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sábado, 17 de agosto de 2019

ESPECIAL NOSTÀLGICO


AGARRATE CATALINA 2005





Hay espectáculos que perduran en la memoria colectiva carnavalera. Principalmente aquellos que resuenan en el público porque regalan momentos en donde se liberan carcajadas, o en los que la emoción desborda tanto que es normal que caiga una lágrima. A veces los instantes reflexivos de esos shows son tan intensos que la gente regresa a su casa después del tablado con muchísimas preguntas vagando en su cabeza. Allá por 2005, un grupo de jóvenes murguistas que no estaban en los planes de nadie a nivel de concurso, movieron las estructuras de la categoría con su arte. Ellos y ellas jamás imaginaron la gran repercusión que ese trabajo de tantos meses iba a generar, al punto tal que se trata de un carnaval inolvidable para cada una de sus retinas. Si bien había ingresado al Carnaval en 2003 sin pasar inadvertida, y habiendo entrado a la liguilla tanto en su debut en nuestras carnestolendas como en 2004, la explosión y la masividad de Agarrate Catalina llegaron en  2005 con el espectáculo Los Sueños, que acompañado por un contexto sociopolítico favorable para con lo que la murga expresaba arriba del escenario, se potenció a niveles insospechados.
Yamandú Cardozo cedió muy amablemente más de una hora de su tiempo para repasar los detalles de una criatura de 45 minutos que se fue gestando casi que como un juego, y terminó cambiando el rumbo de una cooperativa artística que hasta el día de hoy, 15 años después, continúa dando pasos firmes en la fiesta de momo.

¿CÓMO FUE EL PROCESO DE GESTACIÓN DEL ESPECTÁCULO?

“Fue un proceso parecido al de los años anteriores. En esos años estábamos dando nuestros primeros pasos en cuanto al armado de los espectáculos, y de a pocos fuimos generando una especie de modalidad para escribirlos que fue forjada a los ponchazos. Las primeras cosas que mostrábamos al público eran también las primeras cosas que yo escribía, por ejemplo. Pienso que me hubiera cuidado un poco más de haber tenido conciencia de eso (risas). El disfrute y la diversión fueron una característica muy importante en el proceso de ese espectáculo, y el humor fue un claro disparador primigenio. Tabaré y yo nos solemos inspirar con las cosas que nos hacen reír. Supongo que arrancamos a crear ese espectáculo desde el juego, y además contábamos con mucho tiempo y energía. Los dos carnavales anteriores de La Catalina habían sido preciosos, ya que tuvimos la oportunidad de entrar a la liguilla en ambos casos. La murga había levantado un revuelo pero aún no teníamos al calendario marcado con muchas cosas para hacer, y eso nos ofrecía mucho tiempo. Además ya sentíamos un alivio a nivel monetario, porque si bien en el Carnaval 2004 no habíamos hecho una enorme cantidad de tablados,  económicamente nos fue bien, y vimos que se podían empezar a abrir puertas para crecer en ese sentido. De vez en cuando teníamos alguna función por el interior del país y el arte empezó a florecer como una posibilidad económica magra, pero honesta y esperanzadora. La murga estaba polenteada por ese viento detrás de la vela. El hilo conductor era laxo y permisivo, pero viéndolo con la perspectiva que te da el tiempo, medio que alguna cosita la pegamos con baba (risas). Estábamos descubriéndonos, activando los sensores y aprendiendo en el camino. Durante el proceso de ese año nos dimos cuenta del poder que tienen los bloques, que a veces te mandan. El espectáculo de Los Sueños tuvo la flexibilidad onírica de hacer convivir lógicas que solamente funcionan en un sueño. Por eso de repente aparecía el Pepe (José) Mujica, y los jóvenes blancos y luego el cuplé del sueño americano, y era algo que en nuestra cabeza más o menos funcionaba. Curiosamente todo el proceso de cara a ese espectáculo se vivió como un sueño. Confeccionamos los trajes junto a Ovidio Fernández y gracias a talleres que nos brindó Hugo Millán, empezaban a aparecer personas visitando los ensayos más allá de nuestra familia, amigos y allegados. Antonio Pérez nos regalaba telas y nos hacía una especie de gestoría artística con su ojo, y el hasta el Manzana Montemurro, nuestro camionero nos apadrinó durante esa etapa. Así que todos estábamos viviendo un sueño. La situación política del país en ese entonces también era como un sueño, sobre todo por lo que se avizoraba que iba a suceder con la llegada de la izquierda. Era un panorama soñado, valga la redundancia, para nosotros y nosotras al momento de hace murga. Teníamos la atención de pila de gente y ninguna presión”.

¿RECORDÁS CÓMO FUERON APARECIENDO LOS DISTINTOS BLOQUES?,  ¿DESCARTARON MUCHAS IDEAS?

“Seguro hubo cosas que no entraron como todos los años. Los bloques aparecieron con mucha fuerza. Lo primero que se hizo fue la presentación. Nos encargamos de la musicalidad con Martín Duarte. Empezamos a hacer una lista con Tabaré de distintos bloques posibles. Hasta ahí éramos dos porque no estaba aún Carlitos Tanco. Después de la presenta arrancamos a escribir la canción introductoria. Yo tenía muchas ganas de usar la canción La Enemistad de La Tabaré. Era una canción que te metía en el espectáculo pero era bastante amplia, así que después podía venir cualquier cosa. El Cuplé del Pepe Mujica en mi cabeza nació escuchando el tema Al Pepe Sosía de Pinocho (Pablo) Routin. Yo iba a ver los actos del Pepe por ser un joven con ganas de que se diera el cambo del que te hablaba antes, y recuerdo ver a Sociedad Anónima haciendo cagarse de risa a la gente, y luego recuerdo al Pepe haciendo cagar de risa a todos de la misma forma, era algo increíble (risas). Me acuerdo que nos parecía graciosa la explosión mediática que estaba teniendo el MPP en ese momento, y queríamos hablar de eso en el espectáculo teniendo a la figura del pepe como protagonista. Le dije a Tabaré que quería que hiciéramos un cuplé sobre el Pepe Mujica, pero que todos los integrantes de la murga fuéramos el Pepe, como una suerte de Mujica manía.  A lo que Tabaré respondió que un solo integrante debía hacer del Pepe. Él definió que fuera Martín (Cardozo) el que lo interpretara porque solía hacer muchas imitaciones de distintas personas en la interna de la murga para divertir al grupo. De hecho hoy por hoy lo sigue haciendo. Martín apenas tenía 20 y pocos años, y me acuerdo que se grabó pila de cassettes del programa en el que participaba el Pepe Mujica en M24, lo estudió como un agente ruso de la guerra fría y lo sacó. Además hicimos un cuplé cantado por un personaje que hasta ese momento lo habíamos hecho muy poco. Valoro mucho como Martín suponía que cantaría el Pepe. Lo hizo increíblemente. Le sacó muchos piques de movimientos corporales, al punto de que la gente se reía cuando el personaje movía la cabeza exageradamente, nomás. De hecho hubo imitaciones del Pepe posteriores que estuvieron basadas en la interpretación de Martín. Es más, hay gente que cree que el Pepe dijo cosas que en realidad las inventó Martín. El bloque del Pepe nos permitía reírnos de ciertas solemnidades de la izquierda, y decir entre otras cosas que el tabaco Cerrito estaba más caro que el Lucky Strike.  Éramos amables con la caricatura por más que decíamos que parecía un linyera. Cuando Carlitos Tanco se sumó le agregó pila de cosas a ese cuplé. Lo de los jóvenes blancos fe algo surgió porque fue una foto real de cosas que estaban pasando. Tuvimos la oportunidad de usar un jingle que pegó mucho como el de Larrañaga. Esa fue la primera vez que escribimos un espectáculo de La Catalina de manera entera con Tabaré”.

¿QUÉ APORTÓ PRINCIPALMENTE EL TRABAJO DE CARLOS TANCO?

“Carlitos aportó una mirada externa agudísima. Es un tipo que le trajo cierta caricatura cotidiana al espectáculo y viñetitas traídas de otros lados con su impronta a la murga. Trajo una musicalidad exquisita, una mirada corrosiva y un humor cáustico que nos colocaba con Tabaré en un lado menos solemne. Todo eso era muy productivo para el espectáculo. Es dueño de una solidaridad y un compromiso tremendos, porque era el 18 de enero y el tipo seguía trayendo cosas que estaban mortales y había que hacer malabares para meterlas porque realmente valían la pena. Sometía todo a nuestra tijera despiadada y loca, y hacía que elimináramos el ego de lo que escribíamos. No importaba si lo que quedaba lo había escrito otro, o lo había escrito yo. Aportó también el hecho de que una tercera cabeza estuviera centrada en el espectáculo de la murga. Con Tabaré ese año escribimos para Zíngaros, pero eso nos dio la posibilidad de no tener que escribir para ningún otro conjunto más aparte de La Catalina. Con Tabaré y Carlos nos complementamos muy bien durante el trabajo. Recuerdo que yo escribí la parte del jingle de Larrañaga en los jóvenes blancos, y Carlitos trajo la parte de Masoller, y luego armó lo de Julita Pou. Tabaré mientras estaba escribiendo la retirada y cosas del cuplé del sueño americano. Algo que recordándolo ahora también fue metido medio de los pelos y con la excusa que teníamos en ese momento de “En los sueños todo vale” (risas). A todo esto, Carlitos trajo la primera versión de la canción final, para la que contábamos con cierta ventaja generacional y por eso agradecíamos a las viejas generaciones antes de cantarla, sobre todo por haber continuado con el intento de revolucionar las cosas por la necesidad urgente de la justicia. Y así fue como después describimos ese país que se venía repleto de esperanza. Carlitos trajo una letra preciosa para la canción final que luego yo reformulé con otra música, como lo fue Aquarela del cantautor brasileño Toquinho, que tiene una melodía bastante esperanzadora. Pero al primer escalón para esa canción final lo pisó Carlitos, y destaco esto porque la gente asocia más a su imagen con el humor. Fue maravilloso que el taburete creativo de La Catalina tuviera 3 patas”.

EL CUPLÉ DEL PEPE MUJICA

“La primera vez que Martín se puso la máscara del Pepe en Carnaval fue en el tablado del Defensor Sporting. Nosotros nos matábamos de risa en el escenario y la gente se doblaba a pura carcajada. Cuando ves que hay gente que se agarra la panza y la cara riéndose, decís:  “Acá algo pasa”. Pensar que Martín para hacer el personaje usaba un jean mío que sacrifiqué, y una chomba y una campera de cuero de nuestro viejo.  La gente agarraba a Martín enseguida al bajar del tablado. Primero todos preguntaban quién era el que hacía del Pepe hasta que daban con él. Nadie podía creer que ese muchacho flaquito y joven interpretaba al Pepe Mujica. Tuvimos que hacer el cuplé del Pepe en todos los tablados. De hecho Martín se lastimó el brazo en pleno carnaval y estuvo 2 días sin hacer tablados. Esos días en los que no hicimos ese cuplé, la gente casi nos mata. Y para ejemplificar la dimensión de lo que estaba pasando con la murga, pasó que vino una persona a preguntarnos quién era el que había apuñalado a Martín. Nos aseguró que lo habían mandado a cortar y que él estaba a las órdenes para lo que precisáramos. Le dijimos que no haga nada. Él insistía con que estábamos definiendo e íbamos a ganar, pero nosotros le dejamos claro de que nadie había apuñalado a Martín (risas). A Martín lo agarraban como si fuera una estampita. Lo llamaban: “¡Pepe!” aunque estuviera sin la máscara. Incluso cosas que la gente le quería decir al Pepe, se las decía a Martín. Me acuerdo que un integrante del MPP fue a visitar el ensayo de la murga porque se había enterado de que hacíamos un cuplé sobre el Pepe Mujica, y quedó encantado. Había grabado parte del ensayo y nos pidió permiso para mostrárselo al Pepe. De todas formas lo que más conquistó al Pepe en ese espectáculo fue el cuplé del sueño americano. Incluso la frase que cantamos en ese cuplé “Si vos no cambias algo, no cambia nada”, él la repitió en un montón de lados y nos citaba. Fue algo increíble. Que una persona que para mí sigue siendo un gran pensador que se ha atrevido a romper sus propios dogmas, haya hecho eso es algo maravilloso. De hecho él mandó a imprimir la letra del cuplé del sueño americano y se repartió por todos los comités”.

¿CÓMO VIVIERON ESE CARNAVAL TAN INTENSO PARA LA MURGA?

“Primero que nada hicimos una cantidad exponencial de tablados que fue increíble. Pasamos de hacer unos 60 tablados, más o menos en 2004, y ese año hicimos unos 130, metiendo noches de 8 tablados. Nos pasó de abrir el tablado del Defensor Sporting y cerrarlo el mismo día. Estábamos viviendo lo que pasaba con otras murgas anteriormente como Araca la Cana, por ejemplo. Mucha gente nos seguía en caravanas de tablado en tablado para ver a la murga varias veces. Lo que pasó también es que había gente que nos seguía que era ajena al Carnaval y lo único que le gustaba del carnaval era nuestro espectáculo. Cosas difíciles de creer. Ese también fue el segundo año de televisación del carnaval en directo, y me acuerdo que siempre que llovía pasaban el espectáculo de la murga, era de tarde y lo pasaban, era de mañana y lo pasaban.  Habiendo otros conjuntos con tremendos planteles, siempre nos pasaban”.

UN CARNAVAL MUY ESPECIAL

“La necesidad de cambio que había en la gente era notoria, y no solo a nivel del gobierno, sino que también en el carnaval. Mucha gente en los tablados después de nuestra actuación nos decía “Yo quiero que ganen, pero saben que no van a ganar, ¿verdad?”. Estaba en el aire la posibilidad de ganar el concurso, aunque a su vez resultaba difícil de creer que una murga cooperativa que se había hecho sus propios trajes ganara el primer premio de la categoría. Hubo un momento muy emocionante que vivimos haciendo ese espectáculo que fue actuar en el tablado del velódromo el 28 de febrero, un día antes de que la izquierda asumiera en el poder. Nunca vi al velódromo tan lleno como en ese día, y fue tremendo cantar nuestra canción final en ese contexto, por todo lo que decía. Pasaron muchísimas cosas durante ese carnaval que hicieron que fuera realmente disfrutable más allá de cuál terminara siendo el resultado en el concurso al final. Terminamos muy cansados y muy cansadas, pero ese febrero nos trazó un mapa muy placentero que supimos transitar”.   

¿QUÉ RECUERDOS TENÉS DE LA NOCHE DE FALLOS?

“Para la noche de fallos organizamos una baile de disfraces en el club desde el que salíamos. Pensamos que solo nos iban a acompañar la familia y los amigos. De repente había 2.000 personas en el club. No lo podíamos creer. La cantina se quedó sin hamburguesas enseguida. Nos acompañó mucha gente que no conocíamos. Coqui (Andrés Pazos) contó que esa noche iba para el local de ensayo en el bondi, y vio que en la parada donde se bajó, bajaron otras 20 personas. Cuando se iba acercando al club, se dio cuenta de que todas esas personas iban a compartir la noche de fallos con la murga. Él no lo podía creer, y contaba que la única vez que le pasaba algo parecido era cuando iba al estadio. Todo fue como un sueño sin que lo hubiéramos querido así. Recuerdo que el Chato (Gustavo) Ambrosio llegó al club para saludar a su hijo Martín, porque le había ganado, y lo mismo pasó con Aníbal Pazos que vino a saludar a Coqui”.

“¡GANARON SOLO USTEDES!"

“El Rafa (Cotelo) lloraba de la emoción porque pensó que habíamos ganado el primer premio compartido con Diablos Verdes. Como se fue mamado, se creyó eso y se fue temprano porque al otro día tenía que laburar. Al día siguiente en su trabajo estuvo todo el día feliz porque habíamos ganado junto con Los Diablos. Al salir del trabajo se tomó un taxi, y le dijo al tachero que quería parar en el Paso Molino para saludar al negro Eduardo Díaz que salía en Diablos Verdes. El tachero que lo conocía, le preguntó: “¿Por qué lo vas a saludar?”, y Rafa respondió: “¡Porque ganamos compartido!”, y el tachero le dijo “No! Ganaron solo ustedes”. Menos mal que nunca lo fue a saludar (risas)”.  

“¿GANASTE, GORDO? ¡JODETE!”

“A partir de ese año, el noviazgo que manteníamos con la platea carnavalera se fue rompiendo un poco. Esa cáscara de solo disfrute se empezó a resquebrajar. El Canario (Washington Luna), me dijo algo en la noche de fallos que no me olvido más. “¿Ganaste, gordo? ¡Jodete!”. En el momento no entendí mucho por qué me había dicho eso, y además estábamos en un clima de jolgorio y mucha alegría. El Canario tenía tremenda relación con la murga. Me acuerdo que antes de cada Teatro de Verano, nos decía: “¡Bueno, muchachos! ¡5 goles y afuera!”, para nosotros era como tener un escudo de invencibilidad. Acostumbrados a ese cariño, cuando me dijo eso en la noche de falos pensé: “¡Está loco!”, pero después nos dimos cuenta de por qué nos lo dijo”.

¿QUÉ REPERCUSIONES TUVO ESE ESPECTÁCULO EN LA VIDA DE LA MURGA?

“Ese carnaval cambió el rumbo de nuestras vidas. Empezamos a darnos cuenta de que detrás de lo que era un juego, había una vocación real. Tuvimos la bendición de que esa vocación se transformara en una profesión. Eso acarreó a su vez cierto crecimiento y nos llevó a tomar decisiones firmes. Varios pasaron a dejar sus trabajos para apostarlo todo por la murga. El contexto del grupo ayudaba porque la gran mayoría no teníamos hijos, y apenas pasábamos los 20 años. Tuvimos que empezar a organizarnos en base a la demanda de trabajo que íbamos a empezar a tener y ver qué compañeros estaban para las diferentes instancias como el carnaval en sí en febrero, y las distintas giras y actuaciones durante el año. De a poco se empezó a dar lo más milagroso que tiene La Catalina que es su supervivencia a pesar de sí misma y basada en un amor comprometido, y en el hecho de entender que el otro y que la otra tiene una visión particular que hay que respetar. Pegado a ese Carnaval 2005 se vinieron las elecciones departamentales y surgieron muchísimos toques paras hacer. Algunos eran entre semana y a las 2 de la tarde. Entonces ese tipo de situaciones nos llevaron a decantarnos por este camino. La vida nos empezó a cambiar realmente a partir de la repercusión que tuvo ese espectáculo. Muchos y muchas vimos que con la murga podíamos empezar a tejer la vida que se nos venía. Lo increíble es que hacen más de 14 años de ese momento y aún seguimos con este Frankenstein caminando saludable, potente y con las mismas ganas”. 

domingo, 10 de abril de 2016

PÁGINAS DE MOMO - YAMANDÚ CARDOZO




La consecuencia del trabajo cooperativo y el convencimiento. Quince años que han implicado un largo trajín en donde ambas cosas han sido el común denominador. Cuando un proyecto artístico trasciende diversos esquemas y paradigmas, revoluciona, y a su vez, forma parte del constante cambio en el que se encuentra el mundo. Detrás de ese cambio, hay una asunción de liderazgo, una cara, un referente. Yamandú Cardozo tiene mucho que ver con esto, y Agarrate Catalina le ha permitido encontrarse en un espacio compartido en constante transformación.
Desde una casa aparentemente olvidada en el barrio montevideano del Buceo, aguardando por el ensayo de la murga con una parrillada previa, el “Yama” para los suyos, se permitió disfrutar más que una entrevista, porque transcurrió con la fluidez, espacios, y matices de una charla. Desde el patio de cemento, ubicado al fondo de ese cálido lugar, todo comenzó con una pregunta.

¿CÓMO SE VIVIÓ EL PROCESO CREATIVO DE “UN DIA DE JULIO”?

“Generalmente nos pasa que arrancamos con una idea inicial, y se va transformando en el camino. Lo único que conocemos es el lugar desde donde partimos, y sabemos que vamos a intentar llegar a algún lado. Muchas veces en el camino, el mapa se va haciendo con el paso, y las exploraciones te llevan a que tomes un rumbo diferente, porque el camino por el cual pensabas llegar, no funciona, está trunco, y hay que inventar otro. Eso nos ha pasado muchas veces. Pero esta vez pasó más intensamente. Nunca fuimos apegados a leer el reglamento para componer nuestro espectáculo. Armamos como podemos el amasijo que tenemos entreverado en el alma. Pero siempre, aunque no lo leas, tenés de reojo la noción y la sensación, de hecho, cada espectáculo que presentamos no se pasa de los 45 minutos, se sube con la cantidad exacta de componentes, porque convivís con las reglas básicas de un concurso. Cada vez que salimos con un espectáculo, luego en el año, soltás esa planta, la sacás de esa maceta, soltás ese bicho y lo dejás en la tierra, libre. Te vas en el invierno, y ya el reglamento no pesa, y podés meter otros bloques. Hace tiempo que funcionamos con esa mecánica, y le agarramos el gustito a moldear nuestros espectáculos hacia algún lado distinto al de las normas del concurso. Lo que nunca nos había pasado, es empezar a moldear uno sin ninguna norma. Y un Día de Julio  ya traía esa intención de forzar un poquito los límites, como por ejemplo lo hizo en su momento el cuplé de “La Violencia”, o “La Niebla”, que eran cosas distintas, pero que están al borde del reglamento. Aclaro que siempre lo hicimos por necesidad, porque era lo que teníamos ganas de hacer. Resulta que en el medio nos pasó el sacudón más grande de nuestra vida, que fue habernos quedado sin carnaval. Entonces teníamos un entusiasmo muy grande con una idea que nos gustaba, en donde por primera vez habíamos tenido un punto de largada completamente distinto, y no nos lo habíamos propuesto nunca seriamente. Hasta ahora todos los espectáculos de la murga estaban aferrados a un eje temático, había una idea fuerza, y otros bloques que orbitaban. Pero nunca habíamos diagramado un espectáculo desde la estructura narrativa de un cuento, con personajes determinados, un principio, un planteo, un desarrollo, un nudo, un espacio determinado, un fin. En un momento dado, vimos que no teníamos que mirar al juez de reojo para hacer trampa, y éramos libres”.

LA LIBERTAD CREATIVA

“Cada vez que armábamos un espectáculo, pasaba que se nos ocurrían pila de ideas y decíamos “qué cagada que esto no se puede hacer”, y parece que todas nuestras protestas fueron escuchadas. Siempre esta murga ha sido auténtica, aún en el error, y ha hecho lo que quiso, porque no responde a ningún poder, si no a la necesidad colectiva de querer hacer. Esta es la Catalina más experimental. Ese sacudón del que te hablaba nos llevó a mucho análisis, y ahora estábamos frente a una gran libertad. Ya sabíamos cómo iban a ser el principio y el final del cuento, pero en el medio pasaron muchas cosas. Nos empecinamos con la idea de que había que estrenar el espectáculo en julio, y después vimos que no llegábamos, y finalmente fue en setiembre. Pudimos satisfacer las necesidades básicas, y urgentes de la murga. En “La Comunidad” y “El Viaje”, terminé de integrar los personajes recién en abril, y era en ese momento cuando la murga funcionaba colectivamente como un personaje, el espectáculo maduraba, y demás. Es lo que tiene carnaval, como tiene sus reglas y plazos, hace que saques cosas apurando el asado, porque ya tenés una fecha. No deja de ser una maravilla, igual”.
“Habíamos trabajado el humor de muchas formas siempre con Tabaré, y con Carlitos (Tanco) cuando estuvo trabajando con nosotros, con Martín (Cardozo), Rafa (Cotelo), con Coco (Rivero), y Freddy (González), también desde lo escénico. Pero solo desde la murga, tanto en lo cantado, como en la interpretación, desde los silencios,  o lo hablado, dialogado, y monologado al estilo Stand Up. Pero esta vez guionamos humor audiovisual, y no solo que funciona bárbaro, si no que funciona orgánicamente. Hasta periodistas, y gente que no es humorista se plegó a jugar desde el humor, y estuvo buenísimo. Y nos permitimos crear un momento en el que tocamos un metal con una guitarra de siete cuerdas, y está  Julio solamente en escena, no hay palabras, y su rol de personaje absurdo y humorístico pasa a ser dramático, llorando casi que en escena, con una música de fondo y unas imágenes. Hicimos uso de esa libertad. Los que tocan la batería tienen un kiosco, que hasta parece un súper (risas), y tocan todos los ritmos que quieren. Ver que todos tus compañeros probaron una cantidad de cosas, se arriesgaron, las disfrutaron, pero en la esencia te seguís enamorando con lo que te enamoró desde niño de la murga, está mortal. Es como la renovación de ese pacto”.

LA ESENCIA DE LA MURGA

“Es lógico que nos aferremos a una cosa porque le tenemos cariño y afecto. Hacemos murga porque nos enamoramos de alguna murga, y el contexto de esa murga de la que nos enamoramos era de tal manera. Y uno tiende a reproducir eso, y entonces ahí empiezan los miedos a que si uno se mueve un poco de eso  se piensa que estás traicionando, o faltando el respeto. Pero si vamos a la esencia de la esencia, y a la historia que eso tiene consigo, la murga es un género mestizo. Viene del carnaval gaditano, pero tiene ritmos africanos, roba músicas del tango, y toma su postura, se nutre del humor gris y aparentemente resignado del Río de La Plata, en definitiva, es una mezcla de géneros. Podés meter en una murga desde Ricky Martin, Sistem Of  A Down, Nirvana, Karibe con K, etc. Entonces,  ¿cómo a un género cuya riqueza más grande es el mestizaje  y la mezcla vamos a pedirle pureza?  Si somos los trovadores de nuestro contexto, y nuestra realidad, tenemos que ajustarnos a ella para seguir siendo fieles a ese mandato como murga. Pienso que no tenemos que tenerle miedo a todas las innovaciones que la puedan potenciar o enriquecer”.

¿SE HAN COLMADO LAS EXPECTATIVAS QUE SE FUERON CREANDO EN EL GRUPO RESPECTO AL ESPECTÁCULO?

“Siempre tenemos expectativas. Primero, el miedo a la hoja en blanco, las dudas de si vas a poder armar ese Frankenstein. Y en este caso se le sumaron unas condicionantes que hicieron que esas mismas expectativas fueran dudas y misterio. Había mucho convencimiento en el sentido de que generalmente las cosas que hacemos nos gustan, nos hacen reír, nos emocionan y enamoran, y eso nos pasaba antes de presentar el espectáculo. Pero nunca habíamos no mostrado nada. Siempre habíamos ensayado con los tiempos carnavaleros, y la gente veía ese proceso, actuabas en diferentes lugares, e ibas recibiendo devoluciones por parte del público, legitimándote, moldeando tu espectáculo de acuerdo a eso, y potenciando tu confianza. Pero en este caso era un misterio compartido; la gente no sabía qué era lo que iba a ver, porque se iba a encontrar con un espectáculo con estímulos distintos, y con cosas que no se correspondían al manual de cómo se ve una murga habitualmente, y nosotros teníamos una expectativa como nunca, y nervios. Generalmente cuando mostrás tu espectáculo con una estructura más potenciadora es cuando tenés el espectáculo rodado, pero acá nuestro primer tablado era el SODRE, entonces era rarísimo, porque en el momento en donde tenés que estar más lúcido, aceitado, y sistematizado, era en la primer actuación. Se colmaron las expectativas, y se desbordaron de cumplidas. Además, está el hecho de saber que la gente le presta mucha atención a un espectáculo de dos horas que tiene mucho texto, con mucha parte cantada, con formatos no tradicionales para nosotros de cuplé, y teníamos miedo de que la información fuera mucha. Tampoco sabíamos qué podía pasar con el hecho de que cambiara el foco de protagonismo, y por momentos no fuera la murga, si no que quedara Julio solo, o un material audiovisual, etc. Nos está pasando que hay gente que queda felizmente desconcertada, y lo quiere ver de vuelta. En Argentina, el público está acostumbrado a que cuando las murgas van a cantar a La Trastienda, o el Gran Rex, no hagas solo 45 minutos, porque si no sos un chorro (risas), entonces habitualmente se hacen bises, y se cantan canciones de otros años. Pero esta era la primera oportunidad en 10 años que hace que giramos seriamente en ese país, que la murga iba con un espectáculo de dos horas y quince minutos. Finalmente el cuento se cierra de tal manera, que la gente no te pide nada más. Un productor que nos llevó a Rosario hacía una comparación diciendo que era como que una banda presentara únicamente su disco nuevo. Encontrar esa aceptación tan grande en una cosa nueva que es tan distinta, indica que las expectativas están más que colmadas”.

UN PÚBLICO ESPECIAL

“El público uruguayo siempre es muy especial por ese mismo conocimiento. Hay una exigencia cariñosa. Hablábamos esto con Maxi (Porciúncula), me acuerdo, que contó que le habían comentado sobre una parte del espectáculo, algo así como: “Acá hicieron esto porque claro, se están cambiando, ¿no?”, y es entendible, porque la gente ya sabe eso. Acá la gente mientras está mirando, está decodificando lo que pasa atrás del escenario también. Si bien es un espectáculo universal, no por estrategia, si no porque cada vez estamos más convencidos a hablar sobre el bicho humano, y lo que le sucede, también hay guiños, y cosas que están puestas ahí especialmente para el disfrute del público uruguayo. Ya con el espectáculo armado, nos dimos la chance, la peleamos, y salió, de llevarlo a los barrios, y eso fue alucinante. Porque encontrar la respuesta de lo que nosotros habíamos planeado iniciáticamente, y rompiendo con las estructuras de un concurso, lo que habíamos pensado era llevarlo a los barrios. Después de un año y medio, de una reconstrucción, de levantarse,  nos permitimos esto no solamente por estar parado ahí y cantar, si no por poder hacerlo al precio del tablado, porque nos tocó ir a perder plata, y llevamos el mismo tablado que al SODRE, y cualquier otro teatro. Lo que pasó en los barrios más populares, donde se vive una realidad económica sumergida con el bloque del espectáculo que habla sobre los créditos y la usura, estuvo mortal. Y la reacción fue tan positiva porque la persona que va a verte a un teatro no atraviesa las mismas situaciones que la vecina del barrio que va al tablado, y tiene que sacar un préstamo para poder comer. Es hermoso saber que seguimos estando cerca de lo que pasa en nuestros barrios, porque estuvimos en esos contextos, y lo vivimos con nuestras familias y amigos. Hubiese estado bueno que fuera durante carnaval, pero estuvo bueno que luego de terminado las comisiones de los tablados se siguieran moviendo, y de repente llenó más que si estuviera en carnaval, y eso posibilitó que juntaran dinero para promocionar el tablado, o apoyaran a una ONG, etc. Esto nos acercó a todo lo que extrañábamos de los barrios”.

EL CARNAVAL DESDE OTRO LUGAR

“Para adelante no estamos para concursar. No me encuentro muy estimulado hoy para revolverme el alma, y concebir un espectáculo viendo si  está mejor que otros, o si brilla un poco menos. Sí veo carnaval, No me es del todo fácil verlo desde afuera, hay cosas que las disfruto menos, y otras que las disfruto muchísimo. Para empezar, los espectáculos de otros compañeros. Entiendo al carnaval como el evento social y la fiesta que es. Hacer carnaval es como jugar un partido de fútbol 5. Vos no vas a invitar a tus amigos a jugar, y te hacés goles en contra porque la pudrís, o le encajás una plancha en la nuca a uno, porque no tiene sentido, y si me voy a pelear, prefiero no ir más. Siempre hice el esfuerzo de disfrutar, y hacerlo completamente limpio es alucinante. Y estoy entendiendo las cosas maravillosas que hacen mis compañeros que salen en carnaval, que jamás se me hubieran ocurrido, y por otro lado qué suerte que no se me ocurrieron porque las pude disfrutar. Es precioso sentir la electricidad que corre por el Teatro de Verano cuando está por cantar una murga. Es divino verlo sin el stress al que la Catalina estaba sometida por salir en carnaval”.

JULIO Y SU SIGNIFICADO

“Nosotros no concebimos los espectáculos con un significado que creemos correcto o no. Algo de lo que intentamos reflejar es la idea de que hay que cambiar lo que podamos cambiar. Hay que mover las fichas sin grandilocuencias ni solemnidades, romper las cartas que tenemos, hacer otras, romperse a uno mismo, me desafío, me pateo la estantería, me busco, me señalo, me interpelo, e intento hacer lo mejor que pueda. Quisimos mostrar que no todo es exactamente blanco o negro siempre, y que también hay cosas blancas y negras. Emparentarnos con lo del ying y el yang también; una cosa que es una maravilla tiene un poco de porquería, y otra cosa que es francamente detestable puede tener un poco de brillantez. Siento que está un poco sobrevalorado el punto de vista personal. Tenemos tantas certezas con respecto a nosotros mismos, pero, ¿qué es lo que sabemos? Capaz que viene otro y nos sacude solo con su mirada. Entonces no pareció que era lindo eso; que Julio supiera todo y que tuviera una lógica ridícula que por inadaptado termina siendo la verdadera. El tipo es tan talentoso, tan genio, mega perceptivo, y no saber nada. Habla de que conoce los secretos para hacer funcionar bien al mundo, salvo que no sale, y que no lo conocen, y qué no tiene ni idea de qué hacer. El concepto de contradicción siempre está latente en este espectáculo así como el también, algo que puede ser así, también puede ser así. Además, lo que somos con respecto a lo que se espera que seamos. Son todas cosas que están tratadas. La figura del anti héroe me seduce mucho. Cuando ves la humanidad imperfecta del héroe me parece muy tierno. Julio percibió como una antena qué es en lo que anda la gente, qué es lo que se está cuestionando, qué les está estrujando el corazón o dando miedo, y armó algo con eso”.

EL PODER DE GRUPO

“Muchas cosas conservo desde la época en la que arrancamos,  muchas las descarté, y muchas las vivo cambiando. A veces te dicen “Che, no cambies nunca”,  uno entiende que en realidad le quieren decir “Seguí cambiando”. Internamente sé que hay muchas cosas mías que me las dio la Catalina. Soy mejor tipo por ella. Porque vi otras cosas, porque conocí a otros artistas, porque me enojé, porque experimenté, porque me di la cabeza contra la pared, lloré muchísimo, disfruté, fui feliz, encontré un lugar, y una voz. Hay una canción hermosa que cantaba Ximena (Kornecki) de Queso Magro en el 2009, que habla de sus compañeros, y que habla de que yo soy más fuerte con mis compañeros. Es alucinante el poder de grupo. Yo soy mejor porque este grupo pasó por mi vida, soy más tolerante, estoy más abierto, además de que laburo con esto. Si el universo tuviera la terrible mala suerte y la tragedia de caer en nuestras manos, intentaríamos hacer algo parecido que La Catalina. Laburar en colectivo, pensar en el otro en función nuestra. Hay cosas que tomé del aprender a vivir, con gente que aprende a vivir al lado mío. Y con gente con la que me peleo y me abrazo con la misma fuerza. Nos vi crecer. Cuando hicimos la gira mundial, veíamos que en una murga que había llegado a los cinco continentes, el 80% de los que viajaban eran fundadores de la murga. Habernos sobrevivido a eso, y haber notado que éramos tan diferentes pero a la vez tan parecidos, es increíble. El amor por este género, y la apuesta valiente de todos mis compañeros por seguir laburando en conjunto está igual. Hay cosas que nos han cansado, nos han dolido, nos han pesado, pero hemos crecido. La murga canta mejor, se han sumado muchos compañeros, llegamos a más gente, influimos a más gente, y compartimos muchas cosas. Era impensado cuando empezábamos que íbamos a recorrer el mundo, y lo hicimos. Vivir todas estas experiencias, y comprobar que permanece intacta la raíz de todo, me emociona mucho”.