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jueves, 9 de noviembre de 2017

DESDE LA GESTIÓN

20º ENCUENTRO DE MURGA JOVEN

MARCEL GARCÍA




Año tras año el arte de miles de jóvenes convive con un gran espíritu colectivo. El Encuentro de Murga Joven se sostiene desde hace 19 años con el sólido argumento de generar un espacio para que la juventud se manifieste a través del género murguero. El rol que asume la murga joven desde su “voz generacional”  ha trastocado las formas de comunicar desde arriba del escenario, logrando una empatía con el público que se popularizó y estableció en el Concurso Oficial del Carnaval. “La Mojigata”, “Agarrate Catalina”, “Queso Magro”, “Demimurga”, “La Buchaca”, “Metele que son Pasteles”, “Cero Bola” y “Cayó la Cabra” son solo algunos títulos que dieron sus primeros pasos en esta importante movida cultural y dejaron su huella en nuestra máxima fiesta popular.  En este 2017, la etapa de muestra tendrá lugar de forma íntegra en el escenario Monte de la Francesa (Lanús esq. Iturbe - Colón), entre el sábado 11 y el martes 21 de noviembre. Cincuenta murgas brindarán su espectáculo y 20 de ellas accederán a la instancia final en el Teatro de Verano que se desarrollará entre el 29 de noviembre y el 2 de diciembre.  Las 5 mejores propuestas serán premiadas con la mención  al espectáculo. Marcel García, coordinador de Murga Joven perteneciente al TUMP (Taller Uruguayo de Música Popular), reveló todos los detalles referentes a una nueva edición de este evento con entrada gratuita que se ha transformado en un sello característico de la escena carnavalera.

¿CÓMO SE HA DADO EL PROCESO DE CARA A LA ETAPA DE MUESTRA DEL ENCUENTRO DE MURGA JOVEN 2017?

“El proceso que venimos llevando a cabo quienes formamos parte del TUMP dentro del Encuentro de Murga Joven tiene que ver con el trabajo de los grupos y el monitoreo de los mismos durante el año. Este año hay varias murgas del interior del país, y son de lugares más lejanos a la Costa de Oro o la ciudad de La Paz como solía suceder en otros encuentros. Por primera vez los ensayos abiertos tuvieron lugar en el Centro Salesiano (Sayago), y la etapa de muestra va a darse íntegramente en el escenario Monte de la Francesa. De repente hay alguna deserción de murgas como todos los años, pero en los 10 años que hace que estoy coordinando  eso ha pasado siempre”.

¿A QUÉ SE DEBE QUE HAYA MÁS MURGAS DEL INTERIOR INTERESADAS EN EL ENCUENTRO DE MURGA JOVEN?

“El Encuentro de Murga Joven es atractivo porque tiene parámetros de participación que son diferentes a los de otros lugares en donde puede cantar una murga, ya sea el Concurso Oficial en febrero o los concursos de carnaval en el interior. En estos casos los conjuntos tienen que dar prueba de admisión y el jurado se maneja con rubros y puntaje. En Murga Joven promovemos que eso no ocurra y al fin y al cabo es un espacio muy libre con pocas restricciones, salvo el tema de la edad porque es una política de juventud. Es un encuentro mucho más horizontal. Además hay una movida festivalera que se da durante todo el invierno en la previa. Es un lugar amigable que te da la bienvenida y no existe una calificación ni una tabla de posiciones. Uno se encuentra de otra manera con gente que también tiene intereses murgueros. Hay un concurso pero ganar no es lo fundamental, sino que el premio es pasar a la instancia final del Teatro de Verano. Casi todas las murgas dicen eso año a año. Los jóvenes del interior podrán tener sus propios carnavales en sus respectivos departamentos pero ninguno plantea la integración desde el mismo lugar que lo hace el Encuentro de Murga Joven”.

¿QUÉ CONSIDERÁS QUE LE HA APORTADO LA MURGA JOVEN AL CARNAVAL URUGUAYO?

“Le aportó la voz generacional que es muy dinámica, va cambiando con el paso de los años y a la vez nutre la tradición. Es un medio de expresión juvenil en un país de viejos. Esa expresión no solo queda en un muro graffiteado de manera anónima si no que en una obra escénica de arte. Eso es fundamental. Ninguno de los jóvenes de ahora vivió lo que era la dictadura, pero venimos de un país en el que no se podía hablar; luego sí se pudo pero con restricciones, y más adelante se pudo hablar pero los jóvenes seguían sin tener un lugar donde hacerlo. Así que contar con este espacio es muy importante”.

DESDE LA ÓPTICA DEL TUMP ¿EN QUÉ ASPECTOS HA EVOLUCIONADO EL ENCUENTRO DE MURGA JOVEN Y  QUÉ COSAS SE DEBEN MEJORAR?

“Fuimos pasando por diferentes etapas. Concursamos cada año para estar trabajando en Murga Joven, más allá de que cofundamos el Encuentro junto con la IM en la segunda mitad de la década del 90’. A principios de la década del 2000, cuando desempeñaba el rol de lo que hoy es un monitor, me encontraba con que a las murgas les faltaba el ABC técnico. En ese momento por parte de los integrantes de las murgas había mucho interés por formarse en cuanto a la elaboración de arreglos, percusión,  textos. Hoy por hoy pasa que muchas murgas manifiestan su interés por talleres en las asambleas, pero después cuando estos se organizan son muy pocas las que asisten. Más adelante los mismos murguistas jóvenes fueron traspasándose conocimientos y esto generó que ya no fuera tan importante la formación técnica. El TUMP parte de la educación por el arte que es considerar que cada ser humano puede educarse en todos los sentidos a través de lo artístico. Siempre quisimos generar el empoderamiento técnico artístico, es decir,  el hecho de que los murguistas jóvenes se enseñen entre sí. Se avanzó mucho en eso y empezaron a haber otras problemáticas como el compromiso con el grupo, la convivencia creativa, el individualismo, etc.; que son problemas que sufre la sociedad también y no solo los grupos artísticos. En un momento nos dedicamos enteramente a que los grupos no se disuelvan y que se comuniquen entre sí  sin ahogarse en un vaso con agua por un problema creativo, valorizando la compañía,  conjugar los saberes individuales en un saber colectivo, la puntualidad, convivencia, visibilidad de roles  y el proceso por encima del resultado. Hoy por hoy se da que muchos estamos haciendo muchas cosas a la vez, nos cuesta mucho poder lograr las cosas y una vez que están resueltas es difícil mantenerlas en el tiempo.”

PROBLEMAS A RESOLVER

 “Un problema que hoy tienen las murgas son sus medios de producción. Está pasando que se clausuran lugares donde realizan sus festivales para financiarse. Hay población extra murga joven fuera de los locales que genera otras problemáticas. Lo mejor no es echar a esas personas si no integrarlas a la movida pero para eso tiene que haber una conciencia en todos los que formamos parte del colectivo de Murga Joven. Estaría bueno generar algunos foros para el año que viene donde nos podamos mirar al espejo respecto a estas cosas. ¿Es sólo con un festival que una murga puede financiarse? ¿Hay otras maneras? Y no solo financiarse para producir el espectáculo, también puede ser para viajar o pagarse cursos o talleres, porque no se trata solo de producir un espectáculo sino que también un grupo. Después otra cosa que se podría encarar es el hecho de ver cómo se puede ir ganando espacios en un lugar en donde la cultura es considerada un ruido molesto. Estuve en el Carnaval De Cádiz, cuyo concurso dura un mes y medio igual que acá. Pero después está el carnaval ilegal que es el más lindo y se da en la calle. Toda la gente está disfrazada durante todo el día, y remite a lo que nuestros abuelos nos contaban sobre los carnavales de antaño. ¿Cómo podemos buscar zonas donde eso no esté restringido en la ciudad?, o ¿Cómo podemos hacer para determinar unos días específicos en los que se pueda invadir la calle? Y trabajar eso con las comisiones de los vecinos. La participación de las murgas jóvenes en los tablados durante febrero es otro tema que tenemos que dialogar. Ver cómo se participa en febrero,  ¿es solo ir a actuar o hay que hacer otro trabajo?, ¿Cómo nos ve la gente que está por fuera de lo que es Murga Joven?, ¿Somos unos bichos raros? Desde la identidad que tiene el TUMP de trabajar con las manifestaciones artísticas tenemos que ir encarando eso para que Murga Joven no entre en una inercia. Siempre estamos abiertos a las sugerencias, ya sean por mail, al muro de Facebook o personalmente, porque es todo muy chiquito y nos conocemos. A través de esta nota me gustaría invitar a la gente a plasmar sus inquietudes”.

¿QUÉ SIGNIFICA EL ENCUENTRO DE MURGA JOVEN PARA VOS?

“Teatro Joven y Murga Joven son mis dos raíces. Siempre quise ser actor y me formé como músico desde muy niño. Le tengo mucho cariño a los dos lugares. En Teatro Joven estuve en los 90’ hasta principios de los 2000. En Murga Joven sigo desde diferentes roles. Fui murguista, tallerista, monitor y hace 10 años que soy coordinador. Murga Joven es muy importante por todas las capas que tiene; lo social, lo cultural, la política de juventud, etc. Me gusta ver las levaduras, es decir, los crecimientos grupales. La gente que permanece junta, crece. Ves grupos que es la tercera vez que salen y el primer año cantaban “mal” o la letra no era muy sólida, y después van evolucionando. Lo que más placer te da es ver un montón de gente joven creciendo. Dirijo y escribo en teatro y es un lugar mucho más difícil. Las temporadas son cada vez más cortas, y se terminan haciendo obras para dos actores porque nos complica menos para hacer una gira. En la murga son 20 integrantes, y es un lugar importante con mucha diversidad y un público distinto. La murga tiene el condimento de que la compartís con gente con la que no te juntarías en ningún otro ámbito. Eso me emociona. Conviven personas de clases socioeconómicas diferentes en una misma murga.  Uno es amante del  género de murga desde que era chico. Grababa repertorios enteros con cassettes y me los sabía de memoria. Hacía los diálogos de todos los personajes. Hasta el día de hoy no niego corrientes ni estilos de hacer murga. Siempre hay una que más me gusta de cada estilo y disfruto mucho de todas”. 



viernes, 27 de enero de 2017

ENTRE BAMBALINAS



METELE QUE SON PASTELES



FOTO: Agostina Vilardo


Ilustrar el trasfondo de las clases sociales es la propuesta que plantea la murga Metele que son Pasteles con “Todos podemos tener un shopping”. La ironía que desprende esta frase es la excusa perfecta para plantear en escena a los condicionamientos a los que las personas estamos sujetas por ocupar un determinado sitio a nivel socioeconómico. Quizás sea esta la versión más crítica de la murga en los últimos años, cantando desde un lugar reflexivo, y dejando un poco de lado al humor porque  durante el proceso de armado del espectáculo “se fue dando así”. Gonzalo Riquero, director responsable e integrante del conjunto, cedió muy amablemente parte de su tiempo para charlar sobre diversos temas.





¿CÓMO FUE LA EXPERIENCIA HISTÓRICA DE PREPARAR UN ESPECTÁCULO SI TENER QUE DAR PRUEBA DE ADMISIÓN?

“Nos jugó un poco en contra. Sabíamos que podía ser así. Nuestra dinámica a la hora de escribir los textos y ensayar, siempre hace que lleguemos sobre el pucho. Cuando das prueba de admisión tenés que tener prontos unos 20 minutos en noviembre, y para este espectáculo a esa altura del año teníamos solo una canción hecha. En diciembre y enero le metimos mucho, y funcionamos relativamente bien. Esperemos poder aprender de la experiencia. Empezamos a ensayar en mayo una vez por semana, y luego fuimos agregando un ensayo más en la semana a medida que iban apareciendo los textos. Pero no tuvimos ese mojón de noviembre, que a nosotros nos ordenaba. Increíblemente parece que somos una murga a la que le conviene dar prueba (risas)”.

“MUCHA ANSIEDAD Y CANSANCIO”

“Eso genera una cuestión difícil de manejar en el grupo. De repente hay mucha ansiedad y cansancio, porque los ensayos se hacen más largos. Mucha información también, y eso implica aprenderse todo de una. Normalmente cuando preparás una parte del repertorio, la cantás durante un tiempo largo, y después asimilás la puesta en escena con el texto y el arreglo musical incorporado. Nosotros en este caso pasábamos puesta en escena pensando en el texto y en los arreglos, hubo ensayos que nos queríamos matar a piñazos (risas). En el Teatro de Verano creo que se notó la falta de rodaje del espectáculo completo”.

¿QUÉ SIGNIFICADO TUVO PARA LA MURGA HABER GANADO EL DESFILE?

“Siempre tratamos de ponerle mucha onda al desfile. Es una cuestión histórica de Los Pasteles pensar mucho en los desfiles, incluso desde la época que participábamos en el Encuentro de Murga Joven. Se arma una comisión que piensa qué es lo que se va a hacer, y se le agregan elementos a lo ordinario del espectáculo exclusivamente para esa instancia. Nos juntamos temprano y  armamos dinámicas de cómo vamos a desfilar. Nos vino bárbaro ganar, porque nos permite financiar un montón de cosas que no habíamos podido financiar hasta ahora”.

A NIVEL DE ESCENARIOS, ¿CÓMO LLEGARON AL RAMÓN COLLAZO?

“Tuvimos dos tablados nomás, y uno de ellos fue un Rondamomo, que es un espacio muy chico y no se puede hacer puesta en escena. El otro fue el del Gigante del Buceo, que ahí sí tuvimos más espacio, y pudimos llevar a cabo el espectáculo pensando en lo que íbamos a presentar en la Primera Rueda del concurso. De todas formas, mostramos la mayor parte del espectáculo por primera vez en el Teatro de Verano. Eso se nota, porque cuando hay rodaje le vas conociendo las vueltas al espectáculo, y te soltás mucho más porque no estás pensando en lo que viene. Son las leyes del juego; muchos conjuntos llegan a concursar sin rodaje. Este año nos tocó”.

