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sábado, 11 de mayo de 2019


PÁGINAS DE MOMO


PABLO ROUTIN


Pablo Routin en Murga Don Timoteo 2017
Foto: Agostina Vilardo



Desde el momento en el que lo ves y te saluda te das cuenta que estás parado frente a un tipo que ama lo que hace. Esa sensación se acrecienta cuando lo escuchás hablar y lo mirás a los ojos. Podés darte cuenta de la pasión que desprenden sus palabras en cada cosa que cuenta con un dejo nostálgico pero siempre risueño. Su perspectiva es siempre la de mirar hacia adelante porque le encantan los desafíos artísticos. Durante la entrevista se jacta de aún no estar en “desuso” pese a ser ya un “veterano”. Seguramente eso se deba a la inquietud que siempre ha aflorado en él, aquella que lo impulsó a experimentar continuamente cosas nuevas y no parar de aprender. Reconoce que hoy por hoy no está “como para salir en carnaval todos los años”, pero sin embargo se le hace muy difícil bajarse del tren, por lo que siempre está vinculado de alguna manera u otra con nuestra máxima fiesta popular. Es que Pablo Pinocho Routin pertenece al Carnaval, y es historia viva de nuestras carnestolendas, por lo que cualquier charla con él es simplemente disfrutable. 


¿CUÁLES SON TUS PRIMEROS RECUERDOS VINCULADOS AL CARNAVAL?


Mi primera imagen del carnaval es de muy niño en el tablado del Layva, cerca de Julio César y Rivera. Vivía por esa zona e iba a ese tablado desde que tengo recuerdos. Disfrutaba mucho y sentía mucha conmoción cuando actuaba una murga. Me emocionaba mucho ver a la murga entrar al tablado, y luego ver cómo un murguista salía de la cuerda, se iba a cambiar y aparecía el personaje. Prestaba mucha atención a esos movimientos. La murga es un género que me ha acompañado toda mi vida. Me encantaban los corsos barriales. Recuerdo que mi madre me llevaba y me disfrazaba. Los disfraces que me hacía eran impresionantes. Tengo un montón de recuerdos de la tardecita, mientras se iba armando el corso, y también del desfile en 18 de Julio. Siempre me encantó todo el folklore de carnaval. También iba mucho al tablado del Miramar que estaba por la calle Rivera frente a la plazoleta Viera. Te estoy hablando del año 1971, más o menos. A pesar de que esa era una época muy oscura, la viví disfrutando el carnaval”.




“CON LA MURGA ME PASABA ALGO ESPECIAL”



“No recuerdo parodistas en aquella época, pero sí humoristas que me gustaban. Pero con la murga me pasaba algo especial. Era algo que me llegaba de una manera diferente. Después de esa época de la que te hablé, me fui a vivir a Playa Pascual con mi familia, y seguía viniendo al tablado en Montevideo pero era más intermitente. En 1981 escuché una presentación de Falta y Resto que decía “Trueno de voces que al vibrar/ relampagueando en el azul /hiriente rayo que al caer…” La voz del Canario Luna, ahí se dio todo el empuje del canto popular y la murga tenía como un auge muy importante. Yo tenía 17 o 18 años y ahí fue cuando se dio la posibilidad de salir por primera vez en una murga que se llamaba La Justa. Era una murga nueva y casi todos debutábamos en Carnaval. Fui a los primeros ensayos en los que estaban probando gente. Yo iba a ensayar desde Playa Pascual y el local de ensayo me quedaba muy lejos, así que hacía 2 horas de viaje a la ida y otras 2 horas a la vuelta. Luego ya me vine a vivir a Montevideo y la historia empezó a ser diferente”.




SU LLEGADA A FALTA Y RESTO



“La experiencia fue divina. Había una barra hermosa. Yo no acostumbraba salir mucho de Playa Pascual, entonces Montevideo para mí era como otro mundo. A partir de ahí se empezaron a abrir otras puertas y vínculos. Un día recibí un llamado para ir a ensayar a Falta y Resto, a través de mi amigo Daniel Radío. La generosidad enorme de Julio Julián me abrió las puertas. Roberto García para mí ha sido el murguista más grande que ha tenido el Carnaval, y el más completo que he visto. Fue como un padre artístico, no porque él se lo haya propuesto, sino porque yo lo miraba mucho, intentaba imitarlo. Salir con él era cumplir un sueño. Era como estar al lado de Al Pacino (risas). En el camino he tenido mucha suerte. Lo que sí me reconozco es la constancia, el amor y la dedicación hacia lo que hago. Pero después tenés que tener suerte. Porque las probabilidades de que un gurí que trabajaba en una agropecuaria de Playa Pascual, hiciera su vida a través del canto eran muy remotas”.




“NO SALGO EXCLUSIVAMENTE PARA CONCURSAR”



En 1988 empezó a sonar en la calle que Falta y Resto podía ganar. La verdad que haber ganado en aquel momento fue algo muy hermoso, porque la Falta era una bandera política importante. En 1989 lo logramos de nuevo. Pero el concurso no es lo que me motiva. Si bien cuando concursás querés que la murga que integrás brinde el mejor espectáculo posible, no salgo exclusivamente para concursar”.



¿EN ESE MOMENTO YA ESCRIBÍAS ESPECTÁCULOS?


“Sí. Ya escribía cosas desde antes de sumarme a Curtidores de Hongos, porque había tenido la oportunidad de formar parte del grupo creativo de Falta y Resto, escribía pero no lo mostraba. Tuve la suerte de trabajar al lado de un letrista como Raúl Castro que era maravilloso. Recuerdo que al cuplé del Pepe Revolución lo escribió en 48 horas. El Choncho (Jorge) Lazaroff le preguntó “¿Qué pasa con la revolución?”, y al irse para la casa lo empezó a escribir, y salió esa joya, de punta a punta sin tachar una palabra. A los dos días llegó con la letra y le dijo al Choncho: “Ahora le falta la música”.



PRIMER PARATE Y LA EXPERIENCIA DE SALIR EN CURTIDORES DE HONGOS



"Luego de mi paso por Falta y Resto estuve unos años sin salir en Carnaval, desde 1990 hasta 1992, porque estaba con ganas de parar. En ese momento integraba la banda de Jaime (Roos), y durante esos carnavales presentábamos el show en algunos tablados, ya que en ese momento se podía. Entonces siempre me mantuve vinculado al Carnaval pese a que no salí. Cantábamos en tablados como El Jardín de la Mutual y el Albatros. En esos años se armó una murga en Playa Pascual que se llamó Murgardel, y llegó a concursar en los carnavales del interior. Yo escribí sus primeros espectáculos y empecé a foguearme en la tarea, pese a que nunca terminás de aprender a escribir. Es una tarea inexplicable, da mucho placer pero también es muy dura. En un principio era un letrista muy conceptuoso, y luego me empecé a llevar mejor con el humor. Ahora creo que he encontrado un equilibrio entre lo conceptual y lo humorístico. Al sumarme a Curtidores, me encargué de los libretos desde 1993 hasta 1997. Algunos espectáculos tuvieron más repercusión que otros. En 1996 y 1997 me desbarranqué, y con Benjamín Medina que es un amigazo, tuvimos ganas de escribir cosas nuevas que un poco se salieran de lo común. Curtidores de Hongos fue una de las primeras murgas que presentaba un espectáculo temático, en diferentes bloques. Con esto no quiero decir que nadie lo haya hecho antes, pero no recuerdo que muchas murgas plantearan sus espectáculos de esa forma durante esa época. Cuando era niño recuerdo que en los espectáculos murgueros cada parte era un mundo en sí misma”.



“DISFRUTAR DEL PROCESO”



“Un artista muy importante dentro de esos años de Curtidores de Hongos fue Benjamín Medina. Él era el que le ponía un pienso a los arreglos y a la musicalidad. Además el hecho de que se sumara a una mujer a un coro murguero integrado por hombres no era muy común en esa época, y Gabriela Gómez salió con nosotros. Todos esos cambios fueron impulsados por Benjamín, que es un artista muy talentoso y tremendo músico. Salían murguistas como Freddy Bessio, Andrés Litjmaer, Ronald Arismendi y Enrique Rivero. Además en algunos años estuvo Héctor Manuel Vidal, director de la Comedia Nacional, y me enseñó mucho a escribir. También hubo unos años en los que Luis Trochón hizo la puesta en escena, ambos fueron mis maestros. Siempre trabajé con un equipo, desde el punto de vista técnico en el que yo me sentía muy sostenido. Ahí empezás a entender que lo importante es disfrutar del proceso y trabajar un espectáculo con el objetivo de que la gente lo disfrute. Ahora soy muy cuidadoso, antes de ir a algún lado, veo cuál es la gente que va a estar trabajando, y si voy a poder trabajar cómodo”.


¿CÓMO VIVISTE TUS AÑOS EN LA REINA DE LA TEJA?



“Haber salido en La Reina de la Teja fue una experiencia preciosa, porque se trata de un murgón. Agradezco a la vida haberme puesto esa camiseta, y salir con murguistas como José Morgade. Salí tres años en la murga y es impresionante lo que significa para el barrio de La Teja. Me fui a fuerza de voluntad, porque es difícil irse de La Reina. En uno de esos años me iba del club luego de una noche de fallos, y una vecina antes de que me fuera me abrazó y me dijo “No te vayas a ir de La Reina”. Y así fue. No me pude ir. Cuando me fui de la murga se lo comuniqué a Morgade en su casa, pero te diría que me fui lagrimeando”.


“VIVÍ AÑOS MARAVILLOSOS CON A CONTRAMANO”


“A Contramano es la murga en la que más años salí. Cuando llegué me encontré con una murga que estaba en pleno crecimiento con gente muy talentosa, y un grupo humano divino. Viví años maravillosos con A Contramano y ahí salí con intermitencia, hasta el Carnaval de 2012. Era una murga que tenía un perfil muy interesante que estaba en una búsqueda permanente de caminos nuevos. Eso siempre me resultó atractivo. En 2009, cuando A Contramano ganó, mucha gente dijo que habíamos perdido la esencia. Nosotros lo que hicimos ahí fue aprovechar la potencialidad de Diego Bello, había que ponerlo en un lugar artístico de privilegio. Ese año desde los ensayos sentí que se estaba armando un espectáculo muy lindo, y finalmente así fue. Haber formado parte de esos años con la murga fue una emoción muy grande. En 2010 sabíamos que el espectáculo se iba a llamar “Problemas tenemos todos”, pero no teníamos a los personajes. Hasta que una noche Diego Bello dijo “¿Y si hacemos a dos milicos de la chacra de Mujica?”, y no podía creer lo que estaba escuchando. Por un lado sentía terror, pero por otro pensé: “Este tipo es un genio”. Aparecieron los nombres de los personajes, Fagúndez y Fernández, y terminamos disfrutando de un año hermoso”.


LUEGO DEJASTE DE SALIR, PERO NO SOLTASTE LA CUERDA…



“Me fui de A Contramano porque sentí que había cumplido un ciclo. No iba a ir a ninguna parte y recibí una llamada del Chino Recoba para salir en Asaltantes. Pero yo ya había resuelto no salir porque no estaba preparado para cruzarme con A Contramano en algún tablado, porque sentía mucho respeto y afecto por la murga. Entonces acepté escribir en Asaltantes porque había una barra divina para trabajar. Escribí para los espectáculos de 2013 y 2014”.



“DE LOS MEJORES CARNAVALES DE MI VIDA”


"En 2017 decidí volver a salir en Carnaval a raíz de una llamada de Pitufo (Edú) Lombardo, me dijo “¡Es ahora o nunca!”. Él ya me había invitado a salir en La Matineé 2004 y en Asaltantes 2007, pero en ambas oportunidades le había dicho que “no”. Debo ser la única persona que se negó a salir en Carnaval con Pitufo Lombardo 2 veces (risas), el mejor director de la historia. En ese grupo de Don Timoteo estaba Ronald Arismendi, otro hermano, además Marcelo Pallarés que es tremendo murguista, y un tipo con mucha experiencia y claridad, y Marcel Keoroglián por quien siento una admiración enorme. Además había una barra preciosa también. Todo eso sumado a la presencia de Paula Villalba a quien también admiro, y la calidad humana del Chino Recoba, Rafa Perrone y Susana, su esposa, fue magnífico. El 2017 fue de los mejores carnavales de mi vida junto con aquellos de 1988 y 1989 con La Falta, el de 1994 con Curtidores de Hongos, y los de 1999, 2009 y 2010 con A Contramano. El del 2017 fue un carnaval tan disfrutable que me da temor volver a salir, para no romper el conjuro. Fue una fiesta impresionante desde que empezaron los ensayos hasta que colgamos las pilchas".




¿CÓMO TE LLEGÓ LA OPORTUNIDAD DE TRABAJAR CON DOÑA BASTARDA?


“Me llamó Emiliano Tuala y me dijo que estaban preparando un espectáculo sobre “Los monstruos”, y tenían que trabajar en la creación de los personajes. Me dijo que les gustaba la idea de que pudiera estar en el proceso de creación. Le pregunté qué murga era y me dijo “Doña Bastarda”. Le dije que iba para un ensayo y veía un poco. Me acuerdo que llegué al Club Congreso, empezaron a cantar, me paré y les dije “¿Cuándo arrancamos?”. Me gustó todo, el ambiente, la gurisada que había, la musicalidad y los arreglos de Camilo (Abellá). Ahí hay una dupla creativa a la cual le tengo un gran respeto, Emiliano Tuala y Camilo Abellá. Ambos escriben muy bien. Trabajar con gente de otras generaciones es una gran alegría. Uno cuando se pone veterano se alegra por esas cosas, porque cuando la juventud te llama te sentís vivo, y pensás “No estoy en desuso todavía”.



GRACIAS AL CARNAVAL YO...


“En gran parte gracias al carnaval yo soy quien soy como ser humano. El carnaval me ha enseñado muchas cosas. Yo siempre digo que la murga va más allá del tablado. Bueno, de hecho pensando esto, nació la obra Murga Madre, tratando de contar lo que pasa abajo del escenario. Cometí muchos errores estando en grupo, y he aprendido mucho a convivir colectivamente. He descubierto tanto mis partes buenas, como también las más oscuras. Uno no pude dar marcha atrás y deshacer la madeja. Si mirás la historia del Carnaval te das cuenta que hay muchos grupos que se van rompiendo, porque no se sostienen desde lo humano. Somos un bicho de mucho cuidado. Salir en una murga, no es solamente cantar con otros, trae consigo esos movimientos humanos y el hecho de aprender a vincularte con el otro. De la misma forma que tenés que empastar en la cuerda, tenés que empastar en la vida. Es un “salgo, canto y convivo”. Cuando estás cantando en la cuerda tratás de no tener más volúmen que tus compañeros para que la cuerda suene con los colores de todos los timbres, porque ahí está la riqueza. Y eso puede trasladarse directamente a la vida. Porque abajo del escenario tampoco tenés que estar adelante de nadie, y tenés que tener la capacidad de escuchar a los que están al lado y nutrirte de ellos. Yo pertenezco al carnaval, y digo con orgullo que soy murguista. Si me preguntás hubiese querido cometer menos errores en el camino. Cuando hablo de errores, hablo de egoísmo, falta de escucha, ser a veces muy porfiado, y dejar que el ego me ganara en algunos momentos. Pero la murga me ha puesto un espejo en ese sentido y me ha hecho crecer como ser humano. Además me ha permitido desplegar todo lo bueno que puedo brindarle”.

sábado, 13 de abril de 2019

PÁGINAS DE MOMO



MAXIMILIANO MÉNDEZ 






Si hay algo que el Carnaval siempre despierta es la pasión. La misma que puede hacer que un niño de 4 años que visita un ensayo de murga, decida en ese momento que quiere ser murguista. La misma que explica que un artista encuentre su lugar en el Carnaval de las Promesas, el Encuentro de Murga Joven y el Concurso Oficial del Carnaval, y casi sin darse cuenta entre en una rosca de la cual es prácticamente imposible salir sin irse “a vivir a Copenhague”. Esa llama continúa encendida en el corazón de Maximiliano “Pulpa” Méndez y todo parece indicar que tiene para rato. Desde el bar De Vida, abajo del viaducto del Paso Molino, lugar emblemático para él y su familia, confiesa que no está acostumbrado a hablar de sí mismo y la idea no le gusta mucho. De todas maneras la hora que prácticamente duró la charla echó por tierra totalmente esas palabras. Hoy integra la cuerda de sobreprimos en la murga Cayó la Cabra, pero para entender cuándo se produjo su enamoramiento con nuestra máxima fiesta popular, hay que remontarse a principios de la década del 90’.



¿CUÁLES SON TUS PRIMEROS RECUERDOS CARNAVALEROS?

“Mis primeros recuerdos carnavaleros tienen que ver con el barrio Paso Molino. En ese barrio ensayaba Araca la Cana. Mi padre fue cantinero de la murga desde que yo nací hasta que tuve 4 o 5 años. Junto con mi madre y mi tía manejaban la cantina en el predio del club Universal. Me acuerdo que íbamos mucho a comer al bar De Vida después de los ensayos. Así que mis primeros recuerdos carnavaleros transcurrieron en ese barrio pese a que soy del Cerro. Me acuerdo de escuchar en los ensayos a Julio Pérez. El primer sonido que recuerdo de una murga es la voz de Julio. Me acuerdo que salían el Memo Cortés, Mónica Santos, el negro Víctor, y dirigía Julio Julián. Pero recuerdo que la voz de Julio siempre sobresalía". 

¿TUVISTE O TENÉS ALGÚN ARTISTA DEL CARNAVAL COMO REFERENTE?

“En un principio mi referente fue Julio Pérez porque me crié escuchándolo. Después fui descubriendo más cantores que se terminaron convirtiendo en ídolos míos, y algunos hoy por hoy son amigos. Eso es espectacular. Te estoy hablando de Villalba, el Chato Ambrosio, el zurdo Bessio, el canario Pereira, etc. Siempre me maravillaron las voces agudas. Justo dio la casualidad de que es el rol que termino ocupando en las murgas. De chico jugaba a ser sobreprimo. Apretar la garganta y cantar pa’ arriba. Cada vez que veía a un sobreprimo cantando un solo me pasaban cosas. Luego entre que se terminó dando y un poco yo lo busqué, he tenido la posibilidad de siempre estar parado ahí en el medio de la murga”.

DESDE CHIQUITO, ¿SABÍAS QUE QUERÍAS SER MURGUISTA?

“Sí, claro. Siempre quise ser murguista. Me acuerdo que tenía mi traje de chico. Araca se vestía de cierta manera, y yo tenía un traje más chiquito. Cuando la murga iba al Teatro de Verano, yo iba con mi traje y maquillado de la misma forma. Yo quería estar ahí arriba parado con ellos. Después se fue dando de a poco lo de salir en Carnaval, tampoco lo busqué con desesperación. Arranqué a salir en el Carnaval de las Promesas, y luego tuve la suerte de caer en Arteatro que fue un lugar que me formó muchísimo cuando salí en Buby’s Bis. Cuando quise acordar ya estaba en Gurrumines, luego en Nazarenos, y de repente caí en Curtidores de Hongos. Se fue dando todo muy de a poco y muy rápido también porque con 19 años ya estaba cantando en Curtidores. Fue muy de golpe, pero muy de a poco si pienso que desde los 2 años siempre quise ser murguista. Fueron 17 años de espera (risas)”.

¿CÓMO FUE HABER PARTICIPADO EN EL CARNAVAL DE LAS PROMESAS?

“Al principio no entendía mucho qué era lo que pasaba porque arranqué en el Carnaval de las Promesas en 1996, con apenas 7 años. Sentía que estaba jugando a ser un artista carnavalero. Después estuve unos años sin salir porque me dediqué al Baby Fútbol, y cuando volví a salir lo hice en Villanos que era un conjunto de parodistas del Cerro. A los 13 o 14 años ya sabía que quería cantar, bailar y actuar, y dedicarme a eso en mi vida. Luego caí en parodistas Buby’s Bis y más que nada en Arteatro en donde aprendí muchísimas cosas. Era muy rico porque pasaba mucha gente talentosa por ahí, y yo trataba de sacarle lo mejor que podía a todos. Los años más lindos que viví fueron esos. Porque al salir en Carnaval mayor empezás a vivir otra presión, y otras responsabilidades. Pero en Carnaval de las Promesas tenías la chance de seguir jugando y divertirte. Hoy por hoy veo las cosas de otra manera, y de repente me caliento más”.

ME HAS HABLADO MUCHO SOBRE CONJUNTOS DE PARODISTAS, ¿TE GUSTA EL PARODISMO?

“Sí. Y me sigue gustando muchísimo. Me parece que es una categoría riquísima en cuanto a todo lo que se puede hacer. Podés cantar, bailar, actuar, etc. Me gusta muchísimo actuar y tanto en Gurrumines como en Nazarenos he tenido la chance de hacer alguna cosita. Disfruté muchísimo esos dos años en los que salí en parodistas ya estando en Carnaval. Ahora me pasa que no suelto la murga ni loco. Me gustaría volver a la categoría, pero no lo podría hacer. No aguantaría los ensayos bailando 3 horas sin parar. Aparte a mí me gusta el parodista completo. El que canta, baila y actúa”.

¿CÓMO LLEGÓ LA OPORTUNIDAD DE SALIR POR PRIMERA VEZ EN CARNAVAL CON PARODISTAS GURRUMINES?

“La oportunidad llega a través de Maxi Orta y de Martín Souza. Ellos formaron parte de Buby’s Bis durante muchos años, y el año que yo entro a los Buby’s Bis ellos deciden sacar a Gurrumines en Carnaval. Con los Buby’s Bis siempre actuábamos bastante durante el año en distintos períodos como las vacaciones de julio, me acuerdo. Siempre teníamos talleres de teatro y de canto, por lo que Arteatro era como nuestra casa. Un día Maxi y Martín fueron a verme actuar junto con Mario Orta que era el director responsable de Gurrumines. Mario es amigo de mi padre desde hace muchos años, pero a mí no me conocía en ese momento.  Al otro día me llamaron para ver si quería salir en el conjunto e inmediatamente dije que sí. Ese fue mi primer Carnaval. Me acuerdo clarito del primer desfile, el primer tablado y el primer Teatro de Verano con los Gurrumines. De primera ya salí con Pendota (Miguel Meneses), Fernando Serra, Nino Ibáñez, Luis Casalás, Fernando Vannet, etc. Después éramos todos gurises que estábamos dando nuestros primeros pasos en Carnaval. Algunos como Maxi, Martín y Marcos Lacaze ya habían salido en Carnaval algunos años. Pero casi todos estábamos arrancando. Hasta hoy el 80 o 90 % de ese grupo sigue saliendo en Carnaval. Algunos salen en La Trasnochada, y otros salen en otros conjuntos. Los Gurrumines fueron como una linda escuelita”.

SU PASAJE POR PARODISTAS NAZARENOS

“Al siguiente año Gurrumines no sale. Muchos quedamos sin conjunto. La gran mayoría se fue para Zíngaros. Muchos de ese grupo estábamos saliendo en La Trasnochada en Murga Joven. Damián Luzardo estaba en la murga y en Carnaval iba a salir en Zíngaros. Él fue el que me contactó con Miguel Villalba, y los que habíamos quedado medio en banda fuimos para un casting en Nazarenos. Uno de los encargados del casting era Carlos Viana a quien ya conocía desde mi etapa en Buby’s Bis, así que pasar esa prueba fue un poco más fácil (risas). A la semana ya estábamos saliendo en el conjunto. Salir con Aldo Martínez, Miguel Villalba, Fabián Villalba, el Colo (Ricardo) Aulet, fue tremendo. El resto de los compañeros éramos todos más o menos de la misma generación, y la mayoría de ellos sigue saliendo en algún conjunto de parodistas. Fue un carnaval re lindo. Me acuerdo que los ensayos de baile duraban 4 horas, igual. Porque buscaban la perfección. Después los resultados se terminaban viendo en el espectáculo. De las cosas más graciosas que recuerdo de ese año es que hacía de Bart Simpson y no hablaba en toda la parodia (risas). La otra parodia era Delmira Agustini. Me acuerdo que hacía de algún escritor que en algún momento le preguntaba algo a Delmira. Decía 2 o 3 bobadas, pero estaba buenísimo salir con toda esa gente. Así que lo que tuviera que hacer, lo hacía. Estaba compartiendo con tipos que estaban haciendo Carnaval y eran figuras desde antes de que naciera. Siempre me trataron de manera espectacular, y hasta el día de hoy nos seguimos saludando cuando nos cruzamos en los tablados”.

“ME MORÍA DE GANAS DE ENTRAR A LA MURGA”

“Seguía estando en Nazarenos porque al finalizar Carnaval el grupo se mantenía. Yo siempre me arrimaba a Curtidores con Gonzalo Imbert porque allí salía Álvaro, su hermano, y además estaba Martín Angiolini, que yo lo conocía de Arteatro. Yo me moría de ganas de entrar a la murga pero no había chance. En un momento con Gonzalo nos estábamos yendo para La Paloma en turismo, y me llega un mensaje de Álvaro que decía algo así como que me cuidara la garganta en la playa porque me iban a llamar de Curtidores. Me acuerdo que en su momento me lo tomé como un chiste, porque él sabía que yo tenía ganas de entrar en la murga. Pero al volver de las vacaciones me mandó otro mensaje que confirmó que era verdad, y tenía que ir al lugar de ensayo de la murga en esa semana. Me avisó que el Rafa Bruzzone se iba para Venezuela y que habían tirado mi nombre. Solo tenía que ir y cantar. Fui con tremendo cagazo. Tenía que estar a las 21:00 hs, y llegué como a las 18:30 hs al club. Pasa que siempre me gusta llegar antes a los ensayos, pero ese día se me fue un poco la mano (risas). Llegué y me puse a cantar la presentación del espectáculo 2008 llamado “Caos”. De repente me encontraba cantando con Fernando Ponce de un lado y con Roque Pérez del otro. No lo podía creer. Tenía 19 años y estaba cumpliendo mi sueño. Me acuerdo que ensayábamos para una actuación en el Moviecenter, donde la murga iba a presentar el disco de ese espectáculo. Esa fue mi primera actuación. Me dieron para cantar el tema de la botella que hacía el Zurdo en el 2006. Ahora te lo cuento y me erizo, porque no entendía nada de lo que estaba pasando. Luego giramos por Argentina presentando ese espectáculo, y retomamos los ensayos preparando el espectáculo 2009 llamado “Los Desilusionistas”. Ese Carnaval 2009 fue en el que hice más tablados, unos 140 y algo más o menos. Salimos terceros en el Concurso.  Me acuerdo que al año siguiente salí en Carnaval con La Trasnochada y luego volví a Curtidores. Eso habla de cómo era el grupo. Durante esos años casi siempre salían los mismos integrantes en la murga, y eso hizo que se formara un vínculo muy fuerte. Los pocos que entraron en esos años fueron muy bien recibidos”.

¿CÓMO VIVISTE LA EXPERIENCIA DE SALIR EN MURGA LA TRASNOCHADA?

“Tomé la decisión en un cumpleaños de un amigo mío, Santiago Duarte, me acuerdo. La murga fue a cantar en su cumpleaños, la vi y pensé “quiero salir con ellos”. Justo se había bajado el Diente (Damián Luzardo) y quedaba un lugar. Me acuerdo que cuando le comuniqué a los Curtidores que me iba, Freddy González me dijo: “En abril del año que viene,  ¿volvés a la murga?”, y yo le dije que sí. Siempre supe que me iba pero volvía. En el momento lo tomé como un chiste, pero luego cuando se iba acercando la fecha él me mandaba mensajes. Incluso cuando volví a la murga no tuve ni siquiera que hablar con (Daniel) Carluccio. Con La Trasnochada pasamos un carnaval hermoso, y fue divino haberme dado el gustito de salir con mis amigos”.  

LA LLEGADA A ASALTANTES CON PATENTE

“La gente con la que fui para Asaltantes con Patente fue con la que más me relacionaba no solo dentro de Curtidores de Hongos, sino que también fuera de la murga. En Asaltantes salí con mucha gente con la que ya tenía una muy buena relación. Me acuerdo que si bien tomé la decisión de irme de Curtidores para Asaltantes, la noche posterior a tomar la decisión lloré antes de dormir. Hoy por hoy ya no me pasaría eso si me voy de un conjunto. Me dolería, pero no llegaría a ese punto luego de tomar una decisión. Con Asaltantes se armó un grupo divino, y tuve la oportunidad de arrimar gente como Gonzalito (Imbert). El proceso se coronó con el primer premio que fue algo soñado. El que te diga que no le importa ganar, te miente. Porque que te den la copa y te digan que ganaste te pone muy feliz. Igual eso te dura 3 o 4 días, nomás, porque al quinto día ya estás en tu casa viendo qué hay para ver en la tele, o colgando la ropa en el fondo. Hicimos un espectáculo precioso y conocí a Carlos Tanco, una de las personas más inteligentes que he conocido en mi vida. Me acuerdo de la claridad con la que nos explicaba cada uno de los cuplés. Escucharlo era como escuchar a Hemingway.   Tanbién conocí a Diego Bello con el que hasta el día de hoy somos amigos, A Rafa Cotelo, El Alemán (Gerardo Dorado), Riquelme (Álvaro Denino), Ronald Arismendi, el Rafa Perrone, Susana, su mujer, el Chino (Álvaro) Recoba, etc. Fue el título al que menos cariño  le tomé porque no me generaba nada salir en Asaltantes con Patente, aunque quizás no llegué a tomarle mucho cariño porque salimos solo un año con ese título”.

¿QUÉ REPRESENTÓ PARA VOS EL AÑO 2014 CON DON TIMOTEO?

“Fue un año divino. Fue todo muy raro por el tema del nombre, y las complicaciones que hubo con el título. Tuvimos que ensayar un espectáculo en dos semanas para dar la prueba de admisión viniendo de ganar. Luego de girar con el espectáculo de Asaltantes tuvimos que juntarnos a ensayar todos los días para volver a entrar en el Carnaval. Fue como arrancar de vuelta. La murga se reinventó y entró Pablito Aguirrezabal que le dio un aire fresco a la murga que estaba tremendo. Para mí ese es el mejor espectáculo de murga en el que participé, y está lejos de cualquier otro. Ese espectáculo tenía todo: el vestuario, el maquillaje, la musicalidad, la letra, la crítica, la risa, la emoción. Me acuerdo que Pinocho (Routin) terminó incluyendo una frase de Marcelo Pallarés en la letra de la retirada. Pinocho le preguntó luego de un ensayo a Marcelo qué edad tenia, y Marcelo le respondió diciéndole cuántos carnavales tenía. Por eso la letra decía “…y contamos nuestros años, en años de Carnaval…”. La retirada a nivel musical explotaba por todos lados. Para mí no ha habido un primer premio como ese. Me pasó de ver el espectáculo hace poco por YouTube y decir “¡Qué bueno que estaba esto!”. No me acordaba de la mayoría de las cosas. En la vorágine durante ese mismo Carnaval no te dabas cuenta. Hubo muchas cosas que canté ese año que las entendí después. El murguista por lo general se preocupa por aprender y reproducir todo. Veía a esa Don Timoteo 2014 como una murga grande”.

¿HUBO ALGUNA MURGA EN ESPECIAL EN LA QUE TE SENTISTE MÁS CÓMODO CANTANDO?

“Me he sentido cómodo en todas las murgas. Siempre tuve buenos compañeros al lado y he aprendido a cantar con todos ellos. Me acuerdo que llegar a Cayó la Cabra en ese sentido fue todo un desafío, porque era la primera vez que iba a compartir la cuerda de sobreprimos con una mujer. Ahí aprendí mucho a preocuparme más por el empaste, y el hecho de buscar un sonido. Además Maira (Sepúlveda) es tremenda compañera. He estado mancado en varias actuaciones y ella nunca me dejó tirado, siempre siguió cantando. Es una compañera tremenda. Pero siempre he disfrutado de cantar con todos los compañeros con los que he compartido algún Carnaval”.

¿ES VERDAD QUE ERAS UN POCO HINCHA DE CAYÓ LA CABRA DESDE ANTES DE INTEGRAR LA MURGA?

“Sí (Risas). El primer contacto que tuve con Cayó la Cabra fue en la prueba de admisión rumbo al Carnaval 2013 en el tablado del Defensor Sporting. Yo iba a dar la prueba con Asaltantes con Patente, y Cayó la Cabra actuaba antes que nosotros. La murga la rompió. El tablado estaba lleno porque nos querían ver a nosotros. A las Cabras no las esperaba nadie e hicieron reír mucho. Me acuerdo de escuchar a Carlitos Tanco mientras la murga actuaba, diciendo “¡Nos están matando!”. Cuando subimos a dar la prueba con Asaltantes no se reía nadie. Ya desde la primera vez que vi a Cayó la Cabra me sorprendió la forma que tenía de hacer reír. Después de algún Teatro de Verano de las Cabras iba a veces por el club Industria, que era el lugar donde la murga paraba. Un día me compré una remera de la murga, y le compré otra al Gonza Imbert. Él todavía la sigue teniendo. Siempre las Cabras me hicieron reír mucho. Aparte a mí siempre me pasa que me cuesta reírme, y no me río con cualquier cosa. Pero con la murga me revolcaba por el piso de la risa. Con Camilo Fernández siempre hablábamos y él me tiraba: “Estaría bueno que algún año te sumaras a la murga”. En un momento estando en Don Timoteo ya me sentía que quería probar salir con otra gente. Hacía varios años que estaba saliendo con el mismo grupo. Para mí estar en Timoteo en ese momento era como jugar en el Real Madrid y en el Barcelona al mismo tiempo, pero necesitaba un cambio. Un día me escribió Camilo y me dijo que se había bajado un sobreprimo de la murga. Lo pensé una noche y al otro día le contesté que sí. La murga luego me votó para que me sumara. Le gané a Matías Bravo por 2 votos. ¡Cómo le erraron! (risas). Siempre lo jodo al Mati con eso. Aparte él es un botija precioso de ojos claros, que se canta todo (risas). Hasta el día de hoy me siento agradecido de estar en esta murga. Encontré un lugar donde quiero proyectarme, y me encantaría vivir de Cayo la Cabra, y poder viajar por el mundo haciendo murga. Me acuerdo que entré a la murga pensando en que iba a salir en Carnaval y no sabía cuándo me iba a ir. Y ahora estoy seguro de que no me voy a ir más. Se disfruta mucho estando en Cayó la Cabra, y se pasa muy bien. La gente que la integra es la que explica todo eso. Hay gente que está desde los inicios de la murga y cuidan el proyecto con uñas y dientes. Acá sentí que me dieron la oportunidad de mostrarme de otra manera, y tengo cierto protagonismo que me encanta. Están buenísimos tanto los espectáculos que da la murga como la repercusión que tiene con la gente y el cariño que se recibe”.

LUEGO DE ESTA RECORRIDA, ¿CUÁLES HAN SIDO LOS CARNAVALES QUE MÁS DISFRUTASTE?

“Disfruté mucho el Carnaval 2007 con Gurrumines porque fue el primero. Mi primer año en Curtidores también fue muy hermoso. Después en 2012 cuando festejamos los 100 años de los Hongos fue algo tremendo. El año 2015 con Timoteo fue muy especial, porque el Rafa Perrone y el Chino Recoba deciden no sacar la murga, y Digo Bello toma la posta para sacar el título porque el grupo no quería separarse. Ahí arrimamos a varios amigos: Fernando Laforia, Pablo Cubiella, Alvarito Imbert, el negro Darío Píriz, el Canario Villalba, etc. Pasamos un carnaval precioso. Luego estos últimos 2 años de Cayó la Cabra fueron increíbles, sobre todo por lo que generó la murga en los tablados, con la gente, y en el concurso”.

¿EN QUÉ MEDIDA EL CARNAVAL SE HA ENRIQUECIDO Y QUÉ LE CAMBIARÍAS?

“El Carnaval se ha enriquecido técnicamente y se profesionalizó. Se cuida mucho lo estético de los espectáculos. Hoy por hoy es mucho más difícil escuchar a una murga desafinar, y eso es un mérito increíble del crecimiento que ha tenido el Carnaval. Por otro lado, creo que debería cambiar todo lo que quedó a la vista este año. Todas esas cosas chanchas y turbias de viejos gordos. La plata, la ambición y el poder hacen mierda al Carnaval, y le sacan credibilidad al arte. Para mí tiene que haber un cambio generacional en la gente que gestiona el Carnaval, tal como está sucediendo con los artistas de los conjuntos. La juventud tiene que empezar a tomar la posta en DAECPU y en la Intendencia. Otro tema importante a cambiar es el tema de la cantidad de tablados que hay. Que de lunes a jueves haya solo 5 tablados abiertos, hace que te den ganas de tirarte debajo de un auto. De todas formas veo que las cosas van cambiando de a poquito. Pero cuando cambien las cabecitas, van a haber transformaciones reales. Y ojalá que si entra gente joven no se maree con los papelitos”.

¿QUÉ ESTÁ PENDIENTE AÚN EN TU CARRERA ARTÍSTICA?

“No lo he pensado mucho. Lo próximo que espero es la vuelta de Jaime (Roos). Quiero volver a cantar en el coro de Jaime. El año pasado tuvimos una reunión en la casa de él, y supuestamente este año o el otro él iba a volver a tocar y a grabar. Dentro de mi carrera artística ha sido el punto máximo. Que te toque cantar Amor Profundo en el Teatro Solís o en el Gran Rex es maravilloso. Lo que sí me gustaría hacer pero dentro de mucho tiempo sería sacar Araca la Cana. Lo haría más que nada por mi padre y porque si no hubiera escuchado a Araca la Cana de chico, hoy no sería murguista. Así que un año sacaría a La Bruta con amigos. O sacaría a la murga joven La Perica en Carnaval en algún momento. Pienso que eso se va a dar porque los que la integramos somos jóvenes. Pero no hay apuro”.

GRACIAS AL CARNAVAL YO…

“Gracias al carnaval yo soy yo. No me imagino sin el Carnaval, No me imagino un solo año sin subirme al Teatro de Verano. Si no saliera en Carnaval, apagaría la tele y me iría a vivir a Copenhague (risas)”.


  
   



domingo, 7 de abril de 2019

PÁGINAS DE MOMO 

 MATÍAS BRAVO






El carnaval siempre merodeó por los pasillos de su casa desde que era un niño, y la influencia de una familia tan carnavalera terminó pesando para que aquel gurí que apenas cantaba en su hogar y se dejaba llevar por la timidez, hoy sea una de las voces más disfrutables de nuestra máxima fiesta popular. El destino le tenía un montón de experiencias guardadas, que ha ido transitando en 14 años ininterrumpidos entre Carnaval de las Promesas, el Encuentro de Murga Joven y el Concurso Oficial del Carnaval. Han ido variando las personas que lo han rodeado, y los espectáculos de los que ha tenido la posibilidad de ser parte. Pero lo que aun permanece en él es ese disfrute por el simple y majestuoso hecho de cantar dando vida a un género artístico que ama. Matías Bravo abrió las puertas de su casa, y cedió una hora de su día para mate mediante, charlar sobre el camino que viene recorriendo desde mucho antes de subirse a un escenario por primera vez.


¿CUÁL FUE TU PRIMER CONTACTO CON EL CARNAVAL?

“Obviamente que ir al tablado con mis viejos. En mi familia nadie cantaba, ni nadie salía en carnaval. Pero era la típica casa en la que en febrero de lo único que se podía hablar era de carnaval. Sigue sucediendo hasta hoy. Mi viejo es insoportable (risas). No habla de otra cosa durante febrero, y en el resto del año siempre habla de fútbol. Es el uruguayo ideal, pero que no toma mate, así que es raro. Pero siempre éramos de ir al tablado. Mi viejo siempre me dice: “A vos te salvó el Pinocho Sosa”, porque un día estaba en el Defensor Sporting, y me perdí. Pinocho vio que estaba perdido y me llevó con mis padres, así que gracias a Pinocho Sosa estoy acá dando  esta nota (risas). También éramos de ir al Primero de Mayo, y un poco más de grande arranqué a ir solo al Monumental de Tres Cruces. Hay pila de anécdotas de cuando pasábamos yendo al tablado. Me acuerdo que siendo chiquito una vez un integrante de Antimurga BCG me regaló una mandarina al bajarse del escenario, y también me puso su sombrero. Yo no entendía mucho. Le hablé a mi madre y le pregunté si me podía comer la mandarina, y me dijo que sí (risas)".

¿QUÉ MURGA FUE LA PRIMERA QUE TE SEDUJO?

“Creo que por herencia de mi hermano, que también es muy carnavalero, la primera murga que me sedujo fue Contrafarsa. Aparte mi hermano tenía todos los discos. Después me empezaron a llamar la atención las murgas de la Unión, por esa fuerza que tienen en el canto. Luego me empezó a gustar todo, porque te das cuenta que Contrafarsa tenía un montón de cosas que estaban mortales, y las murgas de La Teja tienen otro montón de cosas que son maravillosas. De todas podés aprender un poco. Incluso esto que me ha pasado en los últimos años, de ir a un título, y luego a otro, y luego a otro, me parece fantástico. Porque más allá de que conocés gente increíble, podés ver las distintas maneras que tienen los diferentes títulos de armar los espectáculos. Te das cuenta que Patos Cabreros no tiene nada que ver con La Gran Muñeca, y que Falta y Resto no tiene nada que ver con ninguna otra murga que haya integrado. Todo eso me parece muy rico”.

¿CUÁNDO TE PICÓ EL BICHITO DE EMPEZAR A SALIR EN EL CARNAVAL DE LAS PROMESAS?

“El bichito no me picó. Yo cantaba muchísimo en casa pero era muy tímido y vergonzoso. Ni siquiera se me pasaba por la cabeza participar del Carnaval de las Promesas. Mi hermana ya había participado sí, y además estaba haciendo Murga Joven. En Promesas ella estaba saliendo en murga La Susodicha. Faltaban gurises, y medio que me impuso la idea de salir. No me quedó otra opción que sumarme. Ese era el último año de ella en Promesas, y yo seguí como por 4 años más en esa murga. La Susodicha tenía un matrimonio atrás que era el que coordinaba todo, y era una murga rodeada de gente muy generosa y cariñosa. Tenían la cabeza esa de “sacamos la murga para que los gurises no estén en otras cosas”. Quizás la murga tenía ciertas falencias en lo artístico, porque no era que nos cantábamos todo, pero había un laburo social muy lindo. Y desde ese momento todos los años he hecho murga. Hoy tengo 26 años. Estamos hablando que han sido 14 años de aprendizaje, de un montón de experiencias, que si no las hubiera vivido hoy sin dudas sería distinto”.

“YO QUIERO IR PA’ TU MURGA”

“Estando en La Susodicha me pasaba que veía a La Zafada y me encantaba. Hasta que en un momento consigo el teléfono de Carlos (Rugnitz) que es el director responsable de la murga. Lo arranqué a atomizar. Me acuerdo que lo llamaba mucho, y le decía “Yo quiero ir pa’ tu murga”. Incluso había avisado en La Susodicha que quería ir para La Zafada, y que iba a hacer todo lo posible para conseguirlo. Arranqué a llamar a Carlos en abril, y la murga empezaba a ensayar más o menos en agosto. Así que imagínate la cantidad de veces que lo llamé. Él me decía “todavía no arrancamos, y no sabemos cuándo vamos a arrancar a ensayar, pero vení un día y vemos”. Un día me dijo que vaya y me fui para Colón, que es el barrio desde el que sale la murga. No tenía ni idea de dónde ensayaba la murga. Me acuerdo que me tomé el 526 y se subió Edén (Iturrioz), que trabaja con La Zafada. Pensé “¡Es mi salvación! ¡Me voy con él! (risas). Lo saludé, me presenté y me fui con él. Ligué como un caballo, porque si no capaz que hasta ahora estaba buscando el local de ensayo de la murga. Me acuerdo que en ese momento me dio vergüenza decirle a Edén que me gustaba la Contrafarsa, y nunca se lo dije, para no quedar como un chupamedias. Me encontré con una murga que ensayaba con una dinámica totalmente distinta. Pasa que Edén es un despegado y nos exigìa pero sabía hasta qué punto, siempre sin propasarse- Después el estilo de la murga te puede gustar o no, pero no es casualidad que de ahí salgan tantos gurises cantando tan bien. En todos estos años han salido chiquilines que se han formado en La Zafada y que cantan o tocan que es un disparate. El gran “culpable” de eso es Edén, y además la murga tiene un respaldo por parte del  grupo de padres que es impresionante. Las veces que he ido a ver ensayos me he encontrado con que sigue existiendo ese ambiente familiar y que nada ha cambiado. Cada año aparecen 3 o 4 chiquitos que son unas bestias cantando. Y ahí te preguntás “¿De dónde salen?”. La Zafada me ha regalado muchas amistades que son divinas. Recuerdo que cuando se incendió mi casa toda la murga fue a darnos una mano. Son cosas de las que no te olvidás más”.

¿CÓMO SE DA TU LLEGADA A FALTA Y RESTO Y CÓMO VIVISTE LA EXPERIENCIA DE SALIR EN LA MURGA?

“Diego Bueno vio un video del ensayo de La Zafada que había grabado su madre, y al verme le preguntó quién era yo. Él salía en Falta y Resto y justo faltaba alguien en la murga para hacer unas giras. Yo jamás había hablado con Diego, no teníamos trato en ese momento. Fue un cambio tremendo porque había arrancado a ensayar con La Zafada para el Carnaval de las Promesas, y al mismo tiempo ensayaba con Falta y Resto. Estando en La Falta no tenía idea de nada, y no tomaba la dimensión de lo que me estaba pasando. Me acuerdo que aprendí mucho, porque La Falta me hizo enfrentarme a un montón de cosas. De repente por un motivo puntual, alguien que cantaba en tal parte no podía cantar, y ahí me decía que yo me encargara de eso. Y esas cosas llegaban a suceder minutos antes de actuar, por más que no habías ensayado la parte que estabas a punto de hacer. La experiencia de tener que resolver en un rato algo que podrías haber ensayado con tiempo te da mucha adrenalina. También en la murga aprendí que el errarle en escena tampoco es tan malo, porque solo no se equivoca el que no hace nada. Tuve que cantar canciones solo, algo que en Promesas nunca me había pasado. Aparte se trataba de un título con peso. De repente me encontraba cantando en otro país, para mucho público. Me acuerdo que en  Argentina era tremendo porque la Falta sigue siendo un fenómeno. Tengo un cariño gigantesco hacia la murga. Entré con 17 años y arranqué a salir del país con la murga, porque jamás había ido al exterior. Me acuerdo que mis viejos antes del primer viaje me fueron a despedir al puerto y gritaban cosas como “Cuiden al nene” (risas). Hice muchos kilómetros con la murga y canté cosas que unos años antes me ponía a escuchar en casa haciendo los deberes del liceo. Al principio el compañero que me llevaba menos edad, me llevaba 10 años. Después entró Leandro (Castro), que es más cercano a mí en edad. El grupo me cuidó mucho. Cuando compartís muchísimos momentos con un grupo, se dan relaciones muy cercanas. Hubo giras en las que convivimos durante más de 20 días. Las giras largas eran muy cansadoras, a veces a los 10 días ya te querías volver. Si el grupo no hubiera sido tan fuerte, capaz que esos momentos eran complicados. Uno de los años que más disfruté con la murga fue el 2015, porque varios ex compañeros de La Zafada se sumaron a La Falta. Entonces te encontrabas en tremenda murga, y encima compartiendo con tus amigos. Además me encantó cómo se encaró el espectáculo ese año, y convivimos ese Carnaval con mucha alegría. Se armó una barra con una mezcla de edades que estaba buenísima. Lo disfrutamos el doble porque en ese año no salieron Raúl (Castro), y el mono (Orlando Da Costa), entonces la responsabilidad era mayor. Cada noche después de las actuaciones en el Teatro de Verano por el concurso, aquello era una fiesta. Fue una experiencia hermosa haber pasado por Falta y Resto”.

LA EXPERIENCIA DE SALIR EN DON TIMOTEO

“En el momento no tomé conciencia de lo que estaba pasando. Capaz que ahora me doy cuenta un poco más. Me iba de La Falta luego de muchos años, y salir de esa zona de confort me daba un poco de miedo. Conocía a muchos compañeros en Don Timoteo, pero solo había salido con Gonzalo Imbert en la murga joven “Che Papusa”. Conocí gente en Timoteo con la que somos como hermanos, y cada vez que nos encontramos nos ponemos al día como dos viejas chusmas, nos extrañamos, y nos decimos que queremos salir juntos de nuevo. Eso es lo bueno que tiene ir saliendo en distintos lugares, porque conocés un montón de gente que te enseña pila. Para ese espectáculo hubo aportes de casi todos los compañeros. Todo el grupo manifestaba su postura frente a lo que se proponía, y eso estaba mortal. Estuvo bueno ver cómo los tipos le dieron un engranaje al espectáculo. Una vez que aparecían los enganches, lo que cantabas tomaba mayor sentido. Te dabas cuenta que todo tenía un que ver. Hubo un laburo importante desde lo escénico con el Pinocho (Pablo Routin), porque no eras un hombre disfrazado de mujer, si no que tenías que ser mujer. En un momento me costó entrar en el personaje porque además estaba acostumbrado a que en Falta y Resto no se trabajaba casi nada la puesta en escena. Hoy por hoy, a raíz de haber estado en Timoteo entiendo el valor y la importancia que tiene la puesta. Me acuerdo que el Pinocho me dijo una vez: “No te salía, en un momento te salió y no volviste más a ser Matías. Para mí que ahora hasta estás yendo al supermercado en personaje”. El armado de ese espectáculo fue un proceso recontra lindo. Además fue el primer año que estaba en una murga que apuntaba mucho al concurso. También nos fue re bien en el concurso y eso le dio como un plus. Fue divino compartir un Carnaval con ese grupo. Por suerte este año varios volvimos a salir juntos en La Gran Muñeca”.

“FUE TREMENDO CAMBIO LLEGAR A LOS PATOS”

“A Patos Cabreros me arrimó Riquelme (Álvaro Denino). Lo adoro, es tremendo murguista con una garganta de fierro. Me encontré en una murga con un estilo completamente distinto. Además el grupo era diferente, ya que solo había salido con Riquelme. Capaz que la murga tenía un mecanismo de laburo que no comparto tanto. No digo que sea mejor o peor, pero era distinto y yo hubiese preferido otro sistema. Fue un año precioso. Se armó una barra tremenda y con gente de ese año siempre surge la típica conversación esa de “hay que verse más seguido”. Fue tremendo cambio llegar a los Patos hasta en el momento de cantar. Los arreglos corales eran totalmente distintos a los de Timoteo. Un montón de cosas que sucedieron en el proceso de ese año, se superaron porque el grupo era muy fuerte. He ligado muy bien con los grupos, y siempre he salido con buena gente”.

¿CÓMO TE SENTÍS HOY INTEGRANDO LA GRAN MUÑECA, Y CÓMO VIVISTE ESTE CARNAVAL 2019?

“La Gran Muñeca es una murga preciosa, en la que es muy lindo salir. Ni dudé en irme para La Muñeca también por el cuadro que se había armado en el que tengo muchos amigos. Este año tuve varios asuntos personales que atender y la murga siempre me bancó la cabeza. Siento que en otro lugar no habrían tenido ese gesto conmigo. Este año falté muchísimo a los ensayos por asuntos importantes, cosa que no me había pasado nunca, porque me pone nervioso faltar, y la murga nunca me reprochó nada. Se labura muchísimo. El Pistola (Mega) es un tipo que todo el tiempo está trabajando para la murga. Son las 8 de la mañana y te llegan mensajes de él mandándote audios de los ensayos para que no te pierdas nada. Después el resultado te puede gustar o no, pero se trabaja mucho. Hay mucha cosa que se hace a pulmón también. Se vive un ambiente familiar en la murga y hay un sentido de pertenencia muy grande. Es una murga que tiene tremenda hinchada, e incluso hay gente que se ha tatuado cosas de La Gran Muñeca. Está divino formar parte de la murga. Pasamos un carnaval precioso”.

¿HAY ALGO QUE ESTÉ PENDIENTE EN TU CARRERA ARTÍSTICA?

“No tengo ni idea. Seguramente lo voy a ir viendo. Capaz que en algún momento arme un proyecto solista con un grupo. Creo que hay un montón de cosas que me restan aprender para encarar eso, porque no solo se trata de cantar bien. Formando parte de la banda de El Alemán me di cuenta de que hay un montón de cosas detrás de lo que simplemente se ve en escena. Por ahora es todo muy incierto, pero seguro dentro de un tiempo tenga más claro qué quiero hacer”.

GRACIAS AL CARNAVAL YO…

“Gracias al carnaval yo soy este Matías. Hay muchas cosas de mi personalidad que se las debo a las experiencias que he vivido en Carnaval. Sin el Carnaval hubiera sido otra persona totalmente diferente. Tendría otra manera de vivir y relacionarme. Seguramente no estaría dando notas. Igual me siguen dando un poco de pudor, pero voy mejorando (risas)”.   

miércoles, 1 de marzo de 2017

SIN EL DISFRAZ

MAXIMILIANO PÉREZ





Desde los siete años de edad ha estado emparentado con el carnaval; a veces hasta casi sin querer. Se fue encontrando con él una y otra vez, reinventándose, investigando, y aprendiendo en el camino. Hoy los vaivenes de la vida hacen que viva las carnestolendas desde abajo de los escenarios, pero eso no fue impedimento para que brindara diversas opiniones respecto a esta celebración que nos convoca a los uruguayos en cada mes de febrero. Ha participado de la fiesta de momo, integrando los elencos de Curtidores de Hongos, Agarrate Catalina, Asaltantes con Patente y Don Timoteo. El trabajo que hoy por hoy desarrolla en los medios de comunicación le ha permitido disfrutar de los espectáculos desde otro lugar, aunque confiesa haberse “desenamorado” de uno de los rasgos culturales más importantes de nuestro país. La charla con Maximiliano Pérez tuvo distintos enfoques. Mientras tanto, hay un disfraz colgado esperando otra oportunidad.   

¿CUÁL FUE TU PRIMER VÍNCULO CON EL CARNAVAL?

“En 1988, cuando tenía siete años, Falta y Resto ensayaba en el Sindicato de Postales, y mi tío era el cantinero. Aparte él vivía ahí, en una casa que estaba al fondo del sindicato, ubicado en Fernández Crespo y Lima. Mi vieja en esas épocas estaba muy enferma, y mis vacaciones de verano consistían en quedarme los tres meses en esa casa. La Falta ensayaba en un patio al fondo, y la casa quedaba arriba, entonces había como un balcón desde donde veíamos los ensayos con mi primo. Ahí me enamoré del género, y coincidió que era tremendo año de la murga. Ver a ese cuadrazo con Pitufo (Edú) Lombardo, Pinocho (Pablo Routin), Quique (Enrique) Rivero, El Zurdo (Freddy Bessio), Ronald (Arismendi), Raúl (Castro), el Piruja (Hugo Brocos), (Daniel) Carluccio, etc. Por parte de mis viejos no tuve ningún acercamiento a la murga, son malos cantando, incluso. Unos años después Carluccio compró el título de Curtidores de Hongos, y formó una familia con Mariela Gotuzzo. Justo cuadraba que unos vecinos míos en Euskalerría eran primos de Mariela. Carluccio formó un plantel con muchos ex Falta y Resto. En los cumpleaños mis padres empezaron a formar un vínculo con Carluccio porque era compañero de Mariela; y como mi papá se dedica al rubro textil, se encargaba de conseguir telas, dando una mano en vestuario. Yo estaba colgado con la murga, y seguía enamorándome. Ya en 1993 al ver y acompañar a los Curtidores, empecé a tomar más conciencia de ese cariño que sentía hacia el género. Iba a todos los ensayos, y me aprendía las letras antes que los murguistas. En 1997, el TUMP y la Intendencia arrancaron con la movida de Murga Joven. Éramos cuatro murgas con cuatro talleristas. Una de ellas era La Tricotea, que el tallerista era Pinocho Routin. Ahí empecé a tomarme más en serio el tema de la murga, y a aprender de qué se trataba. Hasta esa época no sabía ni que el coro se dividía en cuerdas. Luego en el 2000 se me dio la oportunidad de salir en carnaval. Frecuentaba mucho el tablado de Malvín por un tema de cercanía, y el de Flor de Maroñas porque mi familia es de la Curva también. Visité mucho a “El Jardín de la Mutual”, porque había buena relación de mi familia con Dalton Rosas Riolfo,  que se encargaba del tablado, y nos facilitaba el tema de entradas (risas)”.

¿POR QUIÉN  BROTARON TUS GANAS DE SER MURGUISTA?

“Por Pinocho Routin. Siempre me rompió la cabeza. Desde que lo vi haciendo el cuplé de “La Gente”, o “El Pepe Revolución”, o “La Esperanza” en el año 1993 de Curtidores de Hongos. En 1994 hizo el personaje del suicida; en 1995 hizo los sueños del Banana Kurosawa; en 1996 hizo “El Casamiento”, y en ese espectáculo se abordaba el tema de los vínculos y las separaciones de las parejas. Los hongos me partían la cabeza musicalmente, porque tenían mucho rock and roll y música popular uruguaya. E hicieron cosas en esos años que un tiempo después han sido valoradas. La Falta, Pinocho y Los Curtidores me marcaron para elegir el género. Luego fui haciendo mi propio camino con amigos, y la vida me fue llevando para distintos lugares. Tuve la suerte de trabajar con Pinocho en el 2013 en Asaltantes con Patente, y en 2014 con Don Timoteo. Él era el puestista, y para mí fue cumplir un sueño. De hecho, al momento de trabajar me di cuenta de que teníamos muchas diferencias artísticas, pero la admiración está intacta”.

¿QUÉ SENTÍS QUE EL CARNAVAL HA GANADO Y PERDIDO CON EL TIEMPO?

“No me gusta entrar en eso de que lo de antes era lo mejor. El carnaval ha evolucionado junto con la sociedad. Cambiar está bien. Los cambios a veces afectan a cosas de las que uno no se quiere desprender porque son lindas y entrañables. Ahora lo que hay es una exposición de miserias. Antes a las miserias se las tapaba un poco más. La competencia carnavalera, y el caminar a los jurados existe desde siempre. Hace varios años ingresó la televisión y el tema de las redes sociales, y el carnaval ha ido de la mano con esos avances, entonces toda la parte negativa de la fiesta queda a boca de jarro, y se ve muy rápidamente. Están las miserias carnavaleras de determinados artistas queriendo bajar el espectáculo de otros, o buscándole la vuelta para criticar. Hoy desde una computadora cualquiera dice lo que quiere, y eso abarca a murguistas, gente que opina de carnaval, a la que le pagan y a la que no, etc. La masividad del carnaval a través de los medios está buena porque lo hace llegar a lugares a los que no llegaba, pero por otro lado potencia las miserias. Tengo la suerte de estar trabajando para TV Ciudad, recorriendo los escenarios, y el espíritu del carnaval de barrio sigue estando. Ves a los niños pintándose la cara, corriendo para todos lados, las bombitas amarillas. La gente se acerca masivamente a los tablados comerciales, por eso pareciera que el carnaval se ha transformado en el Velódromo, y cuatro tablados más. Pero lo otro se sigue respirando, el tema es que la gente elige, y se vuelca para más o menos los mismos lugares. Antes había muchas opciones, y la gente se repartía más. Si la gente que dice que el carnaval ha cambiado, se acerca al tablado de Flor de Maroñas, o al Monte de la Francesa, que en mi opinión es el mejor tablado de todos, se va a dar cuenta de que está errada. En esos lugares se sigue respirando el carnaval que respiraba cuando niño. La misma gente que se queja de que el carnaval se ha centralizado en distintos escenarios, es la que elige ir al Velódromo, o al Teatro de Verano, y hablar del concurso. Pareciera que el carnaval necesitara de ese moralismo barato para sentirse cómodo. En cuanto a los espectáculos cada vez más pasa que el público los posiciona para ganar en el concurso, de manera que si hacés algo distinto a lo que “está para ganar”, seguramente te condenen”.

“TODOS LOS CARNAVALEROS BUSCAN EL ÉXITO”

“Todos los carnavaleros que se dedican a hacer espectáculos buscan el éxito. Entonces, por lo general se inclinan hacia fórmulas que les pueden brindar ese éxito. Ya no hay tantas murgas que quieren parecerse a La Mojigata. En algún momento sí sucedió, pero después se dieron cuenta de que eso no les daba la copa, ni 120 tablados, ni sponsors. El concurso encasilla al arte en casi todo. La gente que arma espectáculos se rompe la cabeza, y trata de balancear un poco, para hacer lo que puede dar resultado a nivel de concurso, pero al mismo tiempo plantear algo que le gustaría decir. Pero por otro lado, por ejemplo, está el caso de las murgas cooperativas que de repente son más fieles a sí mismas porque no tienen tanto para perder. Pero si escribís un espectáculo para una murga que tiene un patrón, que pone una cantidad de billetes arriba de la mesa, y te exige ganar, no te podés hacer trampa, pero a la vez tenés que cumplir con tu trabajo, que es que la murga esté mortal, pero sobre todo que sea “concursera”. Lo que he aprendido con los años es a verle los hilos a la marioneta, y saber qué caminos hay que tomar para que una murga pueda definir. Ahí es cuando te peleás con vos mismo cuando apoyás la cabeza en la almohada, porque de repente te gustaría plantear tal cosa antes que otra, pero por otro lado sabés que ese formato que pensás es riesgoso, y quizás no atrape al público carnavalero. Entonces terminás equilibrando, y ofrecés un poco de lo que el público carnavalero exige, asi como también escribís un poco de lo que a vos te parece que está bueno. En realidad es tristísimo, pero es así. Cada vez hay menos letristas en carnaval porque no quieren traicionarse más. Por lo general, los métodos del concurso van en contra de lo que uno le gustaría, como por ejemplo el humor negro, el sarcasmo, o cosas que no son comúnmente aceptadas por el carnaval. Si decís algo que va en contra de DAECPU o de la Intendencia, ya sabés lo que puede pasar. Hay murgas que van tranzando, y hoy por hoy ya no es tan necesario hacer un salpicón. Porque la gente ya sabe lo que pasó en el año, o se expresa en las redes sociales respecto a lo que va sucediendo. Y las murgas usan ese tiempo de seis o siete minutos para generar otro tipo de contenidos en el espectáculo”.

¿HA CAMBIADO TU FORMA DE ESCRIBIR UN ESPECTÁCULO?

“Ha cambiado. He aprendido mucho de la gente con la que he trabajado. Igual no me encargo mucho de la parte humorística o de la crítica social. Lo hice un par de años en los Curtidores, pero en Asaltantes y Timoteo encaré más las letras de las puntas, y la elección musical, o el tema de definir qué hay que recortar. Compartí grupos de trabajo con Carlitos Tanco, el Moncho Licio, Pablo Aguirrezabal, el Laucha (Martín Sacco), que son muy talentosos, y tienen una mirada frente a la creación de un espectáculo que es inalcanzable para mí.  Estar al lado de ellos, y convivir todo el tiempo me ha enseñado mucho. Incluso hizo que cambiara mi forma de ver el género. Los espectáculos más o menos apuntan para el mismo lado. Más o menos humor, más o menos crítica social, etc. Lo más difícil es lograr el humor y levantar al público mediante la crítica. Decir “La inseguridad nos está matando a todos”, es muy fácil. Es mucho más atractivo reflejar la realidad de la inseguridad con humor. Teniendo en cuenta eso, el libreto de La Mojigata me parece el mejor de este año. Sobre todo por las formas que utilizan, y desde el lugar en el que se paran para decir las cosas. Hacen más preguntas, en vez de dar verdades, y al mismo tiempo te están diciendo lo que piensan. A mi entender esos son los espectáculos más disfrutables. Pero volvemos a lo que comentaba antes, que es que el público carnavalero de repente desacredita ese tipo de espectáculos diciendo que les falta crítica, cuando en mi opinión son los que más crítica tienen”.

¿QUÉ MOMENTO VIVIDO EN EL CARNAVAL PERDURA EN TU RECUERDO COMO EL MÁS DISFRUTABLE?

“Por suerte viví un montón de momentos. Pero si tengo que puntualizar uno, el año 2005 con Agarrate Catalina fue el más disfrutable, sobre todo porque fue el año en el que nació mi primer hijo. Creo que esas cosas se miden por lo que le va sucediendo a uno también.  Hubo muchos factores. El crecimiento de la murga, lo que se logró artísticamente, los lugares a los que pudimos llevar nuestro espectáculo, y la conformidad que teníamos con él. Quedamos recontra contentos y agradecidos por lo que habíamos trabajado. Sobre todo por cómo nos recibió hasta la gente no carnavalera. Un montón de gente nos iba a ver, y nunca había visto carnaval. Fuimos a cantar a lugares en los que el carnaval no era bien valorado. La murga venció esa barrera carnavalera, y salió para todos lados. No me olvido más de cómo estaba el Teatro de Verano  las veces que fuimos durante ese febrero. Nunca lo vi igual. Haber cantado en la asunción de Vázquez en Avenida Libertador frente a un mundo de gente, etc. Esas son cosas que te quedan en la cabeza y en el corazón. Fue un año sorpresivo para nosotros en todo sentido. Íbamos en el camión de un tablado a otro, y había gente que nos seguía en caravana. Nos pasaba  de terminar el cuplé de Mujica, o el de Los Jóvenes Blancos, o “El Sueño Americano”, y el tablado entero estaba parado aplaudiendo. Eso no me pasó nunca más. Mucha gente estaba emocionada con el producto que habíamos generado. Ese año ni siquiera tuvimos el afán de ganar el concurso. Había ganado el año anterior con Curtidores, y quise volver a Agarrate Catalina, porque ya había salido con ellos en el Encuentro de Murga Joven y estuve desde el principio. Quería salir con mis amigos, y no me importaba si salíamos décimos, y hacíamos cuarenta tablados. Ese espectáculo fue creado desde ese lugar. Hicimos los trajes con nuestras manitos, y laburamos un montón. Nunca imaginamos que todo se iba a dar como se dio. Veíamos a Martín Cardozo hacer al Pepe Mujica en los ensayos, sin la máscara porque todavía no estaba pronta, y decíamos: “Pahh, esto está mal”. Confiábamos en lo que hacíamos, pero no pensábamos que iba a rendir tanto”.

¿QUÉ ESPECTÁCULOS TE HAN GUSTADO EN ESTE CARNAVAL?

“Me sorprendió Cyranos. El estar adentro de la rosca, no me permitía ver profundamente a los espectáculos. Entonces me pasaba que las otras categorías no me llegaban a enamorar. Cyranos logró eso en mí. Me emocioné mucho con la parodia de Nazarenos del Pistola Marsicano, porque estando en Agarrate Catalina tuve la suerte de conocerlo. Capaz que una persona que no tiene idea de quién es, acusa a la parodia de sensiblera, o de que busca golpes bajos. Pero el Pistola verdaderamente era así de solidario. Hacía tiempo que no me emocionaba en carnaval. También me emocioné mucho con lo que logra Pitufo musicalmente en Don Timoteo. El tipo está en otro lugar. No descubro exactamente si es la llevada del Lolito (Iribarne), o la calidad de los arreglos, pero me emociona escuchar a la murga. Con respecto a los contenidos, La Mojigata me rompió la cabeza. Cayó la Cabra me gusta mucho. La Clave está en un gran año; veo que hacen las cosas con tanto amor, disfrutándolo tanto, y compro. La Gran Muñeca tiene momentos que me gustan muchísimo, como el cuplé de Los Libertadores, o el de la Tenencia de los Hijos. Me parece que es una murga que busca su propio camino a la hora de armar un espectáculo. Encuentra temáticas y formas de decir que generan credibilidad.  A todas las murgas les encuentro cosas para disfrutar. Algunas me gustan mucho por sus contenidos, y otras me generan un montón de cosas a nivel musical, coral y estético como Momolandia, Curtidores de Hongos, Patos Cabreros y Don Timoteo. Si estás abierto a disfrutar, a todo le encontrás algo bueno. Si entrás en la rosca concursera, estás predispuesto a ver los puntos bajos de cada espectáculo, y eso no está bueno. Estuve en ese lugar concursero y me he curado. En la categoría de Lubolos me emociona el sonido de los tambores, y los arreglos musicales, pero no sé decir qué está bien o qué está mal. En las Revistas, House ha apuntado mucho al humor, y eso le genera un plus a la categoría que ya no pasa solamente por hacer cuadros con distintas coreografías. Por el trabajo que me toca hacer en televisión, he disfrutado mucho de ver a los conjuntos brindando todo el potencial que pueden brindar bajo las condiciones técnicas limitadas que muchas veces hay en los tablados. Ver el disfrute de los artistas es algo que me gusta un montón”.

¿QUÉ MOTIVÓ QUE NO SALIERAS EN ESTE CARNAVAL 2017?

“Decidí no salir en carnaval este año por una cuestión exclusivamente laboral. Estoy trabajando en la parte de Producción en “La Guitarrita”. Este año repetimos los tres programas que hicimos el año pasado que son “Muchas gracias, jugadores”, “Por la Camiseta”, y “Mochileros”. Para “Por la Camiseta” tuvimos que viajar en noviembre y diciembre, y lo volveremos a hacer ahora en marzo. Entonces no me daban los tiempos. Además, las veces que he salido en carnaval, me ha gustado estar en la cocina de los espectáculos. No voy a ensayar simplemente, y vuelvo a casa, si no que estoy pensando todo el día en el espectáculo, llamando a uno de los letristas, al de la puesta, etc. Entonces me di cuenta de que el tiempo que iba a poder dedicarle al carnaval, no iba a ser el indicado, y me iba a sentir en deuda con mis compañeros. En Don Timoteo generé una amistad muy linda con el grupo, y me he llevado amigos de esa murga, además de tener un vínculo muy lindo con los dueños. Por eso me quedé con un poco de lástima al no poder seguir en el proceso. Hubiera estado precioso salir con Pitufo, Marcel y Pinocho. Cualquier murguero querría salir con ellos que son unos referentes. Pero a la hora de la decisión, el bienestar de la familia está por encima de cualquier figura carnavalera. Hoy por hoy estoy en un momento de rearmado, y me gustaría que me fuera bien en mis trabajos, para poder tener un mes de descanso, dedicándolo a mis hijos, y sin tener nada que ver con el carnaval, ni siquiera televisivamente. Eso sería genial. Pero esas cosas nunca se saben. Siento que podría estar un febrero sin vincularme al carnaval, porque me he desenamorado de él. Se ha transformado en una herramienta laboral. Ya no me pasa lo que me sucedía cuando era un guacho, que amaba hacer carnaval. No me genera pena, porque es como cuando sos un gurí, y te das cuenta de quiénes son los reyes. Por un ratito te apenas, pero después te adaptás. El carnaval son los padres, básicamente”. (Risas).  



domingo, 5 de febrero de 2017

ENTRE BAMBALINAS

DON TIMOTEO




Mucha expectativa ha sido la generada por la murga “Don Timoteo” para este Carnaval 2017, a raíz de una renovación en su plantel, incorporando figuras emblemáticas del género murguero y la escena carnavalera. Edú “Pitufo” Lombardo, Marcel Keoroglián, Martín ”Laucha” Sacco, y el entrevistado, Pablo “Pinocho” Routin, forman parte del grupo creativo de la murga, aunque las decisiones artísticas siempre se colectivizaron. De este modo llega “Mamá yo quiero, mamá”, a los distintos escenarios de la fiesta de momo. Un espectáculo que atraviesa por distintos pasajes de humor, crítica y sátira, volcados en escena por las “madres” de los murguistas que luego de cantar el saludo dejan un bache en el escenario que debe ser cubierto. El diálogo con el ex integrante de “A Contramano”, y “Falta y Resto”, entre otros, paseó por los confines de este nuevo proyecto artístico que ve la luz en febrero, así como también por pensamientos y sentimientos  consecuentes con su trayectoria en carnaval.

¿CÓMO SE DIO TU LLEGADA A “DON TIMOTEO”?

“Tenía resuelto no salir. Estaba con intenciones de hacer la puesta en escena de Cayó la Cabra como el año pasado. Me llamó Pitufo (Edú Lombardo), y me planteó que estaría bueno que pudiéramos salir juntos. Me dijo “Es ahora o nunca”. Hace un par de años que andamos con la idea en la cabeza de volver a salir juntos. Él me había invitado para integrar “Asaltantes con Patente” en 2007, y en ese momento preferí quedarme en “A Contramano”. Conozco a la barra de Don Timoteo, que la quiero pila, y conozco cómo es el ambiente. Además está Marcel Keoroglián, por quien tengo una admiración bárbara. Me interesó que la creación iba a ser bastante colectiva, entonces resolví salir por un montón de factores”.

¿CÓMO FUE ATRAVESAR EL PROCESO CREATIVO?

 “El proceso fue largo y lindísimo. Empezamos en junio a definir ideas de por dónde podía ir el espectáculo. Una vez que se resolvió la idea central y el hilo argumental del asunto, comenzamos a escribir. Me gustan los procesos de creación de los espectáculos. Sobre todo cuando el ambiente está bueno, hay capacidad de laburo y ganas. Todo eso estuvo presente en Don Timoteo. Cuando se estrena y se muestra pasa a ser otra cosa, y es como una repetición de lo que fuiste creando. Pero el proceso inicial es súper lindo”.

EL MODO DE ESCRIBIR

 “Escribo varias versiones de una misma cosa. Me considero exigente, y no me quedo con lo primero. De todas maneras hay textos que vienen de una y los escribís, y quedan bien. También nada te garantiza que trabajando tres meses en el texto, después esté bueno. Me gusta atacar el mismo tema por diferentes lugares, para ver qué posibilidades me ofrecen la temática y la música. Las melodías ya de por sí te sugieren un tipo de texto. Luego uno toma la decisión de quedarse con una de las piezas”.

EL TRABAJO COLECTIVO

“No sé si eso se traslada hacia el público. No conozco otra forma de trabajo. En los lugares donde he trabajado, he sido abierto a las opiniones, y he estado dispuesto a cambiar lo que sea. El objetivo final siempre es crear un buen espectáculo. No soy de esas personas que cree que tiene la última palabra estética respecto a ese tipo de decisiones. Vos podés crear un texto súper elaborado, y en el ensayo a alguien se le ocurrió una idea brillante en un segundo, y hay que estar abierto; no solo con gente que forma parte del grupo de la murga, si no con algún vecino también. Me ha tocado recibir comentarios de vecinos que me han cambiado el rumbo de una cosa que había escrito. La murga tiene a eso dentro de su folklore; un mes y medio de ensayos abiertos donde la gente opina sobre lo que está viendo. Eso no pasa en el ámbito teatral, por ejemplo. Está bueno usar eso a favor, aunque también siento que alguien en algún momento tiene que tomar una decisión, y decir “Hasta acá llegamos, vamos a poner esto”. Cuando llega ese momento, trato de decidir con coherencia”.

¿QUÉ LE ESTÁ APORTANDO “DON TIMOTEO” A TU CARRERA ARTÍSTICA?

“Don Timoteo tiene una frescura impresionante en su plantel. Salvo los más veteranos que somos nosotros, Pitufo, Marcelo Pallarés, Marcel Keoroglián, Ronald Arismendi y yo. Después casi todos tienen poco más de veinte años. Está aportando esa energía joven, y ese amor por el carnaval desde otras generaciones. Es una inyección muy buena, porque a estos carnavales los vivo de manera muy intensa, porque son como los últimos. Cuando uno se plantea salir sabe que tiene que tener una dedicación de siete u ocho meses, y como está armada la vida de uno a veces no tenés la posibilidad de meter un carnaval en el medio, con la energía que necesita. El carnaval es para disfrutarlo, y no para padecerlo. Nunca había salido en un grupo con una generación tan joven, y personas que podrían ser mis hijos, por ejemplo. En “A Contramano” el promedio de edad estaba entre 45 y 50 años, y en otras murgas que he salido compartía con gente de mi generación”.

¿QUÉ MOMENTOS VIVIDOS EN CARNAVAL PERDURAN EN TU RETINA COMO LOS MÁS DISFRUTABLES?

“Equivocadamente uno se va quedando con lo que considera más cercano a la felicidad. Pero la vida también está construida con otras cosas. Cuando pienso en el carnaval también me gusta encontrarme con esos fracasos artísticos. Cosas que quise plasmar arriba de un escenario, y que no lograron convencer. Hubo años donde escribí cosas que no fueron bien recibidas, o no se entendieron, y me quedo con ellas también. Porque te podría decir: “Me quedo con el espectáculo “La Familia” de A contramano en 2009”, pero sería como contar las ganadas en el sentido de que fue un año de mucha felicidad y contacto con el público. Pero hay otros años en donde te va mal a nivel de concurso, hacés pocos tablados, y no se entiende la propuesta. Me quedo más con esos momentos, que con los momentos en los que todo rueda bien. Uno se va haciendo letrista, puestista, y artista de a poco, y no de un día para el otro. Esas cosas forman parte del proceso”.

¿QUÉ ES LO QUE MÁS DISFRUTÁS DEL CARNAVAL?

“El encuentro con la gente es muy disfrutable, sobre todo el hecho de saber que estoy formando parte de una fiesta popular. Ir a los tablados y encontrarte con la gente que está ahí, con la familia, con los niños, etc. Ese es el carnaval. Después pasan otras cosas como el concurso, el Teatro de Verano, el periodismo de carnaval, los medios de comunicación, los hinchas, los comentarios, y todo eso del carnaval que no me molesta porque me parece que es parte del gran juego que se está planteando. Está bien que eso exista, y cada uno sabe dónde se posiciona. Trato de ubicarme en el lugar del disfrute de cada noche, de que esté la gente esperando en el tablado, de cantar e intentar ser útil. Hay una cuestión social emparentada con el carnaval, porque no es un hecho artístico que llega en un plato volador y baja. Hay muchas cosas que se generan a través de la grupalidad y el intercambio humano”.

¿EN QUÉ MEDIDA EL CARNAVAL SE HA ENRIQUECIDO, Y QUÉ COSAS HA PERDIDO?

“Ha ido perdiendo frescura e ingenuidad. Antes había eso en las propuestas, y ahora no lo hay. Ahora está más presente el intelecto. Siempre está la intuición de los artistas que la crean. Aunque siento que ahora hay como una vuelta a las raíces, y que la gente está empezando a reírse de cosas ingenuas. Cuando era un niño, la gente se reía porque veía al vecino de peluca haciendo un cuplé. No importaba ni lo que estaba cantando. Eso no se puede perder. El carnaval atravesó por un proceso oscuro con la dictadura, y a partir de ahí se pegoteó un discurso más ideológico. Creo que la murga recién está saliendo de ese decir, y se ha vuelto a la poesía y a un decir más liviano. Luego, se ha enriquecido en el hecho de que se ha puesto los pantalones. El carnaval es una fiesta poderosa. Esto no quiere decir que sea la fiesta de todos los uruguayos. Cuando decimos que es la fiesta del pueblo, no sé si es así. Hay quienes dicen que la música del pueblo es la murga y el candombe, y si me preguntás a mí, lo popular por excelencia es la música tropical, porque es la que consume más gente. Capaz que llevás este análisis al interior del país, y la música popular es el folklore. A veces a uno le parece que el carnaval es popular porque la gente que está a su alrededor, se mueve dentro de ese ámbito. Pero hay un montón de gente a la que no le gusta el carnaval, y le parece que el género de murga no tiene valor; lo acepto porque cada uno tiene derecho a elegir lo que quiere ver. De todas maneras, el carnaval se ha consolidado como una fiesta poderosa, está en la gente formar parte de él o no”.

¿HAY ALGO QUE AÚN TENGAS EN EL TINTERO?

“Siempre sueño con espectáculos que tengan otras betas. Que puedan haber músicos y coros multitudinarios. Pero eso estaría fuera del carnaval. Por más que el género de murga es abierto y libre, el concurso cuida que el género no se mueva. Entonces no se puede hacer mucho más de lo que se hace, y a veces se hace mucho menos de lo que se puede. Se repiten recetas y modelos que funcionan. Por eso se nota cuando una murga viene y patea el tablero, aunque tiene un costo que es que seguramente le  va a ir mal en el concurso. Deberíamos estar agradecidos a las murgas que arriesgan, porque de esas murgas se alimentan otras que van a hacer cosas nuevas, si no es un aburrimiento ver quince modelitos de lo mismo. Me gustaría participar de un proyecto que patee el tablero en algún momento”.

LA INFLUENCIA DEL CONCURSO

“Si no hubiese un reglamento o un concurso, estaríamos hablando de otra cosa. Porque el concurso tiene que ver mucho con la vida institucional de una murga. Si una murga gana, va más allá de un trofeo. Esa murga al otro año trabaja más, y la gente que está dentro de ese grupo tiene más trabajo. Se abren puertas para viajar a otros lugares. Puede ser que haya gente a la que lo único que le importa es ganar, pero ganar trae aparejadas otras cosas que son importantes para personas que vienen remándola con un proyecto. Si te ponés a pensar en grupos que vienen remando quince o veinte años con un proyecto, y un día ganan, seguro  lo que les costaba un montón, empieza a costarles menos. Pasan a tener más sponsors, y en vez de hacer 50 tablados, hacen 120. Ganar te devuelve otras cosas, te arrima público, y como artista tenés la posibilidad de cantar para más gente, y eso está bueno porque vos querés que la gente escuche lo que estás proponiendo. Yo te podría decir: “No debería haber concurso”, pero concurso hay en todos lados. En cine hay premios para determinados actores y no para otros, y en el teatro y la música pasa lo mismo”.

“HAY OTRO CARNAVAL LATIENDO”

“Los escenarios privados van a poner en el pizarrón a los grupos que van a llevarles más gente. Me ha tocado estar en las dos campanas; grupos donde se trabaja mucho, y otros donde no se trabaja tanto. Estuve muchos años en “A Contramano”, y ahí se hizo todo desde abajo. En los últimos años en los que estuve hicimos muchos tablados, pero también recuerdo años en los que había unos cuantos días en los que nos quedábamos en el club ensayando. Es lo que te toca. Creo que hay cosas del carnaval que son difíciles de cambiar, pero hay otro carnaval latiendo. Hay un carnaval en los barrios, gente de Murga Joven a la que no le interesa salir en este carnaval, hay murgas por todo Montevideo y el Uruguay, y no todas concursan. Nadie se muere. No concursan, pero se divierten, muestran su espectáculo, y lo hacen como pueden. Si nos parece que este no está tan bueno, hay que acercarse a ese otro carnaval. Tengo derecho a participar de este carnaval, y también tengo derecho a no hacerlo. También puedo participar de este carnaval, y hacer otras cosas. Nadie me puede decir: “Si participás de este carnaval, no vayas a un barrio a cantar con una murga del programa Esquinas de la Cultura”. ¿Por qué?, yo puedo hacer ambas cosas, si quiero. Puedo ir a dar una mano a una murga joven, si me lo piden. No se trata de cambiar el carnaval, si no de saber ubicarse, porque tampoco es el ombligo del mundo. Es un grano de arena perdido en el universo. No existe. Hay cosas más importantes por las que preocuparse y debatir”.

SI “DON TIMOTEO” FUERA UNA FOTO, ¿QUÉ HABRÍA EN ELLA?

“Habría algo que simbolice alegría. Cada noche es una fiesta, y ha sido así todo el proceso. Hay un grupo divino. El  objetivo es claro, y es salir a hacer el espectáculo”.

DISFRUTÁ DE LA ACTUACIÓN DE DON TIMOTEO EN LA PRIMERA RUEDA DEL CONCURSO OFICIAL: