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sábado, 17 de agosto de 2019

ESPECIAL NOSTÀLGICO


AGARRATE CATALINA 2005





Hay espectáculos que perduran en la memoria colectiva carnavalera. Principalmente aquellos que resuenan en el público porque regalan momentos en donde se liberan carcajadas, o en los que la emoción desborda tanto que es normal que caiga una lágrima. A veces los instantes reflexivos de esos shows son tan intensos que la gente regresa a su casa después del tablado con muchísimas preguntas vagando en su cabeza. Allá por 2005, un grupo de jóvenes murguistas que no estaban en los planes de nadie a nivel de concurso, movieron las estructuras de la categoría con su arte. Ellos y ellas jamás imaginaron la gran repercusión que ese trabajo de tantos meses iba a generar, al punto tal que se trata de un carnaval inolvidable para cada una de sus retinas. Si bien había ingresado al Carnaval en 2003 sin pasar inadvertida, y habiendo entrado a la liguilla tanto en su debut en nuestras carnestolendas como en 2004, la explosión y la masividad de Agarrate Catalina llegaron en  2005 con el espectáculo Los Sueños, que acompañado por un contexto sociopolítico favorable para con lo que la murga expresaba arriba del escenario, se potenció a niveles insospechados.
Yamandú Cardozo cedió muy amablemente más de una hora de su tiempo para repasar los detalles de una criatura de 45 minutos que se fue gestando casi que como un juego, y terminó cambiando el rumbo de una cooperativa artística que hasta el día de hoy, 15 años después, continúa dando pasos firmes en la fiesta de momo.

¿CÓMO FUE EL PROCESO DE GESTACIÓN DEL ESPECTÁCULO?

“Fue un proceso parecido al de los años anteriores. En esos años estábamos dando nuestros primeros pasos en cuanto al armado de los espectáculos, y de a pocos fuimos generando una especie de modalidad para escribirlos que fue forjada a los ponchazos. Las primeras cosas que mostrábamos al público eran también las primeras cosas que yo escribía, por ejemplo. Pienso que me hubiera cuidado un poco más de haber tenido conciencia de eso (risas). El disfrute y la diversión fueron una característica muy importante en el proceso de ese espectáculo, y el humor fue un claro disparador primigenio. Tabaré y yo nos solemos inspirar con las cosas que nos hacen reír. Supongo que arrancamos a crear ese espectáculo desde el juego, y además contábamos con mucho tiempo y energía. Los dos carnavales anteriores de La Catalina habían sido preciosos, ya que tuvimos la oportunidad de entrar a la liguilla en ambos casos. La murga había levantado un revuelo pero aún no teníamos al calendario marcado con muchas cosas para hacer, y eso nos ofrecía mucho tiempo. Además ya sentíamos un alivio a nivel monetario, porque si bien en el Carnaval 2004 no habíamos hecho una enorme cantidad de tablados,  económicamente nos fue bien, y vimos que se podían empezar a abrir puertas para crecer en ese sentido. De vez en cuando teníamos alguna función por el interior del país y el arte empezó a florecer como una posibilidad económica magra, pero honesta y esperanzadora. La murga estaba polenteada por ese viento detrás de la vela. El hilo conductor era laxo y permisivo, pero viéndolo con la perspectiva que te da el tiempo, medio que alguna cosita la pegamos con baba (risas). Estábamos descubriéndonos, activando los sensores y aprendiendo en el camino. Durante el proceso de ese año nos dimos cuenta del poder que tienen los bloques, que a veces te mandan. El espectáculo de Los Sueños tuvo la flexibilidad onírica de hacer convivir lógicas que solamente funcionan en un sueño. Por eso de repente aparecía el Pepe (José) Mujica, y los jóvenes blancos y luego el cuplé del sueño americano, y era algo que en nuestra cabeza más o menos funcionaba. Curiosamente todo el proceso de cara a ese espectáculo se vivió como un sueño. Confeccionamos los trajes junto a Ovidio Fernández y gracias a talleres que nos brindó Hugo Millán, empezaban a aparecer personas visitando los ensayos más allá de nuestra familia, amigos y allegados. Antonio Pérez nos regalaba telas y nos hacía una especie de gestoría artística con su ojo, y el hasta el Manzana Montemurro, nuestro camionero nos apadrinó durante esa etapa. Así que todos estábamos viviendo un sueño. La situación política del país en ese entonces también era como un sueño, sobre todo por lo que se avizoraba que iba a suceder con la llegada de la izquierda. Era un panorama soñado, valga la redundancia, para nosotros y nosotras al momento de hace murga. Teníamos la atención de pila de gente y ninguna presión”.

¿RECORDÁS CÓMO FUERON APARECIENDO LOS DISTINTOS BLOQUES?,  ¿DESCARTARON MUCHAS IDEAS?

“Seguro hubo cosas que no entraron como todos los años. Los bloques aparecieron con mucha fuerza. Lo primero que se hizo fue la presentación. Nos encargamos de la musicalidad con Martín Duarte. Empezamos a hacer una lista con Tabaré de distintos bloques posibles. Hasta ahí éramos dos porque no estaba aún Carlitos Tanco. Después de la presenta arrancamos a escribir la canción introductoria. Yo tenía muchas ganas de usar la canción La Enemistad de La Tabaré. Era una canción que te metía en el espectáculo pero era bastante amplia, así que después podía venir cualquier cosa. El Cuplé del Pepe Mujica en mi cabeza nació escuchando el tema Al Pepe Sosía de Pinocho (Pablo) Routin. Yo iba a ver los actos del Pepe por ser un joven con ganas de que se diera el cambo del que te hablaba antes, y recuerdo ver a Sociedad Anónima haciendo cagarse de risa a la gente, y luego recuerdo al Pepe haciendo cagar de risa a todos de la misma forma, era algo increíble (risas). Me acuerdo que nos parecía graciosa la explosión mediática que estaba teniendo el MPP en ese momento, y queríamos hablar de eso en el espectáculo teniendo a la figura del pepe como protagonista. Le dije a Tabaré que quería que hiciéramos un cuplé sobre el Pepe Mujica, pero que todos los integrantes de la murga fuéramos el Pepe, como una suerte de Mujica manía.  A lo que Tabaré respondió que un solo integrante debía hacer del Pepe. Él definió que fuera Martín (Cardozo) el que lo interpretara porque solía hacer muchas imitaciones de distintas personas en la interna de la murga para divertir al grupo. De hecho hoy por hoy lo sigue haciendo. Martín apenas tenía 20 y pocos años, y me acuerdo que se grabó pila de cassettes del programa en el que participaba el Pepe Mujica en M24, lo estudió como un agente ruso de la guerra fría y lo sacó. Además hicimos un cuplé cantado por un personaje que hasta ese momento lo habíamos hecho muy poco. Valoro mucho como Martín suponía que cantaría el Pepe. Lo hizo increíblemente. Le sacó muchos piques de movimientos corporales, al punto de que la gente se reía cuando el personaje movía la cabeza exageradamente, nomás. De hecho hubo imitaciones del Pepe posteriores que estuvieron basadas en la interpretación de Martín. Es más, hay gente que cree que el Pepe dijo cosas que en realidad las inventó Martín. El bloque del Pepe nos permitía reírnos de ciertas solemnidades de la izquierda, y decir entre otras cosas que el tabaco Cerrito estaba más caro que el Lucky Strike.  Éramos amables con la caricatura por más que decíamos que parecía un linyera. Cuando Carlitos Tanco se sumó le agregó pila de cosas a ese cuplé. Lo de los jóvenes blancos fe algo surgió porque fue una foto real de cosas que estaban pasando. Tuvimos la oportunidad de usar un jingle que pegó mucho como el de Larrañaga. Esa fue la primera vez que escribimos un espectáculo de La Catalina de manera entera con Tabaré”.

¿QUÉ APORTÓ PRINCIPALMENTE EL TRABAJO DE CARLOS TANCO?

“Carlitos aportó una mirada externa agudísima. Es un tipo que le trajo cierta caricatura cotidiana al espectáculo y viñetitas traídas de otros lados con su impronta a la murga. Trajo una musicalidad exquisita, una mirada corrosiva y un humor cáustico que nos colocaba con Tabaré en un lado menos solemne. Todo eso era muy productivo para el espectáculo. Es dueño de una solidaridad y un compromiso tremendos, porque era el 18 de enero y el tipo seguía trayendo cosas que estaban mortales y había que hacer malabares para meterlas porque realmente valían la pena. Sometía todo a nuestra tijera despiadada y loca, y hacía que elimináramos el ego de lo que escribíamos. No importaba si lo que quedaba lo había escrito otro, o lo había escrito yo. Aportó también el hecho de que una tercera cabeza estuviera centrada en el espectáculo de la murga. Con Tabaré ese año escribimos para Zíngaros, pero eso nos dio la posibilidad de no tener que escribir para ningún otro conjunto más aparte de La Catalina. Con Tabaré y Carlos nos complementamos muy bien durante el trabajo. Recuerdo que yo escribí la parte del jingle de Larrañaga en los jóvenes blancos, y Carlitos trajo la parte de Masoller, y luego armó lo de Julita Pou. Tabaré mientras estaba escribiendo la retirada y cosas del cuplé del sueño americano. Algo que recordándolo ahora también fue metido medio de los pelos y con la excusa que teníamos en ese momento de “En los sueños todo vale” (risas). A todo esto, Carlitos trajo la primera versión de la canción final, para la que contábamos con cierta ventaja generacional y por eso agradecíamos a las viejas generaciones antes de cantarla, sobre todo por haber continuado con el intento de revolucionar las cosas por la necesidad urgente de la justicia. Y así fue como después describimos ese país que se venía repleto de esperanza. Carlitos trajo una letra preciosa para la canción final que luego yo reformulé con otra música, como lo fue Aquarela del cantautor brasileño Toquinho, que tiene una melodía bastante esperanzadora. Pero al primer escalón para esa canción final lo pisó Carlitos, y destaco esto porque la gente asocia más a su imagen con el humor. Fue maravilloso que el taburete creativo de La Catalina tuviera 3 patas”.