¿QUÉ TAL HA SIDO LA RESPUESTA DEL PÚBLICO PARA CON EL ESPECTÁCULO?

“El público respondió bien. Para nosotros es algo diferente, porque es un espectáculo que no apunta mucho al humor. En los últimos años apostamos mucho más a la risa, y este año creo que hasta la mitad del espectáculo no hay un bloque de humor. Se fue dando así. No fue un cambio consciente y explícito. Discutíamos los temas en la comisión de textos, se decidía lo que se iba a escribir, y en un momento nos dimos cuenta que habían muchas cosas que no tenían humor. Era el interés que iba surgiendo.  Cuesta un poco para lo que estábamos acostumbrados. Sin embargo, en los escenarios que hicimos la gente se colgó pila”.

¿CON QUÉ SE VA A ENCONTRAR LA GENTE?

“Es un espectáculo que habla de las clases sociales. Se apuesta a lo irónico de la frase “Todos podemos tener un shopping”, como si no hubiera condicionamientos de clase que imposibilitaran eso. Nos referimos al doble discurso de la clase media, y sus militantes de izquierda. Luego hablamos sobre la nueva derecha y la clase alta. Después hay un cuplé que hace referencia a los jóvenes de clase alta, y su experiencia viviendo como pobres en el Cabo Polonio, y sobre el final del espectáculo nos metemos en el concepto de la línea de la indigencia, y cómo el mercado excluye a los más pobres según le convenga. Si sos pobre y ofrecés mano de obra servís para el mercado, pero si sos pobre y no ofrecés mano de obra, no servís para nada. También hay una canción dedicada al lugar que ocupan los planchas como chivo expiatorio en la sociedad, y la retirada apunta al humor”.

¿QUÉ ES LO QUE MÁS DISFRUTAN DE PARTICIPAR DEL CARNAVAL?

“Lo discutimos en la interna del grupo. Si bien generar espectáculos y concursar es importante, carnaval y la murga son un medio y un fin para nosotros. Hacemos viajes juntos, hacemos giras por Argentina cuando podemos. Hemos ido a Brasil, y a Cuba, etc. Nos juntamos como amigos a pensar en la murga y a comer asados. En este proceso de cara a carnaval habremos hecho como 40 o 50 asados con la murga. Es un grupo en el que la gran mayoría nos conocemos desde que teníamos 10 años. De los que subimos, hay siete u ocho personas que están desde que arrancó la murga en 2005. Muchos componentes de toros años, están siempre en la vuelta también. Ayudando con la escenografía, o preparando el lugar donde dejamos los trajes. Hay un núcleo de personas que está cerca de la murga porque la quiere, y se siente parte”.

¿QUÉ SIGNIFICA “METELE QUE SON PASTELES” EN TU VIDA?


“Cuando empezamos con el proyecto de la murga, fue porque Pablo, mi hermano, era director de murga. Siempre estuve medio por fuera de lo que es el género. Me gustaban algunas cosas de Contrafarsa y de La Mojigata, que fue una murga que me rompió la cabeza. Con un grupo de amigos decidimos hacer murga porque contábamos con un director escénico. Capaz que si hubiera sido un director de teatro, estaríamos haciendo teatro. Incluso nos pasa que se ponen a cantar murga algunos de los compañeros que se fueron sumando en los últimos años, y no sabemos muchos clásicos (risas). Tuvimos que aprender cuando fuimos a Cuba, para cantar allá. Es un proyecto que terminó metiéndose en nuestras vidas, y al que le dedicamos mucho tiempo y energía. De octubre hasta marzo estás pensando en la murga casi como prioridad. No me veo saliendo en otro lugar. No podría, no sabría, y no tengo las condiciones para hacerlo tampoco”. 

DISFRUTÁ DE LA ACTUACIÓN DE METELE QUE SON PASTELES EN LA PRIMERA RUEDA DEL CONCURSO OFICIAL: 


viernes, 9 de septiembre de 2016

PASAN COSAS - CARNAVAL DE BARRIO





Un proyecto que tiene sus raíces en la antigua “Bolsa de Murgas”, y acunó sus primeras experiencias en los barrios de Ciudad Vieja y Abayubá . Como resultado del gran suceso que tuvieron estos escenarios, comenzó a sembrarse la semilla en más colectivos que querían integrarse a esta movida cultural, y hoy por hoy son ocho murgas las que portan la bandera de la autogestión. “Carnaval de Barrio”, un espacio que pretende emular a los tablados de antaño, con entrada libre, y llenando de color una esquina cualquiera, con espectáculos de todo tipo para que el vecino disfrute. Las murgas “Social y Deportiva Tate Quieto”, “La Macana”, “La Milanga Nacional”, “Háganse Cargo”, “Correla que va en Chancletas”, “Murgan Friman”, “Tute y Conga”, y “Cero Bola”, llevan a cabo esta iniciativa que va creciendo a pasos agigantados. Conocé la experiencia de cada murga tanto a nivel de gestión como de participación. 


MURGA “SOCIAL Y DEPORTIVA - TATE QUIETO”


GERMÁN BERNARDEZ: “Con Tate Quieto en 2006 enfrentamos la primera prueba de admisión de Murga Joven, y quedamos afuera. Quedaron como 30 murgas afuera, y la mayoría luego se separaron. Nosotros decidimos seguir. No nos quisimos quedar quietos, y le buscamos la vuelta a participar en donde se pueda; donde haya espacios que nos permitan participar, y donde no, gestar. Empezamos a actuar en clubes de niños, festivales de otras murgas, etc. Con la murga Matilda, surge la idea de armar la “Bolsa de Murgas” en diciembre de ese mismo año. Una experiencia divina de tres días que nucleó a 50 murgas en general (Murgas jóvenes, de carnaval mayor, de adultos mayores, etc). Hubo apoyo de un montón de instituciones que daban una mano con lo que podían. Cibor, una empresa privada, nos daba el audio. La Junta Departamental siempre se encargó de la impresión gráfica. La Intendencia nos ayudaba con los permisos y con el escenario. Pablo Grandal fue una ficha importantísima que nos facilitó muchas cosas generalmente a nivel de espacio.  La Bolsa se mantuvo hasta 2013 ininterrumpidamente en cada mes de diciembre. A mediados de 2014 se nos ocurre la idea de intentar hacer algo en febrero. Generar una movida que se diera durante carnaval, y llevar la fiesta al barrio. Ir a los barrios es la función primordial de una murga. Queríamos que sea como el carnaval de antaño. Que venga la vecina con su silla, y se arrime a ver espectáculos. Charlamos la idea con Pablo Grandal y Fernando González de la Intendencia, a quienes les encantó la idea. Siempre quisimos trabajar las cosas en red, y ahí fue que invitamos a la gente de murga “La Macana”. A partir de allí se laburó en la gestión de un tablado barrial en dos puntos distantes de Montevideo (Aduana y Abayubá), y se cumplió con el propósito de llevarle el carnaval gratis a la gente. Se implementó en 2015, y me acuerdo que con la murga teníamos tablados, y arrancábamos y terminábamos las jornadas en el Guruyú Waston, lugar en donde estaba funcionando el tablado gestionado por nosotros”.


