volver a salir en Carnaval a raíz de una llamada de Pitufo (Edú) Lombardo, me dijo “¡Es ahora o nunca!”. Él ya me había invitado a salir en La Matineé 2004 y en Asaltantes 2007, pero en ambas oportunidades le había dicho que “no”. Debo ser la única persona que se negó a salir en Carnaval con Pitufo Lombardo 2 veces (risas), el mejor director de la historia. En ese grupo de Don Timoteo estaba Ronald Arismendi, otro hermano, además Marcelo Pallarés que es tremendo murguista, y un tipo con mucha experiencia y claridad, y Marcel Keoroglián por quien siento una admiración enorme. Además había una barra preciosa también. Todo eso sumado a la presencia de Paula Villalba a quien también admiro, y la calidad humana del Chino Recoba, Rafa Perrone y Susana, su esposa, fue magnífico. El 2017 fue de los mejores carnavales de mi vida junto con aquellos de 1988 y 1989 con La Falta, el de 1994 con Curtidores de Hongos, y los de 1999, 2009 y 2010 con A Contramano. El del 2017 fue un carnaval tan disfrutable que me da temor volver a salir, para no romper el conjuro. Fue una fiesta impresionante desde que empezaron los ensayos hasta que colgamos las pilchas".




¿CÓMO TE LLEGÓ LA OPORTUNIDAD DE TRABAJAR CON DOÑA BASTARDA?


“Me llamó Emiliano Tuala y me dijo que estaban preparando un espectáculo sobre “Los monstruos”, y tenían que trabajar en la creación de los personajes. Me dijo que les gustaba la idea de que pudiera estar en el proceso de creación. Le pregunté qué murga era y me dijo “Doña Bastarda”. Le dije que iba para un ensayo y veía un poco. Me acuerdo que llegué al Club Congreso, empezaron a cantar, me paré y les dije “¿Cuándo arrancamos?”. Me gustó todo, el ambiente, la gurisada que había, la musicalidad y los arreglos de Camilo (Abellá). Ahí hay una dupla creativa a la cual le tengo un gran respeto, Emiliano Tuala y Camilo Abellá. Ambos escriben muy bien. Trabajar con gente de otras generaciones es una gran alegría. Uno cuando se pone veterano se alegra por esas cosas, porque cuando la juventud te llama te sentís vivo, y pensás “No estoy en desuso todavía”.



GRACIAS AL CARNAVAL YO...


“En gran parte gracias al carnaval yo soy quien soy como ser humano. El carnaval me ha enseñado muchas cosas. Yo siempre digo que la murga va más allá del tablado. Bueno, de hecho pensando esto, nació la obra Murga Madre, tratando de contar lo que pasa abajo del escenario. Cometí muchos errores estando en grupo, y he aprendido mucho a convivir colectivamente. He descubierto tanto mis partes buenas, como también las más oscuras. Uno no pude dar marcha atrás y deshacer la madeja. Si mirás la historia del Carnaval te das cuenta que hay muchos grupos que se van rompiendo, porque no se sostienen desde lo humano. Somos un bicho de mucho cuidado. Salir en una murga, no es solamente cantar con otros, trae consigo esos movimientos humanos y el hecho de aprender a vincularte con el otro. De la misma forma que tenés que empastar en la cuerda, tenés que empastar en la vida. Es un “salgo, canto y convivo”. Cuando estás cantando en la cuerda tratás de no tener más volúmen que tus compañeros para que la cuerda suene con los colores de todos los timbres, porque ahí está la riqueza. Y eso puede trasladarse directamente a la vida. Porque abajo del escenario tampoco tenés que estar adelante de nadie, y tenés que tener la capacidad de escuchar a los que están al lado y nutrirte de ellos. Yo pertenezco al carnaval, y digo con orgullo que soy murguista. Si me preguntás hubiese querido cometer menos errores en el camino. Cuando hablo de errores, hablo de egoísmo, falta de escucha, ser a veces muy porfiado, y dejar que el ego me ganara en algunos momentos. Pero la murga me ha puesto un espejo en ese sentido y me ha hecho crecer como ser humano. Además me ha permitido desplegar todo lo bueno que puedo brindarle”.

jueves, 25 de abril de 2019

ENTRE BAMBALINAS

FALTA Y RESTO

FOTO: Agostina Vilardo


Romper las estructuras y mover algunas estanterías siempre formó parte de su espíritu. Echando su “resto” en cada uno de los escenarios, su insignia siempre ha sido la de defender las causas populares, y reclamar por las minorías. El entrevistado la define con palabras como "Revolución”, “Amor”, y “Compromiso”. Lo que le toca vivir a esta murga está emparentado con la realidad social actual, en donde los cuestionamientos respecto al género están sobre el tapete. Se trata de una murga que amén de su historia, hoy continúa escribiéndola presentando un coro paritario hace poco más de un año y medio cada vez que está arriba de un escenario. Actualmente continúa presentándose “ilegalmente” en distintos lugares del país y de la vecina orilla, con un espectáculo de 90 minutos en donde la renovación se roba el protagonismo, pero se le hace una linda guiñada al pasado. Con ustedes: Falta y Resto, y con ella, las palabras de Leandro Castro, director escénico y arreglador coral de la de las 4 estaciones..


EL SONIDO DE LA MURGA


“El primer punto en el que vimos el cambio más radical de la murga fue en 2017 cuando preparamos el espectáculo Misa Murguera y decidimos que la conformación de la murga iba a ser paritaria. Eso nos puso en un plano en el que teníamos que ser totalmente creativos para poder seguir adelante. En un principio yo tuve la idea de traer mujeres a la murga a raíz de un viaje que hice por Latinoamérica que duró 8 meses. Al volver me encontré con que la murga estaba participando del Carnaval 2016. Se decidió que en el Carnaval 2017 no se iba a salir, y en todo ese tiempo siempre tuve en la cabeza que quería sumar mujeres a la murga. La idea de que el coro fuera paritario la tuvo mi viejo (Raúl Castro). Le comenté mi idea, y le dije que me parecía importante tomar esa postura como murga teniendo en cuenta el contexto que se estaba viviendo en América Latina en cuanto al feminismo y los reclamos de las minorías, que me parecía que tenían que ser escuchados. Ahí el viejo me propuso lo de la murga paritaria, y después de tomarnos un tiempo dijimos “¿por qué no?”. En ese momento asumimos lo que para nosotros significaba un riesgo. Me acuerdo que me había quedado con la imagen de la prueba de admisión de Cero Bola en 2015. Ese día fui al Teatro de Verano y quedé maravillado por el espectáculo que habían planteado las gurisas tanto a nivel textual como musical. Nunca había escuchado cantar de esa manera a una murga de mujeres. Ese día me di cuenta de que la sonoridad mixta era algo que quería explorar y que me parecía justo. La pasión por el carnaval y por la murga no es una cuestión de género, si no que nos pasa a todas y a todos. Hay muchas mujeres que sueñan con ser murguistas. Entonces queríamos que este sonar paritario fuera contrastado, y que el sonido de la mujer en la murga fuera visible, sin transformarnos en un coro que se abría a la sonoridad femenina pero estaba arreglado para hombres. La idea era quebrar con todas las líneas de creación en cuanto al arreglo murguero, y hacer más presentes a las voces femeninas dentro del coro. La primer canción que nos tocó arreglar fue la presentación de la Misa Murguera, y ni bien la murga empezaba a cantarla ya te dabas cuenta de la presencia de las voces femeninas. En este último tiempo hemos encontrado otra manera de arreglar las voces, y hay momentos en los que el coro femenino tiene más presencia, pero hay otros en los que las voces masculinas tienen más protagonismo. Eso nos pareció favorable a la hora de generar climas, dando lugar a la tensión, descontracturarse, etc. El coro paritario nos permitió dar lugar a acordes a los que nunca habríamos podido llegar con un coro masculino por un tema de registro. A medida que fue pasando el tiempo nos fuimos empapando más con lo que implica sacar una murga paritaria, y en un título que históricamente se dedicó a defender causas populares. Entonces no solo se trataba de sacar una murga diferente, si no que había que tener una crítica pesada con relación al momento histórico que estamos atravesando en la sociedad uruguaya y latinoamericana. Las problemáticas sociales hoy están mucho más internacionalizadas a causa de que los medios de comunicación son muy masivos, y no hay que ser ajeno a eso. Por eso esto de salir con un coro paritario es una responsabilidad, porque así como no titubeamos y denunciamos lo que denunciamos con la canción “Ni un paso atrás”, que es la violencia de género, las violaciones y los femicidios, hoy no dudamos al decir que la murga es paritaria, tiene un compromiso con la realidad, y necesita igualdad de género”.

¿CÓMO SURGE EL ESPECTÁCULO “ILEGAL” Y EL HECHO DE PRESENTARLO DE MANERA ALTERNATIVA?

“El espectáculo Ilegal surge a partir de que se nos imposibilitó el hecho de salir en carnaval. Hubo una decisión unilateral de parte de un compañero que fue la de no firmar para que la murga no saliera. Hubo un montón de motivos por los cuales ese compañero tomó esa decisión, y no solo fue el hecho de que se hayan incluido mujeres en la murga. Pero desde el colectivo entendemos que la decisión fue impulsada a partir de que había mujeres. Él argumentaba que no se necesitaban tantas mujeres en la murga. De todas formas que haya dado ese argumento nos pareció totalmente violento y machista. Porque así sea la última razón de la que te colgás para tomar esa decisión, nos parece igual de marginal. Si el compañero hubiese tenido motivos para no sacar la murga, pero el coro hubiese estado compuesto en su mayoría por hombres, estoy seguro de que no tomaba la decisión que tomó. Sentimos que no nos dejaron salir en carnaval, y por eso el espectáculo se llama Ilegal. Ahí arrancó el camino de encontrar un carnaval alternativo que nos representara, y en el que pudiéramos salir a mostrar lo que nosotros decimos, presentando nuestro discurso, y llegando a los lugares a los que más queríamos llegar como el interior del país, los barrios y los sitios más carenciados. Queríamos hacerlo porque consideramos que el discurso de la igualdad de género aún está relegado en muchos sitios. De repente nos encontramos con un carnaval precioso, que encima fue rentable económicamente, y dispusimos de un montón de espacios para presentar nuestro proyecto. Se abrieron un montón de puertas por la visibilidad de la murga, y eso nos permitió hacer esta movida. De verdad agradecemos a toda la gente que nos convocó y confió en nuestro trabajo, tanto en Argentina como en nuestro país. Además de la instancia de actuar arriba de un escenario, nos ha tocado brindar talleres en distintas localidades, y dialogar. Fue un crecimiento importante para el grupo, para el carnaval, y para nuestro convencimiento de que otro carnaval es posible, con mayor apertura. Nuestro sentir principal es que la gente se desarrolle artísticamente también y pueda utilizar todos los espacios. Si bien este camino alternativo tiene un montón de contras porque salir en carnaval te da mucha más visibilidad, y hay gente que le da mucha importancia a eso, consideramos que está bueno poder llegar a todos los públicos posibles con nuestro discurso. Además creemos que la institución que regula a este carnaval oficial toma decisiones que la murga no comparte, y que con la visibilidad que tiene la murga podemos disfrutar del carnaval sin tener que estar sometidos a determinadas decisiones. Estamos felices de estar transitando este camino”.

¿CÓMO TRANSCURRIÓ EL PROCESO CREATIVO DE “ILEGAL?

“El proceso creativo fue más corto. Nosotros empezamos a preparar la prueba de admisión en setiembre, y ahí ya teníamos muy poco tiempo de trabajo. Cuando se confirmó la decisión de que la murga no iba a salir en carnaval, paramos de ensayar. Cuando tomamos la decisión de que íbamos a disfrutar del carnaval de una manera alternativa ya estábamos en noviembre, y recuerdo que arrancamos a laburar con firmeza faltando 10 días para que empezara la prueba de admisión. Entonces armamos el espectáculo en apenas 2 meses y medio, pero tuvimos la posibilidad de recurrir al cofre de la murga, y presentar otros cuplés que la murga ya tenía escritos de otros años y nunca había hecho, que además se adecuaban perfectamente a la línea creativa que tiene Ilegal. La gente tuvo la oportunidad de escuchar y ver otros cuplés inéditos como  “El Timbero” y “Murga La”. Si bien la musicalidad del espectáculo anterior había estado regida por mi hermano (Felipe Castro) y yo, y el laburo arreglístico había sido únicamente mío, para este espectáculo decidí compartir ese trabajo de arreglos, porque sentimos que el trabajo colectivo siempre va a ser mejor y más fructífero. Entonces este año me ayudaron Pablo Aguirre y Lucas Bueno. Cabe mencionar que Jhoanna Duarte y Papina De Palma tanto en el espectáculo Misa Murguera como en este aportaron su cuota creativa. En aquel espectáculo ambas compusieron la canción Ni un paso atrás, y para este espectáculo Papina escribió la introducción y Jhoanna compuso la melodía de una canción que canta sola”.

EL FORMATO DEL ESPECTÁCULO

“El espectáculo dura una hora y media, y desde ese lugar está concebido para ser presentado en teatros, pero nosotros teníamos una adaptación más breve que era lo que presentábamos en los tablados. Durante esa hora y media no solo proponemos nuestro espectáculo Ilegal, si no que hacemos otras cosas para que la gente se encuentre con el momento clásico en el que escucha las canciones típicas de la murga, canta, aplaude y baila. Poder mezclar esos dos formatos nos dio una ventaja muy grande, porque se trata de un espectáculo amplio que después de que la gente lo ve, se va re contenta”.

¿QUÉ REPERCUSIONES HAN TENIDO LOS CAMBIOS QUE HA ATRAVESADO LA MURGA?
“Tuvieron distintas repercusiones como todo lo que ha hecho la murga. Desde las ampliamente positivas, hasta las neutrales y las netamente negativas. Primero que nada sentimos que la murga tiene un montón para crecer en lo artístico y en lo humano. Pero también carnaval tiene esa competitividad y esos juicios que incluso toman otros espacios como por ejemplo el Encuentro de Murga Joven. Entonces nos encontramos con que la gente compara el coro paritario con el coro mixto, y con el coro masculino, y hay algunas opiniones a favor y otras en contra. Hay otro público que es el que más nos gusta, al que no le importan esas cosas y disfruta con la propuesta de la murga. También estamos dispuestos a aceptar cualquier tipo de valoraciones tanto buenas como malas, porque estamos convencidas y convencidos de que este es el camino que más nos representa. Todos nos sentimos representados políticamente, y también artísticamente porque estamos recontra contentos por todo el trabajo que hicimos. Las repercusiones siempre van a ser diversas. Es una cuestión de gustos y de apertura artística. Hay gente que sabe separar la sonoridad de un coro paritario con la de un coro masculino, y otra que no. Pero no se trata de señalar a nadie. Nosotros brindamos nuestro corazón y si la gente lo toma está mortal, y en caso contrario le agradecemos por escucharnos”.

¿HAY ALGUNA ANÉCDOTA QUE LES HAYA QUEDADO DE LAS PRESENTACIONES DE “ILEGAL”?

“Actuando en Paso de los Toros nos pasó que el audio estaba divino, pero había tanto rever que no se entendía lo que decía la murga. Estaba lleno de gente y en un momento estábamos haciendo una parte del espectáculo que se llama “El cuplé en tiempo real”, que es un cuplé en el que hacemos partícipe a la gente para que haga una transmisión en vivo en sus redes sociales y a su vez vea qué es lo que está haciendo la murga. En ese momento la murga empieza a contar todo lo que está pasando en el escenario y con la gente en tiempo real. En un momento hacemos parar a la gente. Estaba todo el mundo con su reposera y veíamos desde el escenario que la gente no se paraba. En todos los lugares donde hacíamos el cuplé, mataba, porque es recontra interactivo. Pero acá la gente se quedaba quieta. Ahí fue cuando los compañeros que bajaron del escenario para mover a la gente nos dijeron que no se entendía nada de lo que la murga estaba diciendo (risas). Nosotros remamos el cuplé desde arriba, y Papina (De Palma), el gaucho (Joaquín Mollica) y Majo (María José Hernández) trataban de hacer que la gente se moviera un poco cuando nadie estaba entendiendo nada. Además el público se sorprendía porque estaba viendo una propuesta totalmente descontracturada para lo que es el carnaval al que está acostumbrado, con propuestas más clásicas. Sobre todo me refiero al público de los departamentos más nórdicos como Tacuarembó, Salto, Artigas, Rivera y Paysandú, que tienen una cultura murguera re salada pero clásica. Nos dábamos cuenta de que había gente a la que le costaba aceptar esa propuesta. Igualmente nos bajamos de cada escenario con tremenda sonrisa, y hemos realizado más de 70 actuaciones presentando este espectáculo hasta ahora”.

“ESTE ES EL CAMINO A SEGUIR”

"Para nuestra sorpresa nos pasó que los lugares en los que el público no fue tan efusivo, fueron los tablados montevideanos que hicimos antes de que empezara el Concurso Oficial, y también distintos festivales de conjuntos que participaron en Carnaval. En los barrios sí encontrabas esa efusividad, y las vecinas y los vecinos te agradecían por habértela jugado. Hubo muchas vecinas que vieron lo paritario del coro de la murga y nos confesaron que estaban deseando ver a una murga de nuestras características, porque es algo que da esperanza a las mujeres que sueñan con salir en una murga. Hay otras mujeres que están tan acostumbradas a lo tradicional y son tan pasionales en ese sentido, que prefieren escuchar un coro masculino. Pero no hay que culpar a esas personas. Las mujeres que se han sentido representadas nos confirman que este es el camino a seguir”.

¿CÓMO SERÍA TU CARNAVAL IDEAL?

“Mi carnaval ideal sería uno abierto para todo el mundo, en el que cualquiera se pueda subir al escenario. Que si vos querés podés competir y concursar, porque hay gente a la que le gusta eso y siente que ese camino le da satisfacción. Hay un montón de gente que cree que no es por ahí, pero a su vez no dispone de espacios para poder utilizar y expresarse artísticamente. Ese carnaval ideal tiene que tener llegada con talleres de música y de murga. Sería un carnaval que educa y que genera ciudadanía. Un carnaval en el que no importa el lugar en el que estás, ya que todos tienen las mismas oportunidades, y cualquiera pude subir al escenario con su conjunto. Sería un espacio en el que podés crear y crecer sin limitaciones”.

¿QUÉ HAY EN EL HORIZONTE DE LA FALTA?

“En el horizonte de La Falta está seguir haciendo el espectáculo Ilegal unos meses más. Luego me voy a ir a Europa con Papina y cuando volvamos voy a dedicarme a empezar a trabajar en el nuevo espectáculo que vamos a presentar también alternativamente, porque elegimos continuar por este camino. Lo bueno es que vamos a poder trabajar con mucho más tiempo, y a disponer de más recursos. Ya hay ideas y cosas escritas, creemos que vamos a seguir creciendo artísticamente”.

SI TE MENCIONO A FALTA Y RESTO, ¿QUÉ ES LO PRIMERO QUE VIENE A TU MENTE?

“Revolución y responsabilidad con las causas que defendemos y las cosas que decimos. Para poder seguir por este camino lo más importante es que abajo del escenario actuemos de una manera acorde a las cosas que decimos arriba. Hay lugares en los que ya no podemos caer más. Hay machismos que ya no podemos repetir, lugares que no debemos ocupar, y sobre todo actitudes que no debemos tener. Los hombres no queremos protagonizar el feminismo, y por lo menos en la murga nos manejamos así. Por más que hay una concordancia ideológica en los integrantes de la murga, creemos que este es un momento en el que las compañeras se están agrupando y necesitan estar entre ellas para poder respaldarse y luchar para que dejen de matar y violar a las mujeres. Creemos que ellas cargan con muchísimo tiempo de la historia humana que les dio motivos para estar enojadas, y que los hombres gozamos de un montón de privilegios durante mucho tiempo que está bueno que los empecemos a cuestionar. La Falta nos llevó a eso. Nos cuestionamos como seres individuales, y estamos a disposición de las compañeras, porque sabemos que nuestro lugar es el de dar una mano y acompañar, pero también el de mantenernos al margen en momentos en los que tenemos que hacerlo. Por ejemplo, cuando brindamos talleres de género, las que hablan son las compañeras. Quienes leen las proclamas feministas dentro del espectáculo siempre son las compañeras. Ellas son las que tienen la bandera feminista en la murga. Hay otras luchas que nos involucran a todas y a todos, y en las que podemos participar sin excepciones, pero en lo que respecta al feminismo, las compañeras son las dueñas de esa causa. Falta y Resto es amor por la gente, luchar por las minorías, salir de tu zona de confort para reclamar cosas que deberían cambiar. Es compromiso con la realidad histórica. Es amor hacia el género y la igualdad de derechos y oportunidades. Es un arma política importantísima, no solamente por estos años sino por lo que ha sido en toda su historia. Se la ha jugado en momentos en los que nadie se la jugaba, y decidió romper estructuras cuando nadie se animaba. Hay conjuntos incluso que a raíz de que la murga rompió con ciertas cosas, se animaron a tomar el mismo camino y les terminó yendo bien, y esos cambios terminaron siendo parte de la fiesta popular. Hubo un montón de cambios que impulsó La Falta que hoy nos competen a todas y a todos los que hacemos carnaval”.



domingo, 7 de abril de 2019

PÁGINAS DE MOMO 

 MATÍAS BRAVO






El carnaval siempre merodeó por los pasillos de su casa desde que era un niño, y la influencia de una familia tan carnavalera terminó pesando para que aquel gurí que apenas cantaba en su hogar y se dejaba llevar por la timidez, hoy sea una de las voces más disfrutables de nuestra máxima fiesta popular. El destino le tenía un montón de experiencias guardadas, que ha ido transitando en 14 años ininterrumpidos entre Carnaval de las Promesas, el Encuentro de Murga Joven y el Concurso Oficial del Carnaval. Han ido variando las personas que lo han rodeado, y los espectáculos de los que ha tenido la posibilidad de ser parte. Pero lo que aun permanece en él es ese disfrute por el simple y majestuoso hecho de cantar dando vida a un género artístico que ama. Matías Bravo abrió las puertas de su casa, y cedió una hora de su día para mate mediante, charlar sobre el camino que viene recorriendo desde mucho antes de subirse a un escenario por primera vez.


¿CUÁL FUE TU PRIMER CONTACTO CON EL CARNAVAL?

“Obviamente que ir al tablado con mis viejos. En mi familia nadie cantaba, ni nadie salía en carnaval. Pero era la típica casa en la que en febrero de lo único que se podía hablar era de carnaval. Sigue sucediendo hasta hoy. Mi viejo es insoportable (risas). No habla de otra cosa durante febrero, y en el resto del año siempre habla de fútbol. Es el uruguayo ideal, pero que no toma mate, así que es raro. Pero siempre éramos de ir al tablado. Mi viejo siempre me dice: “A vos te salvó el Pinocho Sosa”, porque un día estaba en el Defensor Sporting, y me perdí. Pinocho vio que estaba perdido y me llevó con mis padres, así que gracias a Pinocho Sosa estoy acá dando  esta nota (risas). También éramos de ir al Primero de Mayo, y un poco más de grande arranqué a ir solo al Monumental de Tres Cruces. Hay pila de anécdotas de cuando pasábamos yendo al tablado. Me acuerdo que siendo chiquito una vez un integrante de Antimurga BCG me regaló una mandarina al bajarse del escenario, y también me puso su sombrero. Yo no entendía mucho. Le hablé a mi madre y le pregunté si me podía comer la mandarina, y me dijo que sí (risas)".

¿QUÉ MURGA FUE LA PRIMERA QUE TE SEDUJO?

