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lunes, 4 de marzo de 2019


ENTRE BAMBALINAS


ARISTOPHANES

Foto: Platea de Momo


Cada carnaval hay conjuntos que contagian alegría y simpatía en el público. Aristophanes es uno de ellos y año a año se esmera en buscar comunicarse con la gente, esmerándose por dejar un mensaje. Un título que llegó al concurso oficial de nuestra máxima fiesta popular hace 7 años, y desde un primer momento le aportó frescura a la categoría con nuevas formas de decir,  apostando siempre a la solvencia desde lo textual, algo esencial dentro de un espectáculo de parodismo. Una vez más, el encargado de la dirección de estos parodistas, Federico Pereyra, se prestó amablemente a conversar sobre distintos aspectos del espectáculo “Fuera de Serie” que está presentándose en los tablados durante este Carnaval 2019. Un show que pasea al espectador por un montón de estados a lo largo de sus 70 minutos de duración.

¿CÓMO FUE EL PROCESO CREATIVO DEL ESPECTÁCULO “FUERA DE SERIE”?

“Nos juntamos en abril para preparar la prueba. Estábamos dudando de salir o no en este Carnaval. Las ganas de seguir viéndonos pesaron para seguir adelante. A partir de allí hubo varias reuniones para pensar qué era lo que queríamos decir. Cuando surgió la idea de que el espectáculo se llamara Fuera de Serie, enseguida se nos ocurrió hacer la parodia de William Wallace, a la que le podíamos sacar mucho jugo buscando el humor. Luego pensamos en contar una historia de un fuera de serie local, pero después nos cuestionamos y dijimos “¿Qué pasa si contamos algo de un fuera de serie que nadie conoce?”. De esos que no salen en los libros. Y ahí es cuando aparece la idea del Movimiento Tacurú, que la narramos a través de un personaje ficticio como Jona, un gurí cualquiera del Movimiento. También aparece el personaje paródico de Diosito. Esa parodia fue escrita luego de dar la prueba de admisión. Luego hicimos todo un trabajo con el grupo pensando cuáles eran nuestros fuera de serie personales, y a partir de ese laburo fue que aparecieron el concepto y el mensaje de la despedida”.

¿QUIÉNES SON TUS REFERENTES EN EL PARODISMO A LA HORA DE ESCRIBIR?

“De chiquilín miraba mucho a Valentinos. Salieron 3 años, nomás, pero a mí me gustaba mucho lo que hacían. Recuerdo parodias de ellos como Evita y Gardel. También hubo una de Zíngaros que a mí me gustaba mucho que era Gatica. Y también me encanta lo que hace Rubino. Me parece que es una persona que maneja muy bien el humor dentro de las situaciones paródicas, y contando las historias. Eso solamente hablando de los históricos, después tengo a amigos y compañeros generacionales como Christian Ibarzabal el Pollo (Martín) Perrone, Maxi Xicart, que hoy escriben para otros conjuntos y sus trabajos son admirables”.

¿QUÉ REPERCUSIONES ESTÁ LOGRANDO EL ESPECTÁCULO EN LOS TABLADOS?

“Las dos parodias funcionan muy bien en los tablados. Especialmente la de Tacurú que nos ha dado muchas alegrías. Se percibe un acercamiento muy real del público con lo que estamos diciendo allí. Tocamos un tema muy sensible, y hay algunos textos de esa parodia que la gente aplaude con mucha sinceridad. Mucha gente que no vive la pobreza piensa que la solución para terminarla es “matarlos a todos”, y en realidad eso no es algo que suceda por arte de magia, va a llevar muchísimos años e implica un compromiso social que va a tener que ser en serio. Tenemos que estar muy unidos para ayudar a esas personas que no tienen tantas posibilidades como otras. Al menos generación tras generación tenemos que tratar de buscar esa igualdad más real”.

“LA GENTE AGRADECE MUCHO QUE CONTEMOS ESA HISTORIA”

“Justo hace poquito actuamos en el barrio Lavalleja, a 5 cuadras de donde está la casa central de Tacurú. Es algo particular porque se sienten cosas súper reales. El animador del tablado tomó la palabra al final, se le llenaron los ojos de lágrimas y no pudo seguir hablando. La gente agradece mucho que contemos esa historia. Nosotros arrancamos a escribir la parodia por un hallazgo de nuestro compañero Matías Vidal, que es otro de los que escribe junto a Pablo Fidelín conmigo este año. Es delicado porque lo que muestra la tele influye mucho. Cuando hay un robo, que claro que los hay, enseguida hay cámaras, pero no se encara con la misma fuerza la difusión de la inauguración de una plaza o cuando un centro cultural organiza una obra de teatro con vecinos de la zona. La realidad es que contar esto para nosotros ha sido sumamente gratificante, más allá de lo bien que nos ha ido en el concurso. Pasar a la liguilla es importante, y ahora vamos a ir por lo máximo que podamos, y con nuestras armas intentar llegar lo más alto posible. Pero sobre todo sentimos satisfacción por los aplausos del público que se siente identificado con lo que decimos. Encontrarte con un integrante de Tacurú y que te pida una foto, o vos pedírsela a él, es increíble. Es divino que se entrevere eso de quién es el exitoso o famoso en ese momento. En esas cosas encontramos nuestro motor”.

LA IMPORTANCIA DEL MENSAJE

“El carnaval es la fiesta artística más popular que tenemos en el país. Por darte un ejemplo, nosotros en setiembre hicimos una obra de Lope de Vega. Fueron 14 funciones y nos habrán visto 2.000 personas. Fue un esfuerzo impresionante de 6 meses de ensayo y fue nominada a los premios Florencio Sánchez. Sin embargo, en un día en el que actuás en el Teatro de Verano te ven 3.000 personas ahí, más toda la gente que te ve por la tele o luego reproduce el video de tu espectáculo en YouTube. Carnaval tiene una repercusión muy grande y eso juega a favor del grupo. Siempre tratamos de decir algo. Siempre es algo que sale de algunas cabezas, porque naturalmente no podemos ser 20 para escribir, pero el contagio de todos hace que este grupo tenga la particularidad de ser comprometido con un mensaje. A veces está mejor construido, y a veces está peor. En algunos casos la comunicación de ese mensaje es más directa y en otras no le encontrás la vuelta, o la puesta en escena no está bien lograda. Eso forma parte del arte también. No todos los cuadros que pinta un pintor son maravillosos. Seguramente algunos lo son, y otro montón no se conocen. En ese camino estamos. Pero si hay algo que rescato es que a nosotros nos encanta vivir la fiesta, encontrarnos con la gente, y por eso nos tomamos muy en serio el hecho de tratar de que quede claro el mensaje que queremos transmitir. A veces no somos tan explícitos. Este año, por ejemplo, vamos planteando preguntas en la despedida como “¿De qué te gusta formar parte?”, “¿En qué te sentís único e irrepetible”, ¿Quiénes han sido tus fuera de serie?”. Nos interesa dejar esas preguntas en el público para que las responda. Eso tiene un valor artístico importante”.

¿CUÁL DE TODOS LOS ESPECTÁCULOS QUE ESCRIBISTE PARA ARISTOPHANES TE HA GUSTADO MÁS?

“El primero que se me viene a la cabeza siempre es “Fotos Familiares”, el espectáculo que hicimos en el segundo año de Aristophanes (2013). Pienso que ese espectáculo lo tenía todo y estaba muy bien concebido. Tenía dos parodias muy fuertes también como la de “Canillita” y “Antes de Partir”, y manejando de manera importante al concepto de la familia. También me acuerdo de “Dar”, que lo más popular de ese espectáculo fue que terminamos en calzoncillos sobre el escenario, pero hasta eso tenía que ver con el concepto de dar lo que uno tiene y no solo lo que le sobra. Hay muchas cosas que hemos dicho en todos estos años que son importantes. Cada espectáculo te va enamorando. El de este año es muy lindo también porque se comenzó a gestar de manera muy seria y a su vez es muy fuerte en lo humorístico también. Así que cada show tiene su particularidad”.

¿CÓMO SIGUE LA AGENDA DE ARISTOPHANES LUEGO DE CARNAVAL?

“En principio este 21 de marzo vamos a actuar en la Sala Zitarrosa. Vamos a hacer el espectáculo de este año y algunas canciones del disco nuevo que se viene. Luego tenemos fechas en el interior, concretamente en la ciudad de Minas, y hay actuaciones en Rivera que aún no están confirmadas pero seguramente se den, y quizás alguna más. Por mayo o junio vamos a lanzar el segundo disco que se está grabando en este momento. A fines de junio y en la primer semana de julio nos vamos para Argentina. Ya tenemos confirmadas a distintas actuaciones en Córdoba, Rosario, Corrientes, Formosa y Buenos Aires. Va a ser una mini gira muy linda en la que vamos  a presentar el espectáculo y seguro agreguemos algunas cositas más”.

viernes, 1 de marzo de 2019

ENTRE BAMBALINAS



AGARRATE CATALINA




Llega al club desde el que su murga sale en una tardecita cualquiera cargando termo y mate. Enseguida esboza una sonrisa al entrar, te saluda y ya te convida. Conversa de todo con todos. Llegaba la hora de que ensayara diálogos nuevos para el espectáculo, los cuales mantendría en escena con su amigo y compañero Rafael Cotelo. Mientras habla se desprende de él una sensación de enamoramiento cual si fuera un niño hablando de su juguete preferido. Es que esa sensación de satisfacción, compromiso y entusiasmo probablemente es la que lo ha mantenido al frente de un proyecto desde hace ya 18 años casi sin que se diera cuenta. Con la bonhomía que lo caracteriza fue desarrollando cada respuesta sin guardarse nada, fiel a sus convicciones y sabiendo que su voz representa a un colectivo artístico que vuelve al Carnaval luego de 7 años de ausencia. Una vez más he tenido que desgrabar las palabras de Yamandú Cardozo, luego de una charla de casi una hora que paseó por un montón de lugares.

¿QUÉ CONDICIONES SE REUNIERON PARA LA VUELTA DE LA MURGA EN ESTE CARNAVAL?

“Todos los años anteriores en los que no estuvimos en Carnaval nos lo planteamos. Nos preguntábamos si ese sería el año. Todos los años extrañábamos una gran cantidad de cosas que hacen a nuestra constitución como personas y como artistas. Este año lo que terminó de inclinar la balanza fue la cantidad de extrañamiento acumulado. Hay cosas que pasan en nuestro carnaval que no pasan en ningún lado. No hay ninguna función que sea igual en ningún otro lado del mundo. Al público de los tablados te lo perdés. Nosotros hemos intentado actuar en distintos escenarios del país, salas alternativas, en muchos casos con una entrada a precio popular, pero sin embargo hay un público que solo accede a los espectáculos si es Carnaval y si los escenarios están en el corazón de su barrio. Es un público que no se mueve hacia otros lugares, quizás por una cuestión cultural y económica, pero se da así. La vida de esa gente está en su barrio. Somos casi 30 personas en el colectivo, y la decisión era difícil porque hay parte de la barra que no está girando sistemáticamente con la Catalina. Entonces esas personas que integraban la parte fundacional de la murga, compartían los shows más grandes o alguna salida esporádica a Argentina pero no formaban parte del día a día de la murga. Tuvimos que volver a juntarnos mediante esas asambleas largas, aburridas, pero intensas y ríspidas en algún momento, pero removedoras. Hubo que definir el cuadro tanto para Carnaval como para las giras, y esos asuntos fueron los que demoraron un poco la decisión. Una vez que armamos el puzzle había que ver si nosotros, los letristas, teníamos algo para traer. Le comentamos a la murga que hasta que no tuviéramos algo que nos entusiasmara, no íbamos a volver al Carnaval. Por suerte correteamos las musas y apareció algo que nos removía, nos cuestionaba y nos ilusionaba. Ahí fue cuando tomamos la decisión final. La demora en volver a salir en Carnaval no fue por falta de ganas, sino porque no se daban las condiciones a nivel de la logística del grupo. Algo que afianzó la idea de salir fueron las actuaciones que hicimos en el cierre del carnaval pasado en el Movie Center. Aquel espectáculo era el “15 + 2”, celebrando los 17 años de la murga. Allí hicimos repertorios puramente carnavaleros, y eso nos removió las ganas de volver a salir en Carnaval. Nos reencontramos con una cantidad de gente que nos quería ver ahí, en la pelea, en el juego, en la arena. Siempre me gusta entenderlo así, como algo futbolero. La gente no quiere verte más en los clásicos de verano, quiere verte jugar por los puntos. Y es lógico porque la gente te aprendió a querer así. Además, los compañeros que son más nuevos, nunca habían compartido un Carnaval con la murga, y eso nos motivó mucho. Ellos nos decían “Yo quiero compartir un Carnaval con la Catalina”. Ha sido una gran oportunidad para redescubrir nuestro proceso de trabajo de cara a Carnaval, y encontrarnos de nuevo con todo eso”.

¿CÓMO SURGIÓ LA IDEA DEL ESPECTÁCULO DEFENSORES DE CAUSAS PERDIDAS Y CÓMO FUE EL PROCESO CREATIVO?

“Por necesidad espiritual, la Catalina se ha hecho experta en ir contrabandeando cosas al reglamento. Trampeando desde la legalidad a las cosas que no se pueden, o no se habían podido hacer. Pienso en fragmentos de espectáculos como el de La Niebla en 2008. Una prosa poética que hace referencia al Alzheimer y a la demencia senil no es muy carnavalero a priori. Tal es así que al año siguiente aparece un artículo en el reglamento de Carnaval expresando que a partir de ese momento no se iba a ver con buenos ojos la búsqueda de cuestiones emocionales fuertes, porque recordemos que la murga es alegría, etc. Algo así. También pasaron cosas con La Violencia, y se cuestionaba “cómo estos tipos y estas tipas van a salir a decir esto de esta manera”. Y nos cuestionamos hacer ese cuplé cuando se trajo para ensayar. Originalmente Tabaré lo había escrito para su banda, pero le supliqué que fuera para la murga. Siempre nos fuimos entrenando en eso de ir un poquito más allá a medida que nos mirábamos al espejo. En Un Día de Julio tuvimos una libertad total a la hora de crear. Vimos cómo funcionaba el humor audiovisual y guiñado tanto en los barrios más populares como en los teatros más encumbrados. Y el último antecedente de espectáculo era ese. Entonces una vez que nos volvimos a poner el chip del Carnaval dijimos “Bueno, cómo hacemos para poder disfrutar de esta libertad que tanto nos gustó?”. Una de las soluciones que encontramos a eso fue escribir más bloques para el espectáculo. Escribimos más cuplés. Surgió esa posibilidad de intentar hacer las cosas más como en el Carnaval de Cádiz, peleando un poco contra la repetición, sobre todo el humor repetido. Porque perdés ese factor sorpresa. Entonces creamos un espectáculo con varios bloques, y eso nos ha permitido variarlo a la hora de presentarlo de barrio en barrio. Siempre nos planteamos esta sumatoria desde un lugar que no afectara ni a la estructura ni al mensaje del espectáculo. En esta tercera rueda incluimos a Rafa (Cotelo) para que participe en otra parte nueva del espectáculo, y de esa manera vamos a terminar con este lindo plan de ir peleándole a la repetición e ir administrando las sorpresas. Además esta liguilla es como una cuarta rueda para la Catalina, porque dimos la prueba de admisión a teatro lleno, y ves que hay una gran cantidad de reproducciones en los videos colgados de esa actuación. Además la Catalina está siendo la murga más vista en los tablados. Por esto etendimos que la mejor manera de jugar al Concurso era esta.

EL ESPECTÁCULO

“Defensores de Causas Perdidas” arranca de una idea que tiene que ver  con la búsqueda de un hilo conductor que no nos aprisione.  De un contenedor que nos permita meter una gran cantidad de cosas adentro. Buscando los condimentos que tiene que tener la murga (el humor, la crítica, la emoción, etc). Queríamos que fuera un espectáculo flexible per a la vez sólido, y que tuviera un eje argumental fuerte. Se plantea una realidad alternativa a la realidad, que generalmente pierde con el mundo real. Es una caricatura de nuestras propias utopías, y de hacer las cosas un poco más justas. Es un editorial todo chueco y pobre pero honesto y desgarrador aún desde el humor. Termina la función y se vuelve a la realidad. Perdimos, pero capaz que no. Capaz que cada uno se lleva su causa para defender y replicar desde el debate y el cuestionamiento. Nos dio la posibilidad de jugar con el humor, y hablar de causas perdidas que quisiéramos y no quisiéramos defender, generando situaciones homorísticas desde la ironía. Fue un espectáculo que se fue creando en velocidad y sobre la marcha, Y por más que estamos Tabaré y yo como sus principales sostenedores, recibió el aporte de muchos compañeros que sugirieron cosas, compusieron músicas, trajeron ideas para lo escénico, lo estético, etc. El proceso ha sido muy lindo de compartir y muy disfrutable porque todos desde el inicio estuvimos muy alineados, y conectados en una dirección”.

¿QUÉ REPERCUSIONES HA TENIDO EL ESPECTÁCULO EN LOS DISTINTOS ESCENARIOS?

“Generó muchísimas reacciones en el público. Me gusta mucho la respuesta que tiene en todos los barrios. Me sorprendió la intensidad virulenta de algunas reacciones. Por ejemplo, con el bloque de la lucha de clases. Yo sabía que era una caricatura incómoda de sostener y de ver, sobre todo para nosotros, los y las izquierdistas. Porque refiere a mirarnos al espejo y a cuestionar ese lado más feo de la ideología que es la ideología dogmática. Porque cuestiona la obediencia partidaria y el suscribir bajo el mandato de la lógica absurda del barra brava ideológico. Esa lógica que dice que todo lo que hace el que está enfrente está mal solo porque lo hace el que está enfrente. Eso de anular la cosmovisión ajena con Tabaré nos parece nefasto y muy dañino para las sociedades como la nuestra que son muy pequeñas y podrían tener un entramado social fuerte, de enfrentamientos y diálogos acalorados, pero sin odio. Entonces cuando caricaturizás ese sistema binario, sabés que la gente que va a reaccionar es la que forma parte de ese sistema. Entonces ahí aparecieron acusaciones como “son tibios, no se comprometen”.  La murga muchas veces ha sido funcional a ese sistema binario. Por eso mucha gente este año al ser electoral,  nos reclamaba un mayor compromiso ideológico, partidario o camisetero. Me sorprendió sobre todo la furia y el odio en la tirada de esa piedra. No nos imaginamos que iba a haber tanta mezquindad, además con las mismas reacciones que  caricaturizamos. No pensé que la gente iba a caer en eso. Es lógico, igual. Porque cuando alguien se anima a mover sus estanterías o a mirarse por dentro, siempre algo pasa, y más cuando te considera su par. Esa es la reacción del tirano, que lo primero que suele hacer es tildar de traidor al otro. Además todo lo que hace o no hace La Catalina genera repercusiones porque sí. Hay gente que entiende el espectáculo en clave artística y se da cuenta de que no estamos diciendo que no haya más derechas y más izquierdas y seamos todos amigos. No se trata de no discutir y no levantar banderas, si no que se trata de ser tan valiente como para levantar mi bandera entendiendo que está bien que se levanten otras. Lo que está más bueno que genere el arte, es el debate.  Esto no es un tema nuevo para La Catalina. Lo venimos hablando desde el cuplé de Las Banderas en 2007, y también hicimos referencia a esto en la canción final del espectáculo “La Comunidad” en 2012. En Un Día de Julio también le dedicamos el cuplé de los baldes y los dogmas a este tema.  Ese concepto de la otredad. Aquello de cómo puedo a ver al otro como a alguien a quien temerle o a quien odiar solo porque está parado en la vereda de enfrente. Además nuestras flechas no apuntan hacia los militantes. Al contrario, a mí me emociona que alguien sienta que tiene que cambiar el mundo y hacerlo un poco más justo. Nuestras flechas apuntan a no hacerlo desde el odio. No se puede levantar una casa a martillazos. Está bueno que seamos humanamente diferentes, socialmente iguales e igualmente libres. No es una cuestión de tibieza si no de no nos conviene esta polarización absurda. Es desde ahí que intentamos hacer ese bloque y esa caricatura”.

¿CUÁL CREÉS QUE ES LA CAUSA QUE MÁS HABRÍA QUE DEFENDER EN EL CARNAVAL?

“La causa que más hay que defender en Carnaval es el hecho de valorar el lugar de la fiesta, y el lugar del otro y la otra dentro de la competencia. Que se puede jugar al concurso, pero que hay muchas cosas que están buenísimas y que son mucho más importantes que esa carrera por un pedazo de chapa. Hay otra gran cantidad de cosas que están buenísimas. Además todos los conjuntos tienen sus editoriales con las cuales vos podés identificarte, cuestionarte y señalarte. El hecho de entender que valen todos en la diferencia, me parece que es una causa que vale la pena defender.  Además saber siempre que las discrepancias estéticas e ideológicas no tienen por qué generar abismos”.

¿QUÉ ESPECTÁCULO DE LA MURGA TE GENERO UN SABOR MÁS ESPECIAL AL ESCRIBIRLO?

“Cada uno tiene su disfrute. Un Dìa de Julio tuvo un sabor especial por lo que había pasado previamente. Experimentamos una libertad que nos constituyó desde otro lugar como artistas. Este espectáculo también tiene un sabor especial porque es como una vuelta a un montón de cosas que extrañábamos y necesitábamos. Capaz que este es el espectáculo más meta carnavalero de La Catalina, porque es el que más habla sobre cosas del Carnaval. Nunca habíamos curtido ese rincón y le encontramos una diversión a esa vuelta. Obviamente que el espectáculo “Los Sueños” en 2005, porque la murga no solamente gana ese juego de concursar, si no que empieza a trascender hacia una cantidad de lugares y a hacerse mucho más visible. Fue la entrada a la masividad de La Catalina, siempre a escala carnavalera y uruguaya. El 2006 fue hermoso porque fue el primer año en el que salí con mis dos hermanos. Fue el espectáculo que más me divirtió escribir. Lo escribimos con Tabaré y Carlitos Tanco. Escribimos muchísimo para ese Carnaval porque lo hicimos con tiempo, y porque éramos jóvenes y teníamos un romance con una gran cantidad de gente. Aún éramos una murga nueva que aparecía y que mágicamente había ganado. Carnaval necesitaba que algo nuevo sucediera y por primera vez en la historia un grupo cooperativo compuesto por 3 mujeres ganaba el concurso. Vivíamos un noviazgo con la platea y el micro mundo carnavalero que luego se empezó a poner un poco más hostil. El 2007 fue lindo porque empezamos a encontrar esa veta humanista. Cuestionamos hasta la relación del hombre con dios desde nuestras profundas dudas, El 2008 trastocó mucho en lo humano. Además la murga hizo un quiebre porque venía de un año muy cómico, y aparece un humor más nostálgico. Hasta el 2003, que fue nuestro primer año en Carnaval, tuvo cosas increíbles. Nos olvidamos de la guitarra en un tablado. Un compañero se olvidó de cobrar los tablados de toda una noche. Por primera vez teníamos 4 tablados en una noche y se había olvidado de cobrarlos. ¡Algo increíble! (risas). Fue la primera vez que ensayamos en verano.  Todos los años tienen sus cosas, pero este me parece que es el más valiente de La Catalina. Me parece que la murga empieza a cuestionarse un montón de cosas sobre sí misma que nunca había cuestionado”.

UNA VUELTA ESPERADA

“Hemos podido renovar el vínculo con una gran cantidad de gente. Incluso hay niños que no habían nacido el último año de la Catalina en Carnaval que nos esperaban con ansias. Y eso es fruto de sus padres o madres, o tíos o abuelos que fueron trasladándoles ese amor y ese cariño. Entonces te das cuenta de que la murga estaba viva, y había ganas de que  volviera a estar en Carnaval. Hay hijos e hijas de compañeros que nunca habían visto a su padre salir en Carnaval con La Catalina”.

¿CUÁLES SON LOS PLANES VENIDEROS EN LA AGENDA DE LA MURGA?

“Por suerte han salido muchas actuaciones por el interior. Incluso algunas salieron inmediatamente después de que la murga pasó la prueba de admisión para este Carnaval. El 6 de abril vamos a estar en el Gran Rex y la venta de entradas arrancó cuando habíamos pasado la prueba. Por lo que se estaba vendiendo un espectáculo que aún no estaba terminado, ¡Algo muy loco!. Ese mismo mes tenemos una gira grande por Argentina. En Mayo vamos a viajar a México. Hay otros viajes apuntados en lápiz ya para EE.UU. y para Europa, algunos festivales en Latinoamérica, etc. Va a estar bueno que volvamos a girar con un espectáculo que tiene un origen carnavalero. Seguro vamos a seguir interactuando y compartiendo con distintos músicos, y volvamos a hacer las Cantarolas. Hay mucha cosa en la vuelta”.

SI TUVIERAS QUE MENCIONAR TODAS LAS COSAS QUE LE AGRADECÉS A AGARRATE CATALINA, ¿QUÉ DIRÍAS?

“Gracias al género, pero particularmente a esta murga yo soy una persona un poco mejor. O por lo menos, menos peor. He aprendido a escuchar y a contemplar las visiones de mis compañeros, a confrontar desde el amor, a laburar por el amor a un grupo, a apostar por lo colectivo, dar la vida por ello y que te duela. Con esta gente puedo hacer cosas que no podría solo. Acá soy la mejor versión de lo que puedo llegar a ser. Si cruzo la calle y me agarra un bondi tengo que estar agradecido a que en todos estos años he vivido muchísimas experiencias. Soy una persona un par de milímetros mejor de lo que era, sin dudas”.


miércoles, 1 de marzo de 2017

SIN EL DISFRAZ

MAXIMILIANO PÉREZ





Desde los siete años de edad ha estado emparentado con el carnaval; a veces hasta casi sin querer. Se fue encontrando con él una y otra vez, reinventándose, investigando, y aprendiendo en el camino. Hoy los vaivenes de la vida hacen que viva las carnestolendas desde abajo de los escenarios, pero eso no fue impedimento para que brindara diversas opiniones respecto a esta celebración que nos convoca a los uruguayos en cada mes de febrero. Ha participado de la fiesta de momo, integrando los elencos de Curtidores de Hongos, Agarrate Catalina, Asaltantes con Patente y Don Timoteo. El trabajo que hoy por hoy desarrolla en los medios de comunicación le ha permitido disfrutar de los espectáculos desde otro lugar, aunque confiesa haberse “desenamorado” de uno de los rasgos culturales más importantes de nuestro país. La charla con Maximiliano Pérez tuvo distintos enfoques. Mientras tanto, hay un disfraz colgado esperando otra oportunidad.   

¿CUÁL FUE TU PRIMER VÍNCULO CON EL CARNAVAL?

“En 1988, cuando tenía siete años, Falta y Resto ensayaba en el Sindicato de Postales, y mi tío era el cantinero. Aparte él vivía ahí, en una casa que estaba al fondo del sindicato, ubicado en Fernández Crespo y Lima. Mi vieja en esas épocas estaba muy enferma, y mis vacaciones de verano consistían en quedarme los tres meses en esa casa. La Falta ensayaba en un patio al fondo, y la casa quedaba arriba, entonces había como un balcón desde donde veíamos los ensayos con mi primo. Ahí me enamoré del género, y coincidió que era tremendo año de la murga. Ver a ese cuadrazo con Pitufo (Edú) Lombardo, Pinocho (Pablo Routin), Quique (Enrique) Rivero, El Zurdo (Freddy Bessio), Ronald (Arismendi), Raúl (Castro), el Piruja (Hugo Brocos), (Daniel) Carluccio, etc. Por parte de mis viejos no tuve ningún acercamiento a la murga, son malos cantando, incluso. Unos años después Carluccio compró el título de Curtidores de Hongos, y formó una familia con Mariela Gotuzzo. Justo cuadraba que unos vecinos míos en Euskalerría eran primos de Mariela. Carluccio formó un plantel con muchos ex Falta y Resto. En los cumpleaños mis padres empezaron a formar un vínculo con Carluccio porque era compañero de Mariela; y como mi papá se dedica al rubro textil, se encargaba de conseguir telas, dando una mano en vestuario. Yo estaba colgado con la murga, y seguía enamorándome. Ya en 1993 al ver y acompañar a los Curtidores, empecé a tomar más conciencia de ese cariño que sentía hacia el género. Iba a todos los ensayos, y me aprendía las letras antes que los murguistas. En 1997, el TUMP y la Intendencia arrancaron con la movida de Murga Joven. Éramos cuatro murgas con cuatro talleristas. Una de ellas era La Tricotea, que el tallerista era Pinocho Routin. Ahí empecé a tomarme más en serio el tema de la murga, y a aprender de qué se trataba. Hasta esa época no sabía ni que el coro se dividía en cuerdas. Luego en el 2000 se me dio la oportunidad de salir en carnaval. Frecuentaba mucho el tablado de Malvín por un tema de cercanía, y el de Flor de Maroñas porque mi familia es de la Curva también. Visité mucho a “El Jardín de la Mutual”, porque había buena relación de mi familia con Dalton Rosas Riolfo,  que se encargaba del tablado, y nos facilitaba el tema de entradas (risas)”.

¿POR QUIÉN  BROTARON TUS GANAS DE SER MURGUISTA?

