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sábado, 25 de marzo de 2017

PÁGINAS DE MOMO

MARTÍN CARDOZO



La responsabilidad que recae sobre su figura de artista comenzó a gestarse un poco tarde, pese a que siempre tuvo la inquietud de participar en escena. Incursionó en el teatro, y poco a poco fue valiéndose de distintas herramientas para ir moldeando su capacidad actoral. Le fascina hacer reír, y durante la entrevista dio rienda suelta a su sensibilidad para hablar acerca de su pasión por el arte. Luego de estar “jugando a ser el personaje” durante tanto tiempo, en este último espectáculo de Agarrate Catalina se encontró siendo parte de él, involucrado totalmente con todas sus alegrías y miserias.  El protagonista central de la historia en “Un día de Julio”, guitarra en mano, luego de tirar algunos acordes, se prepara para responder las preguntas, y comienza la charla.

¿CÓMO RECORDÁS TUS PRIMEROS VÍNCULOS CON EL CARNAVAL?

“Recuerdo ir al tablado cuando era niño. Mi relación con el carnaval fue como espectador hasta los 19 o 20 años. Ni siquiera soñaba con ser ejecutante. Iba a ver espectáculos con mis hermanos, mis viejos, y mis tíos. No deseaba ser murguista, pero evidentemente tenía algo escondido, probablemente por la enorme timidez que tuve hasta esa edad que te decía. Era muy difícil relacionarme con gente que no fueran mi familia, y amigos. Fue avasallante ver el género de murga, y el candombe. Mis hermanos y yo nacimos en el Buceo. Nací en Santiago Rivas, frente a las viviendas, y por esa cuadra ensayaba Yambo Kenia. En casa se escuchaba mucho el canto popular también. Hubo un vínculo muy fuerte con la murga a través de Tabaré con su murga “Los Draculatecas”. Yo estaba siempre como mascotita acompañando. Una murga hecha y escrita por niños, quienes también se encargaban de la musicalidad. Eso fue alucinante, y de grande tomé más conciencia de eso. No había ningún adulto que trabajara en su espectáculo. Obviamente que la calidad artística de repente era menor, pero era increíblemente genuino. La ayuda que había era de alguna abuela que a veces los ayudaba `pegando nylon, porque los trajes normalmente eran de ese material. Pero el resto lo hacían todo ellos. Tabaré era un niño viejo, y en esa generación había muchos pibes que eran hijos de presos políticos. Nosotros fuimos hijos de presos políticos, pero no desaparecidos. Mi viejo y mis tíos estuvieron presos, pero zafaron. Pero muchos de los pibes de esa murga perdieron a familiares, entonces cargaban con una inocencia perdida de golpe, y dentro de sus canciones tenían reclamos políticos que ni siquiera eran censurados, porque al ser una murga de niños, nadie les daba bola. Actuaban en los baches que había en los tablados, si alguna murga tardaba en llegar, pero en cuanto llegaba, los bajaban. A veces podían completar su repertorio, y a veces no. Fue una notoria influencia para Yamandú y para mí. Más adelante, cuando ya existía Agarrate Catalina, si bien entré en el segundo año, estuve vinculado desde el  primero. Siempre me daba una vuelta, y hacía cosas de utilería. Aportaba desde la manualidad”.

LA ACTUACIÓN Y EL TEATRO

“De niño me tocó actuar en la escuela pero era muy tímido. Recuerdo haber hecho de árbol (risas), en otra de sol, y ese tipo de papeles que no tenían movimiento ni parlamento. Pero a su vez había algo que me encantaba de la escena, y siempre quería participar.  Habíamos hecho teatro con Tabaré y Yamandú en la Movida Joven. En 1995 participé en el encuentro de Teatro Joven con Tabaré. Tenía 13 años, y fuimos una de las cinco obras premiadas. Tabaré ya escribía excelentemente, y siempre supo qué escribirle a cada persona, y quién puede hacer rendir más determinado texto. Por algo siempre las murgas en las que él estuvo, siempre rindieron, porque cuando trae algo, sabe quién va a hacer cada cosa. En esa obra con Tabaré, se daba la temática del trasnoche continuado, que era algo que por primera vez estaba pasando en la televisión uruguaya. Pasaban tres películas durante la madrugada, y luego la programación reenganchaba con el informativo de la mañana. Nosotros en la obra representábamos una noche en la que no nos podíamos dormir. Al año siguiente se sumó Yamandú, y los tres hicimos una obra que fue la semillita del cuplé que luego hicimos con la murga sobre el sueño americano (2005). Se llamó “El Tío Sam”, y ese personaje era representado por Yamandú . Tabaré y yo éramos los empleados del mes; “Kennedy Silvera, y Hollywood García. Nos divertimos mucho haciendo esa obra, pero la ensayamos espantosamente mal. Nos preocupamos más por pintar las camisas, y hacer las viseras de los gorritos, y el traje de payaso de Yamandú. Nos fue mal en el concurso, y los colegas nos decían “Está buenísima la obra, pero ensayen, no sean malos”. Fue la primera vez que los tres compartimos escenario”.

EL ACERCAMIENTO CON EL GÉNERO MURGUERO

“En casa siempre hubo discos de murga. Las murgas de La Teja eran las que se escuchaban más, y aparte eran las que tenían un peso ideológico importante. Sin ser consciente de eso, se me fueron metiendo La Reina de la Teja, Los Diablos Verdes, Araca la Cana, y La Soberana. Posteriormente, Falta y Resto me marcó también. Sobre todo el peso de lo conceptual. Podrán existir distintas tímbricas, y sonido, pero lo que marca el estilo de una murga es el concepto que maneja, y lo que dice arriba del escenario. Incluso eso se mantiene con los años. Hay murgas que tienen distintos letristas todos los años, pero estos se adaptan al sello y la identidad que tiene la murga para la que escriben. Gracias a dios momo en este caso, hay murgas de todo tipo, y formas de decir e inquietudes diferentes”.

“HAGAS EL GÉNERO QUE HAGAS, EL ARTE ES ARTE”

“Hace poco con la murga empezamos a llevar las cantarolas a Argentina. Compartimos el escenario con artistas que se habían copado con la murga, y nosotros ni sabíamos. Los invitamos sin saber que ellos nos habían visto alguna vez, y las respuestas fueron todas positivas. Me tocó cantar con el vocalista de A.N.I.M.A.L, una banda argentina de Heavy Metal, de la cual fui fanático en la adolescencia. Él nos decía “Qué alucinante  que me llamen al ser de otro palo”. Nos había visto en el Luna Park, porque es amigo de León Gieco, y lo fue a ver. Cantar con él fue enorme para mí. Me sentía agradecido desde la felicidad. Yamandú medio que se emocionó por ese episodio, y no podía creer que estuviera cantando con él cuando toda la vida había sido admirador de su música. Hagas el género que hagas, el arte es arte, y es increíble cómo te va devolviendo cosas. Si lo que hacés nace desde el corazón, va a llegar el día en que te vas a juntar con esa persona que admirás.

“SIEMPRE CREÁS A PARTIR DE LA EMOCIÓN”

“Lo que realmente perdura de uno es el arte. A través del arte podés mostrar quién sos, y tus inquietudes. Me pasó de empezar a hacer canciones hace un año. Siempre me decían “¿Por qué no escribís, si tu hermanos lo hacen?”. En este último tiempo empecé a agarrar la guitarra para estar un rato conmigo, y eso me partió la cabeza. Ya tengo una banda de amigos media armada, con la que seguro vamos a hacer algo. Quizás las canciones se mueran en la sala de ensayo, ojalá que no, pero si eso sucede me voy a quedar tranquilo de que purgué un montón de cosas a través del arte. Siempre creás a partir de la emoción. El Sabalero le dijo a Tabaré “Si vos hacés una canción sobre algo que te duele, y no llorás, no sirve para nada”. Creo que es como una metáfora, no tenés por qué llorar, pero algo te tiene que pasar por dentro. Estoy muy contento de haber encontrado un refugio en los tres o cuatro acordes que sé tocar con la guitarra”.

EL TRABAJO DEL ARTISTA

“Estoy disfrutando del arte desde la responsabilidad. Gracias a Agarrate Catalina estoy parado arriba de un escenario, y a veces hay miles de personas mirándote. La gente pagó una entrada y te quiere ir a ver, quiere reírse, emocionarse, y deposita un montón de ilusiones y expectativas en vos. En un momento hasta el cuerpo te hace sentir eso. Somos trabajadores de la emoción. Es rarísimo el laburo del artista. Podemos ser pésimos artistas para la crítica, pero somos artistas. Lo que más me gusta del arte es lo genuino, y creo que eso es lo que perdura en la gente”.

¿CÓMO LLEVÁS A CABO LA TAREA DE ELABORAR UN PERSONAJE?

“Para hacer un personaje siempre miré para afuera, pero eso siempre termina haciendo que te mires por dentro. Para Julio mezclé la voz de un amigo, con la personalidad de un amigo de mi viejo, y con la impronta de algún familiar. Cuando empezás a componer el personaje, vas sintiendo lo que le sucede. Este año nos jugamos a hacer una escenita seria, solamente corporal. Lloré un montón en esa escena, sintiéndome como encerrado. Me di cuenta que hasta ahora venía jugando a ser el personaje, y con Julio me pasó de ser el personaje por momentos. En el año de “El Viaje” (2008), me pasó lo mismo. Un día no pude contener el llanto sobre el escenario. Quizás quienes son actores cuentan con herramientas académicas para no llorar o emocionarse. Me gustaría estudiar actuación, pero “por suerte” no he tenido tiempo por estar trabajando del arte. Si no podés estudiar arte por estar ejecutándolo, es lo mejor que te puede pasar. Me fascina hacer reir, y tuve esa suerte por las ideas de los letristas que escribieron, y escriben para la murga. Si más o menos le ponías un poco de voluntad, y alegría a tu personaje siempre ibas a hacer reír. Eso te da un ejercicio de que arrancás arriba del skate andando, y no tuviste que fabricar las ruedas. Ojalá nunca me falte el humor, y el arte cuando sienta tristeza”.

¿QUÉ ESPECTÁCULO DE “AGARRATE CATALINA” RECORDÁS CON MÁS CARIÑO?

“Todos los espectáculos tienen una carga emocional importantísima. Los primeros años había una ingenuidad increíble, y mucho desparpajo, y enamoramiento con el carnaval. Salíamos a cantar y hacernos mierda la garganta, sin importar si al otro día teníamos tablado. Luego vas ganando experiencia, y empezás a ser consciente de esas cosas. Algún día se te puede salir un gallo, o la memoria te puede fallar, pero en competencia siempre he tenido suerte. Ayudé mucho a esa suerte con la responsabilidad que tenía al ensayar. Pero a veces esa responsabilidad hace que pierdas esa cuestión lúdica, y ese juego, y a partir de ahí tenés que aprender a jugar de nuevo. En ocasiones lo lográs, y en otras, no. También para eso influyó el sitial que empezó a tener la murga. En un momento había gente que estaba para aplaudirte, y otra estaba esperando que te cayeras del trapecio. La competencia me quitó un poco el disfrute del arte, no del todo, porque si no me hubiese subido más al escenario. El 2006 fue un año muy especial porque estaba la barra del año anterior, en el que habíamos ganado el primer premio, y se sumó Tabaré que volvió de Curtidores de Hongos para dirigir la murga, y sacarse un gusto. Fue maravilloso poder compartir el escenario con mis dos hermanos. Además la murga estaba en terrible momento artístico, y en cada tablado notabas el disfrute de la gente. Por otro lado, “Un Día de Julio”, fue el primer espectáculo que hicimos para no concursar. Entonces fue algo refundacional y emocionante. Aparte el estreno fue en el SODRE, y hubo una presión artística importantísima. Había mucha letra, y responsabilidad por todo lo que habíamos trabajado con mis compañeros.  Además actuábamos dos horas, y para gente que estaba esperando un espectáculo nuevo hace más de tres años. No sabemos cuál será el rumbo en lo que viene. Si volver a carnaval, o no, continuar esta estructura, o no. Este espectáculo aún tiene mucha vida, pero sabemos que pronto tenemos que armar un repertorio nuevo. Aún no queremos colgar a este show porque ha crecido muchísimo, pero tenemos hambre de hacer algo nuevo por el desafío artístico que implica armar algo lindo entre amigos”.

DURANTE FEBRERO, ¿VES ESPECTÁCULOS DE CARNAVAL?

“Veo carnaval, pero me sucede que no me quiero obligar. Dejé que me nacieran genuinamente las ganas de ir a un tablado, al Teatro de Verano, o verlo por tele. Con el carnaval oficial aún siento dolores que ya los curaré. Siempre estuvieron, y se acentuaron en algún momento. Alejarme me sacó de esa nube. Este año metí tablados con amigos. Disfruté mucho de ir a la playa, y lo extrañaba. Este año con la murga laburamos bastante menos en verano, entonces aproveché. En años anteriores fui a ver amigos concursando en el Teatro de Verano, y también vi conjuntos en los que no tenía amigos. Disfruté mucho de esa adrenalina que existe cuando sale un conjunto, y con cero presión. Este año vi muchos conjuntos por televisión. Salir de carnaval te hace disfrutar de un montón de cosas de muchos conjuntos. Lo que más me gustan son las ideas frescas, que decís “Ojalá se me hubiera ocurrido esto”, o “A esto lo cantaría con gusto”. Esos son momentos muy lindos. Encontré coros que te emocionan, arreglos y canciones con sonidos hermosos. Lo vivo purgado de veneno y prejuicio como espectador. Hago un esfuerzo por intentar despojarme de mis conocimientos sobre lo que ocurre tras bambalinas, y me predispongo a disfrutar del show”.

SI AGARRATE CATALINA FUERA UNA FOTO, ¿QUÉ HABRÍA EN ELLA?

“Habría muchos colores. Los más tristes y los más alegres. Hemos vivido de todo, y ha pasado gente de todo tipo. Sería un collage variopinto de cosas. Habría mucho amor, y arte”. 


domingo, 10 de abril de 2016

PÁGINAS DE MOMO - YAMANDÚ CARDOZO




La consecuencia del trabajo cooperativo y el convencimiento. Quince años que han implicado un largo trajín en donde ambas cosas han sido el común denominador. Cuando un proyecto artístico trasciende diversos esquemas y paradigmas, revoluciona, y a su vez, forma parte del constante cambio en el que se encuentra el mundo. Detrás de ese cambio, hay una asunción de liderazgo, una cara, un referente. Yamandú Cardozo tiene mucho que ver con esto, y Agarrate Catalina le ha permitido encontrarse en un espacio compartido en constante transformación.
Desde una casa aparentemente olvidada en el barrio montevideano del Buceo, aguardando por el ensayo de la murga con una parrillada previa, el “Yama” para los suyos, se permitió disfrutar más que una entrevista, porque transcurrió con la fluidez, espacios, y matices de una charla. Desde el patio de cemento, ubicado al fondo de ese cálido lugar, todo comenzó con una pregunta.

¿CÓMO SE VIVIÓ EL PROCESO CREATIVO DE “UN DIA DE JULIO”?

“Generalmente nos pasa que arrancamos con una idea inicial, y se va transformando en el camino. Lo único que conocemos es el lugar desde donde partimos, y sabemos que vamos a intentar llegar a algún lado. Muchas veces en el camino, el mapa se va haciendo con el paso, y las exploraciones te llevan a que tomes un rumbo diferente, porque el camino por el cual pensabas llegar, no funciona, está trunco, y hay que inventar otro. Eso nos ha pasado muchas veces. Pero esta vez pasó más intensamente. Nunca fuimos apegados a leer el reglamento para componer nuestro espectáculo. Armamos como podemos el amasijo que tenemos entreverado en el alma. Pero siempre, aunque no lo leas, tenés de reojo la noción y la sensación, de hecho, cada espectáculo que presentamos no se pasa de los 45 minutos, se sube con la cantidad exacta de componentes, porque convivís con las reglas básicas de un concurso. Cada vez que salimos con un espectáculo, luego en el año, soltás esa planta, la sacás de esa maceta, soltás ese bicho y lo dejás en la tierra, libre. Te vas en el invierno, y ya el reglamento no pesa, y podés meter otros bloques. Hace tiempo que funcionamos con esa mecánica, y le agarramos el gustito a moldear nuestros espectáculos hacia algún lado distinto al de las normas del concurso. Lo que nunca nos había pasado, es empezar a moldear uno sin ninguna norma. Y un Día de Julio  ya traía esa intención de forzar un poquito los límites, como por ejemplo lo hizo en su momento el cuplé de “La Violencia”, o “La Niebla”, que eran cosas distintas, pero que están al borde del reglamento. Aclaro que siempre lo hicimos por necesidad, porque era lo que teníamos ganas de hacer. Resulta que en el medio nos pasó el sacudón más grande de nuestra vida, que fue habernos quedado sin carnaval. Entonces teníamos un entusiasmo muy grande con una idea que nos gustaba, en donde por primera vez habíamos tenido un punto de largada completamente distinto, y no nos lo habíamos propuesto nunca seriamente. Hasta ahora todos los espectáculos de la murga estaban aferrados a un eje temático, había una idea fuerza, y otros bloques que orbitaban. Pero nunca habíamos diagramado un espectáculo desde la estructura narrativa de un cuento, con personajes determinados, un principio, un planteo, un desarrollo, un nudo, un espacio determinado, un fin. En un momento dado, vimos que no teníamos que mirar al juez de reojo para hacer trampa, y éramos libres”.

LA LIBERTAD CREATIVA

“Cada vez que armábamos un espectáculo, pasaba que se nos ocurrían pila de ideas y decíamos “qué cagada que esto no se puede hacer”, y parece que todas nuestras protestas fueron escuchadas. Siempre esta murga ha sido auténtica, aún en el error, y ha hecho lo que quiso, porque no responde a ningún poder, si no a la necesidad colectiva de querer hacer. Esta es la Catalina más experimental. Ese sacudón del que te hablaba nos llevó a mucho análisis, y ahora estábamos frente a una gran libertad. Ya sabíamos cómo iban a ser el principio y el final del cuento, pero en el medio pasaron muchas cosas. Nos empecinamos con la idea de que había que estrenar el espectáculo en julio, y después vimos que no llegábamos, y finalmente fue en setiembre. Pudimos satisfacer las necesidades básicas, y urgentes de la murga. En “La Comunidad” y “El Viaje”, terminé de integrar los personajes recién en abril, y era en ese momento cuando la murga funcionaba colectivamente como un personaje, el espectáculo maduraba, y demás. Es lo que tiene carnaval, como tiene sus reglas y plazos, hace que saques cosas apurando el asado, porque ya tenés una fecha. No deja de ser una maravilla, igual”.
“Habíamos trabajado el humor de muchas formas siempre con Tabaré, y con Carlitos (Tanco) cuando estuvo trabajando con nosotros, con Martín (Cardozo), Rafa (Cotelo), con Coco (Rivero), y Freddy (González), también desde lo escénico. Pero solo desde la murga, tanto en lo cantado, como en la interpretación, desde los silencios,  o lo hablado, dialogado, y monologado al estilo Stand Up. Pero esta vez guionamos humor audiovisual, y no solo que funciona bárbaro, si no que funciona orgánicamente. Hasta periodistas, y gente que no es humorista se plegó a jugar desde el humor, y estuvo buenísimo. Y nos permitimos crear un momento en el que tocamos un metal con una guitarra de siete cuerdas, y está  Julio solamente en escena, no hay palabras, y su rol de personaje absurdo y humorístico pasa a ser dramático, llorando casi que en escena, con una música de fondo y unas imágenes. Hicimos uso de esa libertad. Los que tocan la batería tienen un kiosco, que hasta parece un súper (risas), y tocan todos los ritmos que quieren. Ver que todos tus compañeros probaron una cantidad de cosas, se arriesgaron, las disfrutaron, pero en la esencia te seguís enamorando con lo que te enamoró desde niño de la murga, está mortal. Es como la renovación de ese pacto”.

LA ESENCIA DE LA MURGA

“Es lógico que nos aferremos a una cosa porque le tenemos cariño y afecto. Hacemos murga porque nos enamoramos de alguna murga, y el contexto de esa murga de la que nos enamoramos era de tal manera. Y uno tiende a reproducir eso, y entonces ahí empiezan los miedos a que si uno se mueve un poco de eso  se piensa que estás traicionando, o faltando el respeto. Pero si vamos a la esencia de la esencia, y a la historia que eso tiene consigo, la murga es un género mestizo. Viene del carnaval gaditano, pero tiene ritmos africanos, roba músicas del tango, y toma su postura, se nutre del humor gris y aparentemente resignado del Río de La Plata, en definitiva, es una mezcla de géneros. Podés meter en una murga desde Ricky Martin, Sistem Of  A Down, Nirvana, Karibe con K, etc. Entonces,  ¿cómo a un género cuya riqueza más grande es el mestizaje  y la mezcla vamos a pedirle pureza?  Si somos los trovadores de nuestro contexto, y nuestra realidad, tenemos que ajustarnos a ella para seguir siendo fieles a ese mandato como murga. Pienso que no tenemos que tenerle miedo a todas las innovaciones que la puedan potenciar o enriquecer”.

¿SE HAN COLMADO LAS EXPECTATIVAS QUE SE FUERON CREANDO EN EL GRUPO RESPECTO AL ESPECTÁCULO?

“Siempre tenemos expectativas. Primero, el miedo a la hoja en blanco, las dudas de si vas a poder armar ese Frankenstein. Y en este caso se le sumaron unas condicionantes que hicieron que esas mismas expectativas fueran dudas y misterio. Había mucho convencimiento en el sentido de que generalmente las cosas que hacemos nos gustan, nos hacen reír, nos emocionan y enamoran, y eso nos pasaba antes de presentar el espectáculo. Pero nunca habíamos no mostrado nada. Siempre habíamos ensayado con los tiempos carnavaleros, y la gente veía ese proceso, actuabas en diferentes lugares, e ibas recibiendo devoluciones por parte del público, legitimándote, moldeando tu espectáculo de acuerdo a eso, y potenciando tu confianza. Pero en este caso era un misterio compartido; la gente no sabía qué era lo que iba a ver, porque se iba a encontrar con un espectáculo con estímulos distintos, y con cosas que no se correspondían al manual de cómo se ve una murga habitualmente, y nosotros teníamos una expectativa como nunca, y nervios. Generalmente cuando mostrás tu espectáculo con una estructura más potenciadora es cuando tenés el espectáculo rodado, pero acá nuestro primer tablado era el SODRE, entonces era rarísimo, porque en el momento en donde tenés que estar más lúcido, aceitado, y sistematizado, era en la primer actuación. Se colmaron las expectativas, y se desbordaron de cumplidas. Además, está el hecho de saber que la gente le presta mucha atención a un espectáculo de dos horas que tiene mucho texto, con mucha parte cantada, con formatos no tradicionales para nosotros de cuplé, y teníamos miedo de que la información fuera mucha. Tampoco sabíamos qué podía pasar con el hecho de que cambiara el foco de protagonismo, y por momentos no fuera la murga, si no que quedara Julio solo, o un material audiovisual, etc. Nos está pasando que hay gente que queda felizmente desconcertada, y lo quiere ver de vuelta. En Argentina, el público está acostumbrado a que cuando las murgas van a cantar a La Trastienda, o el Gran Rex, no hagas solo 45 minutos, porque si no sos un chorro (risas), entonces habitualmente se hacen bises, y se cantan canciones de otros años. Pero esta era la primera oportunidad en 10 años que hace que giramos seriamente en ese país, que la murga iba con un espectáculo de dos horas y quince minutos. Finalmente el cuento se cierra de tal manera, que la gente no te pide nada más. Un productor que nos llevó a Rosario hacía una comparación diciendo que era como que una banda presentara únicamente su disco nuevo. Encontrar esa aceptación tan grande en una cosa nueva que es tan distinta, indica que las expectativas están más que colmadas”.

UN PÚBLICO ESPECIAL

“El público uruguayo siempre es muy especial por ese mismo conocimiento. Hay una exigencia cariñosa. Hablábamos esto con Maxi (Porciúncula), me acuerdo, que contó que le habían comentado sobre una parte del espectáculo, algo así como: “Acá hicieron esto porque claro, se están cambiando, ¿no?”, y es entendible, porque la gente ya sabe eso. Acá la gente mientras está mirando, está decodificando lo que pasa atrás del escenario también. Si bien es un espectáculo universal, no por estrategia, si no porque cada vez estamos más convencidos a hablar sobre el bicho humano, y lo que le sucede, también hay guiños, y cosas que están puestas ahí especialmente para el disfrute del público uruguayo. Ya con el espectáculo armado, nos dimos la chance, la peleamos, y salió, de llevarlo a los barrios, y eso fue alucinante. Porque encontrar la respuesta de lo que nosotros habíamos planeado iniciáticamente, y rompiendo con las estructuras de un concurso, lo que habíamos pensado era llevarlo a los barrios. Después de un año y medio, de una reconstrucción, de levantarse,  nos permitimos esto no solamente por estar parado ahí y cantar, si no por poder hacerlo al precio del tablado, porque nos tocó ir a perder plata, y llevamos el mismo tablado que al SODRE, y cualquier otro teatro. Lo que pasó en los barrios más populares, donde se vive una realidad económica sumergida con el bloque del espectáculo que habla sobre los créditos y la usura, estuvo mortal. Y la reacción fue tan positiva porque la persona que va a verte a un teatro no atraviesa las mismas situaciones que la vecina del barrio que va al tablado, y tiene que sacar un préstamo para poder comer. Es hermoso saber que seguimos estando cerca de lo que pasa en nuestros barrios, porque estuvimos en esos contextos, y lo vivimos con nuestras familias y amigos. Hubiese estado bueno que fuera durante carnaval, pero estuvo bueno que luego de terminado las comisiones de los tablados se siguieran moviendo, y de repente llenó más que si estuviera en carnaval, y eso posibilitó que juntaran dinero para promocionar el tablado, o apoyaran a una ONG, etc. Esto nos acercó a todo lo que extrañábamos de los barrios”.

EL CARNAVAL DESDE OTRO LUGAR

“Para adelante no estamos para concursar. No me encuentro muy estimulado hoy para revolverme el alma, y concebir un espectáculo viendo si  está mejor que otros, o si brilla un poco menos. Sí veo carnaval, No me es del todo fácil verlo desde afuera, hay cosas que las disfruto menos, y otras que las disfruto muchísimo. Para empezar, los espectáculos de otros compañeros. Entiendo al carnaval como el evento social y la fiesta que es. Hacer carnaval es como jugar un partido de fútbol 5. Vos no vas a invitar a tus amigos a jugar, y te hacés goles en contra porque la pudrís, o le encajás una plancha en la nuca a uno, porque no tiene sentido, y si me voy a pelear, prefiero no ir más. Siempre hice el esfuerzo de disfrutar, y hacerlo completamente limpio es alucinante. Y estoy entendiendo las cosas maravillosas que hacen mis compañeros que salen en carnaval, que jamás se me hubieran ocurrido, y por otro lado qué suerte que no se me ocurrieron porque las pude disfrutar. Es precioso sentir la electricidad que corre por el Teatro de Verano cuando está por cantar una murga. Es divino verlo sin el stress al que la Catalina estaba sometida por salir en carnaval”.

JULIO Y SU SIGNIFICADO

“Nosotros no concebimos los espectáculos con un significado que creemos correcto o no. Algo de lo que intentamos reflejar es la idea de que hay que cambiar lo que podamos cambiar. Hay que mover las fichas sin grandilocuencias ni solemnidades, romper las cartas que tenemos, hacer otras, romperse a uno mismo, me desafío, me pateo la estantería, me busco, me señalo, me interpelo, e intento hacer lo mejor que pueda. Quisimos mostrar que no todo es exactamente blanco o negro siempre, y que también hay cosas blancas y negras. Emparentarnos con lo del ying y el yang también; una cosa que es una maravilla tiene un poco de porquería, y otra cosa que es francamente detestable puede tener un poco de brillantez. Siento que está un poco sobrevalorado el punto de vista personal. Tenemos tantas certezas con respecto a nosotros mismos, pero, ¿qué es lo que sabemos? Capaz que viene otro y nos sacude solo con su mirada. Entonces no pareció que era lindo eso; que Julio supiera todo y que tuviera una lógica ridícula que por inadaptado termina siendo la verdadera. El tipo es tan talentoso, tan genio, mega perceptivo, y no saber nada. Habla de que conoce los secretos para hacer funcionar bien al mundo, salvo que no sale, y que no lo conocen, y qué no tiene ni idea de qué hacer. El concepto de contradicción siempre está latente en este espectáculo así como el también, algo que puede ser así, también puede ser así. Además, lo que somos con respecto a lo que se espera que seamos. Son todas cosas que están tratadas. La figura del anti héroe me seduce mucho. Cuando ves la humanidad imperfecta del héroe me parece muy tierno. Julio percibió como una antena qué es en lo que anda la gente, qué es lo que se está cuestionando, qué les está estrujando el corazón o dando miedo, y armó algo con eso”.

EL PODER DE GRUPO

“Muchas cosas conservo desde la época en la que arrancamos,  muchas las descarté, y muchas las vivo cambiando. A veces te dicen “Che, no cambies nunca”,  uno entiende que en realidad le quieren decir “Seguí cambiando”. Internamente sé que hay muchas cosas mías que me las dio la Catalina. Soy mejor tipo por ella. Porque vi otras cosas, porque conocí a otros artistas, porque me enojé, porque experimenté, porque me di la cabeza contra la pared, lloré muchísimo, disfruté, fui feliz, encontré un lugar, y una voz. Hay una canción hermosa que cantaba Ximena (Kornecki) de Queso Magro en el 2009, que habla de sus compañeros, y que habla de que yo soy más fuerte con mis compañeros. Es alucinante el poder de grupo. Yo soy mejor porque este grupo pasó por mi vida, soy más tolerante, estoy más abierto, además de que laburo con esto. Si el universo tuviera la terrible mala suerte y la tragedia de caer en nuestras manos, intentaríamos hacer algo parecido que La Catalina. Laburar en colectivo, pensar en el otro en función nuestra. Hay cosas que tomé del aprender a vivir, con gente que aprende a vivir al lado mío. Y con gente con la que me peleo y me abrazo con la misma fuerza. Nos vi crecer. Cuando hicimos la gira mundial, veíamos que en una murga que había llegado a los cinco continentes, el 80% de los que viajaban eran fundadores de la murga. Habernos sobrevivido a eso, y haber notado que éramos tan diferentes pero a la vez tan parecidos, es increíble. El amor por este género, y la apuesta valiente de todos mis compañeros por seguir laburando en conjunto está igual. Hay cosas que nos han cansado, nos han dolido, nos han pesado, pero hemos crecido. La murga canta mejor, se han sumado muchos compañeros, llegamos a más gente, influimos a más gente, y compartimos muchas cosas. Era impensado cuando empezábamos que íbamos a recorrer el mundo, y lo hicimos. Vivir todas estas experiencias, y comprobar que permanece intacta la raíz de todo, me emociona mucho”.