“Creo que por herencia de mi hermano, que también es muy carnavalero, la primera murga que me sedujo fue Contrafarsa. Aparte mi hermano tenía todos los discos. Después me empezaron a llamar la atención las murgas de la Unión, por esa fuerza que tienen en el canto. Luego me empezó a gustar todo, porque te das cuenta que Contrafarsa tenía un montón de cosas que estaban mortales, y las murgas de La Teja tienen otro montón de cosas que son maravillosas. De todas podés aprender un poco. Incluso esto que me ha pasado en los últimos años, de ir a un título, y luego a otro, y luego a otro, me parece fantástico. Porque más allá de que conocés gente increíble, podés ver las distintas maneras que tienen los diferentes títulos de armar los espectáculos. Te das cuenta que Patos Cabreros no tiene nada que ver con La Gran Muñeca, y que Falta y Resto no tiene nada que ver con ninguna otra murga que haya integrado. Todo eso me parece muy rico”.

¿CUÁNDO TE PICÓ EL BICHITO DE EMPEZAR A SALIR EN EL CARNAVAL DE LAS PROMESAS?

“El bichito no me picó. Yo cantaba muchísimo en casa pero era muy tímido y vergonzoso. Ni siquiera se me pasaba por la cabeza participar del Carnaval de las Promesas. Mi hermana ya había participado sí, y además estaba haciendo Murga Joven. En Promesas ella estaba saliendo en murga La Susodicha. Faltaban gurises, y medio que me impuso la idea de salir. No me quedó otra opción que sumarme. Ese era el último año de ella en Promesas, y yo seguí como por 4 años más en esa murga. La Susodicha tenía un matrimonio atrás que era el que coordinaba todo, y era una murga rodeada de gente muy generosa y cariñosa. Tenían la cabeza esa de “sacamos la murga para que los gurises no estén en otras cosas”. Quizás la murga tenía ciertas falencias en lo artístico, porque no era que nos cantábamos todo, pero había un laburo social muy lindo. Y desde ese momento todos los años he hecho murga. Hoy tengo 26 años. Estamos hablando que han sido 14 años de aprendizaje, de un montón de experiencias, que si no las hubiera vivido hoy sin dudas sería distinto”.

“YO QUIERO IR PA’ TU MURGA”

“Estando en La Susodicha me pasaba que veía a La Zafada y me encantaba. Hasta que en un momento consigo el teléfono de Carlos (Rugnitz) que es el director responsable de la murga. Lo arranqué a atomizar. Me acuerdo que lo llamaba mucho, y le decía “Yo quiero ir pa’ tu murga”. Incluso había avisado en La Susodicha que quería ir para La Zafada, y que iba a hacer todo lo posible para conseguirlo. Arranqué a llamar a Carlos en abril, y la murga empezaba a ensayar más o menos en agosto. Así que imagínate la cantidad de veces que lo llamé. Él me decía “todavía no arrancamos, y no sabemos cuándo vamos a arrancar a ensayar, pero vení un día y vemos”. Un día me dijo que vaya y me fui para Colón, que es el barrio desde el que sale la murga. No tenía ni idea de dónde ensayaba la murga. Me acuerdo que me tomé el 526 y se subió Edén (Iturrioz), que trabaja con La Zafada. Pensé “¡Es mi salvación! ¡Me voy con él! (risas). Lo saludé, me presenté y me fui con él. Ligué como un caballo, porque si no capaz que hasta ahora estaba buscando el local de ensayo de la murga. Me acuerdo que en ese momento me dio vergüenza decirle a Edén que me gustaba la Contrafarsa, y nunca se lo dije, para no quedar como un chupamedias. Me encontré con una murga que ensayaba con una dinámica totalmente distinta. Pasa que Edén es un despegado y nos exigìa pero sabía hasta qué punto, siempre sin propasarse- Después el estilo de la murga te puede gustar o no, pero no es casualidad que de ahí salgan tantos gurises cantando tan bien. En todos estos años han salido chiquilines que se han formado en La Zafada y que cantan o tocan que es un disparate. El gran “culpable” de eso es Edén, y además la murga tiene un respaldo por parte del  grupo de padres que es impresionante. Las veces que he ido a ver ensayos me he encontrado con que sigue existiendo ese ambiente familiar y que nada ha cambiado. Cada año aparecen 3 o 4 chiquitos que son unas bestias cantando. Y ahí te preguntás “¿De dónde salen?”. La Zafada me ha regalado muchas amistades que son divinas. Recuerdo que cuando se incendió mi casa toda la murga fue a darnos una mano. Son cosas de las que no te olvidás más”.

¿CÓMO SE DA TU LLEGADA A FALTA Y RESTO Y CÓMO VIVISTE LA EXPERIENCIA DE SALIR EN LA MURGA?

“Diego Bueno vio un video del ensayo de La Zafada que había grabado su madre, y al verme le preguntó quién era yo. Él salía en Falta y Resto y justo faltaba alguien en la murga para hacer unas giras. Yo jamás había hablado con Diego, no teníamos trato en ese momento. Fue un cambio tremendo porque había arrancado a ensayar con La Zafada para el Carnaval de las Promesas, y al mismo tiempo ensayaba con Falta y Resto. Estando en La Falta no tenía idea de nada, y no tomaba la dimensión de lo que me estaba pasando. Me acuerdo que aprendí mucho, porque La Falta me hizo enfrentarme a un montón de cosas. De repente por un motivo puntual, alguien que cantaba en tal parte no podía cantar, y ahí me decía que yo me encargara de eso. Y esas cosas llegaban a suceder minutos antes de actuar, por más que no habías ensayado la parte que estabas a punto de hacer. La experiencia de tener que resolver en un rato algo que podrías haber ensayado con tiempo te da mucha adrenalina. También en la murga aprendí que el errarle en escena tampoco es tan malo, porque solo no se equivoca el que no hace nada. Tuve que cantar canciones solo, algo que en Promesas nunca me había pasado. Aparte se trataba de un título con peso. De repente me encontraba cantando en otro país, para mucho público. Me acuerdo que en  Argentina era tremendo porque la Falta sigue siendo un fenómeno. Tengo un cariño gigantesco hacia la murga. Entré con 17 años y arranqué a salir del país con la murga, porque jamás había ido al exterior. Me acuerdo que mis viejos antes del primer viaje me fueron a despedir al puerto y gritaban cosas como “Cuiden al nene” (risas). Hice muchos kilómetros con la murga y canté cosas que unos años antes me ponía a escuchar en casa haciendo los deberes del liceo. Al principio el compañero que me llevaba menos edad, me llevaba 10 años. Después entró Leandro (Castro), que es más cercano a mí en edad. El grupo me cuidó mucho. Cuando compartís muchísimos momentos con un grupo, se dan relaciones muy cercanas. Hubo giras en las que convivimos durante más de 20 días. Las giras largas eran muy cansadoras, a veces a los 10 días ya te querías volver. Si el grupo no hubiera sido tan fuerte, capaz que esos momentos eran complicados. Uno de los años que más disfruté con la murga fue el 2015, porque varios ex compañeros de La Zafada se sumaron a La Falta. Entonces te encontrabas en tremenda murga, y encima compartiendo con tus amigos. Además me encantó cómo se encaró el espectáculo ese año, y convivimos ese Carnaval con mucha alegría. Se armó una barra con una mezcla de edades que estaba buenísima. Lo disfrutamos el doble porque en ese año no salieron Raúl (Castro), y el mono (Orlando Da Costa), entonces la responsabilidad era mayor. Cada noche después de las actuaciones en el Teatro de Verano por el concurso, aquello era una fiesta. Fue una experiencia hermosa haber pasado por Falta y Resto”.

LA EXPERIENCIA DE SALIR EN DON TIMOTEO

“En el momento no tomé conciencia de lo que estaba pasando. Capaz que ahora me doy cuenta un poco más. Me iba de La Falta luego de muchos años, y salir de esa zona de confort me daba un poco de miedo. Conocía a muchos compañeros en Don Timoteo, pero solo había salido con Gonzalo Imbert en la murga joven “Che Papusa”. Conocí gente en Timoteo con la que somos como hermanos, y cada vez que nos encontramos nos ponemos al día como dos viejas chusmas, nos extrañamos, y nos decimos que queremos salir juntos de nuevo. Eso es lo bueno que tiene ir saliendo en distintos lugares, porque conocés un montón de gente que te enseña pila. Para ese espectáculo hubo aportes de casi todos los compañeros. Todo el grupo manifestaba su postura frente a lo que se proponía, y eso estaba mortal. Estuvo bueno ver cómo los tipos le dieron un engranaje al espectáculo. Una vez que aparecían los enganches, lo que cantabas tomaba mayor sentido. Te dabas cuenta que todo tenía un que ver. Hubo un laburo importante desde lo escénico con el Pinocho (Pablo Routin), porque no eras un hombre disfrazado de mujer, si no que tenías que ser mujer. En un momento me costó entrar en el personaje porque además estaba acostumbrado a que en Falta y Resto no se trabajaba casi nada la puesta en escena. Hoy por hoy, a raíz de haber estado en Timoteo entiendo el valor y la importancia que tiene la puesta. Me acuerdo que el Pinocho me dijo una vez: “No te salía, en un momento te salió y no volviste más a ser Matías. Para mí que ahora hasta estás yendo al supermercado en personaje”. El armado de ese espectáculo fue un proceso recontra lindo. Además fue el primer año que estaba en una murga que apuntaba mucho al concurso. También nos fue re bien en el concurso y eso le dio como un plus. Fue divino compartir un Carnaval con ese grupo. Por suerte este año varios volvimos a salir juntos en La Gran Muñeca”.

“FUE TREMENDO CAMBIO LLEGAR A LOS PATOS”

“A Patos Cabreros me arrimó Riquelme (Álvaro Denino). Lo adoro, es tremendo murguista con una garganta de fierro. Me encontré en una murga con un estilo completamente distinto. Además el grupo era diferente, ya que solo había salido con Riquelme. Capaz que la murga tenía un mecanismo de laburo que no comparto tanto. No digo que sea mejor o peor, pero era distinto y yo hubiese preferido otro sistema. Fue un año precioso. Se armó una barra tremenda y con gente de ese año siempre surge la típica conversación esa de “hay que verse más seguido”. Fue tremendo cambio llegar a los Patos hasta en el momento de cantar. Los arreglos corales eran totalmente distintos a los de Timoteo. Un montón de cosas que sucedieron en el proceso de ese año, se superaron porque el grupo era muy fuerte. He ligado muy bien con los grupos, y siempre he salido con buena gente”.

¿CÓMO TE SENTÍS HOY INTEGRANDO LA GRAN MUÑECA, Y CÓMO VIVISTE ESTE CARNAVAL 2019?

“La Gran Muñeca es una murga preciosa, en la que es muy lindo salir. Ni dudé en irme para La Muñeca también por el cuadro que se había armado en el que tengo muchos amigos. Este año tuve varios asuntos personales que atender y la murga siempre me bancó la cabeza. Siento que en otro lugar no habrían tenido ese gesto conmigo. Este año falté muchísimo a los ensayos por asuntos importantes, cosa que no me había pasado nunca, porque me pone nervioso faltar, y la murga nunca me reprochó nada. Se labura muchísimo. El Pistola (Mega) es un tipo que todo el tiempo está trabajando para la murga. Son las 8 de la mañana y te llegan mensajes de él mandándote audios de los ensayos para que no te pierdas nada. Después el resultado te puede gustar o no, pero se trabaja mucho. Hay mucha cosa que se hace a pulmón también. Se vive un ambiente familiar en la murga y hay un sentido de pertenencia muy grande. Es una murga que tiene tremenda hinchada, e incluso hay gente que se ha tatuado cosas de La Gran Muñeca. Está divino formar parte de la murga. Pasamos un carnaval precioso”.

¿HAY ALGO QUE ESTÉ PENDIENTE EN TU CARRERA ARTÍSTICA?

“No tengo ni idea. Seguramente lo voy a ir viendo. Capaz que en algún momento arme un proyecto solista con un grupo. Creo que hay un montón de cosas que me restan aprender para encarar eso, porque no solo se trata de cantar bien. Formando parte de la banda de El Alemán me di cuenta de que hay un montón de cosas detrás de lo que simplemente se ve en escena. Por ahora es todo muy incierto, pero seguro dentro de un tiempo tenga más claro qué quiero hacer”.

GRACIAS AL CARNAVAL YO…

“Gracias al carnaval yo soy este Matías. Hay muchas cosas de mi personalidad que se las debo a las experiencias que he vivido en Carnaval. Sin el Carnaval hubiera sido otra persona totalmente diferente. Tendría otra manera de vivir y relacionarme. Seguramente no estaría dando notas. Igual me siguen dando un poco de pudor, pero voy mejorando (risas)”.   

sábado, 30 de diciembre de 2017

"SIEMPRE MANTUVIMOS LA ILUSIÓN"




El carnaval es uno de los rasgos culturales que más nos identifica, y dentro del mismo la murga se roba el protagonismo como género artístico popular capaz de generar un sinfín de sensaciones y emociones. Tal es así que el arte murguero se transmite generación tras generación y no es casualidad que una misma familia esté compuesta por varios murguistas tanto adultos como jóvenes. Varios de estos casos tienen lugar al norte de Montevideo, concretamente en los barrios de Sayago y Colón. Varios hijos de los componentes históricos de la recordada murga “Contrafarsa” forman o formaron parte de la murga “La Zafada”, ganadora del 1er premio de la categoría en los últimos 3 años en el Carnaval de las Promesas. Precisamente esta murga afronta un nuevo año en el que presentará su espectáculo “La Zafada TV” el próximo 5 de enero en el Teatro de Verano “Ramón Collazo”, pero al día siguiente organizará un festival a beneficio propio en el escenario Asociación Civil Monte de la Francesa, ubicado en Lanús esq. Iturbe (Colón). Con el afán de poder cumplir un sueño, 3 integrantes de la murga han gestionado la vuelta de Contrafarsa a los escenarios para participar en el mencionado evento. La tarea no fue para nada fácil, pero poco a poco lo que parecía “inalcanzable”, terminó “haciéndose realidad”. La murga oriunda de Sayago , ganadora de 4 primeros premios en el Concurso Oficial del Carnaval, volverá a cantar luego de casi 7 años, y lo hará gracias al inmenso cariño y dedicación de varios componentes de murga “La Zafada” que crecieron compartiendo una tradición heredada por la “Contra” desde un vínculo tan cercano como es el del seno familiar. Gonzalo Melgarejo, Lucas Bueno y Nicolás García, integrantes de murga “La Zafada”, se expresaron a propósito de este tema y otros que tienen que ver con la murga de la cual forman parte. 

¿CÓMO SURGIÓ LA IDEA DE REUNIR A CONTRAFARSA PARA EL FESTIVAL DE LA ZAFADA?

GONZALO: “Estábamos armando la grilla del festival y buscando la forma de publicitarlo. Entre todos los grupos invitados teníamos a La Sayago Murga Band, esa partecita de lo que había sido Contrafarsa. Justo estábamos reunidos con Lucas (Bueno) y Nico (García), amigos y compañeros de murga La Zafada, y les dije: “¿Y si mejor llamamos a Contrafarsa?”. Enseguida llamamos a Cristina, la mamá de Lucas, y nos dijo más o menos lo mismo, que “estábamos locos”, pero que lo planteáramos porque la idea estaba buenísima”. Se me ocurrió la idea pensando en que nosotros tuviéramos la oportunidad de ver a la murga de nuestros amores. Después surgió toda esta ola de repercusiones en la gente. Llamamos a mi papá Gabriel (Melgarejo) al toque, que justo en esos días estaba decaído porque mi abuelo estaba muy jodido. Cuando se lo planteé buscó la vuelta para no decirme que no, pero me dijo que era casi imposible. Luego hablando con él en casa me dijo que era “terrible idea” pero que era difícil porque la murga se había querido juntar pila de veces y no se había podido dar. Entonces me contacté con el Lolo (Marcelo Iribarne) que es el que está más empecinado con la idea de volver a sacar la murga. Le grabé un audio de Whatsapp y me respondió que iba a hacer todo lo posible. Me dijo “Mañana llamo a Pitufo y a Marcel y después le consulto a los demás”. Cuando hizo las llamadas, Pitufo le planteó que tenía un toque en el este del país pero que estaba de acuerdo con el show, y que si era por él le encantaría cantar para La Zafada. Marcel también dijo que sí, y luego el Lolo planteó el tema en la Sayago Murga Band y accedieron”.

LUCAS: “Él (Gonzalo) nos dijo al principio: “Van a decir que estoy loco”. Y ahí nos miramos con Nico como diciendo “¿Qué va a decir?”. Y ahí fue cuando dijo eso".

NICOLÁS: “Sabíamos que iba a ser difícil, igual. Pero siempre mantuvimos la ilusión. Al final se terminó haciendo realidad todo ese sueño que veíamos como inalcanzable.  

GONZALO: “Luego el problema era establecer qué plantel de la Contrafarsa se iba a presentar. Nosotros planteamos que fuera el de 2003 porque ahí estaban todos los actuales integrantes de la Sayago Murga Band. Si elegíamos el de otro año, no iban a poder estar algunos integrantes como Edén (Iturrioz) o Diego (Berardi). Pero  algunos componentes históricos tenían que estar presentes como Raviol (Eduardo Rabelino), por ejemplo. También se invitó a Daniel Morán, Fabricio Cauteruccio, Luis Ortiz, Marcelo Pallarés, Fernando Iraola, etc”.

¿CUÁNTO TUVO QUE VER CONTRAFARSA EN SU FORMACIÓN COMO MURGUISTAS?

NICOLÁS: “En mi caso de niño me ponía a ver los videos de las actuaciones e iba cambiando de traje y de instrumento. Tocaba cantaba, hacía de todo. Hacía el espectáculo de la murga con los juguetes. Hoy por hoy podemos ver a los espectáculos de Contrafarsa y los interpretamos, entendiendo su sentido y lo que la murga estaba diciendo en esos momentos".

LUCAS: “Hice mil veces al espectáculo del 2003. Incluso tenía un kiosquito para hacer el cuplé de “Juan, el kiosquero”, de aquel año. Usaba el mismo mueble que tenía para mis títeres como kiosquito. Tenía un farol también para hacer el cuplé del presidente. Mis padres siempre fueron hinchas de Contrafarsa y me hacían escuchar a la murga. El año de la murga que más me gustó fue el 2003. Que tenía un salpicón y 2 cuplés que te partían la mente”. 

GONZALO: “Significa mucho porque nosotros nacimos ahí adentro. Recibimos todo lo que nos transmitieron nuestros viejos y nuestros tíos. No tenemos muchos recuerdos de Contrafarsa por nuestra edad, pero gracias a los videos que hay en YouTube tenemos la posibilidad de verlos actualmente. Tengo un podio con los espectáculos de la murga que más me gustaron: 2002, 2003, 1998 y 2000. En 1998 quizás el estilo de la “Contra” era más de murga vieja y luego en los años siguientes ya tuvo su estilo bien marcado”. El año 2002 tuvo el condimento de la despedida dedicada a Schubert (Gioscia), donde la música y la letra se complementaban”.

¿CUÁLES SON LOS CONJUNTOS QUE EL PÚBLICO PODRÁ VEREN EL FESTIVAL DEL PRÓXIMO 6 DE ENERO?

GONZALO: “Sí. Van actuar 3 murgas del Carnaval de las Promesas que son La Descocada, Mano a Mano y Los Pepinitos. También van a estar Andrés Oroño, La Trasnochada, Los Saltimbanquis, La Bohemia, nosotros (La Zafada), Falta y Resto, Senda 7 y el cierre con Contrafarsa”.

¿DE QUÉ VA A TRATAR EL ESPECTÁCULO DE LA ZAFADA 2018?

NICOLÁS: “El espectáculo va a ser “La Zafada TV”. Es con doble sentido, porque nosotros te vemos pero aparte es un programa de televisión. Entonces cada uno interpreta un rol. Hay camarógrafos, conductores iluminadores, etc. El espectáculo ya está ahí. Faltan los últimos ajustes”.

¿QUÉ SIGNIFICA LA ZAFADA PARA USTEDES?

LUCAS: “La Zafada es la escuela en la que aprendimos todo. Me crié en esta murga desde antes de salir, incluso. Me escapaba de casa siendo muy chico, y me salían a buscar por todos lados en la cooperativa donde vivo. Luego me encontraban en el salón donde ensayaba La Zafada hasta en los días en los que no había ensayo. Pensaba que la murga ensayaba todos los días. Tengo que ser agradecido con Edén (Iturrioz)  que artísticamente me ha enseñado todo. Es la murga de mis amores”. 

GONZALO: “Nos criamos con la murga gracias a nuestros hermanos mayores que fueron fundadores de La Zafada. Aprendimos mucho tanto de La Zafada como de Contrafarsa. Esas son las murgas que nos marcaron y nos siguen marcando. A la murga la tomo como un hobby porque tengo otras prioridades y el día de mañana no pienso seguir haciendo murga, pero de todas formas me encanta y La Zafada es todo”.

NICOLÁS: “En realidad yo soy el más nuevo de los 3 y cuando entré no me llevaba con nadie (risas). De chico era muy tímido y ya me habían querido tentar para que me sumara. Me dejaban el redoblante y todo, me acuerdo de la imagen exacta, pero yo siempre decía que “no”. Hasta que varios años después en un ensayo de Momolandia al que faltó Batata (Gerardo Cánepa), me puse a tocar los platillos y apareció Martín (Rodríguez), integrante de La Zafada que ese año se iba de la murga y tocaba el bombo y los platillos, que me invitó a sumarme. Es mi primera murga, en la que soy lo que quiero ser. Hice muchas amistades y perdí esa timidez que tenía. La murga es realmente una familia. Todos los padres y los componentes siempre te saludan con una sonrisa. Y así es como disfrutás de los ensayos y es como jugar a hacer murga".

miércoles, 1 de marzo de 2017

SIN EL DISFRAZ

MAXIMILIANO PÉREZ





Desde los siete años de edad ha estado emparentado con el carnaval; a veces hasta casi sin querer. Se fue encontrando con él una y otra vez, reinventándose, investigando, y aprendiendo en el camino. Hoy los vaivenes de la vida hacen que viva las carnestolendas desde abajo de los escenarios, pero eso no fue impedimento para que brindara diversas opiniones respecto a esta celebración que nos convoca a los uruguayos en cada mes de febrero. Ha participado de la fiesta de momo, integrando los elencos de Curtidores de Hongos, Agarrate Catalina, Asaltantes con Patente y Don Timoteo. El trabajo que hoy por hoy desarrolla en los medios de comunicación le ha permitido disfrutar de los espectáculos desde otro lugar, aunque confiesa haberse “desenamorado” de uno de los rasgos culturales más importantes de nuestro país. La charla con Maximiliano Pérez tuvo distintos enfoques. Mientras tanto, hay un disfraz colgado esperando otra oportunidad.   

¿CUÁL FUE TU PRIMER VÍNCULO CON EL CARNAVAL?

“En 1988, cuando tenía siete años, Falta y Resto ensayaba en el Sindicato de Postales, y mi tío era el cantinero. Aparte él vivía ahí, en una casa que estaba al fondo del sindicato, ubicado en Fernández Crespo y Lima. Mi vieja en esas épocas estaba muy enferma, y mis vacaciones de verano consistían en quedarme los tres meses en esa casa. La Falta ensayaba en un patio al fondo, y la casa quedaba arriba, entonces había como un balcón desde donde veíamos los ensayos con mi primo. Ahí me enamoré del género, y coincidió que era tremendo año de la murga. Ver a ese cuadrazo con Pitufo (Edú) Lombardo, Pinocho (Pablo Routin), Quique (Enrique) Rivero, El Zurdo (Freddy Bessio), Ronald (Arismendi), Raúl (Castro), el Piruja (Hugo Brocos), (Daniel) Carluccio, etc. Por parte de mis viejos no tuve ningún acercamiento a la murga, son malos cantando, incluso. Unos años después Carluccio compró el título de Curtidores de Hongos, y formó una familia con Mariela Gotuzzo. Justo cuadraba que unos vecinos míos en Euskalerría eran primos de Mariela. Carluccio formó un plantel con muchos ex Falta y Resto. En los cumpleaños mis padres empezaron a formar un vínculo con Carluccio porque era compañero de Mariela; y como mi papá se dedica al rubro textil, se encargaba de conseguir telas, dando una mano en vestuario. Yo estaba colgado con la murga, y seguía enamorándome. Ya en 1993 al ver y acompañar a los Curtidores, empecé a tomar más conciencia de ese cariño que sentía hacia el género. Iba a todos los ensayos, y me aprendía las letras antes que los murguistas. En 1997, el TUMP y la Intendencia arrancaron con la movida de Murga Joven. Éramos cuatro murgas con cuatro talleristas. Una de ellas era La Tricotea, que el tallerista era Pinocho Routin. Ahí empecé a tomarme más en serio el tema de la murga, y a aprender de qué se trataba. Hasta esa época no sabía ni que el coro se dividía en cuerdas. Luego en el 2000 se me dio la oportunidad de salir en carnaval. Frecuentaba mucho el tablado de Malvín por un tema de cercanía, y el de Flor de Maroñas porque mi familia es de la Curva también. Visité mucho a “El Jardín de la Mutual”, porque había buena relación de mi familia con Dalton Rosas Riolfo,  que se encargaba del tablado, y nos facilitaba el tema de entradas (risas)”.

¿POR QUIÉN  BROTARON TUS GANAS DE SER MURGUISTA?

“Por Pinocho Routin. Siempre me rompió la cabeza. Desde que lo vi haciendo el cuplé de “La Gente”, o “El Pepe Revolución”, o “La Esperanza” en el año 1993 de Curtidores de Hongos. En 1994 hizo el personaje del suicida; en 1995 hizo los sueños del Banana Kurosawa; en 1996 hizo “El Casamiento”, y en ese espectáculo se abordaba el tema de los vínculos y las separaciones de las parejas. Los hongos me partían la cabeza musicalmente, porque tenían mucho rock and roll y música popular uruguaya. E hicieron cosas en esos años que un tiempo después han sido valoradas. La Falta, Pinocho y Los Curtidores me marcaron para elegir el género. Luego fui haciendo mi propio camino con amigos, y la vida me fue llevando para distintos lugares. Tuve la suerte de trabajar con Pinocho en el 2013 en Asaltantes con Patente, y en 2014 con Don Timoteo. Él era el puestista, y para mí fue cumplir un sueño. De hecho, al momento de trabajar me di cuenta de que teníamos muchas diferencias artísticas, pero la admiración está intacta”.

¿QUÉ SENTÍS QUE EL CARNAVAL HA GANADO Y PERDIDO CON EL TIEMPO?

“No me gusta entrar en eso de que lo de antes era lo mejor. El carnaval ha evolucionado junto con la sociedad. Cambiar está bien. Los cambios a veces afectan a cosas de las que uno no se quiere desprender porque son lindas y entrañables. Ahora lo que hay es una exposición de miserias. Antes a las miserias se las tapaba un poco más. La competencia carnavalera, y el caminar a los jurados existe desde siempre. Hace varios años ingresó la televisión y el tema de las redes sociales, y el carnaval ha ido de la mano con esos avances, entonces toda la parte negativa de la fiesta queda a boca de jarro, y se ve muy rápidamente. Están las miserias carnavaleras de determinados artistas queriendo bajar el espectáculo de otros, o buscándole la vuelta para criticar. Hoy desde una computadora cualquiera dice lo que quiere, y eso abarca a murguistas, gente que opina de carnaval, a la que le pagan y a la que no, etc. La masividad del carnaval a través de los medios está buena porque lo hace llegar a lugares a los que no llegaba, pero por otro lado potencia las miserias. Tengo la suerte de estar trabajando para TV Ciudad, recorriendo los escenarios, y el espíritu del carnaval de barrio sigue estando. Ves a los niños pintándose la cara, corriendo para todos lados, las bombitas amarillas. La gente se acerca masivamente a los tablados comerciales, por eso pareciera que el carnaval se ha transformado en el Velódromo, y cuatro tablados más. Pero lo otro se sigue respirando, el tema es que la gente elige, y se vuelca para más o menos los mismos lugares. Antes había muchas opciones, y la gente se repartía más. Si la gente que dice que el carnaval ha cambiado, se acerca al tablado de Flor de Maroñas, o al Monte de la Francesa, que en mi opinión es el mejor tablado de todos, se va a dar cuenta de que está errada. En esos lugares se sigue respirando el carnaval que respiraba cuando niño. La misma gente que se queja de que el carnaval se ha centralizado en distintos escenarios, es la que elige ir al Velódromo, o al Teatro de Verano, y hablar del concurso. Pareciera que el carnaval necesitara de ese moralismo barato para sentirse cómodo. En cuanto a los espectáculos cada vez más pasa que el público los posiciona para ganar en el concurso, de manera que si hacés algo distinto a lo que “está para ganar”, seguramente te condenen”.

“TODOS LOS CARNAVALEROS BUSCAN EL ÉXITO”

“Todos los carnavaleros que se dedican a hacer espectáculos buscan el éxito. Entonces, por lo general se inclinan hacia fórmulas que les pueden brindar ese éxito. Ya no hay tantas murgas que quieren parecerse a La Mojigata. En algún momento sí sucedió, pero después se dieron cuenta de que eso no les daba la copa, ni 120 tablados, ni sponsors. El concurso encasilla al arte en casi todo. La gente que arma espectáculos se rompe la cabeza, y trata de balancear un poco, para hacer lo que puede dar resultado a nivel de concurso, pero al mismo tiempo plantear algo que le gustaría decir. Pero por otro lado, por ejemplo, está el caso de las murgas cooperativas que de repente son más fieles a sí mismas porque no tienen tanto para perder. Pero si escribís un espectáculo para una murga que tiene un patrón, que pone una cantidad de billetes arriba de la mesa, y te exige ganar, no te podés hacer trampa, pero a la vez tenés que cumplir con tu trabajo, que es que la murga esté mortal, pero sobre todo que sea “concursera”. Lo que he aprendido con los años es a verle los hilos a la marioneta, y saber qué caminos hay que tomar para que una murga pueda definir. Ahí es cuando te peleás con vos mismo cuando apoyás la cabeza en la almohada, porque de repente te gustaría plantear tal cosa antes que otra, pero por otro lado sabés que ese formato que pensás es riesgoso, y quizás no atrape al público carnavalero. Entonces terminás equilibrando, y ofrecés un poco de lo que el público carnavalero exige, asi como también escribís un poco de lo que a vos te parece que está bueno. En realidad es tristísimo, pero es así. Cada vez hay menos letristas en carnaval porque no quieren traicionarse más. Por lo general, los métodos del concurso van en contra de lo que uno le gustaría, como por ejemplo el humor negro, el sarcasmo, o cosas que no son comúnmente aceptadas por el carnaval. Si decís algo que va en contra de DAECPU o de la Intendencia, ya sabés lo que puede pasar. Hay murgas que van tranzando, y hoy por hoy ya no es tan necesario hacer un salpicón. Porque la gente ya sabe lo que pasó en el año, o se expresa en las redes sociales respecto a lo que va sucediendo. Y las murgas usan ese tiempo de seis o siete minutos para generar otro tipo de contenidos en el espectáculo”.

¿HA CAMBIADO TU FORMA DE ESCRIBIR UN ESPECTÁCULO?