“Por Pinocho Routin. Siempre me rompió la cabeza. Desde que lo vi haciendo el cuplé de “La Gente”, o “El Pepe Revolución”, o “La Esperanza” en el año 1993 de Curtidores de Hongos. En 1994 hizo el personaje del suicida; en 1995 hizo los sueños del Banana Kurosawa; en 1996 hizo “El Casamiento”, y en ese espectáculo se abordaba el tema de los vínculos y las separaciones de las parejas. Los hongos me partían la cabeza musicalmente, porque tenían mucho rock and roll y música popular uruguaya. E hicieron cosas en esos años que un tiempo después han sido valoradas. La Falta, Pinocho y Los Curtidores me marcaron para elegir el género. Luego fui haciendo mi propio camino con amigos, y la vida me fue llevando para distintos lugares. Tuve la suerte de trabajar con Pinocho en el 2013 en Asaltantes con Patente, y en 2014 con Don Timoteo. Él era el puestista, y para mí fue cumplir un sueño. De hecho, al momento de trabajar me di cuenta de que teníamos muchas diferencias artísticas, pero la admiración está intacta”.

¿QUÉ SENTÍS QUE EL CARNAVAL HA GANADO Y PERDIDO CON EL TIEMPO?

“No me gusta entrar en eso de que lo de antes era lo mejor. El carnaval ha evolucionado junto con la sociedad. Cambiar está bien. Los cambios a veces afectan a cosas de las que uno no se quiere desprender porque son lindas y entrañables. Ahora lo que hay es una exposición de miserias. Antes a las miserias se las tapaba un poco más. La competencia carnavalera, y el caminar a los jurados existe desde siempre. Hace varios años ingresó la televisión y el tema de las redes sociales, y el carnaval ha ido de la mano con esos avances, entonces toda la parte negativa de la fiesta queda a boca de jarro, y se ve muy rápidamente. Están las miserias carnavaleras de determinados artistas queriendo bajar el espectáculo de otros, o buscándole la vuelta para criticar. Hoy desde una computadora cualquiera dice lo que quiere, y eso abarca a murguistas, gente que opina de carnaval, a la que le pagan y a la que no, etc. La masividad del carnaval a través de los medios está buena porque lo hace llegar a lugares a los que no llegaba, pero por otro lado potencia las miserias. Tengo la suerte de estar trabajando para TV Ciudad, recorriendo los escenarios, y el espíritu del carnaval de barrio sigue estando. Ves a los niños pintándose la cara, corriendo para todos lados, las bombitas amarillas. La gente se acerca masivamente a los tablados comerciales, por eso pareciera que el carnaval se ha transformado en el Velódromo, y cuatro tablados más. Pero lo otro se sigue respirando, el tema es que la gente elige, y se vuelca para más o menos los mismos lugares. Antes había muchas opciones, y la gente se repartía más. Si la gente que dice que el carnaval ha cambiado, se acerca al tablado de Flor de Maroñas, o al Monte de la Francesa, que en mi opinión es el mejor tablado de todos, se va a dar cuenta de que está errada. En esos lugares se sigue respirando el carnaval que respiraba cuando niño. La misma gente que se queja de que el carnaval se ha centralizado en distintos escenarios, es la que elige ir al Velódromo, o al Teatro de Verano, y hablar del concurso. Pareciera que el carnaval necesitara de ese moralismo barato para sentirse cómodo. En cuanto a los espectáculos cada vez más pasa que el público los posiciona para ganar en el concurso, de manera que si hacés algo distinto a lo que “está para ganar”, seguramente te condenen”.

“TODOS LOS CARNAVALEROS BUSCAN EL ÉXITO”

“Todos los carnavaleros que se dedican a hacer espectáculos buscan el éxito. Entonces, por lo general se inclinan hacia fórmulas que les pueden brindar ese éxito. Ya no hay tantas murgas que quieren parecerse a La Mojigata. En algún momento sí sucedió, pero después se dieron cuenta de que eso no les daba la copa, ni 120 tablados, ni sponsors. El concurso encasilla al arte en casi todo. La gente que arma espectáculos se rompe la cabeza, y trata de balancear un poco, para hacer lo que puede dar resultado a nivel de concurso, pero al mismo tiempo plantear algo que le gustaría decir. Pero por otro lado, por ejemplo, está el caso de las murgas cooperativas que de repente son más fieles a sí mismas porque no tienen tanto para perder. Pero si escribís un espectáculo para una murga que tiene un patrón, que pone una cantidad de billetes arriba de la mesa, y te exige ganar, no te podés hacer trampa, pero a la vez tenés que cumplir con tu trabajo, que es que la murga esté mortal, pero sobre todo que sea “concursera”. Lo que he aprendido con los años es a verle los hilos a la marioneta, y saber qué caminos hay que tomar para que una murga pueda definir. Ahí es cuando te peleás con vos mismo cuando apoyás la cabeza en la almohada, porque de repente te gustaría plantear tal cosa antes que otra, pero por otro lado sabés que ese formato que pensás es riesgoso, y quizás no atrape al público carnavalero. Entonces terminás equilibrando, y ofrecés un poco de lo que el público carnavalero exige, asi como también escribís un poco de lo que a vos te parece que está bueno. En realidad es tristísimo, pero es así. Cada vez hay menos letristas en carnaval porque no quieren traicionarse más. Por lo general, los métodos del concurso van en contra de lo que uno le gustaría, como por ejemplo el humor negro, el sarcasmo, o cosas que no son comúnmente aceptadas por el carnaval. Si decís algo que va en contra de DAECPU o de la Intendencia, ya sabés lo que puede pasar. Hay murgas que van tranzando, y hoy por hoy ya no es tan necesario hacer un salpicón. Porque la gente ya sabe lo que pasó en el año, o se expresa en las redes sociales respecto a lo que va sucediendo. Y las murgas usan ese tiempo de seis o siete minutos para generar otro tipo de contenidos en el espectáculo”.

¿HA CAMBIADO TU FORMA DE ESCRIBIR UN ESPECTÁCULO?

“Ha cambiado. He aprendido mucho de la gente con la que he trabajado. Igual no me encargo mucho de la parte humorística o de la crítica social. Lo hice un par de años en los Curtidores, pero en Asaltantes y Timoteo encaré más las letras de las puntas, y la elección musical, o el tema de definir qué hay que recortar. Compartí grupos de trabajo con Carlitos Tanco, el Moncho Licio, Pablo Aguirrezabal, el Laucha (Martín Sacco), que son muy talentosos, y tienen una mirada frente a la creación de un espectáculo que es inalcanzable para mí.  Estar al lado de ellos, y convivir todo el tiempo me ha enseñado mucho. Incluso hizo que cambiara mi forma de ver el género. Los espectáculos más o menos apuntan para el mismo lado. Más o menos humor, más o menos crítica social, etc. Lo más difícil es lograr el humor y levantar al público mediante la crítica. Decir “La inseguridad nos está matando a todos”, es muy fácil. Es mucho más atractivo reflejar la realidad de la inseguridad con humor. Teniendo en cuenta eso, el libreto de La Mojigata me parece el mejor de este año. Sobre todo por las formas que utilizan, y desde el lugar en el que se paran para decir las cosas. Hacen más preguntas, en vez de dar verdades, y al mismo tiempo te están diciendo lo que piensan. A mi entender esos son los espectáculos más disfrutables. Pero volvemos a lo que comentaba antes, que es que el público carnavalero de repente desacredita ese tipo de espectáculos diciendo que les falta crítica, cuando en mi opinión son los que más crítica tienen”.