EL CUPLÉ DEL PEPE MUJICA

“La primera vez que Martín se puso la máscara del Pepe en Carnaval fue en el tablado del Defensor Sporting. Nosotros nos matábamos de risa en el escenario y la gente se doblaba a pura carcajada. Cuando ves que hay gente que se agarra la panza y la cara riéndose, decís:  “Acá algo pasa”. Pensar que Martín para hacer el personaje usaba un jean mío que sacrifiqué, y una chomba y una campera de cuero de nuestro viejo.  La gente agarraba a Martín enseguida al bajar del tablado. Primero todos preguntaban quién era el que hacía del Pepe hasta que daban con él. Nadie podía creer que ese muchacho flaquito y joven interpretaba al Pepe Mujica. Tuvimos que hacer el cuplé del Pepe en todos los tablados. De hecho Martín se lastimó el brazo en pleno carnaval y estuvo 2 días sin hacer tablados. Esos días en los que no hicimos ese cuplé, la gente casi nos mata. Y para ejemplificar la dimensión de lo que estaba pasando con la murga, pasó que vino una persona a preguntarnos quién era el que había apuñalado a Martín. Nos aseguró que lo habían mandado a cortar y que él estaba a las órdenes para lo que precisáramos. Le dijimos que no haga nada. Él insistía con que estábamos definiendo e íbamos a ganar, pero nosotros le dejamos claro de que nadie había apuñalado a Martín (risas). A Martín lo agarraban como si fuera una estampita. Lo llamaban: “¡Pepe!” aunque estuviera sin la máscara. Incluso cosas que la gente le quería decir al Pepe, se las decía a Martín. Me acuerdo que un integrante del MPP fue a visitar el ensayo de la murga porque se había enterado de que hacíamos un cuplé sobre el Pepe Mujica, y quedó encantado. Había grabado parte del ensayo y nos pidió permiso para mostrárselo al Pepe. De todas formas lo que más conquistó al Pepe en ese espectáculo fue el cuplé del sueño americano. Incluso la frase que cantamos en ese cuplé “Si vos no cambias algo, no cambia nada”, él la repitió en un montón de lados y nos citaba. Fue algo increíble. Que una persona que para mí sigue siendo un gran pensador que se ha atrevido a romper sus propios dogmas, haya hecho eso es algo maravilloso. De hecho él mandó a imprimir la letra del cuplé del sueño americano y se repartió por todos los comités”.

¿CÓMO VIVIERON ESE CARNAVAL TAN INTENSO PARA LA MURGA?

“Primero que nada hicimos una cantidad exponencial de tablados que fue increíble. Pasamos de hacer unos 60 tablados, más o menos en 2004, y ese año hicimos unos 130, metiendo noches de 8 tablados. Nos pasó de abrir el tablado del Defensor Sporting y cerrarlo el mismo día. Estábamos viviendo lo que pasaba con otras murgas anteriormente como Araca la Cana, por ejemplo. Mucha gente nos seguía en caravanas de tablado en tablado para ver a la murga varias veces. Lo que pasó también es que había gente que nos seguía que era ajena al Carnaval y lo único que le gustaba del carnaval era nuestro espectáculo. Cosas difíciles de creer. Ese también fue el segundo año de televisación del carnaval en directo, y me acuerdo que siempre que llovía pasaban el espectáculo de la murga, era de tarde y lo pasaban, era de mañana y lo pasaban.  Habiendo otros conjuntos con tremendos planteles, siempre nos pasaban”.

UN CARNAVAL MUY ESPECIAL

“La necesidad de cambio que había en la gente era notoria, y no solo a nivel del gobierno, sino que también en el carnaval. Mucha gente en los tablados después de nuestra actuación nos decía “Yo quiero que ganen, pero saben que no van a ganar, ¿verdad?”. Estaba en el aire la posibilidad de ganar el concurso, aunque a su vez resultaba difícil de creer que una murga cooperativa que se había hecho sus propios trajes ganara el primer premio de la categoría. Hubo un momento muy emocionante que vivimos haciendo ese espectáculo que fue actuar en el tablado del velódromo el 28 de febrero, un día antes de que la izquierda asumiera en el poder. Nunca vi al velódromo tan lleno como en ese día, y fue tremendo cantar nuestra canción final en ese contexto, por todo lo que decía. Pasaron muchísimas cosas durante ese carnaval que hicieron que fuera realmente disfrutable más allá de cuál terminara siendo el resultado en el concurso al final. Terminamos muy cansados y muy cansadas, pero ese febrero nos trazó un mapa muy placentero que supimos transitar”.   

¿QUÉ RECUERDOS TENÉS DE LA NOCHE DE FALLOS?

“Para la noche de fallos organizamos una baile de disfraces en el club desde el que salíamos. Pensamos que solo nos iban a acompañar la familia y los amigos. De repente había 2.000 personas en el club. No lo podíamos creer. La cantina se quedó sin hamburguesas enseguida. Nos acompañó mucha gente que no conocíamos. Coqui (Andrés Pazos) contó que esa noche iba para el local de ensayo en el bondi, y vio que en la parada donde se bajó, bajaron otras 20 personas. Cuando se iba acercando al club, se dio cuenta de que todas esas personas iban a compartir la noche de fallos con la murga. Él no lo podía creer, y contaba que la única vez que le pasaba algo parecido era cuando iba al estadio. Todo fue como un sueño sin que lo hubiéramos querido así. Recuerdo que el Chato (Gustavo) Ambrosio llegó al club para saludar a su hijo Martín, porque le había ganado, y lo mismo pasó con Aníbal Pazos que vino a saludar a Coqui”.

“¡GANARON SOLO USTEDES!"

“El Rafa (Cotelo) lloraba de la emoción porque pensó que habíamos ganado el primer premio compartido con Diablos Verdes. Como se fue mamado, se creyó eso y se fue temprano porque al otro día tenía que laburar. Al día siguiente en su trabajo estuvo todo el día feliz porque habíamos ganado junto con Los Diablos. Al salir del trabajo se tomó un taxi, y le dijo al tachero que quería parar en el Paso Molino para saludar al negro Eduardo Díaz que salía en Diablos Verdes. El tachero que lo conocía, le preguntó: “¿Por qué lo vas a saludar?”, y Rafa respondió: “¡Porque ganamos compartido!”, y el tachero le dijo “No! Ganaron solo ustedes”. Menos mal que nunca lo fue a saludar (risas)”.  

“¿GANASTE, GORDO? ¡JODETE!”

“A partir de ese año, el noviazgo que manteníamos con la platea carnavalera se fue rompiendo un poco. Esa cáscara de solo disfrute se empezó a resquebrajar. El Canario (Washington Luna), me dijo algo en la noche de fallos que no me olvido más. “¿Ganaste, gordo? ¡Jodete!”. En el momento no entendí mucho por qué me había dicho eso, y además estábamos en un clima de jolgorio y mucha alegría. El Canario tenía tremenda relación con la murga. Me acuerdo que antes de cada Teatro de Verano, nos decía: “¡Bueno, muchachos! ¡5 goles y afuera!”, para nosotros era como tener un escudo de invencibilidad. Acostumbrados a ese cariño, cuando me dijo eso en la noche de falos pensé: “¡Está loco!”, pero después nos dimos cuenta de por qué nos lo dijo”.

¿QUÉ REPERCUSIONES TUVO ESE ESPECTÁCULO EN LA VIDA DE LA MURGA?

“Ese carnaval cambió el rumbo de nuestras vidas. Empezamos a darnos cuenta de que detrás de lo que era un juego, había una vocación real. Tuvimos la bendición de que esa vocación se transformara en una profesión. Eso acarreó a su vez cierto crecimiento y nos llevó a tomar decisiones firmes. Varios pasaron a dejar sus trabajos para apostarlo todo por la murga. El contexto del grupo ayudaba porque la gran mayoría no teníamos hijos, y apenas pasábamos los 20 años. Tuvimos que empezar a organizarnos en base a la demanda de trabajo que íbamos a empezar a tener y ver qué compañeros estaban para las diferentes instancias como el carnaval en sí en febrero, y las distintas giras y actuaciones durante el año. De a poco se empezó a dar lo más milagroso que tiene La Catalina que es su supervivencia a pesar de sí misma y basada en un amor comprometido, y en el hecho de entender que el otro y que la otra tiene una visión particular que hay que respetar. Pegado a ese Carnaval 2005 se vinieron las elecciones departamentales y surgieron muchísimos toques paras hacer. Algunos eran entre semana y a las 2 de la tarde. Entonces ese tipo de situaciones nos llevaron a decantarnos por este camino. La vida nos empezó a cambiar realmente a partir de la repercusión que tuvo ese espectáculo. Muchos y muchas vimos que con la murga podíamos empezar a tejer la vida que se nos venía. Lo increíble es que hacen más de 14 años de ese momento y aún seguimos con este Frankenstein caminando saludable, potente y con las mismas ganas”. 

jueves, 18 de abril de 2019


PÁGINAS DE MOMO


MAXIMILIANO PORCIÚNCULA


Foto: Carla Peña



Como todo uruguayo, de chiquito soñaba con ser futbolista. La pelota le tiraba más que el canto, pero andando el camino, la vida lo llevó a desarrollar su faceta artística. Esa timidez que en algún momento sintió, desapareció, y de pronto se encontró debutando en Carnaval a los 14 años con una murga histórica como Araca la Cana. Cuando revive cada momento reflexiona sobre la importancia que tienen las decisiones que uno debe tomar sobre la marcha. Hoy con 30 años, y con 18 vinculado al arte, se siente agradecido por cada persona que fue ayudándolo a tejer ese puente que hoy transita, con la felicidad de poder decir que trabaja como artista. Con la sencillez y humildad que lo caracterizan, Maximiliano Porciúncula se adentró en el viaje de recorrer su trayectoria, la cual tiene a nuestra máxima fiesta popular como su protagonista indiscutible.

¿CUÁLES SON TUS PRIMEROS RECUERDOS VINCULADOS CON EL CARNAVAL?

“Mi hermano mayor, Pablo (Porciúncula), me lleva 7 años. De adolescente él siempre fue muy inquieto y tenía muchas ganas de descubrir y de hacer. Tuve la suerte de tener un hermano mayor que tenía todas esas necesidades. La música me llegó por él, y recibí todo ese conocimiento que el hermano mayor te transmite. Me acuerdo que siempre iba a escuchar a los coros de murga que armaba mi hermano, con adolescentes que jamás habían cantado en su vida, y no tenían mucho conocimiento del género. Ese fue el primer acercamiento con una murga. Nosotros vivíamos a 10 cuadras de Avenida Garzón, cerca de Colón, y en 1999 cerca de casa estuvo la carpa de la Intendencia. Ahí una noche fueron a cantar los Diablos Verdes. Fue la primera vez que vi una murga en escena con todo lo que implica (vestuario, maquillaje, puesta en escena, batería). Descubrí el fuego que tiene una murga en vivo, y aparte se trataba de un murgón. Fue algo que me avasalló. Comparable con la primera vez que fui al estadio o la primera vez que vi el mar. Fue algo gigante, y los sentidos no te alcanzan para asimilarlo. Luego ya tuve la suerte de entrar a murga La Zafada, y con ella al Carnaval de las Promesas, conociendo más al Carnaval como el evento artístico y cultural que es, pero la imagen de esos Diablos Verdes no se me olvida más”.

¿Y AHÍ YA TE PICÓ EL BICHITO DE SER MURGUISTA?

“No. Siempre fui como hincha o espectador de todo lo que hacía mi hermano. Siempre lo acompañaba y me terminaba sabiendo las letras de las canciones en cada uno de sus proyectos. Pero aportaba desde el, lugar de disfrutar lo que estaba viendo solamente. No fui el niño que descubrió que quería ser murguista apenas escuchó cantar a una murga. De chico cantaba pero solo melodías que se me pegaban y sentía que las podía cantar. Ahí era cuando Pablo me decía “¡Bo, cantás afinado!”. Pero no hacía énfasis ni ponía la lupa en el canto. Tenía una terrible obsesión con el fútbol como todos los uruguayos (risas). De hecho todos mis recuerdos de la infancia son vinculados al fútbol. Entonces me acuerdo que Pablo se había enterado que la murga tenía un coro polifónico que cantaba una misma melodía arreglada con diferentes voces. Cuando empezó a investigar eso necesitó una rata de laboratorio y me pedía que cantara melodías para que él cantara el arreglo y armonizáramos. Me pedía que cantara cosas, y yo estaba desesperado por salir a jugar a la pelota. Pero era tanto lo que me insistía que cantábamos juntos un rato. Como sentía que lo podía hacer, le empecé a tomar el gustito a cantar con mi hermano, y sobre todo a cantar murga que es algo muy particular, porque se hace en grupo y sentís una energía divina. No estás solo nunca. Empezar a cantar de esa manera creo que fue lo que me ayudó a no alejarme de la música. Me aportó confianza y herramientas. Me acuerdo que al principio para mí era muy común irme con la melodía que cantaba Pablo, y no terminaba cantando la melodía que me tocaba. Ese entrenamiento tanto de a 2 como de a 20 cuando cantás en un coro, fue lo que más me atrapó de la murga”.

“ESA MURGA ERA LO MÁXIMO”

“Me acuerdo que empecé a ir a los ensayos de La Roba Montón que era la murga que se había armado en mi barrio. Tenía como 11 años, Me había aprendido las letras y la melodía, y me sumé a cantar con ellos sin que nadie me invitara. Entonces Pablo me dijo que desde el barrio vecino, cerca del Complejo América, salía una murga de niños que era La Zafada. Para mí esa murga era lo máximo, porque me tocó verlos en una fiesta de un club de Baby Fútbol y me vi reflejado al ver a esos niños cantando murga. Verlos a ellos cantando fue lo que terminó de despertar esa curiosidad. Cuando hablamos con Edén Iturrioz, que hasta el día de hoy sigue trabajando en la murga, nos dijo que había una fila enorme de gurises que querían sumarse. Eso me mató, porque pensaba que no iba a entrar nunca más al no ser del barrio. Pablo se encargó de insistirle a Edén hasta que accedió. Mi hermano me llevó al primer ensayo en bicicleta, y llegando a la puerta del ensayo vi que había niños muy chicos. Yo tenía 12 años en ese momento. Estaba viviendo esa etapa en la que dejaba de ser un niño, entonces me incomodaba un poco. Llegando a la puerta le dije a Pablo “Vámonos”, y me respondió “¡No! ¿Qué te vas a dar vuelta?” (risas). Me acuerdo que hacía un frío enorme y canté con la bufanda puesta. Solo se me veían los ojos. Ahí fue cando Edén, que es dios momo para nosotros, un maestro de la murga y de la vida, aparte de ser un amigo y un hermano, con toda su paz cantaba la melodía conmigo, y enseguida me hizo cantar un solo. En ese momento me quería morir. Fue como patear un penal en el debut. Siento que ese ensayo y romper con esos candados y prejuicios de cantar frente a niños y adultos fue el inicio de todo. Fue un punto de inflexión importante”.

¿CÓMO VIVISTE LA EXPERIENCIA DE HABER SALIDO EN LA ZAFADA?

“En la murga había mucha libertad, y nos podíamos equivocar tranquilos. Todo fluía y no estaba el prejuicio del error. La musicalidad que elige Edén siempre ha sido muy hermosa, porque te lleva a un coloque que lo disfrutás. Luego el profesionalismo a medida que vas creciendo te lleva a querer equivocarte menos, pero hay tablados puntuales en los que esa magia vuelve. Porque por un lado está lo técnico de la murga, pero por el otro lado cantar en murga tiene esa cosa ancestral que no sabés cómo pero el coro se está cantando todo, y de repente alguien canta un arreglo que nunca se había ensayado y queda bien. La Zafada tenía y sigue teniendo eso. Es festejo”.

“UN AÑO MUY INTENSO”

“Ese año salí en 3 murgas. La Zafada en Carnaval de las Promesas, La Vieja en Murga Joven y La Esquinera en Carnaval del interior. Se habían abierto muchas puertas y tenía la energía como para hacer todo eso. Tendría 14 o 15 años. Siempre estuve acompañado por mi hermano en todos los proyectos y los compartíamos. Fue un momento en el que conocí a mucha gente. Los grupos de esas murgas eran muy unidos y en general siempre he tenido la suerte de compartir experiencias lindas con todos los grupos que he integrado. De todas formas no volvería  a salir en 3 murgas (risas). A partir de ese primer ensayo que me tocó vivir con La Zafada arrancó toda una explosión de murga en mi mente. Fue un año muy intenso”.

¿CÓMO SE DIO TU DEBUT EN CARNAVAL CON ARACA LA CANA?

“Al año siguiente Pablo me invitó a salir en Araca la Cana. Catusa (José María Silva) me había escuchado cantar un par de veces y tenía ganas de incorporar a un adolescente. En ese momento tenía 14 años. Damián Lescano debutó ese mismo año con 16. Éramos como dos niños que siempre andaban revolucionando el ensayo. A los dos nos tocó vivir nuestro primer Carnaval en Araca la Cana como dos niños. Porque está el murguista de la década de los 80 que debutaba con esa edad en Carnaval y de repente ya llevaba una vida de adulto, trabajaba, se tomaba un whisky, etc. Pero yo me acuerdo que me llevaba un licuado de banana al ensayo, o de repente nos cambiábamos los championes con Damián porque nos gustaban más los del otro (risas). En los ensayos nos pedían silencio cada 5 minutos, hasta que Catusa no aguantó más y mandó a citar a nuestros padres por nuestra indisciplina en el ensayo. Así debuté en Carnaval, entre licuados de banana y jugando de manos con Damián Lescano (risas). De todas formas me di cuenta en ese año que hay aspectos del Carnaval que no son adecuados para los niños y los adolescentes. Ahora está más regulado lo de los menores que salen en Carnaval. Pero te das cuenta de un montón de cosas que están ligadas al hecho de trabajar en la noche. De repente no son tan positivas pero también te dejan un aprendizaje. Incluso después de dos años intensos saliendo en varios lados, dejé de salir en murga por un tiempo. Fue algo tan intenso que necesité no salir”.

Y LUEGO INCURSIONASTE EN EL PARODISMO…

“Pablo trabajaba como arreglador en parodistas Urbanos que salían en el Carnaval de las Promesas. Yo con todos mis prejuicios hacia el parodismo le dije que jamás iba a ir. Cuando llegué al ensayo me di cuenta que había una energía maravillosa y el grupo era muy especial. Terminé saliendo 3 años en Urbanos. Haber salido ahí me aportó mucho en el hecho de seguir rompiendo con prejuicios. Aprendí a cantar de otra manera e interpretar otras cosas. Me acuerdo que el encargado de la puesta en escena era Freddy González. Cuando se me presentó me preguntó “Vos, ¿qué vas a hacer?”. Le dije “Yo voy a cantar, que es lo que más o menos sé hacer”. Ahí largó una carcajada gigante y me dijo “¿Estás loco? ¡Esta parte la decís vos!”. Arrancaba el show con Damián Luzardo y yo haciendo un diálogo. Fue algo que me dio mucha vergüenza en ese momento, y gracias a Freddy tuve la chance de vivir esa experiencia de actuar. Pero sobre todo aprendí a cantar cosas que no fueran murga. Las canciones iban más por el lado de las baladas, y en el conjunto tuve mis primeras clases de canto. Tuve una formación diferente que me abrió un camino hasta hoy. Hay cosas que aprendí de esa época que aun las sigo implementando. Cantar de otra manera fue todo un desafío. Aprendí mucho de Damián Luzardo también, que era y es terrible cantante, así como de otro montón de compañeros, y Luís Quintana que era el profe de canto”.

Y DE REPENTE CON 17 AÑOS YA ESTABAS CANTANDO EN CONTRAFARSA…

“Luego de esos 3 años en Urbanos, al año siguiente, un día vuelvo del liceo rumbo a casa y veo que en la vereda estaba la moto de Luís Ortíz con un bombo atrás. Cuando llegué pensé “¡Me muero si me vinieron a buscar para salir en Contrafarsa!”. Veo a través del ventanal de la casa que Edén Iturrioz y Luís Ortíz estaban hablando con mi vieja porque me venían a hacer esa invitación. Al revivirlo me doy cuenta de que fue un momento que me marcó. Edén y Luís suponían que ya iba a aceptar, y estaban resolviendo algunos detalles con mi madre. A ella lo que quería era que yo estuviera en un lugar en el que me cuidaran, y ellos se estaban encargando de mentirle y disfrazar la cosa un poco (risas). Salir en Contrafarsa fue  retomar el hecho de salir en murga después de ese tiempo de descanso que me había tomado. Me acuerdo que ahí empecé a tomarme más en serio el hecho de salir en una murga, y entendía que podía llegar a transformarse en un trabajo. Además en esa etapa compartí con Alejandro Balbis que en ese momento me dio un envión muy importante. Justo hace poco compartimos escenario en el Sodre, dentro del toque del MPU, y recordamos esos momentos. Me acuerdo que un día después de un ensayo le mostré una canción a Alejandro, y medio que la empezamos a componer juntos. Él me dijo “¿Y vos qué pensás hacer con esto?”. Él veía un potencial en mí y yo aún no tenía la confianza para creerme que podía vivir de la música. Yo le dije que pensaba buscar alguna herramienta laboral que más o menos me gustara y trabajar de eso. Pero él insistía en que me dedicara a cantar y a componer. Cuando me lo dijo me convencí. Pensé que si ese tipo al que admiro tanto y que tiene tanto talento como para conseguir vivir de la música, me está diciendo esto, ¿por qué no intentarlo?. A partir de ahí tuve una actitud más positiva con respecto a poder vivir de la música en algún momento. Esa conversación me hizo cambiar el pensamiento. Para el Carnaval 2007 retorné a Araca la Cana. Fue un año precioso e incluso tuvimos la chance de girar por España. La verdad que siempre voy a estar agradecido con Araca porque me dio la posibilidad de debutar en Carnaval y siempre me sentí muy querido allí”.

“VOS TENÉS QUE SALIR EN AGARRATE CATALINA”

“Balbis también fue el que me recomendó para que saliera en Agarrate Catalina. Él me decía “Vos tenés que salir en La Catalina, es un grupo que te va a enseñar mucho”. Un día se cruzó con Yamandú y Tabaré y les propuso que los dos saliéramos ahí. Les dijo “Tengo dos integrantes para su murga: Maxi Porciúncula y Alejandro Balbis”. “¡Bueno! ¿Dónde firmo?” dijo Yamandú. Un día me crucé a Yamandú por el centro y me contó lo que le había dicho Balbis. A mí me encantaba la idea de participar en la murga. Veía que era un grupo que estaba consiguiendo cosas diferentes. Esa vez que nos cruzamos le di a entender que me encantaba la idea y que quería ser parte. Hasta que un día en el que salimos a cantar en los ómnibus con mi hermano Pablo viajando hasta La Paz, que era algo que siempre habíamos querido hacer pero no nos animábamos. Durante ese viaje Yamandú me llamó para invitarme a participar en la murga. La primera experiencia que viví con la murga fueron unas actuaciones en Córdoba, Argentina. Llegar ahí implicó asumir un montón de responsabilidades, ya que trabajamos mucho con la murga y había que cumplir con ciertas reglas. Entrar en La Catalina fue como entrar a un túnel del tiempo. En estos 12 años que hace que integro la murga hemos vivido muchísimas cosas. Al principio la familia preguntaba en qué andaba, y luego se fue acostumbrando a que siempre estaba actuando en algún lugar con la murga. Me perdí muchos días de la madre, cumpleaños, etc. Me sentí parte de la murga desde el primer momento, cuando me sumé para preparar el Carnaval 2008. Creo que en algún momento vamos a tomar una real dimensión de todo lo que nos ha pasado. Al punto de que hoy disfruto de trabajar en mi casa. Porque salimos tanto, y trillamos tanto el camino que pila de veces extrañaba estar en mi casa, y llevar adelante otros proyectos y necesidades.  Igual no me arrepiento ni loco. A esos 10 años en los que estuve girando con La Catalina no los cambio por nada. La Catalina se mantiene con una intensidad de trabajo increíble”.

SU PROPIO PROYECTO ARTÍSTICO

“En un momento me dieron ganas de cantar con mi hermano. Los desafíos siempre nos llamaron la atención. Empezamos a construir nuestras canciones y a trabajar como cantautores. Eso era algo que simpre estaba en la vuelta y lo compartíamos  con la familia y los amigos más cercanos, pero no se terminaba de transformar en un trabajo nuestro. Después de la experiencia que vivimos con La Catalina, decidimos bajarnos del elenco estable de la murga para empezar a meterle energía a nuestra carrera. Ese fue otro punto de inflexión importante en mi carrera artística. Hay días que me han marcado mucho, y ese fue uno. Esa fue la última gran decisión artística que tomé. El disco que hemos lanzado con la banda Senda 7 ha sido el fruto que empezó a cosecharse desde ese día. Trabajar en La Catalina es hermoso e ideal, pero teníamos ganas de salir de esa comodidad y mostrar nuestras canciones. La banda que hemos formado con Bruno, Mati y Germán, y toda la gente que da una mano y también forma parte, ha sido un reinicio en lo artístico”.

EN LOS AÑOS EN LOS QUE AGARRATE CATALINA NO SALIÓ EN CARNAVAL, ¿EXTRAÑASTE SUBIRTE AL ESCENARIO EN FEBRERO?

“Ir al tablado y escuchar una batería de murga ya te despierta las ganas de subir al escenario. Si bien no lo sufrí tanto porque La Catalina siempre siguió trabajando, febrero tiene una mística única. La temperatura que hace en el mes, sentir el olor a chorizo, y que el público esté expectante, son algunos de los condimentos necesarios para que el gen del murguista esté ahí, a flor de piel. También durante los carnavales que no salí disfruté de los espectáculos como cuando era chico. Esos carnavales me devolvieron la alegría y la maravilla de ser espectador”.

¿CÓMO VIVISTE ESTE CARNAVAL 2019?

“Este año Carnaval fue como un embudo para mí. Arranqué sintiéndome el menos carnavalero, y terminé siendo el más carnavalero con todo lo que eso implica. Arranqué haciendo otras actividades, y a mitad de Carnaval ya no podía hacer otra cosa que estar enfocado en la murga. Salir en carnaval requiere tanta energía y concentración que es algo que te avasalla. Con la murga en este último carnaval hicimos más de 120 tablados, entonces tratabas de aprovechar el tiempo libre que te quedaba con la familia o haciendo otras cosas. Hoy por hoy estoy entrando en esa de que cumplí 30 años. Hay etapas que uno va quemando, y de esa forma va viendo la vida de diferente manera. El carnaval no fue una excepción. Cuando era más chico al salir en Carnaval mi atención estaba en otro lado, y había cosas que no las valoraba. Una vez que volví a salir en Carnaval con la murga luego de 7 años me di cuenta de que me encontré disfrutando de momentos que de repente antes deseaba que pasaran rápido. Viví la experiencia totalmente de otra manera, y este ha sido el carnaval que más disfruté por lejos”.

SI TU CARRERA ARTÍSTICA FUERA UNA FOTO, ¿QUIÉNES ESTARÍAN EN ELLA?

“Seguro estaría mi familia por el apoyo. Por más que el arte se vea como algo inestable, mi familia hace que confíe en lo que hago y me dedique de lleno a eso. Siempre me cuidaron y me apoyaron. También estarían todos los conjuntos que me abrieron las puertas, y me dejaron entrar a su casa. Más allá de que ya mencioné a mi familia, quiero resaltar en esa foto a mi hermano Pablo por ser el que me acercó a la música, a Edén Iturrioz, Alejandro Balbis, Yamandú, Martín y Tabaré Cardozo. Todos ellos son maestros de la música y de la vida que compartieron su conocimiento conmigo sin dudar. La carrera artística se construye a raíz de eso. Es como un puente que se va formando con la energía de esas personas que aparecen, de los amigos, de la familia, etc. Si no fuera por esa buena vibra, los artistas no existirían. Vos podés transmitir mucho, pero también dependés de lo que te van a devolver. Seguro esa foto sería un collage de eso. También estaría todo aquel que comparte una publicación y difunde lo que hago. Esa gente hace posible que seas artista, quizás sin darse cuenta. A toda esa gente le estoy eternamente agradecido. Gran parte de mi energía y mi gratitud siempre va para la gente que simplemente te desea lo mejor sin esperar nada a cambio. Cada vez que tomo conciencia de que trabajo como artista solo me sale agradecer, y a ese ejercicio de la gratitud no lo voy a abandonar nunca”.

   
        

viernes, 1 de marzo de 2019

ENTRE BAMBALINAS



AGARRATE CATALINA




Llega al club desde el que su murga sale en una tardecita cualquiera cargando termo y mate. Enseguida esboza una sonrisa al entrar, te saluda y ya te convida. Conversa de todo con todos. Llegaba la hora de que ensayara diálogos nuevos para el espectáculo, los cuales mantendría en escena con su amigo y compañero Rafael Cotelo. Mientras habla se desprende de él una sensación de enamoramiento cual si fuera un niño hablando de su juguete preferido. Es que esa sensación de satisfacción, compromiso y entusiasmo probablemente es la que lo ha mantenido al frente de un proyecto desde hace ya 18 años casi sin que se diera cuenta. Con la bonhomía que lo caracteriza fue desarrollando cada respuesta sin guardarse nada, fiel a sus convicciones y sabiendo que su voz representa a un colectivo artístico que vuelve al Carnaval luego de 7 años de ausencia. Una vez más he tenido que desgrabar las palabras de Yamandú Cardozo, luego de una charla de casi una hora que paseó por un montón de lugares.

¿QUÉ CONDICIONES SE REUNIERON PARA LA VUELTA DE LA MURGA EN ESTE CARNAVAL?

“Todos los años anteriores en los que no estuvimos en Carnaval nos lo planteamos. Nos preguntábamos si ese sería el año. Todos los años extrañábamos una gran cantidad de cosas que hacen a nuestra constitución como personas y como artistas. Este año lo que terminó de inclinar la balanza fue la cantidad de extrañamiento acumulado. Hay cosas que pasan en nuestro carnaval que no pasan en ningún lado. No hay ninguna función que sea igual en ningún otro lado del mundo. Al público de los tablados te lo perdés. Nosotros hemos intentado actuar en distintos escenarios del país, salas alternativas, en muchos casos con una entrada a precio popular, pero sin embargo hay un público que solo accede a los espectáculos si es Carnaval y si los escenarios están en el corazón de su barrio. Es un público que no se mueve hacia otros lugares, quizás por una cuestión cultural y económica, pero se da así. La vida de esa gente está en su barrio. Somos casi 30 personas en el colectivo, y la decisión era difícil porque hay parte de la barra que no está girando sistemáticamente con la Catalina. Entonces esas personas que integraban la parte fundacional de la murga, compartían los shows más grandes o alguna salida esporádica a Argentina pero no formaban parte del día a día de la murga. Tuvimos que volver a juntarnos mediante esas asambleas largas, aburridas, pero intensas y ríspidas en algún momento, pero removedoras. Hubo que definir el cuadro tanto para Carnaval como para las giras, y esos asuntos fueron los que demoraron un poco la decisión. Una vez que armamos el puzzle había que ver si nosotros, los letristas, teníamos algo para traer. Le comentamos a la murga que hasta que no tuviéramos algo que nos entusiasmara, no íbamos a volver al Carnaval. Por suerte correteamos las musas y apareció algo que nos removía, nos cuestionaba y nos ilusionaba. Ahí fue cuando tomamos la decisión final. La demora en volver a salir en Carnaval no fue por falta de ganas, sino porque no se daban las condiciones a nivel de la logística del grupo. Algo que afianzó la idea de salir fueron las actuaciones que hicimos en el cierre del carnaval pasado en el Movie Center. Aquel espectáculo era el “15 + 2”, celebrando los 17 años de la murga. Allí hicimos repertorios puramente carnavaleros, y eso nos removió las ganas de volver a salir en Carnaval. Nos reencontramos con una cantidad de gente que nos quería ver ahí, en la pelea, en el juego, en la arena. Siempre me gusta entenderlo así, como algo futbolero. La gente no quiere verte más en los clásicos de verano, quiere verte jugar por los puntos. Y es lógico porque la gente te aprendió a querer así. Además, los compañeros que son más nuevos, nunca habían compartido un Carnaval con la murga, y eso nos motivó mucho. Ellos nos decían “Yo quiero compartir un Carnaval con la Catalina”. Ha sido una gran oportunidad para redescubrir nuestro proceso de trabajo de cara a Carnaval, y encontrarnos de nuevo con todo eso”.

¿CÓMO SURGIÓ LA IDEA DEL ESPECTÁCULO DEFENSORES DE CAUSAS PERDIDAS Y CÓMO FUE EL PROCESO CREATIVO?

“Por necesidad espiritual, la Catalina se ha hecho experta en ir contrabandeando cosas al reglamento. Trampeando desde la legalidad a las cosas que no se pueden, o no se habían podido hacer. Pienso en fragmentos de espectáculos como el de La Niebla en 2008. Una prosa poética que hace referencia al Alzheimer y a la demencia senil no es muy carnavalero a priori. Tal es así que al año siguiente aparece un artículo en el reglamento de Carnaval expresando que a partir de ese momento no se iba a ver con buenos ojos la búsqueda de cuestiones emocionales fuertes, porque recordemos que la murga es alegría, etc. Algo así. También pasaron cosas con La Violencia, y se cuestionaba “cómo estos tipos y estas tipas van a salir a decir esto de esta manera”. Y nos cuestionamos hacer ese cuplé cuando se trajo para ensayar. Originalmente Tabaré lo había escrito para su banda, pero le supliqué que fuera para la murga. Siempre nos fuimos entrenando en eso de ir un poquito más allá a medida que nos mirábamos al espejo. En Un Día de Julio tuvimos una libertad total a la hora de crear. Vimos cómo funcionaba el humor audiovisual y guiñado tanto en los barrios más populares como en los teatros más encumbrados. Y el último antecedente de espectáculo era ese. Entonces una vez que nos volvimos a poner el chip del Carnaval dijimos “Bueno, cómo hacemos para poder disfrutar de esta libertad que tanto nos gustó?”. Una de las soluciones que encontramos a eso fue escribir más bloques para el espectáculo. Escribimos más cuplés. Surgió esa posibilidad de intentar hacer las cosas más como en el Carnaval de Cádiz, peleando un poco contra la repetición, sobre todo el humor repetido. Porque perdés ese factor sorpresa. Entonces creamos un espectáculo con varios bloques, y eso nos ha permitido variarlo a la hora de presentarlo de barrio en barrio. Siempre nos planteamos esta sumatoria desde un lugar que no afectara ni a la estructura ni al mensaje del espectáculo. En esta tercera rueda incluimos a Rafa (Cotelo) para que participe en otra parte nueva del espectáculo, y de esa manera vamos a terminar con este lindo plan de ir peleándole a la repetición e ir administrando las sorpresas. Además esta liguilla es como una cuarta rueda para la Catalina, porque dimos la prueba de admisión a teatro lleno, y ves que hay una gran cantidad de reproducciones en los videos colgados de esa actuación. Además la Catalina está siendo la murga más vista en los tablados. Por esto etendimos que la mejor manera de jugar al Concurso era esta.

EL ESPECTÁCULO

“Defensores de Causas Perdidas” arranca de una idea que tiene que ver  con la búsqueda de un hilo conductor que no nos aprisione.  De un contenedor que nos permita meter una gran cantidad de cosas adentro. Buscando los condimentos que tiene que tener la murga (el humor, la crítica, la emoción, etc). Queríamos que fuera un espectáculo flexible per a la vez sólido, y que tuviera un eje argumental fuerte. Se plantea una realidad alternativa a la realidad, que generalmente pierde con el mundo real. Es una caricatura de nuestras propias utopías, y de hacer las cosas un poco más justas. Es un editorial todo chueco y pobre pero honesto y desgarrador aún desde el humor. Termina la función y se vuelve a la realidad. Perdimos, pero capaz que no. Capaz que cada uno se lleva su causa para defender y replicar desde el debate y el cuestionamiento. Nos dio la posibilidad de jugar con el humor, y hablar de causas perdidas que quisiéramos y no quisiéramos defender, generando situaciones homorísticas desde la ironía. Fue un espectáculo que se fue creando en velocidad y sobre la marcha, Y por más que estamos Tabaré y yo como sus principales sostenedores, recibió el aporte de muchos compañeros que sugirieron cosas, compusieron músicas, trajeron ideas para lo escénico, lo estético, etc. El proceso ha sido muy lindo de compartir y muy disfrutable porque todos desde el inicio estuvimos muy alineados, y conectados en una dirección”.

¿QUÉ REPERCUSIONES HA TENIDO EL ESPECTÁCULO EN LOS DISTINTOS ESCENARIOS?

“Generó muchísimas reacciones en el público. Me gusta mucho la respuesta que tiene en todos los barrios. Me sorprendió la intensidad virulenta de algunas reacciones. Por ejemplo, con el bloque de la lucha de clases. Yo sabía que era una caricatura incómoda de sostener y de ver, sobre todo para nosotros, los y las izquierdistas. Porque refiere a mirarnos al espejo y a cuestionar ese lado más feo de la ideología que es la ideología dogmática. Porque cuestiona la obediencia partidaria y el suscribir bajo el mandato de la lógica absurda del barra brava ideológico. Esa lógica que dice que todo lo que hace el que está enfrente está mal solo porque lo hace el que está enfrente. Eso de anular la cosmovisión ajena con Tabaré nos parece nefasto y muy dañino para las sociedades como la nuestra que son muy pequeñas y podrían tener un entramado social fuerte, de enfrentamientos y diálogos acalorados, pero sin odio. Entonces cuando caricaturizás ese sistema binario, sabés que la gente que va a reaccionar es la que forma parte de ese sistema. Entonces ahí aparecieron acusaciones como “son tibios, no se comprometen”.  La murga muchas veces ha sido funcional a ese sistema binario. Por eso mucha gente este año al ser electoral,  nos reclamaba un mayor compromiso ideológico, partidario o camisetero. Me sorprendió sobre todo la furia y el odio en la tirada de esa piedra. No nos imaginamos que iba a haber tanta mezquindad, además con las mismas reacciones que  caricaturizamos. No pensé que la gente iba a caer en eso. Es lógico, igual. Porque cuando alguien se anima a mover sus estanterías o a mirarse por dentro, siempre algo pasa, y más cuando te considera su par. Esa es la reacción del tirano, que lo primero que suele hacer es tildar de traidor al otro. Además todo lo que hace o no hace La Catalina genera repercusiones porque sí. Hay gente que entiende el espectáculo en clave artística y se da cuenta de que no estamos diciendo que no haya más derechas y más izquierdas y seamos todos amigos. No se trata de no discutir y no levantar banderas, si no que se trata de ser tan valiente como para levantar mi bandera entendiendo que está bien que se levanten otras. Lo que está más bueno que genere el arte, es el debate.  Esto no es un tema nuevo para La Catalina. Lo venimos hablando desde el cuplé de Las Banderas en 2007, y también hicimos referencia a esto en la canción final del espectáculo “La Comunidad” en 2012. En Un Día de Julio también le dedicamos el cuplé de los baldes y los dogmas a este tema.  Ese concepto de la otredad. Aquello de cómo puedo a ver al otro como a alguien a quien temerle o a quien odiar solo porque está parado en la vereda de enfrente. Además nuestras flechas no apuntan hacia los militantes. Al contrario, a mí me emociona que alguien sienta que tiene que cambiar el mundo y hacerlo un poco más justo. Nuestras flechas apuntan a no hacerlo desde el odio. No se puede levantar una casa a martillazos. Está bueno que seamos humanamente diferentes, socialmente iguales e igualmente libres. No es una cuestión de tibieza si no de no nos conviene esta polarización absurda. Es desde ahí que intentamos hacer ese bloque y esa caricatura”.

¿CUÁL CREÉS QUE ES LA CAUSA QUE MÁS HABRÍA QUE DEFENDER EN EL CARNAVAL?

“La causa que más hay que defender en Carnaval es el hecho de valorar el lugar de la fiesta, y el lugar del otro y la otra dentro de la competencia. Que se puede jugar al concurso, pero que hay muchas cosas que están buenísimas y que son mucho más importantes que esa carrera por un pedazo de chapa. Hay otra gran cantidad de cosas que están buenísimas. Además todos los conjuntos tienen sus editoriales con las cuales vos podés identificarte, cuestionarte y señalarte. El hecho de entender que valen todos en la diferencia, me parece que es una causa que vale la pena defender.  Además saber siempre que las discrepancias estéticas e ideológicas no tienen por qué generar abismos”.

¿QUÉ ESPECTÁCULO DE LA MURGA TE GENERO UN SABOR MÁS ESPECIAL AL ESCRIBIRLO?

“Cada uno tiene su disfrute. Un Dìa de Julio tuvo un sabor especial por lo que había pasado previamente. Experimentamos una libertad que nos constituyó desde otro lugar como artistas. Este espectáculo también tiene un sabor especial porque es como una vuelta a un montón de cosas que extrañábamos y necesitábamos. Capaz que este es el espectáculo más meta carnavalero de La Catalina, porque es el que más habla sobre cosas del Carnaval. Nunca habíamos curtido ese rincón y le encontramos una diversión a esa vuelta. Obviamente que el espectáculo “Los Sueños” en 2005, porque la murga no solamente gana ese juego de concursar, si no que empieza a trascender hacia una cantidad de lugares y a hacerse mucho más visible. Fue la entrada a la masividad de La Catalina, siempre a escala carnavalera y uruguaya. El 2006 fue hermoso porque fue el primer año en el que salí con mis dos hermanos. Fue el espectáculo que más me divirtió escribir. Lo escribimos con Tabaré y Carlitos Tanco. Escribimos muchísimo para ese Carnaval porque lo hicimos con tiempo, y porque éramos jóvenes y teníamos un romance con una gran cantidad de gente. Aún éramos una murga nueva que aparecía y que mágicamente había ganado. Carnaval necesitaba que algo nuevo sucediera y por primera vez en la historia un grupo cooperativo compuesto por 3 mujeres ganaba el concurso. Vivíamos un noviazgo con la platea y el micro mundo carnavalero que luego se empezó a poner un poco más hostil. El 2007 fue lindo porque empezamos a encontrar esa veta humanista. Cuestionamos hasta la relación del hombre con dios desde nuestras profundas dudas, El 2008 trastocó mucho en lo humano. Además la murga hizo un quiebre porque venía de un año muy cómico, y aparece un humor más nostálgico. Hasta el 2003, que fue nuestro primer año en Carnaval, tuvo cosas increíbles. Nos olvidamos de la guitarra en un tablado. Un compañero se olvidó de cobrar los tablados de toda una noche. Por primera vez teníamos 4 tablados en una noche y se había olvidado de cobrarlos. ¡Algo increíble! (risas). Fue la primera vez que ensayamos en verano.  Todos los años tienen sus cosas, pero este me parece que es el más valiente de La Catalina. Me parece que la murga empieza a cuestionarse un montón de cosas sobre sí misma que nunca había cuestionado”.

UNA VUELTA ESPERADA

“Hemos podido renovar el vínculo con una gran cantidad de gente. Incluso hay niños que no habían nacido el último año de la Catalina en Carnaval que nos esperaban con ansias. Y eso es fruto de sus padres o madres, o tíos o abuelos que fueron trasladándoles ese amor y ese cariño. Entonces te das cuenta de que la murga estaba viva, y había ganas de que  volviera a estar en Carnaval. Hay hijos e hijas de compañeros que nunca habían visto a su padre salir en Carnaval con La Catalina”.

¿CUÁLES SON LOS PLANES VENIDEROS EN LA AGENDA DE LA MURGA?

“Por suerte han salido muchas actuaciones por el interior. Incluso algunas salieron inmediatamente después de que la murga pasó la prueba de admisión para este Carnaval. El 6 de abril vamos a estar en el Gran Rex y la venta de entradas arrancó cuando habíamos pasado la prueba. Por lo que se estaba vendiendo un espectáculo que aún no estaba terminado, ¡Algo muy loco!. Ese mismo mes tenemos una gira grande por Argentina. En Mayo vamos a viajar a México. Hay otros viajes apuntados en lápiz ya para EE.UU. y para Europa, algunos festivales en Latinoamérica, etc. Va a estar bueno que volvamos a girar con un espectáculo que tiene un origen carnavalero. Seguro vamos a seguir interactuando y compartiendo con distintos músicos, y volvamos a hacer las Cantarolas. Hay mucha cosa en la vuelta”.

SI TUVIERAS QUE MENCIONAR TODAS LAS COSAS QUE LE AGRADECÉS A AGARRATE CATALINA, ¿QUÉ DIRÍAS?

“Gracias al género, pero particularmente a esta murga yo soy una persona un poco mejor. O por lo menos, menos peor. He aprendido a escuchar y a contemplar las visiones de mis compañeros, a confrontar desde el amor, a laburar por el amor a un grupo, a apostar por lo colectivo, dar la vida por ello y que te duela. Con esta gente puedo hacer cosas que no podría solo. Acá soy la mejor versión de lo que puedo llegar a ser. Si cruzo la calle y me agarra un bondi tengo que estar agradecido a que en todos estos años he vivido muchísimas experiencias. Soy una persona un par de milímetros mejor de lo que era, sin dudas”.


jueves, 9 de noviembre de 2017

DESDE LA GESTIÓN

20º ENCUENTRO DE MURGA JOVEN

MARCEL GARCÍA




Año tras año el arte de miles de jóvenes convive con un gran espíritu colectivo. El Encuentro de Murga Joven se sostiene desde hace 19 años con el sólido argumento de generar un espacio para que la juventud se manifieste a través del género murguero. El rol que asume la murga joven desde su “voz generacional”  ha trastocado las formas de comunicar desde arriba del escenario, logrando una empatía con el público que se popularizó y estableció en el Concurso Oficial del Carnaval. “La Mojigata”, “Agarrate Catalina”, “Queso Magro”, “Demimurga”, “La Buchaca”, “Metele que son Pasteles”, “Cero Bola” y “Cayó la Cabra” son solo algunos títulos que dieron sus primeros pasos en esta importante movida cultural y dejaron su huella en nuestra máxima fiesta popular.  En este 2017, la etapa de muestra tendrá lugar de forma íntegra en el escenario Monte de la Francesa (Lanús esq. Iturbe - Colón), entre el sábado 11 y el martes 21 de noviembre. Cincuenta murgas brindarán su espectáculo y 20 de ellas accederán a la instancia final en el Teatro de Verano que se desarrollará entre el 29 de noviembre y el 2 de diciembre.  Las 5 mejores propuestas serán premiadas con la mención  al espectáculo. Marcel García, coordinador de Murga Joven perteneciente al TUMP (Taller Uruguayo de Música Popular), reveló todos los detalles referentes a una nueva edición de este evento con entrada gratuita que se ha transformado en un sello característico de la escena carnavalera.

¿CÓMO SE HA DADO EL PROCESO DE CARA A LA ETAPA DE MUESTRA DEL ENCUENTRO DE MURGA JOVEN 2017?

“El proceso que venimos llevando a cabo quienes formamos parte del TUMP dentro del Encuentro de Murga Joven tiene que ver con el trabajo de los grupos y el monitoreo de los mismos durante el año. Este año hay varias murgas del interior del país, y son de lugares más lejanos a la Costa de Oro o la ciudad de La Paz como solía suceder en otros encuentros. Por primera vez los ensayos abiertos tuvieron lugar en el Centro Salesiano (Sayago), y la etapa de muestra va a darse íntegramente en el escenario Monte de la Francesa. De repente hay alguna deserción de murgas como todos los años, pero en los 10 años que hace que estoy coordinando  eso ha pasado siempre”.

¿A QUÉ SE DEBE QUE HAYA MÁS MURGAS DEL INTERIOR INTERESADAS EN EL ENCUENTRO DE MURGA JOVEN?

“El Encuentro de Murga Joven es atractivo porque tiene parámetros de participación que son diferentes a los de otros lugares en donde puede cantar una murga, ya sea el Concurso Oficial en febrero o los concursos de carnaval en el interior. En estos casos los conjuntos tienen que dar prueba de admisión y el jurado se maneja con rubros y puntaje. En Murga Joven promovemos que eso no ocurra y al fin y al cabo es un espacio muy libre con pocas restricciones, salvo el tema de la edad porque es una política de juventud. Es un encuentro mucho más horizontal. Además hay una movida festivalera que se da durante todo el invierno en la previa. Es un lugar amigable que te da la bienvenida y no existe una calificación ni una tabla de posiciones. Uno se encuentra de otra manera con gente que también tiene intereses murgueros. Hay un concurso pero ganar no es lo fundamental, sino que el premio es pasar a la instancia final del Teatro de Verano. Casi todas las murgas dicen eso año a año. Los jóvenes del interior podrán tener sus propios carnavales en sus respectivos departamentos pero ninguno plantea la integración desde el mismo lugar que lo hace el Encuentro de Murga Joven”.

¿QUÉ CONSIDERÁS QUE LE HA APORTADO LA MURGA JOVEN AL CARNAVAL URUGUAYO?

“Le aportó la voz generacional que es muy dinámica, va cambiando con el paso de los años y a la vez nutre la tradición. Es un medio de expresión juvenil en un país de viejos. Esa expresión no solo queda en un muro graffiteado de manera anónima si no que en una obra escénica de arte. Eso es fundamental. Ninguno de los jóvenes de ahora vivió lo que era la dictadura, pero venimos de un país en el que no se podía hablar; luego sí se pudo pero con restricciones, y más adelante se pudo hablar pero los jóvenes seguían sin tener un lugar donde hacerlo. Así que contar con este espacio es muy importante”.

DESDE LA ÓPTICA DEL TUMP ¿EN QUÉ ASPECTOS HA EVOLUCIONADO EL ENCUENTRO DE MURGA JOVEN Y  QUÉ COSAS SE DEBEN MEJORAR?

“Fuimos pasando por diferentes etapas. Concursamos cada año para estar trabajando en Murga Joven, más allá de que cofundamos el Encuentro junto con la IM en la segunda mitad de la década del 90’. A principios de la década del 2000, cuando desempeñaba el rol de lo que hoy es un monitor, me encontraba con que a las murgas les faltaba el ABC técnico. En ese momento por parte de los integrantes de las murgas había mucho interés por formarse en cuanto a la elaboración de arreglos, percusión,  textos. Hoy por hoy pasa que muchas murgas manifiestan su interés por talleres en las asambleas, pero después cuando estos se organizan son muy pocas las que asisten. Más adelante los mismos murguistas jóvenes fueron traspasándose conocimientos y esto generó que ya no fuera tan importante la formación técnica. El TUMP parte de la educación por el arte que es considerar que cada ser humano puede educarse en todos los sentidos a través de lo artístico. Siempre quisimos generar el empoderamiento técnico artístico, es decir,  el hecho de que los murguistas jóvenes se enseñen entre sí. Se avanzó mucho en eso y empezaron a haber otras problemáticas como el compromiso con el grupo, la convivencia creativa, el individualismo, etc.; que son problemas que sufre la sociedad también y no solo los grupos artísticos. En un momento nos dedicamos enteramente a que los grupos no se disuelvan y que se comuniquen entre sí  sin ahogarse en un vaso con agua por un problema creativo, valorizando la compañía,  conjugar los saberes individuales en un saber colectivo, la puntualidad, convivencia, visibilidad de roles  y el proceso por encima del resultado. Hoy por hoy se da que muchos estamos haciendo muchas cosas a la vez, nos cuesta mucho poder lograr las cosas y una vez que están resueltas es difícil mantenerlas en el tiempo.”

PROBLEMAS A RESOLVER

 “Un problema que hoy tienen las murgas son sus medios de producción. Está pasando que se clausuran lugares donde realizan sus festivales para financiarse. Hay población extra murga joven fuera de los locales que genera otras problemáticas. Lo mejor no es echar a esas personas si no integrarlas a la movida pero para eso tiene que haber una conciencia en todos los que formamos parte del colectivo de Murga Joven. Estaría bueno generar algunos foros para el año que viene donde nos podamos mirar al espejo respecto a estas cosas. ¿Es sólo con un festival que una murga puede financiarse? ¿Hay otras maneras? Y no solo financiarse para producir el espectáculo, también puede ser para viajar o pagarse cursos o talleres, porque no se trata solo de producir un espectáculo sino que también un grupo. Después otra cosa que se podría encarar es el hecho de ver cómo se puede ir ganando espacios en un lugar en donde la cultura es considerada un ruido molesto. Estuve en el Carnaval De Cádiz, cuyo concurso dura un mes y medio igual que acá. Pero después está el carnaval ilegal que es el más lindo y se da en la calle. Toda la gente está disfrazada durante todo el día, y remite a lo que nuestros abuelos nos contaban sobre los carnavales de antaño. ¿Cómo podemos buscar zonas donde eso no esté restringido en la ciudad?, o ¿Cómo podemos hacer para determinar unos días específicos en los que se pueda invadir la calle? Y trabajar eso con las comisiones de los vecinos. La participación de las murgas jóvenes en los tablados durante febrero es otro tema que tenemos que dialogar. Ver cómo se participa en febrero,  ¿es solo ir a actuar o hay que hacer otro trabajo?, ¿Cómo nos ve la gente que está por fuera de lo que es Murga Joven?, ¿Somos unos bichos raros? Desde la identidad que tiene el TUMP de trabajar con las manifestaciones artísticas tenemos que ir encarando eso para que Murga Joven no entre en una inercia. Siempre estamos abiertos a las sugerencias, ya sean por mail, al muro de Facebook o personalmente, porque es todo muy chiquito y nos conocemos. A través de esta nota me gustaría invitar a la gente a plasmar sus inquietudes”.

¿QUÉ SIGNIFICA EL ENCUENTRO DE MURGA JOVEN PARA VOS?

“Teatro Joven y Murga Joven son mis dos raíces. Siempre quise ser actor y me formé como músico desde muy niño. Le tengo mucho cariño a los dos lugares. En Teatro Joven estuve en los 90’ hasta principios de los 2000. En Murga Joven sigo desde diferentes roles. Fui murguista, tallerista, monitor y hace 10 años que soy coordinador. Murga Joven es muy importante por todas las capas que tiene; lo social, lo cultural, la política de juventud, etc. Me gusta ver las levaduras, es decir, los crecimientos grupales. La gente que permanece junta, crece. Ves grupos que es la tercera vez que salen y el primer año cantaban “mal” o la letra no era muy sólida, y después van evolucionando. Lo que más placer te da es ver un montón de gente joven creciendo. Dirijo y escribo en teatro y es un lugar mucho más difícil. Las temporadas son cada vez más cortas, y se terminan haciendo obras para dos actores porque nos complica menos para hacer una gira. En la murga son 20 integrantes, y es un lugar importante con mucha diversidad y un público distinto. La murga tiene el condimento de que la compartís con gente con la que no te juntarías en ningún otro ámbito. Eso me emociona. Conviven personas de clases socioeconómicas diferentes en una misma murga.  Uno es amante del  género de murga desde que era chico. Grababa repertorios enteros con cassettes y me los sabía de memoria. Hacía los diálogos de todos los personajes. Hasta el día de hoy no niego corrientes ni estilos de hacer murga. Siempre hay una que más me gusta de cada estilo y disfruto mucho de todas”. 



sábado, 25 de marzo de 2017

PÁGINAS DE MOMO

MARTÍN CARDOZO



La responsabilidad que recae sobre su figura de artista comenzó a gestarse un poco tarde, pese a que siempre tuvo la inquietud de participar en escena. Incursionó en el teatro, y poco a poco fue valiéndose de distintas herramientas para ir moldeando su capacidad actoral. Le fascina hacer reír, y durante la entrevista dio rienda suelta a su sensibilidad para hablar acerca de su pasión por el arte. Luego de estar “jugando a ser el personaje” durante tanto tiempo, en este último espectáculo de Agarrate Catalina se encontró siendo parte de él, involucrado totalmente con todas sus alegrías y miserias.  El protagonista central de la historia en “Un día de Julio”, guitarra en mano, luego de tirar algunos acordes, se prepara para responder las preguntas, y comienza la charla.

¿CÓMO RECORDÁS TUS PRIMEROS VÍNCULOS CON EL CARNAVAL?

“Recuerdo ir al tablado cuando era niño. Mi relación con el carnaval fue como espectador hasta los 19 o 20 años. Ni siquiera soñaba con ser ejecutante. Iba a ver espectáculos con mis hermanos, mis viejos, y mis tíos. No deseaba ser murguista, pero evidentemente tenía algo escondido, probablemente por la enorme timidez que tuve hasta esa edad que te decía. Era muy difícil relacionarme con gente que no fueran mi familia, y amigos. Fue avasallante ver el género de murga, y el candombe. Mis hermanos y yo nacimos en el Buceo. Nací en Santiago Rivas, frente a las viviendas, y por esa cuadra ensayaba Yambo Kenia. En casa se escuchaba mucho el canto popular también. Hubo un vínculo muy fuerte con la murga a través de Tabaré con su murga “Los Draculatecas”. Yo estaba siempre como mascotita acompañando. Una murga hecha y escrita por niños, quienes también se encargaban de la musicalidad. Eso fue alucinante, y de grande tomé más conciencia de eso. No había ningún adulto que trabajara en su espectáculo. Obviamente que la calidad artística de repente era menor, pero era increíblemente genuino. La ayuda que había era de alguna abuela que a veces los ayudaba `pegando nylon, porque los trajes normalmente eran de ese material. Pero el resto lo hacían todo ellos. Tabaré era un niño viejo, y en esa generación había muchos pibes que eran hijos de presos políticos. Nosotros fuimos hijos de presos políticos, pero no desaparecidos. Mi viejo y mis tíos estuvieron presos, pero zafaron. Pero muchos de los pibes de esa murga perdieron a familiares, entonces cargaban con una inocencia perdida de golpe, y dentro de sus canciones tenían reclamos políticos que ni siquiera eran censurados, porque al ser una murga de niños, nadie les daba bola. Actuaban en los baches que había en los tablados, si alguna murga tardaba en llegar, pero en cuanto llegaba, los bajaban. A veces podían completar su repertorio, y a veces no. Fue una notoria influencia para Yamandú y para mí. Más adelante, cuando ya existía Agarrate Catalina, si bien entré en el segundo año, estuve vinculado desde el  primero. Siempre me daba una vuelta, y hacía cosas de utilería. Aportaba desde la manualidad”.

LA ACTUACIÓN Y EL TEATRO

“De niño me tocó actuar en la escuela pero era muy tímido. Recuerdo haber hecho de árbol (risas), en otra de sol, y ese tipo de papeles que no tenían movimiento ni parlamento. Pero a su vez había algo que me encantaba de la escena, y siempre quería participar.  Habíamos hecho teatro con Tabaré y Yamandú en la Movida Joven. En 1995 participé en el encuentro de Teatro Joven con Tabaré. Tenía 13 años, y fuimos una de las cinco obras premiadas. Tabaré ya escribía excelentemente, y siempre supo qué escribirle a cada persona, y quién puede hacer rendir más determinado texto. Por algo siempre las murgas en las que él estuvo, siempre rindieron, porque cuando trae algo, sabe quién va a hacer cada cosa. En esa obra con Tabaré, se daba la temática del trasnoche continuado, que era algo que por primera vez estaba pasando en la televisión uruguaya. Pasaban tres películas durante la madrugada, y luego la programación reenganchaba con el informativo de la mañana. Nosotros en la obra representábamos una noche en la que no nos podíamos dormir. Al año siguiente se sumó Yamandú, y los tres hicimos una obra que fue la semillita del cuplé que luego hicimos con la murga sobre el sueño americano (2005). Se llamó “El Tío Sam”, y ese personaje era representado por Yamandú . Tabaré y yo éramos los empleados del mes; “Kennedy Silvera, y Hollywood García. Nos divertimos mucho haciendo esa obra, pero la ensayamos espantosamente mal. Nos preocupamos más por pintar las camisas, y hacer las viseras de los gorritos, y el traje de payaso de Yamandú. Nos fue mal en el concurso, y los colegas nos decían “Está buenísima la obra, pero ensayen, no sean malos”. Fue la primera vez que los tres compartimos escenario”.

EL ACERCAMIENTO CON EL GÉNERO MURGUERO

“En casa siempre hubo discos de murga. Las murgas de La Teja eran las que se escuchaban más, y aparte eran las que tenían un peso ideológico importante. Sin ser consciente de eso, se me fueron metiendo La Reina de la Teja, Los Diablos Verdes, Araca la Cana, y La Soberana. Posteriormente, Falta y Resto me marcó también. Sobre todo el peso de lo conceptual. Podrán existir distintas tímbricas, y sonido, pero lo que marca el estilo de una murga es el concepto que maneja, y lo que dice arriba del escenario. Incluso eso se mantiene con los años. Hay murgas que tienen distintos letristas todos los años, pero estos se adaptan al sello y la identidad que tiene la murga para la que escriben. Gracias a dios momo en este caso, hay murgas de todo tipo, y formas de decir e inquietudes diferentes”.

“HAGAS EL GÉNERO QUE HAGAS, EL ARTE ES ARTE”

“Hace poco con la murga empezamos a llevar las cantarolas a Argentina. Compartimos el escenario con artistas que se habían copado con la murga, y nosotros ni sabíamos. Los invitamos sin saber que ellos nos habían visto alguna vez, y las respuestas fueron todas positivas. Me tocó cantar con el vocalista de A.N.I.M.A.L, una banda argentina de Heavy Metal, de la cual fui fanático en la adolescencia. Él nos decía “Qué alucinante  que me llamen al ser de otro palo”. Nos había visto en el Luna Park, porque es amigo de León Gieco, y lo fue a ver. Cantar con él fue enorme para mí. Me sentía agradecido desde la felicidad. Yamandú medio que se emocionó por ese episodio, y no podía creer que estuviera cantando con él cuando toda la vida había sido admirador de su música. Hagas el género que hagas, el arte es arte, y es increíble cómo te va devolviendo cosas. Si lo que hacés nace desde el corazón, va a llegar el día en que te vas a juntar con esa persona que admirás.

“SIEMPRE CREÁS A PARTIR DE LA EMOCIÓN”

“Lo que realmente perdura de uno es el arte. A través del arte podés mostrar quién sos, y tus inquietudes. Me pasó de empezar a hacer canciones hace un año. Siempre me decían “¿Por qué no escribís, si tu hermanos lo hacen?”. En este último tiempo empecé a agarrar la guitarra para estar un rato conmigo, y eso me partió la cabeza. Ya tengo una banda de amigos media armada, con la que seguro vamos a hacer algo. Quizás las canciones se mueran en la sala de ensayo, ojalá que no, pero si eso sucede me voy a quedar tranquilo de que purgué un montón de cosas a través del arte. Siempre creás a partir de la emoción. El Sabalero le dijo a Tabaré “Si vos hacés una canción sobre algo que te duele, y no llorás, no sirve para nada”. Creo que es como una metáfora, no tenés por qué llorar, pero algo te tiene que pasar por dentro. Estoy muy contento de haber encontrado un refugio en los tres o cuatro acordes que sé tocar con la guitarra”.

EL TRABAJO DEL ARTISTA

“Estoy disfrutando del arte desde la responsabilidad. Gracias a Agarrate Catalina estoy parado arriba de un escenario, y a veces hay miles de personas mirándote. La gente pagó una entrada y te quiere ir a ver, quiere reírse, emocionarse, y deposita un montón de ilusiones y expectativas en vos. En un momento hasta el cuerpo te hace sentir eso. Somos trabajadores de la emoción. Es rarísimo el laburo del artista. Podemos ser pésimos artistas para la crítica, pero somos artistas. Lo que más me gusta del arte es lo genuino, y creo que eso es lo que perdura en la gente”.

¿CÓMO LLEVÁS A CABO LA TAREA DE ELABORAR UN PERSONAJE?

“Para hacer un personaje siempre miré para afuera, pero eso siempre termina haciendo que te mires por dentro. Para Julio mezclé la voz de un amigo, con la personalidad de un amigo de mi viejo, y con la impronta de algún familiar. Cuando empezás a componer el personaje, vas sintiendo lo que le sucede. Este año nos jugamos a hacer una escenita seria, solamente corporal. Lloré un montón en esa escena, sintiéndome como encerrado. Me di cuenta que hasta ahora venía jugando a ser el personaje, y con Julio me pasó de ser el personaje por momentos. En el año de “El Viaje” (2008), me pasó lo mismo. Un día no pude contener el llanto sobre el escenario. Quizás quienes son actores cuentan con herramientas académicas para no llorar o emocionarse. Me gustaría estudiar actuación, pero “por suerte” no he tenido tiempo por estar trabajando del arte. Si no podés estudiar arte por estar ejecutándolo, es lo mejor que te puede pasar. Me fascina hacer reir, y tuve esa suerte por las ideas de los letristas que escribieron, y escriben para la murga. Si más o menos le ponías un poco de voluntad, y alegría a tu personaje siempre ibas a hacer reír. Eso te da un ejercicio de que arrancás arriba del skate andando, y no tuviste que fabricar las ruedas. Ojalá nunca me falte el humor, y el arte cuando sienta tristeza”.

¿QUÉ ESPECTÁCULO DE “AGARRATE CATALINA” RECORDÁS CON MÁS CARIÑO?

“Todos los espectáculos tienen una carga emocional importantísima. Los primeros años había una ingenuidad increíble, y mucho desparpajo, y enamoramiento con el carnaval. Salíamos a cantar y hacernos mierda la garganta, sin importar si al otro día teníamos tablado. Luego vas ganando experiencia, y empezás a ser consciente de esas cosas. Algún día se te puede salir un gallo, o la memoria te puede fallar, pero en competencia siempre he tenido suerte. Ayudé mucho a esa suerte con la responsabilidad que tenía al ensayar. Pero a veces esa responsabilidad hace que pierdas esa cuestión lúdica, y ese juego, y a partir de ahí tenés que aprender a jugar de nuevo. En ocasiones lo lográs, y en otras, no. También para eso influyó el sitial que empezó a tener la murga. En un momento había gente que estaba para aplaudirte, y otra estaba esperando que te cayeras del trapecio. La competencia me quitó un poco el disfrute del arte, no del todo, porque si no me hubiese subido más al escenario. El 2006 fue un año muy especial porque estaba la barra del año anterior, en el que habíamos ganado el primer premio, y se sumó Tabaré que volvió de Curtidores de Hongos para dirigir la murga, y sacarse un gusto. Fue maravilloso poder compartir el escenario con mis dos hermanos. Además la murga estaba en terrible momento artístico, y en cada tablado notabas el disfrute de la gente. Por otro lado, “Un Día de Julio”, fue el primer espectáculo que hicimos para no concursar. Entonces fue algo refundacional y emocionante. Aparte el estreno fue en el SODRE, y hubo una presión artística importantísima. Había mucha letra, y responsabilidad por todo lo que habíamos trabajado con mis compañeros.  Además actuábamos dos horas, y para gente que estaba esperando un espectáculo nuevo hace más de tres años. No sabemos cuál será el rumbo en lo que viene. Si volver a carnaval, o no, continuar esta estructura, o no. Este espectáculo aún tiene mucha vida, pero sabemos que pronto tenemos que armar un repertorio nuevo. Aún no queremos colgar a este show porque ha crecido muchísimo, pero tenemos hambre de hacer algo nuevo por el desafío artístico que implica armar algo lindo entre amigos”.

DURANTE FEBRERO, ¿VES ESPECTÁCULOS DE CARNAVAL?

“Veo carnaval, pero me sucede que no me quiero obligar. Dejé que me nacieran genuinamente las ganas de ir a un tablado, al Teatro de Verano, o verlo por tele. Con el carnaval oficial aún siento dolores que ya los curaré. Siempre estuvieron, y se acentuaron en algún momento. Alejarme me sacó de esa nube. Este año metí tablados con amigos. Disfruté mucho de ir a la playa, y lo extrañaba. Este año con la murga laburamos bastante menos en verano, entonces aproveché. En años anteriores fui a ver amigos concursando en el Teatro de Verano, y también vi conjuntos en los que no tenía amigos. Disfruté mucho de esa adrenalina que existe cuando sale un conjunto, y con cero presión. Este año vi muchos conjuntos por televisión. Salir de carnaval te hace disfrutar de un montón de cosas de muchos conjuntos. Lo que más me gustan son las ideas frescas, que decís “Ojalá se me hubiera ocurrido esto”, o “A esto lo cantaría con gusto”. Esos son momentos muy lindos. Encontré coros que te emocionan, arreglos y canciones con sonidos hermosos. Lo vivo purgado de veneno y prejuicio como espectador. Hago un esfuerzo por intentar despojarme de mis conocimientos sobre lo que ocurre tras bambalinas, y me predispongo a disfrutar del show”.

SI AGARRATE CATALINA FUERA UNA FOTO, ¿QUÉ HABRÍA EN ELLA?

“Habría muchos colores. Los más tristes y los más alegres. Hemos vivido de todo, y ha pasado gente de todo tipo. Sería un collage variopinto de cosas. Habría mucho amor, y arte”.