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sábado, 17 de agosto de 2019

ESPECIAL NOSTÀLGICO


AGARRATE CATALINA 2005





Hay espectáculos que perduran en la memoria colectiva carnavalera. Principalmente aquellos que resuenan en el público porque regalan momentos en donde se liberan carcajadas, o en los que la emoción desborda tanto que es normal que caiga una lágrima. A veces los instantes reflexivos de esos shows son tan intensos que la gente regresa a su casa después del tablado con muchísimas preguntas vagando en su cabeza. Allá por 2005, un grupo de jóvenes murguistas que no estaban en los planes de nadie a nivel de concurso, movieron las estructuras de la categoría con su arte. Ellos y ellas jamás imaginaron la gran repercusión que ese trabajo de tantos meses iba a generar, al punto tal que se trata de un carnaval inolvidable para cada una de sus retinas. Si bien había ingresado al Carnaval en 2003 sin pasar inadvertida, y habiendo entrado a la liguilla tanto en su debut en nuestras carnestolendas como en 2004, la explosión y la masividad de Agarrate Catalina llegaron en  2005 con el espectáculo Los Sueños, que acompañado por un contexto sociopolítico favorable para con lo que la murga expresaba arriba del escenario, se potenció a niveles insospechados.
Yamandú Cardozo cedió muy amablemente más de una hora de su tiempo para repasar los detalles de una criatura de 45 minutos que se fue gestando casi que como un juego, y terminó cambiando el rumbo de una cooperativa artística que hasta el día de hoy, 15 años después, continúa dando pasos firmes en la fiesta de momo.

¿CÓMO FUE EL PROCESO DE GESTACIÓN DEL ESPECTÁCULO?

“Fue un proceso parecido al de los años anteriores. En esos años estábamos dando nuestros primeros pasos en cuanto al armado de los espectáculos, y de a pocos fuimos generando una especie de modalidad para escribirlos que fue forjada a los ponchazos. Las primeras cosas que mostrábamos al público eran también las primeras cosas que yo escribía, por ejemplo. Pienso que me hubiera cuidado un poco más de haber tenido conciencia de eso (risas). El disfrute y la diversión fueron una característica muy importante en el proceso de ese espectáculo, y el humor fue un claro disparador primigenio. Tabaré y yo nos solemos inspirar con las cosas que nos hacen reír. Supongo que arrancamos a crear ese espectáculo desde el juego, y además contábamos con mucho tiempo y energía. Los dos carnavales anteriores de La Catalina habían sido preciosos, ya que tuvimos la oportunidad de entrar a la liguilla en ambos casos. La murga había levantado un revuelo pero aún no teníamos al calendario marcado con muchas cosas para hacer, y eso nos ofrecía mucho tiempo. Además ya sentíamos un alivio a nivel monetario, porque si bien en el Carnaval 2004 no habíamos hecho una enorme cantidad de tablados,  económicamente nos fue bien, y vimos que se podían empezar a abrir puertas para crecer en ese sentido. De vez en cuando teníamos alguna función por el interior del país y el arte empezó a florecer como una posibilidad económica magra, pero honesta y esperanzadora. La murga estaba polenteada por ese viento detrás de la vela. El hilo conductor era laxo y permisivo, pero viéndolo con la perspectiva que te da el tiempo, medio que alguna cosita la pegamos con baba (risas). Estábamos descubriéndonos, activando los sensores y aprendiendo en el camino. Durante el proceso de ese año nos dimos cuenta del poder que tienen los bloques, que a veces te mandan. El espectáculo de Los Sueños tuvo la flexibilidad onírica de hacer convivir lógicas que solamente funcionan en un sueño. Por eso de repente aparecía el Pepe (José) Mujica, y los jóvenes blancos y luego el cuplé del sueño americano, y era algo que en nuestra cabeza más o menos funcionaba. Curiosamente todo el proceso de cara a ese espectáculo se vivió como un sueño. Confeccionamos los trajes junto a Ovidio Fernández y gracias a talleres que nos brindó Hugo Millán, empezaban a aparecer personas visitando los ensayos más allá de nuestra familia, amigos y allegados. Antonio Pérez nos regalaba telas y nos hacía una especie de gestoría artística con su ojo, y el hasta el Manzana Montemurro, nuestro camionero nos apadrinó durante esa etapa. Así que todos estábamos viviendo un sueño. La situación política del país en ese entonces también era como un sueño, sobre todo por lo que se avizoraba que iba a suceder con la llegada de la izquierda. Era un panorama soñado, valga la redundancia, para nosotros y nosotras al momento de hace murga. Teníamos la atención de pila de gente y ninguna presión”.

¿RECORDÁS CÓMO FUERON APARECIENDO LOS DISTINTOS BLOQUES?,  ¿DESCARTARON MUCHAS IDEAS?

“Seguro hubo cosas que no entraron como todos los años. Los bloques aparecieron con mucha fuerza. Lo primero que se hizo fue la presentación. Nos encargamos de la musicalidad con Martín Duarte. Empezamos a hacer una lista con Tabaré de distintos bloques posibles. Hasta ahí éramos dos porque no estaba aún Carlitos Tanco. Después de la presenta arrancamos a escribir la canción introductoria. Yo tenía muchas ganas de usar la canción La Enemistad de La Tabaré. Era una canción que te metía en el espectáculo pero era bastante amplia, así que después podía venir cualquier cosa. El Cuplé del Pepe Mujica en mi cabeza nació escuchando el tema Al Pepe Sosía de Pinocho (Pablo) Routin. Yo iba a ver los actos del Pepe por ser un joven con ganas de que se diera el cambo del que te hablaba antes, y recuerdo ver a Sociedad Anónima haciendo cagarse de risa a la gente, y luego recuerdo al Pepe haciendo cagar de risa a todos de la misma forma, era algo increíble (risas). Me acuerdo que nos parecía graciosa la explosión mediática que estaba teniendo el MPP en ese momento, y queríamos hablar de eso en el espectáculo teniendo a la figura del pepe como protagonista. Le dije a Tabaré que quería que hiciéramos un cuplé sobre el Pepe Mujica, pero que todos los integrantes de la murga fuéramos el Pepe, como una suerte de Mujica manía.  A lo que Tabaré respondió que un solo integrante debía hacer del Pepe. Él definió que fuera Martín (Cardozo) el que lo interpretara porque solía hacer muchas imitaciones de distintas personas en la interna de la murga para divertir al grupo. De hecho hoy por hoy lo sigue haciendo. Martín apenas tenía 20 y pocos años, y me acuerdo que se grabó pila de cassettes del programa en el que participaba el Pepe Mujica en M24, lo estudió como un agente ruso de la guerra fría y lo sacó. Además hicimos un cuplé cantado por un personaje que hasta ese momento lo habíamos hecho muy poco. Valoro mucho como Martín suponía que cantaría el Pepe. Lo hizo increíblemente. Le sacó muchos piques de movimientos corporales, al punto de que la gente se reía cuando el personaje movía la cabeza exageradamente, nomás. De hecho hubo imitaciones del Pepe posteriores que estuvieron basadas en la interpretación de Martín. Es más, hay gente que cree que el Pepe dijo cosas que en realidad las inventó Martín. El bloque del Pepe nos permitía reírnos de ciertas solemnidades de la izquierda, y decir entre otras cosas que el tabaco Cerrito estaba más caro que el Lucky Strike.  Éramos amables con la caricatura por más que decíamos que parecía un linyera. Cuando Carlitos Tanco se sumó le agregó pila de cosas a ese cuplé. Lo de los jóvenes blancos fe algo surgió porque fue una foto real de cosas que estaban pasando. Tuvimos la oportunidad de usar un jingle que pegó mucho como el de Larrañaga. Esa fue la primera vez que escribimos un espectáculo de La Catalina de manera entera con Tabaré”.

¿QUÉ APORTÓ PRINCIPALMENTE EL TRABAJO DE CARLOS TANCO?

“Carlitos aportó una mirada externa agudísima. Es un tipo que le trajo cierta caricatura cotidiana al espectáculo y viñetitas traídas de otros lados con su impronta a la murga. Trajo una musicalidad exquisita, una mirada corrosiva y un humor cáustico que nos colocaba con Tabaré en un lado menos solemne. Todo eso era muy productivo para el espectáculo. Es dueño de una solidaridad y un compromiso tremendos, porque era el 18 de enero y el tipo seguía trayendo cosas que estaban mortales y había que hacer malabares para meterlas porque realmente valían la pena. Sometía todo a nuestra tijera despiadada y loca, y hacía que elimináramos el ego de lo que escribíamos. No importaba si lo que quedaba lo había escrito otro, o lo había escrito yo. Aportó también el hecho de que una tercera cabeza estuviera centrada en el espectáculo de la murga. Con Tabaré ese año escribimos para Zíngaros, pero eso nos dio la posibilidad de no tener que escribir para ningún otro conjunto más aparte de La Catalina. Con Tabaré y Carlos nos complementamos muy bien durante el trabajo. Recuerdo que yo escribí la parte del jingle de Larrañaga en los jóvenes blancos, y Carlitos trajo la parte de Masoller, y luego armó lo de Julita Pou. Tabaré mientras estaba escribiendo la retirada y cosas del cuplé del sueño americano. Algo que recordándolo ahora también fue metido medio de los pelos y con la excusa que teníamos en ese momento de “En los sueños todo vale” (risas). A todo esto, Carlitos trajo la primera versión de la canción final, para la que contábamos con cierta ventaja generacional y por eso agradecíamos a las viejas generaciones antes de cantarla, sobre todo por haber continuado con el intento de revolucionar las cosas por la necesidad urgente de la justicia. Y así fue como después describimos ese país que se venía repleto de esperanza. Carlitos trajo una letra preciosa para la canción final que luego yo reformulé con otra música, como lo fue Aquarela del cantautor brasileño Toquinho, que tiene una melodía bastante esperanzadora. Pero al primer escalón para esa canción final lo pisó Carlitos, y destaco esto porque la gente asocia más a su imagen con el humor. Fue maravilloso que el taburete creativo de La Catalina tuviera 3 patas”.

EL CUPLÉ DEL PEPE MUJICA

“La primera vez que Martín se puso la máscara del Pepe en Carnaval fue en el tablado del Defensor Sporting. Nosotros nos matábamos de risa en el escenario y la gente se doblaba a pura carcajada. Cuando ves que hay gente que se agarra la panza y la cara riéndose, decís:  “Acá algo pasa”. Pensar que Martín para hacer el personaje usaba un jean mío que sacrifiqué, y una chomba y una campera de cuero de nuestro viejo.  La gente agarraba a Martín enseguida al bajar del tablado. Primero todos preguntaban quién era el que hacía del Pepe hasta que daban con él. Nadie podía creer que ese muchacho flaquito y joven interpretaba al Pepe Mujica. Tuvimos que hacer el cuplé del Pepe en todos los tablados. De hecho Martín se lastimó el brazo en pleno carnaval y estuvo 2 días sin hacer tablados. Esos días en los que no hicimos ese cuplé, la gente casi nos mata. Y para ejemplificar la dimensión de lo que estaba pasando con la murga, pasó que vino una persona a preguntarnos quién era el que había apuñalado a Martín. Nos aseguró que lo habían mandado a cortar y que él estaba a las órdenes para lo que precisáramos. Le dijimos que no haga nada. Él insistía con que estábamos definiendo e íbamos a ganar, pero nosotros le dejamos claro de que nadie había apuñalado a Martín (risas). A Martín lo agarraban como si fuera una estampita. Lo llamaban: “¡Pepe!” aunque estuviera sin la máscara. Incluso cosas que la gente le quería decir al Pepe, se las decía a Martín. Me acuerdo que un integrante del MPP fue a visitar el ensayo de la murga porque se había enterado de que hacíamos un cuplé sobre el Pepe Mujica, y quedó encantado. Había grabado parte del ensayo y nos pidió permiso para mostrárselo al Pepe. De todas formas lo que más conquistó al Pepe en ese espectáculo fue el cuplé del sueño americano. Incluso la frase que cantamos en ese cuplé “Si vos no cambias algo, no cambia nada”, él la repitió en un montón de lados y nos citaba. Fue algo increíble. Que una persona que para mí sigue siendo un gran pensador que se ha atrevido a romper sus propios dogmas, haya hecho eso es algo maravilloso. De hecho él mandó a imprimir la letra del cuplé del sueño americano y se repartió por todos los comités”.

¿CÓMO VIVIERON ESE CARNAVAL TAN INTENSO PARA LA MURGA?

“Primero que nada hicimos una cantidad exponencial de tablados que fue increíble. Pasamos de hacer unos 60 tablados, más o menos en 2004, y ese año hicimos unos 130, metiendo noches de 8 tablados. Nos pasó de abrir el tablado del Defensor Sporting y cerrarlo el mismo día. Estábamos viviendo lo que pasaba con otras murgas anteriormente como Araca la Cana, por ejemplo. Mucha gente nos seguía en caravanas de tablado en tablado para ver a la murga varias veces. Lo que pasó también es que había gente que nos seguía que era ajena al Carnaval y lo único que le gustaba del carnaval era nuestro espectáculo. Cosas difíciles de creer. Ese también fue el segundo año de televisación del carnaval en directo, y me acuerdo que siempre que llovía pasaban el espectáculo de la murga, era de tarde y lo pasaban, era de mañana y lo pasaban.  Habiendo otros conjuntos con tremendos planteles, siempre nos pasaban”.

UN CARNAVAL MUY ESPECIAL

“La necesidad de cambio que había en la gente era notoria, y no solo a nivel del gobierno, sino que también en el carnaval. Mucha gente en los tablados después de nuestra actuación nos decía “Yo quiero que ganen, pero saben que no van a ganar, ¿verdad?”. Estaba en el aire la posibilidad de ganar el concurso, aunque a su vez resultaba difícil de creer que una murga cooperativa que se había hecho sus propios trajes ganara el primer premio de la categoría. Hubo un momento muy emocionante que vivimos haciendo ese espectáculo que fue actuar en el tablado del velódromo el 28 de febrero, un día antes de que la izquierda asumiera en el poder. Nunca vi al velódromo tan lleno como en ese día, y fue tremendo cantar nuestra canción final en ese contexto, por todo lo que decía. Pasaron muchísimas cosas durante ese carnaval que hicieron que fuera realmente disfrutable más allá de cuál terminara siendo el resultado en el concurso al final. Terminamos muy cansados y muy cansadas, pero ese febrero nos trazó un mapa muy placentero que supimos transitar”.   

¿QUÉ RECUERDOS TENÉS DE LA NOCHE DE FALLOS?

“Para la noche de fallos organizamos una baile de disfraces en el club desde el que salíamos. Pensamos que solo nos iban a acompañar la familia y los amigos. De repente había 2.000 personas en el club. No lo podíamos creer. La cantina se quedó sin hamburguesas enseguida. Nos acompañó mucha gente que no conocíamos. Coqui (Andrés Pazos) contó que esa noche iba para el local de ensayo en el bondi, y vio que en la parada donde se bajó, bajaron otras 20 personas. Cuando se iba acercando al club, se dio cuenta de que todas esas personas iban a compartir la noche de fallos con la murga. Él no lo podía creer, y contaba que la única vez que le pasaba algo parecido era cuando iba al estadio. Todo fue como un sueño sin que lo hubiéramos querido así. Recuerdo que el Chato (Gustavo) Ambrosio llegó al club para saludar a su hijo Martín, porque le había ganado, y lo mismo pasó con Aníbal Pazos que vino a saludar a Coqui”.

“¡GANARON SOLO USTEDES!"

“El Rafa (Cotelo) lloraba de la emoción porque pensó que habíamos ganado el primer premio compartido con Diablos Verdes. Como se fue mamado, se creyó eso y se fue temprano porque al otro día tenía que laburar. Al día siguiente en su trabajo estuvo todo el día feliz porque habíamos ganado junto con Los Diablos. Al salir del trabajo se tomó un taxi, y le dijo al tachero que quería parar en el Paso Molino para saludar al negro Eduardo Díaz que salía en Diablos Verdes. El tachero que lo conocía, le preguntó: “¿Por qué lo vas a saludar?”, y Rafa respondió: “¡Porque ganamos compartido!”, y el tachero le dijo “No! Ganaron solo ustedes”. Menos mal que nunca lo fue a saludar (risas)”.  

“¿GANASTE, GORDO? ¡JODETE!”

“A partir de ese año, el noviazgo que manteníamos con la platea carnavalera se fue rompiendo un poco. Esa cáscara de solo disfrute se empezó a resquebrajar. El Canario (Washington Luna), me dijo algo en la noche de fallos que no me olvido más. “¿Ganaste, gordo? ¡Jodete!”. En el momento no entendí mucho por qué me había dicho eso, y además estábamos en un clima de jolgorio y mucha alegría. El Canario tenía tremenda relación con la murga. Me acuerdo que antes de cada Teatro de Verano, nos decía: “¡Bueno, muchachos! ¡5 goles y afuera!”, para nosotros era como tener un escudo de invencibilidad. Acostumbrados a ese cariño, cuando me dijo eso en la noche de falos pensé: “¡Está loco!”, pero después nos dimos cuenta de por qué nos lo dijo”.

¿QUÉ REPERCUSIONES TUVO ESE ESPECTÁCULO EN LA VIDA DE LA MURGA?

“Ese carnaval cambió el rumbo de nuestras vidas. Empezamos a darnos cuenta de que detrás de lo que era un juego, había una vocación real. Tuvimos la bendición de que esa vocación se transformara en una profesión. Eso acarreó a su vez cierto crecimiento y nos llevó a tomar decisiones firmes. Varios pasaron a dejar sus trabajos para apostarlo todo por la murga. El contexto del grupo ayudaba porque la gran mayoría no teníamos hijos, y apenas pasábamos los 20 años. Tuvimos que empezar a organizarnos en base a la demanda de trabajo que íbamos a empezar a tener y ver qué compañeros estaban para las diferentes instancias como el carnaval en sí en febrero, y las distintas giras y actuaciones durante el año. De a poco se empezó a dar lo más milagroso que tiene La Catalina que es su supervivencia a pesar de sí misma y basada en un amor comprometido, y en el hecho de entender que el otro y que la otra tiene una visión particular que hay que respetar. Pegado a ese Carnaval 2005 se vinieron las elecciones departamentales y surgieron muchísimos toques paras hacer. Algunos eran entre semana y a las 2 de la tarde. Entonces ese tipo de situaciones nos llevaron a decantarnos por este camino. La vida nos empezó a cambiar realmente a partir de la repercusión que tuvo ese espectáculo. Muchos y muchas vimos que con la murga podíamos empezar a tejer la vida que se nos venía. Lo increíble es que hacen más de 14 años de ese momento y aún seguimos con este Frankenstein caminando saludable, potente y con las mismas ganas”. 

viernes, 1 de marzo de 2019

ENTRE BAMBALINAS



AGARRATE CATALINA




Llega al club desde el que su murga sale en una tardecita cualquiera cargando termo y mate. Enseguida esboza una sonrisa al entrar, te saluda y ya te convida. Conversa de todo con todos. Llegaba la hora de que ensayara diálogos nuevos para el espectáculo, los cuales mantendría en escena con su amigo y compañero Rafael Cotelo. Mientras habla se desprende de él una sensación de enamoramiento cual si fuera un niño hablando de su juguete preferido. Es que esa sensación de satisfacción, compromiso y entusiasmo probablemente es la que lo ha mantenido al frente de un proyecto desde hace ya 18 años casi sin que se diera cuenta. Con la bonhomía que lo caracteriza fue desarrollando cada respuesta sin guardarse nada, fiel a sus convicciones y sabiendo que su voz representa a un colectivo artístico que vuelve al Carnaval luego de 7 años de ausencia. Una vez más he tenido que desgrabar las palabras de Yamandú Cardozo, luego de una charla de casi una hora que paseó por un montón de lugares.

¿QUÉ CONDICIONES SE REUNIERON PARA LA VUELTA DE LA MURGA EN ESTE CARNAVAL?

“Todos los años anteriores en los que no estuvimos en Carnaval nos lo planteamos. Nos preguntábamos si ese sería el año. Todos los años extrañábamos una gran cantidad de cosas que hacen a nuestra constitución como personas y como artistas. Este año lo que terminó de inclinar la balanza fue la cantidad de extrañamiento acumulado. Hay cosas que pasan en nuestro carnaval que no pasan en ningún lado. No hay ninguna función que sea igual en ningún otro lado del mundo. Al público de los tablados te lo perdés. Nosotros hemos intentado actuar en distintos escenarios del país, salas alternativas, en muchos casos con una entrada a precio popular, pero sin embargo hay un público que solo accede a los espectáculos si es Carnaval y si los escenarios están en el corazón de su barrio. Es un público que no se mueve hacia otros lugares, quizás por una cuestión cultural y económica, pero se da así. La vida de esa gente está en su barrio. Somos casi 30 personas en el colectivo, y la decisión era difícil porque hay parte de la barra que no está girando sistemáticamente con la Catalina. Entonces esas personas que integraban la parte fundacional de la murga, compartían los shows más grandes o alguna salida esporádica a Argentina pero no formaban parte del día a día de la murga. Tuvimos que volver a juntarnos mediante esas asambleas largas, aburridas, pero intensas y ríspidas en algún momento, pero removedoras. Hubo que definir el cuadro tanto para Carnaval como para las giras, y esos asuntos fueron los que demoraron un poco la decisión. Una vez que armamos el puzzle había que ver si nosotros, los letristas, teníamos algo para traer. Le comentamos a la murga que hasta que no tuviéramos algo que nos entusiasmara, no íbamos a volver al Carnaval. Por suerte correteamos las musas y apareció algo que nos removía, nos cuestionaba y nos ilusionaba. Ahí fue cuando tomamos la decisión final. La demora en volver a salir en Carnaval no fue por falta de ganas, sino porque no se daban las condiciones a nivel de la logística del grupo. Algo que afianzó la idea de salir fueron las actuaciones que hicimos en el cierre del carnaval pasado en el Movie Center. Aquel espectáculo era el “15 + 2”, celebrando los 17 años de la murga. Allí hicimos repertorios puramente carnavaleros, y eso nos removió las ganas de volver a salir en Carnaval. Nos reencontramos con una cantidad de gente que nos quería ver ahí, en la pelea, en el juego, en la arena. Siempre me gusta entenderlo así, como algo futbolero. La gente no quiere verte más en los clásicos de verano, quiere verte jugar por los puntos. Y es lógico porque la gente te aprendió a querer así. Además, los compañeros que son más nuevos, nunca habían compartido un Carnaval con la murga, y eso nos motivó mucho. Ellos nos decían “Yo quiero compartir un Carnaval con la Catalina”. Ha sido una gran oportunidad para redescubrir nuestro proceso de trabajo de cara a Carnaval, y encontrarnos de nuevo con todo eso”.

¿CÓMO SURGIÓ LA IDEA DEL ESPECTÁCULO DEFENSORES DE CAUSAS PERDIDAS Y CÓMO FUE EL PROCESO CREATIVO?

“Por necesidad espiritual, la Catalina se ha hecho experta en ir contrabandeando cosas al reglamento. Trampeando desde la legalidad a las cosas que no se pueden, o no se habían podido hacer. Pienso en fragmentos de espectáculos como el de La Niebla en 2008. Una prosa poética que hace referencia al Alzheimer y a la demencia senil no es muy carnavalero a priori. Tal es así que al año siguiente aparece un artículo en el reglamento de Carnaval expresando que a partir de ese momento no se iba a ver con buenos ojos la búsqueda de cuestiones emocionales fuertes, porque recordemos que la murga es alegría, etc. Algo así. También pasaron cosas con La Violencia, y se cuestionaba “cómo estos tipos y estas tipas van a salir a decir esto de esta manera”. Y nos cuestionamos hacer ese cuplé cuando se trajo para ensayar. Originalmente Tabaré lo había escrito para su banda, pero le supliqué que fuera para la murga. Siempre nos fuimos entrenando en eso de ir un poquito más allá a medida que nos mirábamos al espejo. En Un Día de Julio tuvimos una libertad total a la hora de crear. Vimos cómo funcionaba el humor audiovisual y guiñado tanto en los barrios más populares como en los teatros más encumbrados. Y el último antecedente de espectáculo era ese. Entonces una vez que nos volvimos a poner el chip del Carnaval dijimos “Bueno, cómo hacemos para poder disfrutar de esta libertad que tanto nos gustó?”. Una de las soluciones que encontramos a eso fue escribir más bloques para el espectáculo. Escribimos más cuplés. Surgió esa posibilidad de intentar hacer las cosas más como en el Carnaval de Cádiz, peleando un poco contra la repetición, sobre todo el humor repetido. Porque perdés ese factor sorpresa. Entonces creamos un espectáculo con varios bloques, y eso nos ha permitido variarlo a la hora de presentarlo de barrio en barrio. Siempre nos planteamos esta sumatoria desde un lugar que no afectara ni a la estructura ni al mensaje del espectáculo. En esta tercera rueda incluimos a Rafa (Cotelo) para que participe en otra parte nueva del espectáculo, y de esa manera vamos a terminar con este lindo plan de ir peleándole a la repetición e ir administrando las sorpresas. Además esta liguilla es como una cuarta rueda para la Catalina, porque dimos la prueba de admisión a teatro lleno, y ves que hay una gran cantidad de reproducciones en los videos colgados de esa actuación. Además la Catalina está siendo la murga más vista en los tablados. Por esto etendimos que la mejor manera de jugar al Concurso era esta.

EL ESPECTÁCULO

“Defensores de Causas Perdidas” arranca de una idea que tiene que ver  con la búsqueda de un hilo conductor que no nos aprisione.  De un contenedor que nos permita meter una gran cantidad de cosas adentro. Buscando los condimentos que tiene que tener la murga (el humor, la crítica, la emoción, etc). Queríamos que fuera un espectáculo flexible per a la vez sólido, y que tuviera un eje argumental fuerte. Se plantea una realidad alternativa a la realidad, que generalmente pierde con el mundo real. Es una caricatura de nuestras propias utopías, y de hacer las cosas un poco más justas. Es un editorial todo chueco y pobre pero honesto y desgarrador aún desde el humor. Termina la función y se vuelve a la realidad. Perdimos, pero capaz que no. Capaz que cada uno se lleva su causa para defender y replicar desde el debate y el cuestionamiento. Nos dio la posibilidad de jugar con el humor, y hablar de causas perdidas que quisiéramos y no quisiéramos defender, generando situaciones homorísticas desde la ironía. Fue un espectáculo que se fue creando en velocidad y sobre la marcha, Y por más que estamos Tabaré y yo como sus principales sostenedores, recibió el aporte de muchos compañeros que sugirieron cosas, compusieron músicas, trajeron ideas para lo escénico, lo estético, etc. El proceso ha sido muy lindo de compartir y muy disfrutable porque todos desde el inicio estuvimos muy alineados, y conectados en una dirección”.

¿QUÉ REPERCUSIONES HA TENIDO EL ESPECTÁCULO EN LOS DISTINTOS ESCENARIOS?

“Generó muchísimas reacciones en el público. Me gusta mucho la respuesta que tiene en todos los barrios. Me sorprendió la intensidad virulenta de algunas reacciones. Por ejemplo, con el bloque de la lucha de clases. Yo sabía que era una caricatura incómoda de sostener y de ver, sobre todo para nosotros, los y las izquierdistas. Porque refiere a mirarnos al espejo y a cuestionar ese lado más feo de la ideología que es la ideología dogmática. Porque cuestiona la obediencia partidaria y el suscribir bajo el mandato de la lógica absurda del barra brava ideológico. Esa lógica que dice que todo lo que hace el que está enfrente está mal solo porque lo hace el que está enfrente. Eso de anular la cosmovisión ajena con Tabaré nos parece nefasto y muy dañino para las sociedades como la nuestra que son muy pequeñas y podrían tener un entramado social fuerte, de enfrentamientos y diálogos acalorados, pero sin odio. Entonces cuando caricaturizás ese sistema binario, sabés que la gente que va a reaccionar es la que forma parte de ese sistema. Entonces ahí aparecieron acusaciones como “son tibios, no se comprometen”.  La murga muchas veces ha sido funcional a ese sistema binario. Por eso mucha gente este año al ser electoral,  nos reclamaba un mayor compromiso ideológico, partidario o camisetero. Me sorprendió sobre todo la furia y el odio en la tirada de esa piedra. No nos imaginamos que iba a haber tanta mezquindad, además con las mismas reacciones que  caricaturizamos. No pensé que la gente iba a caer en eso. Es lógico, igual. Porque cuando alguien se anima a mover sus estanterías o a mirarse por dentro, siempre algo pasa, y más cuando te considera su par. Esa es la reacción del tirano, que lo primero que suele hacer es tildar de traidor al otro. Además todo lo que hace o no hace La Catalina genera repercusiones porque sí. Hay gente que entiende el espectáculo en clave artística y se da cuenta de que no estamos diciendo que no haya más derechas y más izquierdas y seamos todos amigos. No se trata de no discutir y no levantar banderas, si no que se trata de ser tan valiente como para levantar mi bandera entendiendo que está bien que se levanten otras. Lo que está más bueno que genere el arte, es el debate.  Esto no es un tema nuevo para La Catalina. Lo venimos hablando desde el cuplé de Las Banderas en 2007, y también hicimos referencia a esto en la canción final del espectáculo “La Comunidad” en 2012. En Un Día de Julio también le dedicamos el cuplé de los baldes y los dogmas a este tema.  Ese concepto de la otredad. Aquello de cómo puedo a ver al otro como a alguien a quien temerle o a quien odiar solo porque está parado en la vereda de enfrente. Además nuestras flechas no apuntan hacia los militantes. Al contrario, a mí me emociona que alguien sienta que tiene que cambiar el mundo y hacerlo un poco más justo. Nuestras flechas apuntan a no hacerlo desde el odio. No se puede levantar una casa a martillazos. Está bueno que seamos humanamente diferentes, socialmente iguales e igualmente libres. No es una cuestión de tibieza si no de no nos conviene esta polarización absurda. Es desde ahí que intentamos hacer ese bloque y esa caricatura”.

¿CUÁL CREÉS QUE ES LA CAUSA QUE MÁS HABRÍA QUE DEFENDER EN EL CARNAVAL?

“La causa que más hay que defender en Carnaval es el hecho de valorar el lugar de la fiesta, y el lugar del otro y la otra dentro de la competencia. Que se puede jugar al concurso, pero que hay muchas cosas que están buenísimas y que son mucho más importantes que esa carrera por un pedazo de chapa. Hay otra gran cantidad de cosas que están buenísimas. Además todos los conjuntos tienen sus editoriales con las cuales vos podés identificarte, cuestionarte y señalarte. El hecho de entender que valen todos en la diferencia, me parece que es una causa que vale la pena defender.  Además saber siempre que las discrepancias estéticas e ideológicas no tienen por qué generar abismos”.

¿QUÉ ESPECTÁCULO DE LA MURGA TE GENERO UN SABOR MÁS ESPECIAL AL ESCRIBIRLO?

“Cada uno tiene su disfrute. Un Dìa de Julio tuvo un sabor especial por lo que había pasado previamente. Experimentamos una libertad que nos constituyó desde otro lugar como artistas. Este espectáculo también tiene un sabor especial porque es como una vuelta a un montón de cosas que extrañábamos y necesitábamos. Capaz que este es el espectáculo más meta carnavalero de La Catalina, porque es el que más habla sobre cosas del Carnaval. Nunca habíamos curtido ese rincón y le encontramos una diversión a esa vuelta. Obviamente que el espectáculo “Los Sueños” en 2005, porque la murga no solamente gana ese juego de concursar, si no que empieza a trascender hacia una cantidad de lugares y a hacerse mucho más visible. Fue la entrada a la masividad de La Catalina, siempre a escala carnavalera y uruguaya. El 2006 fue hermoso porque fue el primer año en el que salí con mis dos hermanos. Fue el espectáculo que más me divirtió escribir. Lo escribimos con Tabaré y Carlitos Tanco. Escribimos muchísimo para ese Carnaval porque lo hicimos con tiempo, y porque éramos jóvenes y teníamos un romance con una gran cantidad de gente. Aún éramos una murga nueva que aparecía y que mágicamente había ganado. Carnaval necesitaba que algo nuevo sucediera y por primera vez en la historia un grupo cooperativo compuesto por 3 mujeres ganaba el concurso. Vivíamos un noviazgo con la platea y el micro mundo carnavalero que luego se empezó a poner un poco más hostil. El 2007 fue lindo porque empezamos a encontrar esa veta humanista. Cuestionamos hasta la relación del hombre con dios desde nuestras profundas dudas, El 2008 trastocó mucho en lo humano. Además la murga hizo un quiebre porque venía de un año muy cómico, y aparece un humor más nostálgico. Hasta el 2003, que fue nuestro primer año en Carnaval, tuvo cosas increíbles. Nos olvidamos de la guitarra en un tablado. Un compañero se olvidó de cobrar los tablados de toda una noche. Por primera vez teníamos 4 tablados en una noche y se había olvidado de cobrarlos. ¡Algo increíble! (risas). Fue la primera vez que ensayamos en verano.  Todos los años tienen sus cosas, pero este me parece que es el más valiente de La Catalina. Me parece que la murga empieza a cuestionarse un montón de cosas sobre sí misma que nunca había cuestionado”.

UNA VUELTA ESPERADA

“Hemos podido renovar el vínculo con una gran cantidad de gente. Incluso hay niños que no habían nacido el último año de la Catalina en Carnaval que nos esperaban con ansias. Y eso es fruto de sus padres o madres, o tíos o abuelos que fueron trasladándoles ese amor y ese cariño. Entonces te das cuenta de que la murga estaba viva, y había ganas de que  volviera a estar en Carnaval. Hay hijos e hijas de compañeros que nunca habían visto a su padre salir en Carnaval con La Catalina”.

¿CUÁLES SON LOS PLANES VENIDEROS EN LA AGENDA DE LA MURGA?

Por suerte han salido muchas actuaciones por el interior. Incluso algunas salieron inmediatamente después de que la murga pasó la prueba de admisión para este Carnaval. El 6 de abril vamos a estar en el Gran Rex y la venta de entradas arrancó cuando habíamos pasado la prueba. Por lo que se estaba vendiendo un espectáculo que aún no estaba terminado, ¡Algo muy loco!. Ese mismo mes tenemos una gira grande por Argentina. En Mayo vamos a viajar a México. Hay otros viajes apuntados en lápiz ya para EE.UU. y para Europa, algunos festivales en Latinoamérica, etc. Va a estar bueno que volvamos a girar con un espectáculo que tiene un origen carnavalero. Seguro vamos a seguir interactuando y compartiendo con distintos músicos, y volvamos a hacer las Cantarolas. Hay mucha cosa en la vuelta”.

SI TUVIERAS QUE MENCIONAR TODAS LAS COSAS QUE LE AGRADECÉS A AGARRATE CATALINA, ¿QUÉ DIRÍAS?

“Gracias al género, pero particularmente a esta murga yo soy una persona un poco mejor. O por lo menos, menos peor. He aprendido a escuchar y a contemplar las visiones de mis compañeros, a confrontar desde el amor, a laburar por el amor a un grupo, a apostar por lo colectivo, dar la vida por ello y que te duela. Con esta gente puedo hacer cosas que no podría solo. Acá soy la mejor versión de lo que puedo llegar a ser. Si cruzo la calle y me agarra un bondi tengo que estar agradecido a que en todos estos años he vivido muchísimas experiencias. Soy una persona un par de milímetros mejor de lo que era, sin dudas”.


lunes, 30 de mayo de 2016

PASAN COSAS - PARTE 2  - 
19º ENCUENTRO DE MURGA JOVEN




Un colectivo de más de mil jóvenes que se expresa mediante el arte murguero tiene su lugar año a año. El decimonoveno Encuentro de Murga Joven, gestionado por la Intendencia de Montevideo, ha dado inicio con el cierre de inscripciones. Un espacio que es de referencia para el género, teniendo en cuenta que varios títulos que hoy forman parte del Concurso Oficial del Carnaval, han participado de esta movida cultural. Luego de consumadas varias instancias durante el año como ser asambleas, encuentros de referentes, talleres, y ensayos abiertos, un total de 70 murgas dirán presente en un escenario barrial (a definir lugar y mes), de las cuales 20 accederán a la Ronda Final en el Teatro de Verano, que habitualmente se desarrolla en los últimos días de noviembre y primeros de diciembre, otorgándose cinco menciones al espectáculo. Vale precisar que la coronación del camino anual por el que transitan las murgas jóvenes, es su participación en la red de Escenarios Populares durante el mes de febrero. Lucas Pintos, director escénico de Cayó la Cabra, Pablo Riquero, reconocido director escénico y arreglador, y Yamandú Cardozo, director responsable, y letrista de Agarrate Catalina son murguistas que han tenido la oportunidad de participar de este evento desde diferentes roles. Hablaron sobre su paso por el encuentro, y dieron a conocer un poco su óptica referente al desarrollo y devenir de tan importante suceso.

LUCAS: “Estuve más metido adentro de la movida luego de que dejamos de participar con Cayó la Cabra, sobre todo cuando fui monitor dos años. Ahí descubrí que estaba mortal. Había abundante gente haciendo murga y juntándose, brotando como grupo. Hoy
Lucas Pintos
en día siguen apareciendo murgas nuevas, y eso está buenazo. Aparecen otros colectivos con otros fines que no son solamente artísticos, con proyectos más ambiciosos y utópicos. No he estado tanto como espectador. En este último año he ido a ver cosas puntuales, pero es maravilloso que el encuentro continúe”.

PABLO: “Arranqué en el Encuentro de  Murga Joven, me inicié ahí, y todo lo que tengo son agradecimientos. Conocí muchos amigos, me vinculé con el género desde un lugar muy bonito, desde lo colectivo, haciendo cosas con amigos. Eso me parece que es lo fundamental, el eje de la Movida Joven,  y de todos los proyectos en general. Tratar de sentirse bien uno, y conocer amigos mediante los proyectos, y aprender. A los 15 años
Pablo Riquero
empecé con una murga del barrio, de Punta de Rieles, seguí unos años ahí, y después salí en otras murgas de la vuelta, pero siempre disfrutando y aprendiendo. Para mí es muy significativo que siga existiendo, que haya grupos jóvenes que se inicien y aprendan, empiecen a buscarle la vuelta para hacer espectáculos, tomen talleres, y que también que gente que sale en carnaval pueda guiarlos, y que los grupos se hagan de sus propias herramientas para decir cosas y crecer en lo humano y en lo artístico. Murga Joven es un espacio muy útil para crear y aprender. Me tocó ser devolvedor de los ensayos abiertos. Es un poco extraño creer que uno tiene la potestad, el talento, o el oficio para devolverle algo a alguien, pero lo tomé con mucho aprecio y respeto. Devolvía lo que creía que veía en el escenario, y lo que yo podía aportar para ayudar a mejorar ciertos aspectos. Pero lo fundamental que rescataba era que se divirtieran, y aprendieran con los compañeros. Cambió la cantidad y diversidad de murgas. Cuando arranqué éramos doce, y ahora hay sesenta, setenta murgas. Cambió la mediatización de la información y del género murguero. Antes no se conocía tanto a la Murga Joven como se conoce ahora. Mucha gente joven puede acceder al trabajo de las murgas por medio de videos en Youtube, y eso hace que se motive y quiera salir. Creció para bien. Está muy bueno que un montón de jóvenes estén vinculados a un género, como en este caso es el murguero, para querer expresarse y manifestarse”.

YAMANDÚ: “Me encanta Murga Joven como instancia. Me han encantado una cantidad de murgas, y las he disfrutado muchísimo. Me parece que es un poco peligroso para la salud del Encuentro que la crítica al aparente discurso oficial que es el carnaval, se haya vuelto un discurso oficial. La pelea con lo carnavalero no me gusta tanto, y  me parece que hay cosas mucho más lindas
Yamandú Cardozo
para proponer. A veces hay como un monocultivo, es decir, una manera de ser murga joven. Aparece el “Somos una murga joven, esta terrajada no se va a hacer, eso hacían las murgas de antes”. Hay por imitación y construcción colectiva una manera correcta de ser murga joven. Entonces de la misma manera que en carnaval se critica, diciendo “esto no es murga”, también se dice “esto no es murga joven”, y se comete el mismo error torpe. A mí me parecía impresionante cuando en Murga Joven estaba desde La Berreta hasta Rey Bufón, o Dios Momo. Murgas clásicas, y murgas súper locas que están buenísimas también y que plantean otra cosa. Lo que sí tendríamos que tomar los que participamos viendo, y los que participan haciendo y dirigiendo, es la pluralidad. No hay una manera de ser murga joven, deberían valer todas. Es innecesario eso de “Tengo que ser murga joven, tengo que ser rotulista, tengo que ser vanguardista”. La vanguardia siempre se pelea con su antecesor, y es parricida, mata al padre, y odia a lo que estaba antes. No tiene que ser así. Hay muchas cosas para ver, para adelante, para atrás y para los costados. Es un punto de encuentro maravilloso que hay que defender, incluso de nosotros mismos, los murguistas jóvenes, y también hay que potenciar. Me parece alucinante que haya murgas de todos los barrios y colores. Sería re inteligente y provechoso que la murga joven mirara y aprendiera sin prejuicios. Estaba esperanzado con que Murga Joven era un lugar libre de prejuicios, y no. Hay otros prejuicios, pintados distinto. Entonces existen las mismas mezquindades y miserias que en carnaval porque en definitiva somos la misma porquería, la misma maravilla, que es gente junta haciendo cosas, concursando, compitiendo, y encontrándose a la vez. Se repiten las cosas no tan lindas, y las maravillosas, porque también encontrás cosas alucinantes, que son divertidísimas, y sigue ganando la posibilidad de decir, y el hecho de trabajar en colectivo con el otro, valorar las manos del otro, y entender que vos sos el otro”. 

domingo, 10 de abril de 2016

PÁGINAS DE MOMO - YAMANDÚ CARDOZO




La consecuencia del trabajo cooperativo y el convencimiento. Quince años que han implicado un largo trajín en donde ambas cosas han sido el común denominador. Cuando un proyecto artístico trasciende diversos esquemas y paradigmas, revoluciona, y a su vez, forma parte del constante cambio en el que se encuentra el mundo. Detrás de ese cambio, hay una asunción de liderazgo, una cara, un referente. Yamandú Cardozo tiene mucho que ver con esto, y Agarrate Catalina le ha permitido encontrarse en un espacio compartido en constante transformación.
Desde una casa aparentemente olvidada en el barrio montevideano del Buceo, aguardando por el ensayo de la murga con una parrillada previa, el “Yama” para los suyos, se permitió disfrutar más que una entrevista, porque transcurrió con la fluidez, espacios, y matices de una charla. Desde el patio de cemento, ubicado al fondo de ese cálido lugar, todo comenzó con una pregunta.

¿CÓMO SE VIVIÓ EL PROCESO CREATIVO DE “UN DIA DE JULIO”?

“Generalmente nos pasa que arrancamos con una idea inicial, y se va transformando en el camino. Lo único que conocemos es el lugar desde donde partimos, y sabemos que vamos a intentar llegar a algún lado. Muchas veces en el camino, el mapa se va haciendo con el paso, y las exploraciones te llevan a que tomes un rumbo diferente, porque el camino por el cual pensabas llegar, no funciona, está trunco, y hay que inventar otro. Eso nos ha pasado muchas veces. Pero esta vez pasó más intensamente. Nunca fuimos apegados a leer el reglamento para componer nuestro espectáculo. Armamos como podemos el amasijo que tenemos entreverado en el alma. Pero siempre, aunque no lo leas, tenés de reojo la noción y la sensación, de hecho, cada espectáculo que presentamos no se pasa de los 45 minutos, se sube con la cantidad exacta de componentes, porque convivís con las reglas básicas de un concurso. Cada vez que salimos con un espectáculo, luego en el año, soltás esa planta, la sacás de esa maceta, soltás ese bicho y lo dejás en la tierra, libre. Te vas en el invierno, y ya el reglamento no pesa, y podés meter otros bloques. Hace tiempo que funcionamos con esa mecánica, y le agarramos el gustito a moldear nuestros espectáculos hacia algún lado distinto al de las normas del concurso. Lo que nunca nos había pasado, es empezar a moldear uno sin ninguna norma. Y un Día de Julio  ya traía esa intención de forzar un poquito los límites, como por ejemplo lo hizo en su momento el cuplé de “La Violencia”, o “La Niebla”, que eran cosas distintas, pero que están al borde del reglamento. Aclaro que siempre lo hicimos por necesidad, porque era lo que teníamos ganas de hacer. Resulta que en el medio nos pasó el sacudón más grande de nuestra vida, que fue habernos quedado sin carnaval. Entonces teníamos un entusiasmo muy grande con una idea que nos gustaba, en donde por primera vez habíamos tenido un punto de largada completamente distinto, y no nos lo habíamos propuesto nunca seriamente. Hasta ahora todos los espectáculos de la murga estaban aferrados a un eje temático, había una idea fuerza, y otros bloques que orbitaban. Pero nunca habíamos diagramado un espectáculo desde la estructura narrativa de un cuento, con personajes determinados, un principio, un planteo, un desarrollo, un nudo, un espacio determinado, un fin. En un momento dado, vimos que no teníamos que mirar al juez de reojo para hacer trampa, y éramos libres”.