¿QUÉ MOMENTO VIVIDO EN EL CARNAVAL PERDURA EN TU RECUERDO COMO EL MÁS DISFRUTABLE?

“Por suerte viví un montón de momentos. Pero si tengo que puntualizar uno, el año 2005 con Agarrate Catalina fue el más disfrutable, sobre todo porque fue el año en el que nació mi primer hijo. Creo que esas cosas se miden por lo que le va sucediendo a uno también.  Hubo muchos factores. El crecimiento de la murga, lo que se logró artísticamente, los lugares a los que pudimos llevar nuestro espectáculo, y la conformidad que teníamos con él. Quedamos recontra contentos y agradecidos por lo que habíamos trabajado. Sobre todo por cómo nos recibió hasta la gente no carnavalera. Un montón de gente nos iba a ver, y nunca había visto carnaval. Fuimos a cantar a lugares en los que el carnaval no era bien valorado. La murga venció esa barrera carnavalera, y salió para todos lados. No me olvido más de cómo estaba el Teatro de Verano  las veces que fuimos durante ese febrero. Nunca lo vi igual. Haber cantado en la asunción de Vázquez en Avenida Libertador frente a un mundo de gente, etc. Esas son cosas que te quedan en la cabeza y en el corazón. Fue un año sorpresivo para nosotros en todo sentido. Íbamos en el camión de un tablado a otro, y había gente que nos seguía en caravana. Nos pasaba  de terminar el cuplé de Mujica, o el de Los Jóvenes Blancos, o “El Sueño Americano”, y el tablado entero estaba parado aplaudiendo. Eso no me pasó nunca más. Mucha gente estaba emocionada con el producto que habíamos generado. Ese año ni siquiera tuvimos el afán de ganar el concurso. Había ganado el año anterior con Curtidores, y quise volver a Agarrate Catalina, porque ya había salido con ellos en el Encuentro de Murga Joven y estuve desde el principio. Quería salir con mis amigos, y no me importaba si salíamos décimos, y hacíamos cuarenta tablados. Ese espectáculo fue creado desde ese lugar. Hicimos los trajes con nuestras manitos, y laburamos un montón. Nunca imaginamos que todo se iba a dar como se dio. Veíamos a Martín Cardozo hacer al Pepe Mujica en los ensayos, sin la máscara porque todavía no estaba pronta, y decíamos: “Pahh, esto está mal”. Confiábamos en lo que hacíamos, pero no pensábamos que iba a rendir tanto”.

¿QUÉ ESPECTÁCULOS TE HAN GUSTADO EN ESTE CARNAVAL?

“Me sorprendió Cyranos. El estar adentro de la rosca, no me permitía ver profundamente a los espectáculos. Entonces me pasaba que las otras categorías no me llegaban a enamorar. Cyranos logró eso en mí. Me emocioné mucho con la parodia de Nazarenos del Pistola Marsicano, porque estando en Agarrate Catalina tuve la suerte de conocerlo. Capaz que una persona que no tiene idea de quién es, acusa a la parodia de sensiblera, o de que busca golpes bajos. Pero el Pistola verdaderamente era así de solidario. Hacía tiempo que no me emocionaba en carnaval. También me emocioné mucho con lo que logra Pitufo musicalmente en Don Timoteo. El tipo está en otro lugar. No descubro exactamente si es la llevada del Lolito (Iribarne), o la calidad de los arreglos, pero me emociona escuchar a la murga. Con respecto a los contenidos, La Mojigata me rompió la cabeza. Cayó la Cabra me gusta mucho. La Clave está en un gran año; veo que hacen las cosas con tanto amor, disfrutándolo tanto, y compro. La Gran Muñeca tiene momentos que me gustan muchísimo, como el cuplé de Los Libertadores, o el de la Tenencia de los Hijos. Me parece que es una murga que busca su propio camino a la hora de armar un espectáculo. Encuentra temáticas y formas de decir que generan credibilidad.  A todas las murgas les encuentro cosas para disfrutar. Algunas me gustan mucho por sus contenidos, y otras me generan un montón de cosas a nivel musical, coral y estético como Momolandia, Curtidores de Hongos, Patos Cabreros y Don Timoteo. Si estás abierto a disfrutar, a todo le encontrás algo bueno. Si entrás en la rosca concursera, estás predispuesto a ver los puntos bajos de cada espectáculo, y eso no está bueno. Estuve en ese lugar concursero y me he curado. En la categoría de Lubolos me emociona el sonido de los tambores, y los arreglos musicales, pero no sé decir qué está bien o qué está mal. En las Revistas, House ha apuntado mucho al humor, y eso le genera un plus a la categoría que ya no pasa solamente por hacer cuadros con distintas coreografías. Por el trabajo que me toca hacer en televisión, he disfrutado mucho de ver a los conjuntos brindando todo el potencial que pueden brindar bajo las condiciones técnicas limitadas que muchas veces hay en los tablados. Ver el disfrute de los artistas es algo que me gusta un montón”.

¿QUÉ MOTIVÓ QUE NO SALIERAS EN ESTE CARNAVAL 2017?

“Decidí no salir en carnaval este año por una cuestión exclusivamente laboral. Estoy trabajando en la parte de Producción en “La Guitarrita”. Este año repetimos los tres programas que hicimos el año pasado que son “Muchas gracias, jugadores”, “Por la Camiseta”, y “Mochileros”. Para “Por la Camiseta” tuvimos que viajar en noviembre y diciembre, y lo volveremos a hacer ahora en marzo. Entonces no me daban los tiempos. Además, las veces que he salido en carnaval, me ha gustado estar en la cocina de los espectáculos. No voy a ensayar simplemente, y vuelvo a casa, si no que estoy pensando todo el día en el espectáculo, llamando a uno de los letristas, al de la puesta, etc. Entonces me di cuenta de que el tiempo que iba a poder dedicarle al carnaval, no iba a ser el indicado, y me iba a sentir en deuda con mis compañeros. En Don Timoteo generé una amistad muy linda con el grupo, y me he llevado amigos de esa murga, además de tener un vínculo muy lindo con los dueños. Por eso me quedé con un poco de lástima al no poder seguir en el proceso. Hubiera estado precioso salir con Pitufo, Marcel y Pinocho. Cualquier murguero querría salir con ellos que son unos referentes. Pero a la hora de la decisión, el bienestar de la familia está por encima de cualquier figura carnavalera. Hoy por hoy estoy en un momento de rearmado, y me gustaría que me fuera bien en mis trabajos, para poder tener un mes de descanso, dedicándolo a mis hijos, y sin tener nada que ver con el carnaval, ni siquiera televisivamente. Eso sería genial. Pero esas cosas nunca se saben. Siento que podría estar un febrero sin vincularme al carnaval, porque me he desenamorado de él. Se ha transformado en una herramienta laboral. Ya no me pasa lo que me sucedía cuando era un guacho, que amaba hacer carnaval. No me genera pena, porque es como cuando sos un gurí, y te das cuenta de quiénes son los reyes. Por un ratito te apenas, pero después te adaptás. El carnaval son los padres, básicamente”. (Risas).  



domingo, 19 de febrero de 2017

ENTRE BAMBALINAS

LA CLAVE



La ciudad de San Carlos es la cuna de una tradición murguera muy grande que tiene lugar desde hace mucho tiempo. La murga “La Clave” se ha encargado de portar la bandera del carnaval carolino en la capital en estos últimos años, destacándose por la versatilidad y la contundencia de sus propuestas tanto en su contenido como también en el plano estético. Martín Sosa, director artístico, letrista, y componente del conjunto, destacó los pormenores de un proceso difícil para el grupo, pero que viene recogiendo sus frutos en cada escenario durante este febrero. Haciendo “Ruido”, como se titula su repertorio de esta temporada, llega la murga que recorre 150 kilómetros todos los días para brindar su arte en las carnestolendas.


¿CÓMO SE ATRAVESÓ EL PROCESO DE “RUIDO” DE CARA AL CARNAVAL 2017?

“Fue muy parecido al de otros años. Formamos un equipo de trabajo con Christian Ibarzabal haciendo los textos., Empezamos a trabajar enseguida de que colgamos los trajes de los “Bichos Raros”. Después de turismo empezamos a conversar. No queríamos repetir fórmulas, si no que entrar en caminos distintos, y así apareció “Ruido”, y lo fuimos hilvanando hasta tener unos 10 o 15 minutos para poder empezar a ensayar. Luego el espectáculo empezó a definirse un poco más”.

¿LA RESPUESTA DEL PÚBLICO HA COLMADO SUS EXPECTATIVAS?

“Sí, y con creces. En todos los años que tengo de carnaval, y los que tiene la murga participando en Montevideo nunca tuvimos una respuesta de tal magnitud. No solo por los aplausos al finalizar los distintos bloques, sino que también por la respuesta del público cuando la murga se baja. Bajarse entre la gente es de las cosas más lindas que tiene el carnaval, y lepermite al público acercarse, y descubrir distintas cosas de las que no puede disfrutar cuando el conjunto está arriba del escenario”.

LA FIESTA Y LAS DISTANCIAS

“Lo tenemos bastante asumido. Es un desgaste participar de un carnaval que nos queda a 150 km, y también nos lleva mucho esfuerzo. Por ejemplo, cuando venimos a la capital por un escenario solo, utilizamos el dinero que cobramos para pagar el ómnibus y la comida de los compañeros. Cuanto tenemos más de un tablado, los murguistas empiezan a cobrar desde el segundo. Es distinta a la dinámica que tienen los conjuntos de acá. Hay veces que nos vamos de nuestras casas durante siete u ocho horas para hacer un solo tablado. Por suerte son muchos los escenarios que hacemos, y eso está bueno porque al menos desde lo económico se ve reflejado tanto esfuerzo, más allá de que no nos hacemos ricos, ni mucho menos”.


¿CÓMO SE EXPLICA EL FENÓMENO MURGUERO QUE TIENE LUGAR EN LA CIUDAD DE SAN CARLOS?

“Es un pueblo muy murguero. Se está dando la particularidad en estos últimos carnavales, de que Maldonado ha sido un gran semillero de murgas. La población del departamento es de 200.000 personas, y en San Carlos, que somos 30.000, hay una tradición murguera muy grande que no se puede explicar. Se mama desde chiquito. Cuando crecés, te acercás al género y ya lo llevás en el ADN. No hay Carnaval de las Promesas, ni Encuentro de Murga Joven, entonces el que sale a hacer carnaval, compite directamente. A veces es contraproducente hasta para generar una “escuela”, porque los tablados que hay en San Carlos, se les asignan a los conjuntos que concursan en el carnaval de allá. Es mucha presión para la gente que recién está comenzando. En Montevideo es distinto. Si bien el Carnaval de Las Promesas, y el Encuentro de Murga Joven tienen sus instancias de concurso, se toma todo de otra manera, y existe esa posibilidad del hacer murga por hacer murga. Si existieran esas instancias en San Carlos, sería mucho mejor”.


¿CÓMO FUE ATRAVESAR LA EXPERIENCIA DE LA TURBONADA, Y EN QUÉ SENTIDO SE FORTALECIÓ EL GRUPO LUEGO DE ESA EXPERIENCIA?

“Obviamente que tuvo consecuencias negativas porque la murga había hecho un esfuerzo muy grande. Pero también fue un shock grande sentirnos apoyados por el pueblo que queremos, y con el que convivimos todos los días. El 24 y 25 de diciembre no fueron fiestas para la ciudad; había un silencio enorme, y nosotros estábamos tristes. Pensamos en cómo transformar eso, y redoblamos esfuerzos. Al principio costó, pero una maquinaria enorme de familia y amigos se pusieron a trabajar al servicio de la murga con el corazón, y sin cobrar un peso para que la cosa saliera. Estamos profundamente agradecidos, porque pese a eso pudimos plasmar el espectáculo que teníamos en la cabeza desde un primer momento”.

“TRABAJAMOS DE UNA MANERA MUY EXIGENTE”

“Con el equipo creativo nos encargamos de tener escrito el espectáculo para el 10 de noviembre. Cuando ocurrió lo de la turbonada ya estábamos haciendo pasadas completas. Es más, a principios de diciembre sacamos un cuplé, porque estábamos pasados de tiempo por cinco minutos. Con Christian (Ibarzabal) trabajamos de una manera muy exigente. Primero conversamos mucho, y luego nos mandamos ideas. El hecho de estar trabajando juntos hace más de 10 años hace que nos entendamos, y siempre escribimos lo que tenemos ganas de decir. El proceso se nos hace cortísimo, porque no desperdiciamos minutos en algo que no tenga real sentido àra nosotros. Cuando buscamos el humor, tratamos de ir a fondo, y cuando tratamos de dar un mensaje, buscamos hacerlo de la forma más concisa posible. Repasamos muchísimo, vamos para adelante y para atrás, y revisamos. Tratamos de que quede lo que creemos que es lo mejor. Después todo se va puliendo en los ensayos, porque a veces en el papel uno piensa que algo va a rendir, y al llevarlo al ensayo no queda como uno espera. El espectáculo está vivo, y se va transformando a medida que el artista lo va interpretando”.

¿HAS TENIDO LA OPORTUNIDAD DE VER ESPECTÁCULOS MURGUEROS O DE OTRAS CATEGORÍAS?

“He visto muy poco. Me gustó mucho lo que vi de Cyranos, Aristophanes y Nazarenos, que fue lo que he podido ver. Nos hemos cruzado en tablados con un montón de conjuntos, y me encanta mirar a las murgas, porque considero que todos tenemos algo para decir. Cuando canta un coro, principalmente, me llega. Me encanta el género. Después de que pasa carnaval trato de ver a los espectáculos. Pese a que estamos en un concurso, uno trata de sacarse la camiseta y disfrutar delo que está viendo, sin entrar en ese desgaste competitivo”.

SI LA CLAVE FUERA UNA FOTO, ¿QUÉ HABRÍA EN ELLA?

“Me quedo con la foto de este carnaval, que es el esfuerzo. Que no e puede plasmar porque es una sumatoria de pequeñas cosas, como gestos de compañeros y sus familias. Creo que los grupos se forman a los golpes también. En este proceso nos tocó una fea, y hemos pasado por peores, pero siempre saliendo adelante como grupo. Es una murga que más allá delo que hace artísticamente, hace un esfuerzo muy grande en lo humano. Soy muy exigente, y mis compañeros siempre responden, así que tengo que sacarme el sombrero con ellos”.

DISFRUTÁ DEL ESPECTÁCULO DE LA CLAVE EN LA PRIMERA RUEDA DEL CONCURSO OFICIAL:






jueves, 26 de enero de 2017

ENTRE BAMBALINAS




LA MOJIGATA



Uno de los retornos aguardados con mayor expectativa por parte del público en la fiesta de momo. Después de cuatro carnavales estando ausente desde su última aparición en 2012, la murga que comenzara a transitar su recorrido allá por 1998, en un taller del TUMP brindado por Edú “Pitufo” Lombardo, se instaló nuevamente en la escena carnavalera planteando un espectáculo en el que el decir toma la posta. La idea de la propuesta es sacar a relucir una foto de la sociedad actual, y la diversidad de opiniones que en ella conviven frente a distintos temas. A modo ilustrativo, el conjunto gestado dentro de la órbita de la movida joven, no se encierra en una determinada idea o mensaje para el entendimiento de su espectáculo, si no que abre un abanico de posibilidades que quedan merodeando en la cabeza del espectador. Ignacio Alonso, redoblante, y uno de los letristas del conjunto, se refirió tanto al proceso de trabajo que inició a mediados de 2016, como a la participación del conjunto en la Primera Rueda del Concurso Oficial el pasado lunes, entre otros temas.

¿CÓMO SE VIVIÓ EL PROCESO DE CARA A UNA NUEVA PRUEBA DE ADMISIÓN DESPUÉS DE ALGUNOS AÑOS?

“El proceso por un lado estuvo bueno, y por otro lado fue difícil porque tratamos de no cargarnos de horarios con los ensayos. Algunos estábamos en “Pocas Nueces”, y era un trabajo diario. Eso hizo que faltáramos a muchos ensayos, y para escribir fue todo bastante lento. Arrancamos cantando tres, o cuatro cosas, que no fueron al final, y terminamos el bloque de la prueba faltando una semana para la actuación. Hicimos pila de talleres, generando contenido para el espectáculo, y eso unió al grupo. La respuesta en la prueba de admisión fue mucho más de lo que esperábamos. Nunca sabés qué es lo que puede pasar, porque no hay mucho público que te vaya a ver a los ensayos previos. En el espectáculo que presentamos en la prueba tuvimos un bache que casi nos paralizamos todos, y zafamos. En un momento dado, uno de los compañeros tiró una encuesta que no iba, entonces la pregunta que yo tenía que tirar después, quedó trunca, y el compañero que remataba la encuesta que se había tirado mal, no entró nunca. Esos segundos fueron eternos. Cuando lo comentamos, más de una persona pensó que no era un error; “Esto es bien cosa de La Mojigata”, decían (risas)”.

¿CÓMO SE HACE PARA NO REPETIRSE A LA HORA DE ESCRIBIR, TENIENDO EN CUENTA EL TRABAJO QUE ALGUNOS DE LOS INTEGRANTES LLEVABAN A CABO DIARIAMENTE EN “POCAS NUECES”?

“Las ideas son las que están en la vuelta, el tema es cómo las abordás. Hubo cosas que si no hubiese estado “Pocas Nueces”, hubiesen ido para La Mojigata. Hubo mucha discusión y momentos tensos, como en cualquier proceso colectivo. Por momentos se hizo difícil, porque cada uno quiere dar lo mejor, y hay que negociar con los compañeros. Los últimos días fueron bastante caóticos de cara a carnaval, porque algunas cosas llegaron apelotonadas. Hasta la  parte de “La Educación” está como bastante pulido todo, y de ahí para adelante hay menos revisada de letra. La retirada no tuvo mucho retoque porque llegó bien sobre la hora. Por lo general escribimos la idea con una música. Este año, la canción que usamos en la presentación, es de Facundo (García), y el estribillo también: “Este año el pueblo despertó…”. La llegamos a ensayar en el 2005, y nunca fue. A partir de esa canción se empezó a hilvanar la idea del espectáculo con las encuestas”.

LA FIESTA Y LOS TIEMPOS

 “Con el desfile me pasa que hay una parte que me gusta, y otra que no. Porque estás ensayando cinco meses, armando un espectáculo de carnaval, y el último día, cuando ya lo tenés pronto, con unas ganas bárbaras de mostrarlo; hay un desfile. Cortás todo ese proceso, y ese día no tenés ninguna actuación. Estaría bueno que los desfiles terminaran con actuaciones. Que vos desfiles un poquito, y en determinada esquina hagas un escenario. Ningún grupo se prepara para un desfile. En los países en los que el carnaval es más de desfile, los conjuntos ensayan esas instancias. Así y todo está bueno porque llegás a la Plaza Independencia, te encontrás con tus amigos, la gente que te va a ver, etc. Lo malo es que cada vez hay menos interacción con la gente, por el tema de las vallas. Los tablados estuvieron bastante bien. Solo el primer velódromo estuvo más complicado, porque fue a primera hora, y había cosas que teníamos muy verdes aún. Pero con el rodaje todos los tablados han estado divinos. Hicimos cosas que después sacamos para el Teatro de Verano. En un momento pensamos en acortar la retirada, porque era lo que estaba menos ensayado, y estábamos pasados de tiempo, pero luego resolvimos sacar una canción final sobre los valores”.

¿QUÉ SIGNIFICÓ PARA USTEDES EL FOLKLORE DE VOLVER A CONCURSAR EN EL TEATRO DE VERANO?

“Fue emocionante. Más allá del concurso que para mí está mal hecho en muchos aspectos, el lugar está buenísimo y tiene esa mística inexplicable. Durante todo el día estuvimos rodeados de amigos y allegados. Lllegué re tranquilo al club, y después empezaron a venir los nervios, porque había mucha expectativa, y si no la colmás es una cagada. Más allá de todo eso el ambiente estuvo muy tranquilo en lo previo a la actuación. Se arrimó gente que siempre la vimos estando en La Mojigata, y que hacía cinco años que no la veíamos. Hay un montón de gente alrededor de la murga, que siempre está. Fue como un gran cumpleaños  porque hay personas que te saludan, te vienen a ver, y juntás a los familiares de todos lados (risas). En cuanto a la actuación, lo hablamos después con los gurises, y hace pila que no vivíamos una instancia así con tanto disfrute. Fue como que estábamos en un ensayo, y varios compañeros me dijeron lo mismo. Con esa distensión y desprolijidad bien entendida. No pesó la expectativa tampoco. Antes de los primeros aplausos, la murga estaba colocadísima. Antes de subir al escenario, algunos compañeros pedían preguntas en la platea. El método es que se le dan las preguntas a Fede (Silva) que las reúne, y las pasa en limpio para utilizarlas en la despedida”.

LOS COMENTARIOS

“El espectáculo nos permitió llegar a otro público, y ampliar un poco el espectro. Hay temas que son complejos, y se logró que llegaran a la gente. Recibimos comentarios de un montón de gente, y vos te das cuenta cuando la persona te elogia solo por darte para adelante, y cuando te elogia poniéndose detallista en lo que te dice; ahí te das cuenta que realmente le gustó. Al bajar nunca pregunto cómo estuvo. Te saludo, y si me decís algo bien, y si no también”.

¿CON QUÉ SE VA A ENCONTRAR LA GENTE QUE NO VIO AÚN A LA MOJIGATA?


“La gente se encuentra con una murga que está haciendo encuestas en la platea, porque considera que es la voz del pueblo, y de esas preguntas se van desprendiendo las diferentes partes del espectáculo. El enfrentamiento entre lo público y lo privado, la pérdida de valores, la ideología y la gestión, etc. Siempre hay puntos opuestos pero que también son complementarios. Tomamos un poco para la broma a la necesidad de los medios de comunicación de confrontar dos cosas para que la gente opine. Se trata de que cada uno saque su propia conclusión, sin transmitir un mensaje final”.

DISFRUTÁ DE LA ACTUACIÓN DE LA MOJIGATA EN LA PRIMERA INSTANCIA DEL CONCURSO OFICIAL: