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lunes, 18 de julio de 2016

PÁGINAS DE MOMO - RAFAEL COTELO




Hoy se lo conoce desde su rol de comunicador, tanto en radio como en televisión, así como también ha incursionado en el Stand Up Comedy. Pero todo inició en la órbita del carnaval, cuando frecuentaba los tablados de barrio desde chiquito, lo que era el “paseo del año”. La semilla comenzó a germinar con sus incursiones en el Teatro, lo que le valió el premio a mejor actor en la Movida Joven de 1997. Poco tiempo después la historia se hace conocida, y junto con la murga “Agarrate Catalina” llegan los galardones y la visibilidad que le abrió las puertas a su trabajo en los medios de comunicación. Integrante de murga “Don Timoteo” hace ya tres carnavales, y cuatro prácticamente con la misma base de grupo y directores, sobre quien recaía el título de “Asaltantes con Patente” en el Carnaval 2013. Con mucha amabilidad y buen humor transcurrió una charla que osciló por distintas etapas de su vida, las cuales siempre han tenido a la máxima fiesta popular como protagonista.


¿CÓMO RECORDÁS TU VÍNCULO CON EL CARNAVAL Y LA MURGA EN TU INFANCIA Y ADOLESCENCIA?

“Lo recuerdo como casi todos, desde abajo del escenario. Era el paseo familiar esperado y deseado en febrero. Mis padres son docentes, pero a su vez, mi padre trabajaba en otro lado, y en febrero siempre se pedía licencia para ver carnaval. Era el paseo del año. Me acuerdo que durante mi adolescencia nunca nos habíamos podido ir de vacaciones ni a Araminda, ni a Atlántida ni a Punta del Este, pero sí íbamos los fines de semana a ver carnaval, tanto al Multicolor del Cerro, al Holanda en Casabó, y una vez por semana, cuando la cosa estaba mejor a veces íbamos al Liverpool de Belvedere. Después se escuchaba en casa, a mi padre le gustaba la murga canción, y escuchábamos a Jaime Roos, el Canario (Washington) Luna, etc. Tenía un abuelo muy carnavalero, que había sido coordinador de “Los Favios” (Humoristas), y era el alma máter del conjunto, por lo que el carnaval era uno de los pocos temas de conversación que tenía con él. Todos los años apostábamos una Coca – Cola por quién ganaba. Yo siempre perdía. En 1992 me hice hincha de Falta y Resto a muerte, hacían un espectáculo sobre los adolescentes que era brillante, y yo decía que “La Falta estaba para ganar”, y él me decía que no, que ganaba “La Gran Muñeca”, y se dio así. En esa épocas a las murgas era difícil entenderlas, por cuestiones técnicas de los tablados, y también porque tenían un discurso muy politizado que al ser niño se me escapaba. Uno de los mejores amigos de mi tío salía en murga, se llama Roberto Nada, hoy vive en Estados Unidos y cuelga videos de carnaval en Youtube. Salió en Los Diablos Verdes, Asaltantes con Patente, (Antimurga) BCG, y me acuerdo que era un ídolo. Así que me entró por varios lados el bichito”.

EL TIEMPO APREMIA

“Cada vez lo hago peor, y eso se refleja en el escenario lamentablemente. Porque cada vez es menos el tiempo con el que cuento o me tomo para ese laburo por obligaciones de otros trabajos. Por ejemplo, este año el primer ensayo de Don Timoteo al que fui fue el 10 de enero. Tenía que ir para aprenderme todo, presentación, retirada, todos los cuplés, la letra, los arreglos, mi parte, es mucho en poco tiempo, y encima a mí me cuesta mucho cantar. Uno posterga determinadas exigencias que deberían estar contempladas, pero si no arranco el 10 de enero, no puedo salir. En noviembre y diciembre de noche tengo que laburar sí o sí, porque es como la zafra de laburo en eventos y ese tipo de cosas. Cuando llega el 2 de enero que es cuando las murgas empiezan a ensayar otra vez, yo hace dos meses que no duermo prácticamente. Entonces en los primeros días de enero trato de tomarme cuatro o cinco días para dormir”.

¿QUÉ CARNAVAL HA SIDO EL QUE MÁS DISFRUTASTE?