LA LIBERTAD CREATIVA

“Cada vez que armábamos un espectáculo, pasaba que se nos ocurrían pila de ideas y decíamos “qué cagada que esto no se puede hacer”, y parece que todas nuestras protestas fueron escuchadas. Siempre esta murga ha sido auténtica, aún en el error, y ha hecho lo que quiso, porque no responde a ningún poder, si no a la necesidad colectiva de querer hacer. Esta es la Catalina más experimental. Ese sacudón del que te hablaba nos llevó a mucho análisis, y ahora estábamos frente a una gran libertad. Ya sabíamos cómo iban a ser el principio y el final del cuento, pero en el medio pasaron muchas cosas. Nos empecinamos con la idea de que había que estrenar el espectáculo en julio, y después vimos que no llegábamos, y finalmente fue en setiembre. Pudimos satisfacer las necesidades básicas, y urgentes de la murga. En “La Comunidad” y “El Viaje”, terminé de integrar los personajes recién en abril, y era en ese momento cuando la murga funcionaba colectivamente como un personaje, el espectáculo maduraba, y demás. Es lo que tiene carnaval, como tiene sus reglas y plazos, hace que saques cosas apurando el asado, porque ya tenés una fecha. No deja de ser una maravilla, igual”.
“Habíamos trabajado el humor de muchas formas siempre con Tabaré, y con Carlitos (Tanco) cuando estuvo trabajando con nosotros, con Martín (Cardozo), Rafa (Cotelo), con Coco (Rivero), y Freddy (González), también desde lo escénico. Pero solo desde la murga, tanto en lo cantado, como en la interpretación, desde los silencios,  o lo hablado, dialogado, y monologado al estilo Stand Up. Pero esta vez guionamos humor audiovisual, y no solo que funciona bárbaro, si no que funciona orgánicamente. Hasta periodistas, y gente que no es humorista se plegó a jugar desde el humor, y estuvo buenísimo. Y nos permitimos crear un momento en el que tocamos un metal con una guitarra de siete cuerdas, y está  Julio solamente en escena, no hay palabras, y su rol de personaje absurdo y humorístico pasa a ser dramático, llorando casi que en escena, con una música de fondo y unas imágenes. Hicimos uso de esa libertad. Los que tocan la batería tienen un kiosco, que hasta parece un súper (risas), y tocan todos los ritmos que quieren. Ver que todos tus compañeros probaron una cantidad de cosas, se arriesgaron, las disfrutaron, pero en la esencia te seguís enamorando con lo que te enamoró desde niño de la murga, está mortal. Es como la renovación de ese pacto”.

LA ESENCIA DE LA MURGA

“Es lógico que nos aferremos a una cosa porque le tenemos cariño y afecto. Hacemos murga porque nos enamoramos de alguna murga, y el contexto de esa murga de la que nos enamoramos era de tal manera. Y uno tiende a reproducir eso, y entonces ahí empiezan los miedos a que si uno se mueve un poco de eso  se piensa que estás traicionando, o faltando el respeto. Pero si vamos a la esencia de la esencia, y a la historia que eso tiene consigo, la murga es un género mestizo. Viene del carnaval gaditano, pero tiene ritmos africanos, roba músicas del tango, y toma su postura, se nutre del humor gris y aparentemente resignado del Río de La Plata, en definitiva, es una mezcla de géneros. Podés meter en una murga desde Ricky Martin, Sistem Of  A Down, Nirvana, Karibe con K, etc. Entonces,  ¿cómo a un género cuya riqueza más grande es el mestizaje  y la mezcla vamos a pedirle pureza?  Si somos los trovadores de nuestro contexto, y nuestra realidad, tenemos que ajustarnos a ella para seguir siendo fieles a ese mandato como murga. Pienso que no tenemos que tenerle miedo a todas las innovaciones que la puedan potenciar o enriquecer”.

¿SE HAN COLMADO LAS EXPECTATIVAS QUE SE FUERON CREANDO EN EL GRUPO RESPECTO AL ESPECTÁCULO?

“Siempre tenemos expectativas. Primero, el miedo a la hoja en blanco, las dudas de si vas a poder armar ese Frankenstein. Y en este caso se le sumaron unas condicionantes que hicieron que esas mismas expectativas fueran dudas y misterio. Había mucho convencimiento en el sentido de que generalmente las cosas que hacemos nos gustan, nos hacen reír, nos emocionan y enamoran, y eso nos pasaba antes de presentar el espectáculo. Pero nunca habíamos no mostrado nada. Siempre habíamos ensayado con los tiempos carnavaleros, y la gente veía ese proceso, actuabas en diferentes lugares, e ibas recibiendo devoluciones por parte del público, legitimándote, moldeando tu espectáculo de acuerdo a eso, y potenciando tu confianza. Pero en este caso era un misterio compartido; la gente no sabía qué era lo que iba a ver, porque se iba a encontrar con un espectáculo con estímulos distintos, y con cosas que no se correspondían al manual de cómo se ve una murga habitualmente, y nosotros teníamos una expectativa como nunca, y nervios. Generalmente cuando mostrás tu espectáculo con una estructura más potenciadora es cuando tenés el espectáculo rodado, pero acá nuestro primer tablado era el SODRE, entonces era rarísimo, porque en el momento en donde tenés que estar más lúcido, aceitado, y sistematizado, era en la primer actuación. Se colmaron las expectativas, y se desbordaron de cumplidas. Además, está el hecho de saber que la gente le presta mucha atención a un espectáculo de dos horas que tiene mucho texto, con mucha parte cantada, con formatos no tradicionales para nosotros de cuplé, y teníamos miedo de que la información fuera mucha. Tampoco sabíamos qué podía pasar con el hecho de que cambiara el foco de protagonismo, y por momentos no fuera la murga, si no que quedara Julio solo, o un material audiovisual, etc. Nos está pasando que hay gente que queda felizmente desconcertada, y lo quiere ver de vuelta. En Argentina, el público está acostumbrado a que cuando las murgas van a cantar a La Trastienda, o el Gran Rex, no hagas solo 45 minutos, porque si no sos un chorro (risas), entonces habitualmente se hacen bises, y se cantan canciones de otros años. Pero esta era la primera oportunidad en 10 años que hace que giramos seriamente en ese país, que la murga iba con un espectáculo de dos horas y quince minutos. Finalmente el cuento se cierra de tal manera, que la gente no te pide nada más. Un productor que nos llevó a Rosario hacía una comparación diciendo que era como que una banda presentara únicamente su disco nuevo. Encontrar esa aceptación tan grande en una cosa nueva que es tan distinta, indica que las expectativas están más que colmadas”.

UN PÚBLICO ESPECIAL

“El público uruguayo siempre es muy especial por ese mismo conocimiento. Hay una exigencia cariñosa. Hablábamos esto con Maxi (Porciúncula), me acuerdo, que contó que le habían comentado sobre una parte del espectáculo, algo así como: “Acá hicieron esto porque claro, se están cambiando, ¿no?”, y es entendible, porque la gente ya sabe eso. Acá la gente mientras está mirando, está decodificando lo que pasa atrás del escenario también. Si bien es un espectáculo universal, no por estrategia, si no porque cada vez estamos más convencidos a hablar sobre el bicho humano, y lo que le sucede, también hay guiños, y cosas que están puestas ahí especialmente para el disfrute del público uruguayo. Ya con el espectáculo armado, nos dimos la chance, la peleamos, y salió, de llevarlo a los barrios, y eso fue alucinante. Porque encontrar la respuesta de lo que nosotros habíamos planeado iniciáticamente, y rompiendo con las estructuras de un concurso, lo que habíamos pensado era llevarlo a los barrios. Después de un año y medio, de una reconstrucción, de levantarse,  nos permitimos esto no solamente por estar parado ahí y cantar, si no por poder hacerlo al precio del tablado, porque nos tocó ir a perder plata, y llevamos el mismo tablado que al SODRE, y cualquier otro teatro. Lo que pasó en los barrios más populares, donde se vive una realidad económica sumergida con el bloque del espectáculo que habla sobre los créditos y la usura, estuvo mortal. Y la reacción fue tan positiva porque la persona que va a verte a un teatro no atraviesa las mismas situaciones que la vecina del barrio que va al tablado, y tiene que sacar un préstamo para poder comer. Es hermoso saber que seguimos estando cerca de lo que pasa en nuestros barrios, porque estuvimos en esos contextos, y lo vivimos con nuestras familias y amigos. Hubiese estado bueno que fuera durante carnaval, pero estuvo bueno que luego de terminado las comisiones de los tablados se siguieran moviendo, y de repente llenó más que si estuviera en carnaval, y eso posibilitó que juntaran dinero para promocionar el tablado, o apoyaran a una ONG, etc. Esto nos acercó a todo lo que extrañábamos de los barrios”.

EL CARNAVAL DESDE OTRO LUGAR

“Para adelante no estamos para concursar. No me encuentro muy estimulado hoy para revolverme el alma, y concebir un espectáculo viendo si  está mejor que otros, o si brilla un poco menos. Sí veo carnaval, No me es del todo fácil verlo desde afuera, hay cosas que las disfruto menos, y otras que las disfruto muchísimo. Para empezar, los espectáculos de otros compañeros. Entiendo al carnaval como el evento social y la fiesta que es. Hacer carnaval es como jugar un partido de fútbol 5. Vos no vas a invitar a tus amigos a jugar, y te hacés goles en contra porque la pudrís, o le encajás una plancha en la nuca a uno, porque no tiene sentido, y si me voy a pelear, prefiero no ir más. Siempre hice el esfuerzo de disfrutar, y hacerlo completamente limpio es alucinante. Y estoy entendiendo las cosas maravillosas que hacen mis compañeros que salen en carnaval, que jamás se me hubieran ocurrido, y por otro lado qué suerte que no se me ocurrieron porque las pude disfrutar. Es precioso sentir la electricidad que corre por el Teatro de Verano cuando está por cantar una murga. Es divino verlo sin el stress al que la Catalina estaba sometida por salir en carnaval”.

JULIO Y SU SIGNIFICADO

“Nosotros no concebimos los espectáculos con un significado que creemos correcto o no. Algo de lo que intentamos reflejar es la idea de que hay que cambiar lo que podamos cambiar. Hay que mover las fichas sin grandilocuencias ni solemnidades, romper las cartas que tenemos, hacer otras, romperse a uno mismo, me desafío, me pateo la estantería, me busco, me señalo, me interpelo, e intento hacer lo mejor que pueda. Quisimos mostrar que no todo es exactamente blanco o negro siempre, y que también hay cosas blancas y negras. Emparentarnos con lo del ying y el yang también; una cosa que es una maravilla tiene un poco de porquería, y otra cosa que es francamente detestable puede tener un poco de brillantez. Siento que está un poco sobrevalorado el punto de vista personal. Tenemos tantas certezas con respecto a nosotros mismos, pero, ¿qué es lo que sabemos? Capaz que viene otro y nos sacude solo con su mirada. Entonces no pareció que era lindo eso; que Julio supiera todo y que tuviera una lógica ridícula que por inadaptado termina siendo la verdadera. El tipo es tan talentoso, tan genio, mega perceptivo, y no saber nada. Habla de que conoce los secretos para hacer funcionar bien al mundo, salvo que no sale, y que no lo conocen, y qué no tiene ni idea de qué hacer. El concepto de contradicción siempre está latente en este espectáculo así como el también, algo que puede ser así, también puede ser así. Además, lo que somos con respecto a lo que se espera que seamos. Son todas cosas que están tratadas. La figura del anti héroe me seduce mucho. Cuando ves la humanidad imperfecta del héroe me parece muy tierno. Julio percibió como una antena qué es en lo que anda la gente, qué es lo que se está cuestionando, qué les está estrujando el corazón o dando miedo, y armó algo con eso”.

EL PODER DE GRUPO

“Muchas cosas conservo desde la época en la que arrancamos,  muchas las descarté, y muchas las vivo cambiando. A veces te dicen “Che, no cambies nunca”,  uno entiende que en realidad le quieren decir “Seguí cambiando”. Internamente sé que hay muchas cosas mías que me las dio la Catalina. Soy mejor tipo por ella. Porque vi otras cosas, porque conocí a otros artistas, porque me enojé, porque experimenté, porque me di la cabeza contra la pared, lloré muchísimo, disfruté, fui feliz, encontré un lugar, y una voz. Hay una canción hermosa que cantaba Ximena (Kornecki) de Queso Magro en el 2009, que habla de sus compañeros, y que habla de que yo soy más fuerte con mis compañeros. Es alucinante el poder de grupo. Yo soy mejor porque este grupo pasó por mi vida, soy más tolerante, estoy más abierto, además de que laburo con esto. Si el universo tuviera la terrible mala suerte y la tragedia de caer en nuestras manos, intentaríamos hacer algo parecido que La Catalina. Laburar en colectivo, pensar en el otro en función nuestra. Hay cosas que tomé del aprender a vivir, con gente que aprende a vivir al lado mío. Y con gente con la que me peleo y me abrazo con la misma fuerza. Nos vi crecer. Cuando hicimos la gira mundial, veíamos que en una murga que había llegado a los cinco continentes, el 80% de los que viajaban eran fundadores de la murga. Habernos sobrevivido a eso, y haber notado que éramos tan diferentes pero a la vez tan parecidos, es increíble. El amor por este género, y la apuesta valiente de todos mis compañeros por seguir laburando en conjunto está igual. Hay cosas que nos han cansado, nos han dolido, nos han pesado, pero hemos crecido. La murga canta mejor, se han sumado muchos compañeros, llegamos a más gente, influimos a más gente, y compartimos muchas cosas. Era impensado cuando empezábamos que íbamos a recorrer el mundo, y lo hicimos. Vivir todas estas experiencias, y comprobar que permanece intacta la raíz de todo, me emociona mucho”.