MURGA “LA MACANA”


MIGUEL ESTÉVEZ: “En 2014, nos invitó  la murga “Tate Quieto” a participar de la movida. Quizás tuvieron ganas de que nos sumáramos por todo el trabajo social que ya veníamos haciendo con la murga. Comprobamos que la propuesta era excelente, y empezamos a participar de las reuniones. Logramos  lo más difícil a través de mushísimas gestiones con el municipio, y también a través de la Gerencia de Eventos de la Intendencia, que es tener la infraestructura suficiente para esos cuatro días de escenario. Hubo un hermsoso vínculo con todos los conjuntos que brindaron su actuación, que no eran de renombre, si no de gente que sale a pulmón, con mucho sacrificio. Fuera de lo profesional. El escenario recibió a bandas, murgas, y humoristas. Algunos vinieron desde Canelones, incluso. Se logró una comunión con muchos vecinos del barrio que vinieron a dar una mano, porque no hubiera sido posible llevar la propuesta adelante solo con el laburo de “La Macana”, ya que tuvo tablados en esos días. Hubo compromiso de mucha gente que quizás tenía poco que ver con el carnaval, pero hacía mucho por el barrio. Ellos fueron arte y parte de lo que se logró. Ayudaron en el armado del escenario,  se encargaron de la cantina, y de atender a los conjuntos. Muchísima gente se hizo presente, y vio espectáculos de carnaval totalmente gratis. Se cumplió con el cometido del proyecto. Me acuerdo de ver el predio del Centro Cultural Macanudos (Barrio Abayubá) totalmente lleno, como no lo veía desde hace muchos años. Fue un trabajo autogestionado, con una cabeza de compartir el laburo, y me alegra mucho haber sido parte de un proyecto impulsado por gurises que tienen ganas de hacer cosas. Creo que marcamos un precedente en materia cultural y de integración metropolitana, porque tanto la gente de La Paz, como de la Comuna Canaria, y el Municipio G, dieron una mano”.


MURGA "LA MILANGA NACIONAL"


FEDERICO LÓPEZ: "Arrancaron Tate Quieto y La Macana. Este año la movida se vio bien. Cuando se fue presentando la posibilidad de que cada murga pudiera gestionarlo, fue cada vez mejor. Está buenísimo darse cuenta de que no todo es Carnaval Oficial. Pensé que el barrio (La Comercial) no iba a acompañar tanto como acompañó. Cuando ves que existe esa respuesta por parte de la gente, te dan ganas de hacerlo de vuelta, y contagiar a más murgas. Una anécdota que quedó es que una  señora se metió para adentro del almacén que estaba situado en la esquina en la que cortamos la calle para hacer el tablado, y estaba llorando. El almacenero le preguntó “¿Por qué llora?”, y respondió “Es que esto me hace acordar al carnaval de antes”. Saber que se generó eso en una señora, para nosotros fue tarea cumplida”.


MURGA "HÁGANSE CARGO"


CAMILO LÓPEZ: “Nos planteamos la pregunta de ¿Qué tenemos que hacer para poder llevarlo a cabo? Cuando te das cuenta, no es tan complejo. El saldo y los beneficios terminan siendo gigantes. Siempre van a surgir mil trabas. Esto crecerá hasta que en un momento se va a trancar, o porque le tiran una piedra desde arriba, o por una cuestión natural. Pero lo importante es buscarle la vuelta para hacerlo crecer, y que tenga más peso. La idea es llegar a la cantidad de tablados que había antes. Alimentar la cultura desde otro lugar. No tenés por qué ser murguista para hacerlo, basta solo con las ganas. En definitiva se coloca otro tablado en el mapa de Montevideo, y está bueno que cada escenario genere su identidad”.

JOAQUÍN DE LEÓN : “Las murgas jóvenes que este febrero hicimos escenarios, fuimos como 20. Ya con que hayan 10 tablados de barrio gestionados por murgas sería un éxito”.

IGNACIO SALGADO: “Generamos la movida para darle una mano al club (Millán y Raffo), donde ensayamos.  Por eso lo hicimos adentro del lugar. La idea era gestionar un tablado para el barrio. Las razones constan en darle un espacio a conjuntos que no tienen tantos lugares para actuar, y trabajan sus espectáculos de manera digna. No manejamos ninguna cantina. Nos encargamos de contactar a las murgas, y también dio una mano Walter “Cucuzú” Brilka que estaba en la órbita del club. Gestionamos el audio también”.


MURGA "CORRELA QUE VA EN CHANCLETAS"


DIEGO ZABALLA: “Siempre estuvimos presentes en la bolsa de murgas. Desde que nació la murga quisimos trascender lo artístico y generar espacios. Frente a la experiencia de dar la prueba, dijimos “el carnaval está buenísimo, pero es una fiesta selectiva en la que no te podés quedar”. Desde el 2011, gestionamos peñas y festivales en donde participan artistas que están en la misma que nosotros, y resultan una excusa para el encuentro. Nos preocupamos por ofrecer un espectáculo de calidad a la gente que asiste. Ya sabíamos que la movida del tablado de barrio había funcionado en febrero de 2015, y es una herramienta para seguir trabajando en ella. Si no pasás la prueba, te quedás sin lugares para cantar. Es frustrante atravesar un proceso creativo para nada. Si bien está bueno aprovechar espacios que te brindan otros, hay que creer en la capacidad de uno también. Lo lindo es poder decir “Más allá de que participe del concurso o no, sé que a este espectáculo lo voy a poder hacer”. El proyecto de “Carnaval de Barrio” trata de eso. Es hacer lo que muchos queremos hacer. Tener más actuaciones, cantar en lugares que están buenos, compartir con otra gente, o quedarte a disfrutar del tablado que organizó una murga amiga”.


MURGA "TUTE Y CONGA"


MARTINA FERRERÍA: “Somos una murga bastante joven. Desde que empezamos, recibimos el apoyo de muchas murgas que estaban hace tiempo. Asistimos al tablado del Guruyú Waston en la Ciudad Vieja (Febrero de 2015). Nos encanta el contacto con la gente, y si tenemos que ir a un lugar a brindar nuestro espectáculo, ni lo dudamos. Participar de ese tipo de tablados nos incentivó un montón. Nada artístico es para quedárselo puertas para adentro. Siento que intervenimos poco el espacio público. Nos falta esa cosa del “porque sí”,  de invadir los espacios porque queremos. Ese impulso de no necesitar la excusa, o el por qué. Me encantaría que las mismas murgas que van a los tablados comerciales y populares, se den la oportunidad de visitar estos escenarios. Si bien el carnaval es algo totalmente popular, se sigue resguardando en ciertos lugares”.   


MURGA "MURGAN FRIMAN"

FEDERICO RAPETTI: “Nosotros nos vinculamos al proyecto gracias a La Milanga Nacional. Empezamos a tener mucha relación con ellos, y a visitarnos en ensayos, porque ensayábamos en un comité del Barrio “La Comercial”. Ellos nos habían comentado la idea del proyecto. Nos invitaron a participar. Con La Milanga durante el año 2015 pensamos en armar algo para el barrio durante el Carnaval 2016. Por suerte pudimos hacer algo en conjunto. Realizamos las gestiones con el municipio. Sentíamos que le devolvíamos algo al barrio que nos había aguantado ensayando durante todo el año. La idea era poder ampliar el espectro de Murga Joven, y llegar a un público distinto. Muchas murgas solo pueden mostrar su espectáculo una vez, o a lo sumo dos veces en el Encuentro. Este año hubo muchas murgas que se sumaron a la movida, y con La Milanga organizamos un tablado en Inca y Martín García. Logramos consensuar con el municipio, porque justo esa esquina está en el límite de dos municipios. Todo se dio a raíz de la inquietud de un almacenero que estaba re copado con la idea, y tenía su comercio en esa esquina. El tema de electricidad era abastecido por él. Nosotros invitamos a las murgas a participar, y también se sumaron  conjuntos de salsa y de tango de la zona. Estuvo divino. Cuando organizás cualquier evento, los días previos son un caos. Al final hubo muchas murgas que participaron. Algunos arrancamos a las dos de la tarde yendo a buscar cosas, y armando. Al municipio solo le pedimos el corte de calle, y el audio lo conseguimos nosotros, pero tuvimos que ir a buscarlo caminando porque no teníamos vehículo. La gente de Cero Bola nos prestó su consola, y microfonía. Nosotros ese día teníamos un tablado en  Manga a las 20:30 hs, y la movida del tablado arrancaba a las 20 hs. Así que ni bien llegamos de actuar, nos repartimos tareas con la gente de La Milanga que se había quedado sola. Llegar de hacer ese tablado, y ver a la cuadra llena de gente fue algo espectacular. Luego cantamos y lo re disfrutamos, porque había un sentido de pertenencia con la movida. Cuando organizás algo, y ves sus frutos, te brindás de otra manera. La finalidad era demostrar que hay gente joven para hacer cosas buenas, divertidas, y sanas. Cuando terminó la jornada, dijimos: “El año que viene hay que hacerlo de vuelta”.

MURGA "CERO BOLA"

LUCÍA NÚÑEZ: "Nos enteramos de la movida gracias a un integrante de "La Macana", que nos invitó a participar de las reuniones con otras murgas. Desde que no pasamos la prueba de admisión para el Carnaval 2015, decidimos terminar el espectáculo, y hacerlo en todos los ámbitos en los que fuera posible. Fuimos a actuar al interior del país, y cuando nos juntamos con las demás murgas nos interesó mucho el proyecto. Resultó un trabajo más en equipo como todo lo que hacemos".

KARINA ABATE: "Nos motivó el poder hacer cosas para el barrio. Salimos a volantear para publicitar el tablado que organizamos en el Rincón del Reducto (San Fructuoso y Abayubá). Apuntamos a convocar a un público distinto, porque siempre que hacemos festivales, la gente que viene es del mismo ambiente. Está bueno no caer en los espacios comunes para presentar un espectáculo, y no estar atado a los períodos que esos espacios te marcan. 

MAGALÍ LIENDO: "Fue muy fácil sumarse, porque la propuesta era muy concreta. Acá en Rincón del Reducto participan otras organizaciones, que son los Scout, y el Baby Fútbol. Si ellos hacen algún evento, nosotros participamos. Queríamos que fuera un tablado de barrio, y si no venían los vecinos, no iba a tener mucho sentido. Me acuerdo que llovió, pero se hizo igual. La gente llegó con su reposera, se sentó, esperó a que llegaran los conjuntos, y compartió. Fue el único tablado del proyecto en el que participaron conjuntos del circuito de DAECPU. Actuaron las murgas "Cayó la Cabra", "Metele que son Pasteles", y "Falta y Resto". Nos gustaría volver a organizar jornadas de tablado". 

miércoles, 18 de mayo de 2016

PÁGINAS DE MOMO - PABLO RIQUERO



Hace un par de años que al llegar febrero no se lo ve arriba de los escenarios. Director y arreglador coral de vasta trayectoria en nuestra fiesta máxima, pese a su corta edad (32 años). Su peculiar forma de dirigir, y su trabajo a nivel de arreglos lo han transformado en un artista influyente para las nuevas generaciones dentro del género murguero. Un enamorado del estilo de murga de Sayago, y su laureada Contrafarsa, murga a la cual supo integrar en 2006. Su trajín en el reino de momo abarca también títulos como Metele que son Pasteles, Falta y Resto, La Gran Muñeca, La Cofradía, Curtidores de Hongos, y Don Timoteo, donde obtuvo el primer premio de la categoría (2014). Hoy, vinculado al carnaval desde el rol de colaborador, y viéndolo desde la platea, se encuentra abocado al lanzamiento de su primer disco, el cual será el fruto de una carrera musical paralela a su trabajo en las carnestolendas. La grabación del álbum está realizándose en Buenos Aires, por lo que hoy por hoy alterna su lugar de estadía “cruzando el charco”, como se dice habitualmente. Pese al trabajo y dedicación que supone la tarea en la que se halla inmerso en estos momentos, Pablo Riquero, tuvo la amabilidad de charlar sobre su experiencia en carnaval y los proyectos venideros.

¿A RAÍZ DE QUÉ TOMASTE LA DECISIÓN DE NO SALIR, Y CÓMO ESTÁS VIVIENDO EL CARNAVAL SIN ESTAR ARRIBA DE LAS TABLAS?

“La decisión de no salir fue principalmente por un proyecto que estoy haciendo que es la grabación de un disco solista. Lo estoy grabando en Buenos Aires, así que eso implica tener que estar allá, dedicarle tiempo, viajar, y prepararlo. Mi ausencia en los dos últimos carnavales fue por eso, para concentrar la energía y la focalización en el disco, y no tanto en carnaval, que es un lugar muy bonito donde uno disfruta, y aprende, pero a la vez lleva mucho tiempo, tenés que juntarte muchos meses; y la tarea del director, de arreglar y dirigir lleva tiempo no solo en el ensayo, si no que en su casa, pensando las músicas, y los arreglos. Toda esa energía que requería salir, la quería destinar  para el disco. También quise descansar un poco. Hacía quince años, contando cuando participé del Encuentro de Murga Joven, que no paraba, y todos los años salía. Me sentí bien no saliendo, porque uno desde afuera puede aportar, y ver cosas que desde adentro, cuando se está saliendo en carnaval, no las ve. En primer término, los espectáculos. Uno cuando está saliendo no puede ver a los colegas, y estos últimos dos años pude ver muchos, pude trabajar desde afuera con Cayó la Cabra y Metele que son Pasteles, haciendo arreglos y participando de alguna cosa de los textos, y eso también está bueno, porque uno se vincula a carnaval pero no directamente”.

¿HA MUTADO EL TRABAJO A NIVEL DE ARREGLOS, EN QUÉ ASPECTOS CONSIDERÁS QUE HAS CRECIDO EN ESE ASPECTO?

“Lo que pudo haber mutado con respecto a los arreglos y la musicalidad es la efectividad, y la funcionalidad para con el texto. Ahora se trata de reducir la complejidad de arreglos, y que la música sea funcional, se acerque más a la gente, y tenga un efecto de conexión con el público. Entonces la música a veces suele ser un poco banal y sencilla, se pierde el gusto sobre algunas cosas, y el mensaje musical se vuelve muy panfleto. Es un estilo, y está bueno que pase, porque genera mayor comunicación a veces. Las murgas que buscan un equilibrio entre estas dos cosas, me gustan más. El laburo con Cayó la Cabra y Metele que son Pasteles siempre es muy lindo, porque son murgas que me gustan mucho, y tienen un equilibrio con respecto a esto que te estoy hablando. Creo que las Cabras son un poquito más funcionales, es su estilo,  generan mucha risa, y captan mucho público. Eso no es fácil, muchas murgas lo tratan de hacer y se les complica. Paralelamente a la murga he ido tocando, componiendo, arreglando no solo murga, sino que también otros grupos, tocando en bandas, y como solista, entonces todo lo que eso me puede enriquecer, trato de volcarlo a la murga. Si he aprendido, ha sido muy poquito, y me falta aprender un montón, tratando de desarrollar todas las cosas que he ido agarrando de mi experiencia musical. Es muy difícil sorprender con arreglos ahora, porque se han hecho cosas muy buenas. Entonces ¿Cómo uno llega a arreglar y hacer algo distinto?, eso me lo cuestiono cada vez que empiezo a arreglar”.

LA IMPORTANCIA DEL GRUPO TÉCNICO

“Hay murgas que son tradicionales en su concepción, y hay algo importante que son los grupos técnicos. Antes las murgas contrataban a un solo letrista, o dos. Cuando hay un buen grupo técnico, las ideas se potencian, y la funcionalidad se aplica muy equilibrada. En el caso de Don Timoteo había un tremendo grupo técnico, por eso particularmente el espectáculo me gustaba, y rindió. Las Cabras y los Pasteles también tienen un buen grupo técnico. Después Curtidores es más tradicional, y tuvo su etapa de más comunicación cuando el grupo técnico estaba conformado por Freddy González, y otros compañeros. Me parece que cuando eso se pierde, se nota en el espectáculo. Lo fundamental es mantenerlo, o ir hacia la búsqueda de conformar un grupo para que la murga esté realmente abrochada en textos, musicalidad, y todo lo que implica el género”.

¿TENÉS ALGÚN DIRECTOR ESCÉNICO REFERENTE?

“Hay muchos directores que me gustan. Creo que hay uno que ha trascendido y tiene una vigencia hasta ahora porque generó algo distinto. Creo que estaba totalmente adelantado en la época que dirigía por el aspecto de ser músico. Ha dirigido y arreglado pero paralelamente ha hecho una carrera como músico acompañando a muchos artistas, bandas, y grupos de la música popular muy conocidos, y además es percusionista, claramente me refiero a Pitufo (Edú Lombardo). Armó cosas muy interesantes con respecto a lo coral y a lo musical en la murga, y abrió todo un abanico de aprendizaje para los que venimos después. Las cosas que ha hecho el último año que salió, siguen estando vigentes, y me parece que la riqueza que el tipo plantea al momento de arreglar es muy influyente, y me gusta mucho”.

¿Y ALGUNA MURGA QUE TE HAYA MARCADO?

“Por los años 1998, y 1999, la primer murga que conocí fue Diablos Verdes, porque los talleristas salían ahí, Charly Álvarez, Marcos Suárez, y Albino Almirón. Medio que me hice hincha de la murga, y la seguí en el 2000. Hasta que después conocí a Contrafarsa, y me enamoré de ella. La empecé a seguir, y me maravillé con los arreglos, y quedé como conectado a ese estilo de murga, al de Sayago. Después estuve en La Cofradía dos años, que era un guiño a todo eso, sabiendo claramente que no éramos Contrafarsa, ni pretendíamos serlo”.

EL FORMATO DE LA MURGA

“Es muy rico el género murguero. Cantar en coro, con compañeros al lado, y sentir la armonía, el decir cosas con humor, armar un espectáculo mediante un colectivo, eso ya es muy lindo y atrapa. Por ejemplo en Argentina hay mucha gente que se siente seducida por el género por lo que es. Un colectivo cantando, una batería sonando atrás, alguien que dirige. Todo ese formato es muy bonito, y  me gusta mucho. Como arreglador  y como director, trabajar sobre el coro, escuchando las armonías, y plasmar en un ensayo lo que uno trabaja en su casa y que suene, es una de las cosas que más me gustan cuando salgo. Después está la conexión con la gente en los tablados. Estar frente a la murga, o cantando y sentir el coro. No solo se tienen que dar las cosas desde lo técnico, sino que más que nada desdelo humano. Cuando uno sale con un grupo y está contento, lo disfruta mucho más”.

¿QUÉ LE HA APORTADO EL CARNAVAL TANTO A TU VIDA COMO A TU CARRERA MUSICAL?

“Humanamente me aportó muchísimo, porque tengo muchos amigos que conocí en carnaval. Aprendí muchísimo de ellos artísticamente también. A nivel musical también me aportó. Compongo desde antes de salir en carnaval, desde los doce años que toco guitarra, y el género murguero, el cantar de esa forma, impostar, escuchar murga, trabajar en arreglos, todo eso uno lo va aprendiendo, y lo va volcando a lo musical. Desde ahí salen aires murgueros en algunos temas. No hago temas murgueros específicamente, pero aires de eso vienen. He aprendido de escuchar y ver a muchos amigos con los que he salido, y otros que los he visto en escenarios. El perseguir cada cosa, cada arreglo que hace tal o cual director y a mí me gusta,  uno lo vuelca al acto de componer y también le rinde”.

¿EN QUÉ MOMENTO EMPEZÓ A TOMAR FUERZA EN TU CABEZA EL HECHO DE SACAR TU PRIMER DISCO?

“Empecé a componer, y siempre mi tarea fue en aquel momento, a los catorce o quince años, registrar en un disco lo que hacía. Me iba a un estudio, pagaba dos horas, e iba con trece temas que había compuesto y los grababa con la guitarra y algún arreglito. Ahí fui generando demos que los fui registrando en AGADU. Desde ese momento siempre tuve el interés de grabar un disco. Se me fueron acumulando muchas canciones, entonces al momento de elegir hoy una lista definitiva para el primer disco con calidad profesional, me cuesta muchísimo porque tengo que elegir temas de toda una época. Nunca lo había hecho hasta ahora porque no me sentía maduro para poder hacerlo, por inseguridades, y dudas, o porque no se dio el proyecto. No creo que ahora me sienta maduro para grabar, pero llegó  un momento en el que  sentí que algunos más viejos, y otros que he hecho últimamente tienen que estar en un disco”.