“En mayor o menor medida los disfruté a todos, y los sufrí al mismo tiempo. Desde el primero en el que salí en Humoristas “De Todas Partes”, el segundo estuvo demás  con Revista “Danzamérica”. El primero con Agarrate Catalina fue increíble porque encima pasamos a la liguilla, y fue todo una fiesta. El de 2005 fue explosivo, el 2006 fue perfecto. En el 2007 pese a que no ganamos te diría que fue uno de los más lindos, y en el 2008 ganamos y para mí fue de los más feos. Particularmente este último carnaval si no fue el más lindo de todos, pegó en el palo. Si no fue el más lindo, fue porque tenía que madrugar e ir para el canal. Lo que te lleva a decir si está bueno o no el carnaval, es cómo la llevás con tus compañeros, tus amigos, con el espectáculo y con la gente. Este año fue perfecto en ese sentido. A veces llegaba canasado a los tablados, e igual de cansado al otro día para trabajar. Pero sarna con gusto no pica. Estoy haciendo lo que me gusta, y encima me pagan por eso, así que, ¿de qué me puedo quejar?”.

SU VISIÓN SOBRE EL CARNAVAL

“El carnaval se ha enriquecido técnicamente, desde los escenarios gracias al acceso a una mayor  tecnología para montar los espectáculos, y los conjuntos han tenido una apertura que viene desde hace décadas. Ha incursionado gente que no es oriunda de carnaval, pero  vuelca todo su conocimiento, su experiencia y capacidad. Técnicos de vestuario, maquillaje, iluminación, puesta en escena, letrista, actores cantantes. Antes el carnaval era medió endogámico, y vivía puertas para adentro. Por suerte ahora se abrió, y eso lo ha mejorado mucho. Lo que no me gusta es que cada vez está más centralizado en el concurso. Los espectáculos se diseñan, se preparan, y se piensan para esas dos o tres instancias de concurso. Quienes manejan el carnaval establecen todo un cronograma de actividades en base al concurso, y muchas veces se resigna la parte más folclórica, histórica, tradicional, y pintoresca del carnaval en pro de la dinámica del concurso, y esto para mí le hace mal. No deja de ser un concurso de mérito artístico, donde cualquier valoración es subjetiva, por más que vos quieras inducirla o inclinarla con jurados afines o no afines, o delimitando su subjetividad con rubros y puntajes, que es algo demencial. El carnaval son cuarenta días más de espectáculos, y meses de preparación, con miles de personas viéndolo en otros lados, y al parecer a casi nadie le importa porque la atención está puesta en el Teatro de Verano”.

“TODOS TENEMOS ESE BICHITO DEL CONCURSO”

“Las murgas jóvenes siempre tenían un discurso en contra del concurso, “nosotros salimos por amor al arte”, y es cierto, es genuino. A las primeras murgas jóvenes que pasamos a carnaval mayor se nos críticó mucho desde la movida, y decían “Ahora concursan y transan”. Fueron momentos duros para La Mojigata, Demimurga, Queso Magro y Agarrate Catalina. Hubo un año (2004) en el que el Encuentro de Murga Joven no tuvo instancia de concurso, y bajó muchísimo tanto el número de murgas inscriptas, como el nivel de los espectáculos. Me acuerdo que fui a ver etapas. Eso me dio mucha lástima, y confirma que todos tenemos ese bichito del concurso, y está mortal porque es re estimulante. Pero que eso gobierne todas las reglas del juego, me parece algo nefasto”.


LA IMPORTANCIA DEL TEATRO

“Fue fundamental para establecer vínculo. Ahí fue que conocí a Tabaré, y si no lo hubiese conocido, no habría entrado a Agarrate Catalina, así que me cambió la vida. Fue la germinación de cierta sensibilidad. Por adolescente o inepto no aprendí mucho, pero germinó esa sensibilidad de estar atento, parar la oreja, tratar de atender, chupar rueda, fijarse qué seestá haciendo por ahí. Conocí muchos artistas gracias a Ovidio, que era mi profesor de teatro, y muy murguero también. Le debo muchísimo”.

¿CUÁNTO HA INFLUIDO AGARRATE CATALINA EN TU CARRERA ACTUAL?

“Le debo mucho a Agarrate Catalina. En definitiva lo que me abre las puertas es el trabajo que la gente vio que hacía en la murga. Influyó la visibilidad, y la masividad que ya adquirió la murga en sus primeros años. Si no entraba a la murga, no sé qué hubiese pasado”.



domingo, 10 de abril de 2016

PÁGINAS DE MOMO - YAMANDÚ CARDOZO




La consecuencia del trabajo cooperativo y el convencimiento. Quince años que han implicado un largo trajín en donde ambas cosas han sido el común denominador. Cuando un proyecto artístico trasciende diversos esquemas y paradigmas, revoluciona, y a su vez, forma parte del constante cambio en el que se encuentra el mundo. Detrás de ese cambio, hay una asunción de liderazgo, una cara, un referente. Yamandú Cardozo tiene mucho que ver con esto, y Agarrate Catalina le ha permitido encontrarse en un espacio compartido en constante transformación.
Desde una casa aparentemente olvidada en el barrio montevideano del Buceo, aguardando por el ensayo de la murga con una parrillada previa, el “Yama” para los suyos, se permitió disfrutar más que una entrevista, porque transcurrió con la fluidez, espacios, y matices de una charla. Desde el patio de cemento, ubicado al fondo de ese cálido lugar, todo comenzó con una pregunta.

¿CÓMO SE VIVIÓ EL PROCESO CREATIVO DE “UN DIA DE JULIO”?

“Generalmente nos pasa que arrancamos con una idea inicial, y se va transformando en el camino. Lo único que conocemos es el lugar desde donde partimos, y sabemos que vamos a intentar llegar a algún lado. Muchas veces en el camino, el mapa se va haciendo con el paso, y las exploraciones te llevan a que tomes un rumbo diferente, porque el camino por el cual pensabas llegar, no funciona, está trunco, y hay que inventar otro. Eso nos ha pasado muchas veces. Pero esta vez pasó más intensamente. Nunca fuimos apegados a leer el reglamento para componer nuestro espectáculo. Armamos como podemos el amasijo que tenemos entreverado en el alma. Pero siempre, aunque no lo leas, tenés de reojo la noción y la sensación, de hecho, cada espectáculo que presentamos no se pasa de los 45 minutos, se sube con la cantidad exacta de componentes, porque convivís con las reglas básicas de un concurso. Cada vez que salimos con un espectáculo, luego en el año, soltás esa planta, la sacás de esa maceta, soltás ese bicho y lo dejás en la tierra, libre. Te vas en el invierno, y ya el reglamento no pesa, y podés meter otros bloques. Hace tiempo que funcionamos con esa mecánica, y le agarramos el gustito a moldear nuestros espectáculos hacia algún lado distinto al de las normas del concurso. Lo que nunca nos había pasado, es empezar a moldear uno sin ninguna norma. Y un Día de Julio  ya traía esa intención de forzar un poquito los límites, como por ejemplo lo hizo en su momento el cuplé de “La Violencia”, o “La Niebla”, que eran cosas distintas, pero que están al borde del reglamento. Aclaro que siempre lo hicimos por necesidad, porque era lo que teníamos ganas de hacer. Resulta que en el medio nos pasó el sacudón más grande de nuestra vida, que fue habernos quedado sin carnaval. Entonces teníamos un entusiasmo muy grande con una idea que nos gustaba, en donde por primera vez habíamos tenido un punto de largada completamente distinto, y no nos lo habíamos propuesto nunca seriamente. Hasta ahora todos los espectáculos de la murga estaban aferrados a un eje temático, había una idea fuerza, y otros bloques que orbitaban. Pero nunca habíamos diagramado un espectáculo desde la estructura narrativa de un cuento, con personajes determinados, un principio, un planteo, un desarrollo, un nudo, un espacio determinado, un fin. En un momento dado, vimos que no teníamos que mirar al juez de reojo para hacer trampa, y éramos libres”.

LA LIBERTAD CREATIVA

“Cada vez que armábamos un espectáculo, pasaba que se nos ocurrían pila de ideas y decíamos “qué cagada que esto no se puede hacer”, y parece que todas nuestras protestas fueron escuchadas. Siempre esta murga ha sido auténtica, aún en el error, y ha hecho lo que quiso, porque no responde a ningún poder, si no a la necesidad colectiva de querer hacer. Esta es la Catalina más experimental. Ese sacudón del que te hablaba nos llevó a mucho análisis, y ahora estábamos frente a una gran libertad. Ya sabíamos cómo iban a ser el principio y el final del cuento, pero en el medio pasaron muchas cosas. Nos empecinamos con la idea de que había que estrenar el espectáculo en julio, y después vimos que no llegábamos, y finalmente fue en setiembre. Pudimos satisfacer las necesidades básicas, y urgentes de la murga. En “La Comunidad” y “El Viaje”, terminé de integrar los personajes recién en abril, y era en ese momento cuando la murga funcionaba colectivamente como un personaje, el espectáculo maduraba, y demás. Es lo que tiene carnaval, como tiene sus reglas y plazos, hace que saques cosas apurando el asado, porque ya tenés una fecha. No deja de ser una maravilla, igual”.
“Habíamos trabajado el humor de muchas formas siempre con Tabaré, y con Carlitos (Tanco) cuando estuvo trabajando con nosotros, con Martín (Cardozo), Rafa (Cotelo), con Coco (Rivero), y Freddy (González), también desde lo escénico. Pero solo desde la murga, tanto en lo cantado, como en la interpretación, desde los silencios,  o lo hablado, dialogado, y monologado al estilo Stand Up. Pero esta vez guionamos humor audiovisual, y no solo que funciona bárbaro, si no que funciona orgánicamente. Hasta periodistas, y gente que no es humorista se plegó a jugar desde el humor, y estuvo buenísimo. Y nos permitimos crear un momento en el que tocamos un metal con una guitarra de siete cuerdas, y está  Julio solamente en escena, no hay palabras, y su rol de personaje absurdo y humorístico pasa a ser dramático, llorando casi que en escena, con una música de fondo y unas imágenes. Hicimos uso de esa libertad. Los que tocan la batería tienen un kiosco, que hasta parece un súper (risas), y tocan todos los ritmos que quieren. Ver que todos tus compañeros probaron una cantidad de cosas, se arriesgaron, las disfrutaron, pero en la esencia te seguís enamorando con lo que te enamoró desde niño de la murga, está mortal. Es como la renovación de ese pacto”.

LA ESENCIA DE LA MURGA

“Es lógico que nos aferremos a una cosa porque le tenemos cariño y afecto. Hacemos murga porque nos enamoramos de alguna murga, y el contexto de esa murga de la que nos enamoramos era de tal manera. Y uno tiende a reproducir eso, y entonces ahí empiezan los miedos a que si uno se mueve un poco de eso  se piensa que estás traicionando, o faltando el respeto. Pero si vamos a la esencia de la esencia, y a la historia que eso tiene consigo, la murga es un género mestizo. Viene del carnaval gaditano, pero tiene ritmos africanos, roba músicas del tango, y toma su postura, se nutre del humor gris y aparentemente resignado del Río de La Plata, en definitiva, es una mezcla de géneros. Podés meter en una murga desde Ricky Martin, Sistem Of  A Down, Nirvana, Karibe con K, etc. Entonces,  ¿cómo a un género cuya riqueza más grande es el mestizaje  y la mezcla vamos a pedirle pureza?  Si somos los trovadores de nuestro contexto, y nuestra realidad, tenemos que ajustarnos a ella para seguir siendo fieles a ese mandato como murga. Pienso que no tenemos que tenerle miedo a todas las innovaciones que la puedan potenciar o enriquecer”.

¿SE HAN COLMADO LAS EXPECTATIVAS QUE SE FUERON CREANDO EN EL GRUPO RESPECTO AL ESPECTÁCULO?

“Siempre tenemos expectativas. Primero, el miedo a la hoja en blanco, las dudas de si vas a poder armar ese Frankenstein. Y en este caso se le sumaron unas condicionantes que hicieron que esas mismas expectativas fueran dudas y misterio. Había mucho convencimiento en el sentido de que generalmente las cosas que hacemos nos gustan, nos hacen reír, nos emocionan y enamoran, y eso nos pasaba antes de presentar el espectáculo. Pero nunca habíamos no mostrado nada. Siempre habíamos ensayado con los tiempos carnavaleros, y la gente veía ese proceso, actuabas en diferentes lugares, e ibas recibiendo devoluciones por parte del público, legitimándote, moldeando tu espectáculo de acuerdo a eso, y potenciando tu confianza. Pero en este caso era un misterio compartido; la gente no sabía qué era lo que iba a ver, porque se iba a encontrar con un espectáculo con estímulos distintos, y con cosas que no se correspondían al manual de cómo se ve una murga habitualmente, y nosotros teníamos una expectativa como nunca, y nervios. Generalmente cuando mostrás tu espectáculo con una estructura más potenciadora es cuando tenés el espectáculo rodado, pero acá nuestro primer tablado era el SODRE, entonces era rarísimo, porque en el momento en donde tenés que estar más lúcido, aceitado, y sistematizado, era en la primer actuación. Se colmaron las expectativas, y se desbordaron de cumplidas. Además, está el hecho de saber que la gente le presta mucha atención a un espectáculo de dos horas que tiene mucho texto, con mucha parte cantada, con formatos no tradicionales para nosotros de cuplé, y teníamos miedo de que la información fuera mucha. Tampoco sabíamos qué podía pasar con el hecho de que cambiara el foco de protagonismo, y por momentos no fuera la murga, si no que quedara Julio solo, o un material audiovisual, etc. Nos está pasando que hay gente que queda felizmente desconcertada, y lo quiere ver de vuelta. En Argentina, el público está acostumbrado a que cuando las murgas van a cantar a La Trastienda, o el Gran Rex, no hagas solo 45 minutos, porque si no sos un chorro (risas), entonces habitualmente se hacen bises, y se cantan canciones de otros años. Pero esta era la primera oportunidad en 10 años que hace que giramos seriamente en ese país, que la murga iba con un espectáculo de dos horas y quince minutos. Finalmente el cuento se cierra de tal manera, que la gente no te pide nada más. Un productor que nos llevó a Rosario hacía una comparación diciendo que era como que una banda presentara únicamente su disco nuevo. Encontrar esa aceptación tan grande en una cosa nueva que es tan distinta, indica que las expectativas están más que colmadas”.

UN PÚBLICO ESPECIAL

“El público uruguayo siempre es muy especial por ese mismo conocimiento. Hay una exigencia cariñosa. Hablábamos esto con Maxi (Porciúncula), me acuerdo, que contó que le habían comentado sobre una parte del espectáculo, algo así como: “Acá hicieron esto porque claro, se están cambiando, ¿no?”, y es entendible, porque la gente ya sabe eso. Acá la gente mientras está mirando, está decodificando lo que pasa atrás del escenario también. Si bien es un espectáculo universal, no por estrategia, si no porque cada vez estamos más convencidos a hablar sobre el bicho humano, y lo que le sucede, también hay guiños, y cosas que están puestas ahí especialmente para el disfrute del público uruguayo. Ya con el espectáculo armado, nos dimos la chance, la peleamos, y salió, de llevarlo a los barrios, y eso fue alucinante. Porque encontrar la respuesta de lo que nosotros habíamos planeado iniciáticamente, y rompiendo con las estructuras de un concurso, lo que habíamos pensado era llevarlo a los barrios. Después de un año y medio, de una reconstrucción, de levantarse,  nos permitimos esto no solamente por estar parado ahí y cantar, si no por poder hacerlo al precio del tablado, porque nos tocó ir a perder plata, y llevamos el mismo tablado que al SODRE, y cualquier otro teatro. Lo que pasó en los barrios más populares, donde se vive una realidad económica sumergida con el bloque del espectáculo que habla sobre los créditos y la usura, estuvo mortal. Y la reacción fue tan positiva porque la persona que va a verte a un teatro no atraviesa las mismas situaciones que la vecina del barrio que va al tablado, y tiene que sacar un préstamo para poder comer. Es hermoso saber que seguimos estando cerca de lo que pasa en nuestros barrios, porque estuvimos en esos contextos, y lo vivimos con nuestras familias y amigos. Hubiese estado bueno que fuera durante carnaval, pero estuvo bueno que luego de terminado las comisiones de los tablados se siguieran moviendo, y de repente llenó más que si estuviera en carnaval, y eso posibilitó que juntaran dinero para promocionar el tablado, o apoyaran a una ONG, etc. Esto nos acercó a todo lo que extrañábamos de los barrios”.

EL CARNAVAL DESDE OTRO LUGAR

“Para adelante no estamos para concursar. No me encuentro muy estimulado hoy para revolverme el alma, y concebir un espectáculo viendo si  está mejor que otros, o si brilla un poco menos. Sí veo carnaval, No me es del todo fácil verlo desde afuera, hay cosas que las disfruto menos, y otras que las disfruto muchísimo. Para empezar, los espectáculos de otros compañeros. Entiendo al carnaval como el evento social y la fiesta que es. Hacer carnaval es como jugar un partido de fútbol 5. Vos no vas a invitar a tus amigos a jugar, y te hacés goles en contra porque la pudrís, o le encajás una plancha en la nuca a uno, porque no tiene sentido, y si me voy a pelear, prefiero no ir más. Siempre hice el esfuerzo de disfrutar, y hacerlo completamente limpio es alucinante. Y estoy entendiendo las cosas maravillosas que hacen mis compañeros que salen en carnaval, que jamás se me hubieran ocurrido, y por otro lado qué suerte que no se me ocurrieron porque las pude disfrutar. Es precioso sentir la electricidad que corre por el Teatro de Verano cuando está por cantar una murga. Es divino verlo sin el stress al que la Catalina estaba sometida por salir en carnaval”.

JULIO Y SU SIGNIFICADO

“Nosotros no concebimos los espectáculos con un significado que creemos correcto o no. Algo de lo que intentamos reflejar es la idea de que hay que cambiar lo que podamos cambiar. Hay que mover las fichas sin grandilocuencias ni solemnidades, romper las cartas que tenemos, hacer otras, romperse a uno mismo, me desafío, me pateo la estantería, me busco, me señalo, me interpelo, e intento hacer lo mejor que pueda. Quisimos mostrar que no todo es exactamente blanco o negro siempre, y que también hay cosas blancas y negras. Emparentarnos con lo del ying y el yang también; una cosa que es una maravilla tiene un poco de porquería, y otra cosa que es francamente detestable puede tener un poco de brillantez. Siento que está un poco sobrevalorado el punto de vista personal. Tenemos tantas certezas con respecto a nosotros mismos, pero, ¿qué es lo que sabemos? Capaz que viene otro y nos sacude solo con su mirada. Entonces no pareció que era lindo eso; que Julio supiera todo y que tuviera una lógica ridícula que por inadaptado termina siendo la verdadera. El tipo es tan talentoso, tan genio, mega perceptivo, y no saber nada. Habla de que conoce los secretos para hacer funcionar bien al mundo, salvo que no sale, y que no lo conocen, y qué no tiene ni idea de qué hacer. El concepto de contradicción siempre está latente en este espectáculo así como el también, algo que puede ser así, también puede ser así. Además, lo que somos con respecto a lo que se espera que seamos. Son todas cosas que están tratadas. La figura del anti héroe me seduce mucho. Cuando ves la humanidad imperfecta del héroe me parece muy tierno. Julio percibió como una antena qué es en lo que anda la gente, qué es lo que se está cuestionando, qué les está estrujando el corazón o dando miedo, y armó algo con eso”.

EL PODER DE GRUPO

“Muchas cosas conservo desde la época en la que arrancamos,  muchas las descarté, y muchas las vivo cambiando. A veces te dicen “Che, no cambies nunca”,  uno entiende que en realidad le quieren decir “Seguí cambiando”. Internamente sé que hay muchas cosas mías que me las dio la Catalina. Soy mejor tipo por ella. Porque vi otras cosas, porque conocí a otros artistas, porque me enojé, porque experimenté, porque me di la cabeza contra la pared, lloré muchísimo, disfruté, fui feliz, encontré un lugar, y una voz. Hay una canción hermosa que cantaba Ximena (Kornecki) de Queso Magro en el 2009, que habla de sus compañeros, y que habla de que yo soy más fuerte con mis compañeros. Es alucinante el poder de grupo. Yo soy mejor porque este grupo pasó por mi vida, soy más tolerante, estoy más abierto, además de que laburo con esto. Si el universo tuviera la terrible mala suerte y la tragedia de caer en nuestras manos, intentaríamos hacer algo parecido que La Catalina. Laburar en colectivo, pensar en el otro en función nuestra. Hay cosas que tomé del aprender a vivir, con gente que aprende a vivir al lado mío. Y con gente con la que me peleo y me abrazo con la misma fuerza. Nos vi crecer. Cuando hicimos la gira mundial, veíamos que en una murga que había llegado a los cinco continentes, el 80% de los que viajaban eran fundadores de la murga. Habernos sobrevivido a eso, y haber notado que éramos tan diferentes pero a la vez tan parecidos, es increíble. El amor por este género, y la apuesta valiente de todos mis compañeros por seguir laburando en conjunto está igual. Hay cosas que nos han cansado, nos han dolido, nos han pesado, pero hemos crecido. La murga canta mejor, se han sumado muchos compañeros, llegamos a más gente, influimos a más gente, y compartimos muchas cosas. Era impensado cuando empezábamos que íbamos a recorrer el mundo, y lo hicimos. Vivir todas estas experiencias, y comprobar que permanece intacta la raíz de todo, me emociona mucho”.