“Ha cambiado. He aprendido mucho de la gente con la que he trabajado. Igual no me encargo mucho de la parte humorística o de la crítica social. Lo hice un par de años en los Curtidores, pero en Asaltantes y Timoteo encaré más las letras de las puntas, y la elección musical, o el tema de definir qué hay que recortar. Compartí grupos de trabajo con Carlitos Tanco, el Moncho Licio, Pablo Aguirrezabal, el Laucha (Martín Sacco), que son muy talentosos, y tienen una mirada frente a la creación de un espectáculo que es inalcanzable para mí.  Estar al lado de ellos, y convivir todo el tiempo me ha enseñado mucho. Incluso hizo que cambiara mi forma de ver el género. Los espectáculos más o menos apuntan para el mismo lado. Más o menos humor, más o menos crítica social, etc. Lo más difícil es lograr el humor y levantar al público mediante la crítica. Decir “La inseguridad nos está matando a todos”, es muy fácil. Es mucho más atractivo reflejar la realidad de la inseguridad con humor. Teniendo en cuenta eso, el libreto de La Mojigata me parece el mejor de este año. Sobre todo por las formas que utilizan, y desde el lugar en el que se paran para decir las cosas. Hacen más preguntas, en vez de dar verdades, y al mismo tiempo te están diciendo lo que piensan. A mi entender esos son los espectáculos más disfrutables. Pero volvemos a lo que comentaba antes, que es que el público carnavalero de repente desacredita ese tipo de espectáculos diciendo que les falta crítica, cuando en mi opinión son los que más crítica tienen”.

¿QUÉ MOMENTO VIVIDO EN EL CARNAVAL PERDURA EN TU RECUERDO COMO EL MÁS DISFRUTABLE?

“Por suerte viví un montón de momentos. Pero si tengo que puntualizar uno, el año 2005 con Agarrate Catalina fue el más disfrutable, sobre todo porque fue el año en el que nació mi primer hijo. Creo que esas cosas se miden por lo que le va sucediendo a uno también.  Hubo muchos factores. El crecimiento de la murga, lo que se logró artísticamente, los lugares a los que pudimos llevar nuestro espectáculo, y la conformidad que teníamos con él. Quedamos recontra contentos y agradecidos por lo que habíamos trabajado. Sobre todo por cómo nos recibió hasta la gente no carnavalera. Un montón de gente nos iba a ver, y nunca había visto carnaval. Fuimos a cantar a lugares en los que el carnaval no era bien valorado. La murga venció esa barrera carnavalera, y salió para todos lados. No me olvido más de cómo estaba el Teatro de Verano  las veces que fuimos durante ese febrero. Nunca lo vi igual. Haber cantado en la asunción de Vázquez en Avenida Libertador frente a un mundo de gente, etc. Esas son cosas que te quedan en la cabeza y en el corazón. Fue un año sorpresivo para nosotros en todo sentido. Íbamos en el camión de un tablado a otro, y había gente que nos seguía en caravana. Nos pasaba  de terminar el cuplé de Mujica, o el de Los Jóvenes Blancos, o “El Sueño Americano”, y el tablado entero estaba parado aplaudiendo. Eso no me pasó nunca más. Mucha gente estaba emocionada con el producto que habíamos generado. Ese año ni siquiera tuvimos el afán de ganar el concurso. Había ganado el año anterior con Curtidores, y quise volver a Agarrate Catalina, porque ya había salido con ellos en el Encuentro de Murga Joven y estuve desde el principio. Quería salir con mis amigos, y no me importaba si salíamos décimos, y hacíamos cuarenta tablados. Ese espectáculo fue creado desde ese lugar. Hicimos los trajes con nuestras manitos, y laburamos un montón. Nunca imaginamos que todo se iba a dar como se dio. Veíamos a Martín Cardozo hacer al Pepe Mujica en los ensayos, sin la máscara porque todavía no estaba pronta, y decíamos: “Pahh, esto está mal”. Confiábamos en lo que hacíamos, pero no pensábamos que iba a rendir tanto”.

¿QUÉ ESPECTÁCULOS TE HAN GUSTADO EN ESTE CARNAVAL?

“Me sorprendió Cyranos. El estar adentro de la rosca, no me permitía ver profundamente a los espectáculos. Entonces me pasaba que las otras categorías no me llegaban a enamorar. Cyranos logró eso en mí. Me emocioné mucho con la parodia de Nazarenos del Pistola Marsicano, porque estando en Agarrate Catalina tuve la suerte de conocerlo. Capaz que una persona que no tiene idea de quién es, acusa a la parodia de sensiblera, o de que busca golpes bajos. Pero el Pistola verdaderamente era así de solidario. Hacía tiempo que no me emocionaba en carnaval. También me emocioné mucho con lo que logra Pitufo musicalmente en Don Timoteo. El tipo está en otro lugar. No descubro exactamente si es la llevada del Lolito (Iribarne), o la calidad de los arreglos, pero me emociona escuchar a la murga. Con respecto a los contenidos, La Mojigata me rompió la cabeza. Cayó la Cabra me gusta mucho. La Clave está en un gran año; veo que hacen las cosas con tanto amor, disfrutándolo tanto, y compro. La Gran Muñeca tiene momentos que me gustan muchísimo, como el cuplé de Los Libertadores, o el de la Tenencia de los Hijos. Me parece que es una murga que busca su propio camino a la hora de armar un espectáculo. Encuentra temáticas y formas de decir que generan credibilidad.  A todas las murgas les encuentro cosas para disfrutar. Algunas me gustan mucho por sus contenidos, y otras me generan un montón de cosas a nivel musical, coral y estético como Momolandia, Curtidores de Hongos, Patos Cabreros y Don Timoteo. Si estás abierto a disfrutar, a todo le encontrás algo bueno. Si entrás en la rosca concursera, estás predispuesto a ver los puntos bajos de cada espectáculo, y eso no está bueno. Estuve en ese lugar concursero y me he curado. En la categoría de Lubolos me emociona el sonido de los tambores, y los arreglos musicales, pero no sé decir qué está bien o qué está mal. En las Revistas, House ha apuntado mucho al humor, y eso le genera un plus a la categoría que ya no pasa solamente por hacer cuadros con distintas coreografías. Por el trabajo que me toca hacer en televisión, he disfrutado mucho de ver a los conjuntos brindando todo el potencial que pueden brindar bajo las condiciones técnicas limitadas que muchas veces hay en los tablados. Ver el disfrute de los artistas es algo que me gusta un montón”.

¿QUÉ MOTIVÓ QUE NO SALIERAS EN ESTE CARNAVAL 2017?

“Decidí no salir en carnaval este año por una cuestión exclusivamente laboral. Estoy trabajando en la parte de Producción en “La Guitarrita”. Este año repetimos los tres programas que hicimos el año pasado que son “Muchas gracias, jugadores”, “Por la Camiseta”, y “Mochileros”. Para “Por la Camiseta” tuvimos que viajar en noviembre y diciembre, y lo volveremos a hacer ahora en marzo. Entonces no me daban los tiempos. Además, las veces que he salido en carnaval, me ha gustado estar en la cocina de los espectáculos. No voy a ensayar simplemente, y vuelvo a casa, si no que estoy pensando todo el día en el espectáculo, llamando a uno de los letristas, al de la puesta, etc. Entonces me di cuenta de que el tiempo que iba a poder dedicarle al carnaval, no iba a ser el indicado, y me iba a sentir en deuda con mis compañeros. En Don Timoteo generé una amistad muy linda con el grupo, y me he llevado amigos de esa murga, además de tener un vínculo muy lindo con los dueños. Por eso me quedé con un poco de lástima al no poder seguir en el proceso. Hubiera estado precioso salir con Pitufo, Marcel y Pinocho. Cualquier murguero querría salir con ellos que son unos referentes. Pero a la hora de la decisión, el bienestar de la familia está por encima de cualquier figura carnavalera. Hoy por hoy estoy en un momento de rearmado, y me gustaría que me fuera bien en mis trabajos, para poder tener un mes de descanso, dedicándolo a mis hijos, y sin tener nada que ver con el carnaval, ni siquiera televisivamente. Eso sería genial. Pero esas cosas nunca se saben. Siento que podría estar un febrero sin vincularme al carnaval, porque me he desenamorado de él. Se ha transformado en una herramienta laboral. Ya no me pasa lo que me sucedía cuando era un guacho, que amaba hacer carnaval. No me genera pena, porque es como cuando sos un gurí, y te das cuenta de quiénes son los reyes. Por un ratito te apenas, pero después te adaptás. El carnaval son los padres, básicamente”. (Risas).