La consecuencia del trabajo cooperativo y el convencimiento.
Quince años que han implicado un largo trajín en donde ambas cosas han sido el
común denominador. Cuando un proyecto artístico trasciende diversos esquemas y
paradigmas, revoluciona, y a su vez, forma parte del constante cambio en el que
se encuentra el mundo. Detrás de ese cambio, hay una asunción de liderazgo, una
cara, un referente. Yamandú Cardozo tiene mucho que ver con esto, y Agarrate
Catalina le ha permitido encontrarse en un espacio compartido en constante
transformación.
Desde una casa aparentemente olvidada en el barrio
montevideano del Buceo, aguardando por el ensayo de la murga con una parrillada
previa, el “Yama” para los suyos, se permitió disfrutar más que una entrevista,
porque transcurrió con la fluidez, espacios, y matices de una charla. Desde el
patio de cemento, ubicado al fondo de ese cálido lugar, todo comenzó con una
pregunta.
¿CÓMO SE VIVIÓ EL PROCESO CREATIVO DE “UN DIA DE JULIO”?
“Generalmente nos pasa que arrancamos con una idea inicial,
y se va transformando en el camino. Lo único que conocemos es el lugar desde
donde partimos, y sabemos que vamos a intentar llegar a algún lado. Muchas
veces en el camino, el mapa se va haciendo con el paso, y las exploraciones te
llevan a que tomes un rumbo diferente, porque el camino por el cual pensabas
llegar, no funciona, está trunco, y hay que inventar otro. Eso nos ha pasado
muchas veces. Pero esta vez pasó más intensamente. Nunca fuimos apegados a leer
el reglamento para componer nuestro espectáculo. Armamos como podemos el
amasijo que tenemos entreverado en el alma. Pero siempre, aunque no lo leas,
tenés de reojo la noción y la sensación, de hecho, cada espectáculo que
presentamos no se pasa de los 45 minutos, se sube con la cantidad exacta de
componentes, porque convivís con las reglas básicas de un concurso. Cada vez
que salimos con un espectáculo, luego en el año, soltás esa planta, la sacás de
esa maceta, soltás ese bicho y lo dejás en la tierra, libre. Te vas en el
invierno, y ya el reglamento no pesa, y podés meter otros bloques. Hace tiempo
que funcionamos con esa mecánica, y le agarramos el gustito a moldear nuestros
espectáculos hacia algún lado distinto al de las normas del concurso. Lo que
nunca nos había pasado, es empezar a moldear uno sin ninguna norma. Y un Día de
Julio ya traía esa intención de forzar
un poquito los límites, como por ejemplo lo hizo en su momento el cuplé de “La
Violencia”, o “La Niebla”, que eran cosas distintas, pero que están al borde
del reglamento. Aclaro que siempre lo hicimos por necesidad, porque era lo que
teníamos ganas de hacer. Resulta que en el medio nos pasó el sacudón más grande
de nuestra vida, que fue habernos quedado sin carnaval. Entonces teníamos un
entusiasmo muy grande con una idea que nos gustaba, en donde por primera vez
habíamos tenido un punto de largada completamente distinto, y no nos lo
habíamos propuesto nunca seriamente. Hasta ahora todos los espectáculos de la
murga estaban aferrados a un eje temático, había una idea fuerza, y otros
bloques que orbitaban. Pero nunca habíamos diagramado un espectáculo desde la
estructura narrativa de un cuento, con personajes determinados, un principio,
un planteo, un desarrollo, un nudo, un espacio determinado, un fin. En un
momento dado, vimos que no teníamos que mirar al juez de reojo para hacer
trampa, y éramos libres”.
LA LIBERTAD CREATIVA
“Cada vez que armábamos un espectáculo, pasaba que se nos
ocurrían pila de ideas y decíamos “qué cagada que esto no se puede hacer”, y
parece que todas nuestras protestas fueron escuchadas. Siempre esta murga ha
sido auténtica, aún en el error, y ha hecho lo que quiso, porque no responde a
ningún poder, si no a la necesidad colectiva de querer hacer. Esta es la
Catalina más experimental. Ese sacudón del que te hablaba nos llevó a mucho
análisis, y ahora estábamos frente a una gran libertad. Ya sabíamos cómo iban a
ser el principio y el final del cuento, pero en el medio pasaron muchas cosas.
Nos empecinamos con la idea de que había que estrenar el espectáculo en julio,
y después vimos que no llegábamos, y finalmente fue en setiembre. Pudimos
satisfacer las necesidades básicas, y urgentes de la murga. En “La Comunidad”
y “El Viaje”, terminé de integrar los personajes recién en abril, y era en ese
momento cuando la murga funcionaba colectivamente como un personaje, el
espectáculo maduraba, y demás. Es lo que tiene carnaval, como tiene sus reglas
y plazos, hace que saques cosas apurando el asado, porque ya tenés una fecha.
No deja de ser una maravilla, igual”.
“Habíamos trabajado el humor de muchas formas siempre con
Tabaré, y con Carlitos (Tanco) cuando estuvo trabajando con nosotros, con
Martín (Cardozo), Rafa (Cotelo), con Coco (Rivero), y Freddy (González),
también desde lo escénico. Pero solo desde la murga, tanto en lo cantado, como
en la interpretación, desde los silencios,
o lo hablado, dialogado, y monologado al estilo Stand Up. Pero esta vez
guionamos humor audiovisual, y no solo que funciona bárbaro, si no que funciona
orgánicamente. Hasta periodistas, y gente que no es humorista se plegó a jugar
desde el humor, y estuvo buenísimo. Y nos permitimos crear un momento en el que
tocamos un metal con una guitarra de siete cuerdas, y está Julio solamente en escena, no hay palabras, y
su rol de personaje absurdo y humorístico pasa a ser dramático, llorando casi
que en escena, con una música de fondo y unas imágenes. Hicimos uso de esa
libertad. Los que tocan la batería tienen un kiosco, que hasta parece un súper
(risas), y tocan todos los ritmos que quieren. Ver que todos tus compañeros
probaron una cantidad de cosas, se arriesgaron, las disfrutaron, pero en la
esencia te seguís enamorando con lo que te enamoró desde niño de la murga, está
mortal. Es como la renovación de ese pacto”.
LA ESENCIA DE LA MURGA
“Es lógico que nos aferremos a una cosa porque le tenemos
cariño y afecto. Hacemos murga porque nos enamoramos de alguna murga, y el
contexto de esa murga de la que nos enamoramos era de tal manera. Y uno tiende
a reproducir eso, y entonces ahí empiezan los miedos a que si uno se mueve un
poco de eso se piensa que estás
traicionando, o faltando el respeto. Pero si vamos a la esencia de la esencia,
y a la historia que eso tiene consigo, la murga es un género mestizo. Viene del
carnaval gaditano, pero tiene ritmos africanos, roba músicas del tango, y toma
su postura, se nutre del humor gris y aparentemente resignado del Río de La
Plata, en definitiva, es una mezcla de géneros. Podés meter en una murga desde
Ricky Martin, Sistem Of A Down, Nirvana,
Karibe con K, etc. Entonces, ¿cómo a un
género cuya riqueza más grande es el mestizaje
y la mezcla vamos a pedirle pureza?
Si somos los trovadores de nuestro contexto, y nuestra realidad, tenemos
que ajustarnos a ella para seguir siendo fieles a ese mandato como murga.
Pienso que no tenemos que tenerle miedo a todas las innovaciones que la puedan
potenciar o enriquecer”.
¿SE HAN COLMADO LAS EXPECTATIVAS QUE SE FUERON CREANDO EN EL
GRUPO RESPECTO AL ESPECTÁCULO?