EL PROCESO DE GRABACIÓN

“Las dudas no se van, y permanecen siempre. A veces se van a dar una vuelta manzana y yo me alivio un poco, y concreto algunas cosas. Está buenísimo grabar un disco. Lo estoy grabando en Buenos Aires porque hace diez años que voy a tocar ahí. Tengo amigos, como el percusionista que graba conmigo, Agustín Lumerman, que es un joven talento que ha grabado muchos discos, y tiene mucha experiencia. Con él estamos armando todo el disco a dúo, percusión y guitarra. Algún otro amigo grabó también guitarra y contrabajo, y tuvimos el honor de que venga Pitufo a grabar un tema, que ya lo habíamos cantado con él en 2009, en ese momento lo invité, y ahora la grabamos. Estoy muy agradecido de que pueda participar del disco, es muy gentil y generoso, justo coincidió que él iba a tocar allá, y grabó. Disfruto mucho. Es difícil a veces porque escucharse es complicado, y aceptarse como uno es, en los aciertos y errores. Jaime (Roos) decía que en el momento de escuchar y decidir una canción hay que ser como un niño, te tiene que gustar, y generar algo. Ir a lo simple y sencillo. Estamos en el proceso de mezcla, que es un poco difícil porque hay temas que uno compuso hace muchos años que quiere que vayan al disco, pero como lo grabamos en un estudio en vivo, se hicieron muchas tomas, y algunas capaz que no quedaron del todo bien, entonces hay temas que están peligrando no ir al disco. Escuché una vez decir a (Jorge) Drexler que las canciones antes de ser grabadas tienen infinitas posibilidades en sus formas, en cómo hacerlas, metiéndole tantos instrumentos, tal estructura, cantándolas de una forma, etc. Pero cuando llega el momento de grabarlas, y elegirlas para el disco, las infinitas posibilidades se van, y queda solo una que es la que tiene que ir al disco. Uno siente cierta angustia sobre eso también, y alegría al mismo tiempo, es una mezcla. Pero bueno, en general es positivo, estamos contentos porque va a salir el disco ahora en noviembre seguramente”.

SUS INFLUENCIAS

“He escuchado de todo un poco. Me gusta mucho la música uruguaya. Buscar información, aprende, y conocer un poco de adentro todo lo que es nuestro, lo que nació de acá, la música folclórica, criolla. Tengo muchos autores que me gustan; (Alfredo) Zitarrosa, (Eduardo) Mateo, Fernando Cabrera, Jaime, Pitufo, Drexler, Jorge Galemire, Ruben Olivera, (Rubén) Rada. Eso evidentemente genera cierta influencia en el momento de componer. Uno va queriendo no imitar, pero tomar preferencia sobre ese estilo de música. Es imposible ser igual a otro, y querer ser, no se lo recomiendo a nadie. En esa búsqueda de querer acercarse  a la música que a uno le gusta, vas generando tu propio estilo. Estoy en ese proceso, tratando de generar mi propio estilo musical de canciones. Toda esta gente también ha hecho lo mismo, cuando arrancaron se veían influenciados por otros músicos de otra generación. Así es como funciona la cosa”.

¿CON QUÉ SE VA A ENCONTRAR LA GENTE AL OIR EL DISCO?

“Mientras no se asuste la gente ni huya rompiendo el disco y el grabador (risas). No, se va a encontrar con canciones viejas, y algunas canciones nuevas. Cuando digo canciones viejas, me refiero a la época mía de 20 y poco de años, ahora tengo 32. Canciones desde hace 10 años, o un poquito más. Tienen diferentes estilos. No es un disco murguero, ni hay canciones de ese estilo, a pesar de mi pasaje por carnaval. Solo hay alguna que puede tener una pancada como un guiño al candombe. Es un estilo de música uruguaya, rioplatense, canciones urbanas. Me considero más cancionista que cantautor, me gusta mucho hacer canciones. Eso es lo que voy a tratar de plasmar en este disco. Canciones de distintos estilos, y de diversas épocas”.


domingo, 17 de abril de 2016



SE ARMA RELAJO– CAYÓ LA CABRA Y METELE QUE SON PASTELES

Lucas Pintos (Cayó La Cabra), y Alejandro Márquez (Metele que son Pasteles).


Bajo el marco de la presentación de los discos correspondientes a sus espectáculos 2016, así como también del lanzamiento de su viaje a Cuba, lugar al que partirán en conjunto el próximo 30 de setiembre. Estas murgas amigas brindarán un show en la Sala Zitarrosa este 25 de abril. Las entradas están a la venta por RED UTS, Tickantel, y en boleterías de la sala.

Muy linda entrevista con Lucas Pintos, componente, letrista, y director escénico de Cayó La Cabra que expondrá su repertorio "Relajo", y Alejandro Márquez, integrante y letrista de Metele que son Pasteles, que lo hará con su espectáculo "Armar y Desarmar". Entre mate y mate, transcurrió la charla, que inició con una pregunta surgida a raíz de la inquietud de querer conocer a fondo las raíces de tan importante vínculo entre dos conjuntos que forman parte de nuestro carnaval.


¿CÓMO SURGE LA AMISTAD ENTRE AMBOS COLECTIVOS?

LUCAS: “Al no conocerlos, nos gustaba lo que hacían. Me acuerdo de ver el espectáculo de Los Pasteles en 2008, cuando actuaron en el Monte de la Francesa por el Encuentro de Murga Joven. Hacían de animales. Nos sentamos en el pedregullo, bien adelante, y nos gustaba mucho. Pero estábamos pa’ la corta, de no poder decirle al otro lo que nos parecía su espectáculo. Pensábamos, “Qué bueno que está esto, pero no les vamos a decir que está divino lo que hacen”. Ahí nacen los primeros contactos. Al otro año, 2009, estábamos preparando un espectáculo en el que éramos extraterrestres.  Nos invitaron a su festival, y cuando llegamos vimos que en los afiches de las paredes había una nave espacial. Pensamos: “Estos van a hacer de extraterrestres”, y al final hubo otra murga, La Turba, que también eligió ese tema. La amistad en sí se empezó a formar en carnaval mayor, en el año 2014. Los clubes en los que ensayaba cada murga estaban muy cerca (Industria y Rentistas), y  empezamos a hacer asados. A su vez un integrante de Cayó La Cabra era la pareja de una integrante de Metele que son Pasteles, y empezaron a juntar a los dos grupos. Vivimos un carnaval super lluvioso (2014), en el que nos juntábamos casi todas las noches. También vacacionamos juntos, desde Valizas hasta Río de Janeiro, y Florianópolis, algunos de las dos murgas fueron al mundial de Brasil, y fuimos a Cuba también, ni que hablar”.

¿CÓMO VIVEN EL PROCESO CREATIVO?

LUCAS: “Un año en particular fue que tuvimos bastante ida y vuelta con el Fede (Murro) de los Pasteles, que terminó siendo como una especie de veedor de lo que hacíamos, y tiraba ideas. Siempre estamos en contacto desde ese lugar. Los procesos van variando, el espectáculo de este año lo sacamos en tres meses. En otros años el espectáculo tenía seis meses de rodaje de ensayo, por ejemplo. Fue una buena experiencia armarlo en ese tiempo, igual. Porque empezaron a aparecer cosas que no hacías antes durante el año, y que sabés que exigen que no estés acá, como viajar, por ejemplo. A la vez empezás a tener otras actividades personales, y el tiempo que le dedicás a eso también cambia. Cada año es distinto a la hora de crear. Cami (Fernández) había momentos en los que le tenía que dedicar nueve horas al espectáculo, y sabía que durante ese tiempo no podía tener la cabeza en otro lado. Y pasa de todo, hay momentos en los que te ponés a escribir y no aparecen ideas. No es fácil darle vida a una criatura nueva”.

ALEJANDRO: “En noviembre habíamos vuelto de Cuba, y estábamos re apretados. Cuando no ensayábamos, nos juntábamos a escribir. Después de que volvimos de las mini vacaciones en diciembre, estuvimos cuarenta y pico de días juntándonos para seguir armando el espectáculo. Si hay cosas nuevas para hacer, no hay drama. El problema es cuando te juntás a repasar lo que tenés porque no hay nada nuevo. Incluso después de que empezó carnaval, volvíamos de los tablados a ensayar. Imagínate, teníamos un par de escenarios, y volvíamos maquilladitos para el ensayo. Está bueno que te obliguen a crear una cosa nueva, sobre todo si querés entrar en ese juego. Un límite de tiempo te marca, y está bravo planificar, pero es como un vicio”.

¿QUÉ BALANCE HACEN DEL CARNAVAL 2016?

ALEJANDRO: “El carnaval estuvo lindísimo. Solo pasó que a un tablado llegamos muertos, porque tuvimos dos de corrido. Y necesitás un tiempito entre tablado y tablado como para respirar, tomar agua, y comer algo. Habíamos hecho cinco tablados esa noche, y el cuarto y el quinto fueron pegados (Las Duranas, y en el Prado). El Teatro de Verano estuvo bueno. La gente nos acompañó pila. Conseguimos un buen local de ensayo, los dueños nos trataron muy bien. Tener un buen lugar para estar es fundamental. El cuplé de la crisis estaba bueno, confiaba en que podía rendir. Pero lo que lo peinó, le afeitó la barbita, lo perfumó y lo emprolijó fue la puesta en escena”.

LUCAS: “El carnaval fue precioso para nosotros. Estoy tratando de vivirlo cada vez más alejado de lo que es la competencia. Si te quedás analizando todo lo que dicen de la murga, y estás pendiente de eso, no disfrutás. También durante el proceso de la murga  nos vinculamos con gente talentosa, que aporta al espectáculo, y con eso buscamos crecer, y aprender. Hemos trabajado con Pablo (Riquero), Pinocho (Routin), el Toto (Zeleniec), la Vale (Seijo) que le hace la puesta a los Pasteles, y hemos cantado con Pitufo (Lombardo), el Alemán (Gerardo Dorado), y (Alejandro) Balbis. Ves como gente que admirás artísticamente se arrima a darte una mano, y te vas entrenando. Y nos rodeamos de otras murgas también para seguir aprendiendo”.

“El cuplé de las bromas con música de Drexler tuvo mucha aceptación. Me gustó porque la murga arriesgó. Generaba otro clima, desde el principio ya se escuchaba un ritmo como de batería americana, el coro cantando unísono buscando el humor, que era casi hablado. Esa parte fue como un hallazgo, y se dio que ensamblaron la música con la letra”.




EL PROCESO GRUPAL


LUCAS: “Tener un grupo ya formado sirve para los cimientos, y para los roles. El que entra, ya entra en una maquinaria. Acoplándose a un colectivo que tiene una idea de trabajo hace varios años. En el año de “Madurar” entraron Maxi (Tuala), el Chacha (Wilmar Breventano), Jimena (De Los Santos), y el Fabi (Irrazabal) en el bombo. Y el primer día que se sumaron, la murga tuvo una dinámica de contacto corporal, y unos ejercicios teatrales. Mi preocupación pasaba por cómo iban a reaccionar los compañeros nuevos ante eso, si aún no conocían a nadie del grupo. Me acuerdo que en un momento salgo de la dinámica, y veo al Chacha parado de mano, al Fabi bailando, y haciendo el ridículo, y ahí me vino como un alivio, porque me di cuenta de que ellos estaban predispuestos a integrarse. Después mirás para el costado y se va armando una amistad. En el camino empezás a conocer hermanos de la vida. Es el proceso más largo de mi vida. Nueve años haciendo lo mismo”.

EL VIAJE A CUBA

LUCAS: “Está todo el tema de compartir momentos de ocio, y disfrutar de un lugar paradisíaco, pero también tiene el otro condimento de viajar con tus amigos, tomándote un avión, y con otra gente que sigue a la murga, y que no conocés. Fui con mi madre, con mi novia, mis amigos, con otra murga, y fue divino. No olvidándote de que tenés que pintarte la cara también y cantar allá. Hubo tremendos toques, como el de la Casa de las Américas en La Habana, o el que hicimos en el Cerro del Angel. Hubo uno en particular que terminamos cantando bajo la lluvia, rozando la película, en un encuentro de cine y artistas en La Habana. Me acuerdo que me detuve a pensar “¡mirá en dónde estoy!”, y fue una felicidad tremenda. A lo último estábamos cantando un clásico de Los Saltimbanquis, con una euforia hermosa, llegué a ver hasta gente tirada en el piso, y nosotros nos abrazábamos”.

ALEJANDRO: “Conocés gente nueva también. Hay pila de acompañantes que no son de tu familia, que van a ver a las murgas. Y descubrís que tenés conocidos de acá y de allá. Hace un par de domingos un grupo de gente que viajó con nosotros a Cuba el año pasado, nos invitó a una comida en el Centro de Protección de Choferes, y pasamos divino. Se llegaron a generar esas cosas”.

LUCAS: “Hacíamos el repertorio en la calle sin amplificación. Cantamos nosotros, luego los Pasteles, y después nos juntamos los dos a cantar clásicos. Fuimos con el espectáculo “Natural”, entrábamos como una tribu, y la gente se sorprendía de ver a 18 tipos todos disfrazados y maquillados. Me acuerdo de ver a los percusionistas cubanos tratando de sacarle el yeito a los ritmos durante el espectáculo”. 

¿CON QUÉ SE VA A ENCONTRAR LA GENTE DENTRO DE UNOS DÍAS?

LUCAS: “Las dos murgas vamos a presentar el disco. Esta vez no hicimos el disco doble. Nosotros vamos a agregar alguna cosita. Porque siempre está la gente que ya vio el espectáculo, y espera algo nuevo. La sala es divina, te da otros tiempos, otros silencios”.

ALEJANDRO: “Alguna cosa nueva vamos a hacer. Alguna cruzada de personajes de los distintos espectáculos, y mechas. Es distinto porque tenés otra tranquilidad con el tiempo, y nadie te apura. Vamos a aprovechar eso”.