“Siempre tenemos expectativas. Primero, el miedo a la hoja
en blanco, las dudas de si vas a poder armar ese Frankenstein. Y en este caso se
le sumaron unas condicionantes que hicieron que esas mismas expectativas fueran
dudas y misterio. Había mucho convencimiento en el sentido de que generalmente
las cosas que hacemos nos gustan, nos hacen reír, nos emocionan y enamoran, y
eso nos pasaba antes de presentar el espectáculo. Pero nunca habíamos no
mostrado nada. Siempre habíamos ensayado con los tiempos carnavaleros, y la
gente veía ese proceso, actuabas en diferentes lugares, e ibas recibiendo
devoluciones por parte del público, legitimándote, moldeando tu espectáculo de
acuerdo a eso, y potenciando tu confianza. Pero en este caso era un misterio
compartido; la gente no sabía qué era lo que iba a ver, porque se iba a
encontrar con un espectáculo con estímulos distintos, y con cosas que no se
correspondían al manual de cómo se ve una murga habitualmente, y nosotros
teníamos una expectativa como nunca, y nervios. Generalmente cuando mostrás tu
espectáculo con una estructura más potenciadora es cuando tenés el espectáculo
rodado, pero acá nuestro primer tablado era el SODRE, entonces era rarísimo,
porque en el momento en donde tenés que estar más lúcido, aceitado, y
sistematizado, era en la primer actuación. Se colmaron las expectativas, y se
desbordaron de cumplidas. Además, está el hecho de saber que la gente le presta
mucha atención a un espectáculo de dos horas que tiene mucho texto, con mucha
parte cantada, con formatos no tradicionales para nosotros de cuplé, y teníamos
miedo de que la información fuera mucha. Tampoco sabíamos qué podía pasar con
el hecho de que cambiara el foco de protagonismo, y por momentos no fuera la
murga, si no que quedara Julio solo, o un material audiovisual, etc. Nos está
pasando que hay gente que queda felizmente desconcertada, y lo quiere ver de
vuelta. En Argentina, el público está acostumbrado a que cuando las murgas van
a cantar a La Trastienda, o el Gran Rex, no hagas solo 45 minutos, porque si no
sos un chorro (risas), entonces habitualmente se hacen bises, y se cantan
canciones de otros años. Pero esta era la primera oportunidad en 10 años que
hace que giramos seriamente en ese país, que la murga iba con un espectáculo de
dos horas y quince minutos. Finalmente el cuento se cierra de tal manera, que
la gente no te pide nada más. Un productor que nos llevó a Rosario hacía una
comparación diciendo que era como que una banda presentara únicamente su disco
nuevo. Encontrar esa aceptación tan grande en una cosa nueva que es tan
distinta, indica que las expectativas están más que colmadas”.
UN PÚBLICO ESPECIAL
“El público uruguayo siempre es muy especial por ese mismo
conocimiento. Hay una exigencia cariñosa. Hablábamos esto con Maxi
(Porciúncula), me acuerdo, que contó que le habían comentado sobre una parte
del espectáculo, algo así como: “Acá hicieron esto porque claro, se están
cambiando, ¿no?”, y es entendible, porque la gente ya sabe eso. Acá la gente
mientras está mirando, está decodificando lo que pasa atrás del escenario
también. Si bien es un espectáculo universal, no por estrategia, si no porque
cada vez estamos más convencidos a hablar sobre el bicho humano, y lo que le
sucede, también hay guiños, y cosas que están puestas ahí especialmente para el
disfrute del público uruguayo. Ya con el espectáculo armado, nos dimos la
chance, la peleamos, y salió, de llevarlo a los barrios, y eso fue alucinante.
Porque encontrar la respuesta de lo que nosotros habíamos planeado
iniciáticamente, y rompiendo con las estructuras de un concurso, lo que habíamos
pensado era llevarlo a los barrios. Después de un año y medio, de una
reconstrucción, de levantarse, nos
permitimos esto no solamente por estar parado ahí y cantar, si no por poder hacerlo
al precio del tablado, porque nos tocó ir a perder plata, y llevamos el mismo
tablado que al SODRE, y cualquier otro teatro. Lo que pasó en los barrios más
populares, donde se vive una realidad económica sumergida con el bloque del
espectáculo que habla sobre los créditos y la usura, estuvo mortal. Y la
reacción fue tan positiva porque la persona que va a verte a un teatro no
atraviesa las mismas situaciones que la vecina del barrio que va al tablado, y
tiene que sacar un préstamo para poder comer. Es hermoso saber que seguimos
estando cerca de lo que pasa en nuestros barrios, porque estuvimos en esos
contextos, y lo vivimos con nuestras familias y amigos. Hubiese estado bueno
que fuera durante carnaval, pero estuvo bueno que luego de terminado las
comisiones de los tablados se siguieran moviendo, y de repente llenó más que si
estuviera en carnaval, y eso posibilitó que juntaran dinero para promocionar el
tablado, o apoyaran a una ONG, etc. Esto nos acercó a todo lo que extrañábamos
de los barrios”.
EL CARNAVAL DESDE OTRO LUGAR
“Para adelante no estamos para concursar. No me encuentro
muy estimulado hoy para revolverme el alma, y concebir un espectáculo viendo
si está mejor que otros, o si brilla un poco
menos. Sí veo carnaval, No me es del todo fácil verlo desde afuera, hay cosas
que las disfruto menos, y otras que las disfruto muchísimo. Para empezar, los
espectáculos de otros compañeros. Entiendo al carnaval como el evento social y
la fiesta que es. Hacer carnaval es como jugar un partido de fútbol 5. Vos no
vas a invitar a tus amigos a jugar, y te hacés goles en contra porque la
pudrís, o le encajás una plancha en la nuca a uno, porque no tiene sentido, y
si me voy a pelear, prefiero no ir más. Siempre hice el esfuerzo de disfrutar,
y hacerlo completamente limpio es alucinante. Y estoy entendiendo las cosas
maravillosas que hacen mis compañeros que salen en carnaval, que jamás se me
hubieran ocurrido, y por otro lado qué suerte que no se me ocurrieron porque
las pude disfrutar. Es precioso sentir la electricidad que corre por el Teatro
de Verano cuando está por cantar una murga. Es divino verlo sin el stress al
que la Catalina estaba sometida por salir en carnaval”.
JULIO Y SU SIGNIFICADO
“Nosotros no concebimos los espectáculos con un significado
que creemos correcto o no. Algo de lo que intentamos reflejar es la idea de que
hay que cambiar lo que podamos cambiar. Hay que mover las fichas sin
grandilocuencias ni solemnidades, romper las cartas que tenemos, hacer otras, romperse
a uno mismo, me desafío, me pateo la estantería, me busco, me señalo, me
interpelo, e intento hacer lo mejor que pueda. Quisimos mostrar que no todo es
exactamente blanco o negro siempre, y que también hay cosas blancas y negras.
Emparentarnos con lo del ying y el yang también; una cosa que es una maravilla
tiene un poco de porquería, y otra cosa que es francamente detestable puede
tener un poco de brillantez. Siento que está un poco sobrevalorado el punto de
vista personal. Tenemos tantas certezas con respecto a nosotros mismos, pero,
¿qué es lo que sabemos? Capaz que viene otro y nos sacude solo con su mirada.
Entonces no pareció que era lindo eso; que Julio supiera todo y que tuviera una
lógica ridícula que por inadaptado termina siendo la verdadera. El tipo es tan
talentoso, tan genio, mega perceptivo, y no saber nada. Habla de que conoce los
secretos para hacer funcionar bien al mundo, salvo que no sale, y que no lo
conocen, y qué no tiene ni idea de qué hacer. El concepto de contradicción
siempre está latente en este espectáculo así como el también, algo que puede
ser así, también puede ser así. Además, lo que somos con respecto a lo que se
espera que seamos. Son todas cosas que están tratadas. La figura del anti héroe
me seduce mucho. Cuando ves la humanidad imperfecta del héroe me parece muy
tierno. Julio percibió como una antena qué es en lo que anda la gente, qué es
lo que se está cuestionando, qué les está estrujando el corazón o dando miedo,
y armó algo con eso”.
EL PODER DE GRUPO
“Muchas cosas conservo desde la época en la que arrancamos, muchas las descarté, y muchas las vivo
cambiando. A veces te dicen “Che, no cambies nunca”, uno entiende que en realidad le quieren decir
“Seguí cambiando”. Internamente sé que hay muchas cosas mías que me las dio la
Catalina. Soy mejor tipo por ella. Porque vi otras cosas, porque conocí a otros
artistas, porque me enojé, porque experimenté, porque me di la cabeza contra la
pared, lloré muchísimo, disfruté, fui feliz, encontré un lugar, y una voz. Hay
una canción hermosa que cantaba Ximena (Kornecki) de Queso Magro en el 2009,
que habla de sus compañeros, y que habla de que yo soy más
fuerte con mis compañeros. Es alucinante el poder de grupo. Yo soy mejor porque
este grupo pasó por mi vida, soy más tolerante, estoy más abierto, además de
que laburo con esto. Si el universo tuviera la terrible mala suerte y la
tragedia de caer en nuestras manos, intentaríamos hacer algo parecido que La
Catalina. Laburar en colectivo, pensar en el otro en función nuestra. Hay cosas
que tomé del aprender a vivir, con gente que aprende a vivir al lado mío. Y con
gente con la que me peleo y me abrazo con la misma fuerza. Nos vi crecer.
Cuando hicimos la gira mundial, veíamos que en una murga que había llegado a
los cinco continentes, el 80% de los que viajaban eran fundadores de la murga.
Habernos sobrevivido a eso, y haber notado que éramos tan diferentes pero a la
vez tan parecidos, es increíble. El amor por este género, y la apuesta valiente
de todos mis compañeros por seguir laburando en conjunto está igual. Hay cosas
que nos han cansado, nos han dolido, nos han pesado, pero hemos crecido. La
murga canta mejor, se han sumado muchos compañeros, llegamos a más gente,
influimos a más gente, y compartimos muchas cosas. Era impensado cuando
empezábamos que íbamos a recorrer el mundo, y lo hicimos. Vivir todas estas
experiencias, y comprobar que permanece intacta la raíz de todo, me emociona
mucho”.