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miércoles, 18 de mayo de 2016

PÁGINAS DE MOMO - PABLO RIQUERO



Hace un par de años que al llegar febrero no se lo ve arriba de los escenarios. Director y arreglador coral de vasta trayectoria en nuestra fiesta máxima, pese a su corta edad (32 años). Su peculiar forma de dirigir, y su trabajo a nivel de arreglos lo han transformado en un artista influyente para las nuevas generaciones dentro del género murguero. Un enamorado del estilo de murga de Sayago, y su laureada Contrafarsa, murga a la cual supo integrar en 2006. Su trajín en el reino de momo abarca también títulos como Metele que son Pasteles, Falta y Resto, La Gran Muñeca, La Cofradía, Curtidores de Hongos, y Don Timoteo, donde obtuvo el primer premio de la categoría (2014). Hoy, vinculado al carnaval desde el rol de colaborador, y viéndolo desde la platea, se encuentra abocado al lanzamiento de su primer disco, el cual será el fruto de una carrera musical paralela a su trabajo en las carnestolendas. La grabación del álbum está realizándose en Buenos Aires, por lo que hoy por hoy alterna su lugar de estadía “cruzando el charco”, como se dice habitualmente. Pese al trabajo y dedicación que supone la tarea en la que se halla inmerso en estos momentos, Pablo Riquero, tuvo la amabilidad de charlar sobre su experiencia en carnaval y los proyectos venideros.

¿A RAÍZ DE QUÉ TOMASTE LA DECISIÓN DE NO SALIR, Y CÓMO ESTÁS VIVIENDO EL CARNAVAL SIN ESTAR ARRIBA DE LAS TABLAS?

“La decisión de no salir fue principalmente por un proyecto que estoy haciendo que es la grabación de un disco solista. Lo estoy grabando en Buenos Aires, así que eso implica tener que estar allá, dedicarle tiempo, viajar, y prepararlo. Mi ausencia en los dos últimos carnavales fue por eso, para concentrar la energía y la focalización en el disco, y no tanto en carnaval, que es un lugar muy bonito donde uno disfruta, y aprende, pero a la vez lleva mucho tiempo, tenés que juntarte muchos meses; y la tarea del director, de arreglar y dirigir lleva tiempo no solo en el ensayo, si no que en su casa, pensando las músicas, y los arreglos. Toda esa energía que requería salir, la quería destinar  para el disco. También quise descansar un poco. Hacía quince años, contando cuando participé del Encuentro de Murga Joven, que no paraba, y todos los años salía. Me sentí bien no saliendo, porque uno desde afuera puede aportar, y ver cosas que desde adentro, cuando se está saliendo en carnaval, no las ve. En primer término, los espectáculos. Uno cuando está saliendo no puede ver a los colegas, y estos últimos dos años pude ver muchos, pude trabajar desde afuera con Cayó la Cabra y Metele que son Pasteles, haciendo arreglos y participando de alguna cosa de los textos, y eso también está bueno, porque uno se vincula a carnaval pero no directamente”.

¿HA MUTADO EL TRABAJO A NIVEL DE ARREGLOS, EN QUÉ ASPECTOS CONSIDERÁS QUE HAS CRECIDO EN ESE ASPECTO?

“Lo que pudo haber mutado con respecto a los arreglos y la musicalidad es la efectividad, y la funcionalidad para con el texto. Ahora se trata de reducir la complejidad de arreglos, y que la música sea funcional, se acerque más a la gente, y tenga un efecto de conexión con el público. Entonces la música a veces suele ser un poco banal y sencilla, se pierde el gusto sobre algunas cosas, y el mensaje musical se vuelve muy panfleto. Es un estilo, y está bueno que pase, porque genera mayor comunicación a veces. Las murgas que buscan un equilibrio entre estas dos cosas, me gustan más. El laburo con Cayó la Cabra y Metele que son Pasteles siempre es muy lindo, porque son murgas que me gustan mucho, y tienen un equilibrio con respecto a esto que te estoy hablando. Creo que las Cabras son un poquito más funcionales, es su estilo,  generan mucha risa, y captan mucho público. Eso no es fácil, muchas murgas lo tratan de hacer y se les complica. Paralelamente a la murga he ido tocando, componiendo, arreglando no solo murga, sino que también otros grupos, tocando en bandas, y como solista, entonces todo lo que eso me puede enriquecer, trato de volcarlo a la murga. Si he aprendido, ha sido muy poquito, y me falta aprender un montón, tratando de desarrollar todas las cosas que he ido agarrando de mi experiencia musical. Es muy difícil sorprender con arreglos ahora, porque se han hecho cosas muy buenas. Entonces ¿Cómo uno llega a arreglar y hacer algo distinto?, eso me lo cuestiono cada vez que empiezo a arreglar”.

LA IMPORTANCIA DEL GRUPO TÉCNICO

“Hay murgas que son tradicionales en su concepción, y hay algo importante que son los grupos técnicos. Antes las murgas contrataban a un solo letrista, o dos. Cuando hay un buen grupo técnico, las ideas se potencian, y la funcionalidad se aplica muy equilibrada. En el caso de Don Timoteo había un tremendo grupo técnico, por eso particularmente el espectáculo me gustaba, y rindió. Las Cabras y los Pasteles también tienen un buen grupo técnico. Después Curtidores es más tradicional, y tuvo su etapa de más comunicación cuando el grupo técnico estaba conformado por Freddy González, y otros compañeros. Me parece que cuando eso se pierde, se nota en el espectáculo. Lo fundamental es mantenerlo, o ir hacia la búsqueda de conformar un grupo para que la murga esté realmente abrochada en textos, musicalidad, y todo lo que implica el género”.

¿TENÉS ALGÚN DIRECTOR ESCÉNICO REFERENTE?

“Hay muchos directores que me gustan. Creo que hay uno que ha trascendido y tiene una vigencia hasta ahora porque generó algo distinto. Creo que estaba totalmente adelantado en la época que dirigía por el aspecto de ser músico. Ha dirigido y arreglado pero paralelamente ha hecho una carrera como músico acompañando a muchos artistas, bandas, y grupos de la música popular muy conocidos, y además es percusionista, claramente me refiero a Pitufo (Edú Lombardo). Armó cosas muy interesantes con respecto a lo coral y a lo musical en la murga, y abrió todo un abanico de aprendizaje para los que venimos después. Las cosas que ha hecho el último año que salió, siguen estando vigentes, y me parece que la riqueza que el tipo plantea al momento de arreglar es muy influyente, y me gusta mucho”.

¿Y ALGUNA MURGA QUE TE HAYA MARCADO?

“Por los años 1998, y 1999, la primer murga que conocí fue Diablos Verdes, porque los talleristas salían ahí, Charly Álvarez, Marcos Suárez, y Albino Almirón. Medio que me hice hincha de la murga, y la seguí en el 2000. Hasta que después conocí a Contrafarsa, y me enamoré de ella. La empecé a seguir, y me maravillé con los arreglos, y quedé como conectado a ese estilo de murga, al de Sayago. Después estuve en La Cofradía dos años, que era un guiño a todo eso, sabiendo claramente que no éramos Contrafarsa, ni pretendíamos serlo”.

EL FORMATO DE LA MURGA

“Es muy rico el género murguero. Cantar en coro, con compañeros al lado, y sentir la armonía, el decir cosas con humor, armar un espectáculo mediante un colectivo, eso ya es muy lindo y atrapa. Por ejemplo en Argentina hay mucha gente que se siente seducida por el género por lo que es. Un colectivo cantando, una batería sonando atrás, alguien que dirige. Todo ese formato es muy bonito, y  me gusta mucho. Como arreglador  y como director, trabajar sobre el coro, escuchando las armonías, y plasmar en un ensayo lo que uno trabaja en su casa y que suene, es una de las cosas que más me gustan cuando salgo. Después está la conexión con la gente en los tablados. Estar frente a la murga, o cantando y sentir el coro. No solo se tienen que dar las cosas desde lo técnico, sino que más que nada desdelo humano. Cuando uno sale con un grupo y está contento, lo disfruta mucho más”.

¿QUÉ LE HA APORTADO EL CARNAVAL TANTO A TU VIDA COMO A TU CARRERA MUSICAL?

“Humanamente me aportó muchísimo, porque tengo muchos amigos que conocí en carnaval. Aprendí muchísimo de ellos artísticamente también. A nivel musical también me aportó. Compongo desde antes de salir en carnaval, desde los doce años que toco guitarra, y el género murguero, el cantar de esa forma, impostar, escuchar murga, trabajar en arreglos, todo eso uno lo va aprendiendo, y lo va volcando a lo musical. Desde ahí salen aires murgueros en algunos temas. No hago temas murgueros específicamente, pero aires de eso vienen. He aprendido de escuchar y ver a muchos amigos con los que he salido, y otros que los he visto en escenarios. El perseguir cada cosa, cada arreglo que hace tal o cual director y a mí me gusta,  uno lo vuelca al acto de componer y también le rinde”.

¿EN QUÉ MOMENTO EMPEZÓ A TOMAR FUERZA EN TU CABEZA EL HECHO DE SACAR TU PRIMER DISCO?

“Empecé a componer, y siempre mi tarea fue en aquel momento, a los catorce o quince años, registrar en un disco lo que hacía. Me iba a un estudio, pagaba dos horas, e iba con trece temas que había compuesto y los grababa con la guitarra y algún arreglito. Ahí fui generando demos que los fui registrando en AGADU. Desde ese momento siempre tuve el interés de grabar un disco. Se me fueron acumulando muchas canciones, entonces al momento de elegir hoy una lista definitiva para el primer disco con calidad profesional, me cuesta muchísimo porque tengo que elegir temas de toda una época. Nunca lo había hecho hasta ahora porque no me sentía maduro para poder hacerlo, por inseguridades, y dudas, o porque no se dio el proyecto. No creo que ahora me sienta maduro para grabar, pero llegó  un momento en el que  sentí que algunos más viejos, y otros que he hecho últimamente tienen que estar en un disco”.

EL PROCESO DE GRABACIÓN

“Las dudas no se van, y permanecen siempre. A veces se van a dar una vuelta manzana y yo me alivio un poco, y concreto algunas cosas. Está buenísimo grabar un disco. Lo estoy grabando en Buenos Aires porque hace diez años que voy a tocar ahí. Tengo amigos, como el percusionista que graba conmigo, Agustín Lumerman, que es un joven talento que ha grabado muchos discos, y tiene mucha experiencia. Con él estamos armando todo el disco a dúo, percusión y guitarra. Algún otro amigo grabó también guitarra y contrabajo, y tuvimos el honor de que venga Pitufo a grabar un tema, que ya lo habíamos cantado con él en 2009, en ese momento lo invité, y ahora la grabamos. Estoy muy agradecido de que pueda participar del disco, es muy gentil y generoso, justo coincidió que él iba a tocar allá, y grabó. Disfruto mucho. Es difícil a veces porque escucharse es complicado, y aceptarse como uno es, en los aciertos y errores. Jaime (Roos) decía que en el momento de escuchar y decidir una canción hay que ser como un niño, te tiene que gustar, y generar algo. Ir a lo simple y sencillo. Estamos en el proceso de mezcla, que es un poco difícil porque hay temas que uno compuso hace muchos años que quiere que vayan al disco, pero como lo grabamos en un estudio en vivo, se hicieron muchas tomas, y algunas capaz que no quedaron del todo bien, entonces hay temas que están peligrando no ir al disco. Escuché una vez decir a (Jorge) Drexler que las canciones antes de ser grabadas tienen infinitas posibilidades en sus formas, en cómo hacerlas, metiéndole tantos instrumentos, tal estructura, cantándolas de una forma, etc. Pero cuando llega el momento de grabarlas, y elegirlas para el disco, las infinitas posibilidades se van, y queda solo una que es la que tiene que ir al disco. Uno siente cierta angustia sobre eso también, y alegría al mismo tiempo, es una mezcla. Pero bueno, en general es positivo, estamos contentos porque va a salir el disco ahora en noviembre seguramente”.

SUS INFLUENCIAS

“He escuchado de todo un poco. Me gusta mucho la música uruguaya. Buscar información, aprende, y conocer un poco de adentro todo lo que es nuestro, lo que nació de acá, la música folclórica, criolla. Tengo muchos autores que me gustan; (Alfredo) Zitarrosa, (Eduardo) Mateo, Fernando Cabrera, Jaime, Pitufo, Drexler, Jorge Galemire, Ruben Olivera, (Rubén) Rada. Eso evidentemente genera cierta influencia en el momento de componer. Uno va queriendo no imitar, pero tomar preferencia sobre ese estilo de música. Es imposible ser igual a otro, y querer ser, no se lo recomiendo a nadie. En esa búsqueda de querer acercarse  a la música que a uno le gusta, vas generando tu propio estilo. Estoy en ese proceso, tratando de generar mi propio estilo musical de canciones. Toda esta gente también ha hecho lo mismo, cuando arrancaron se veían influenciados por otros músicos de otra generación. Así es como funciona la cosa”.

¿CON QUÉ SE VA A ENCONTRAR LA GENTE AL OIR EL DISCO?

“Mientras no se asuste la gente ni huya rompiendo el disco y el grabador (risas). No, se va a encontrar con canciones viejas, y algunas canciones nuevas. Cuando digo canciones viejas, me refiero a la época mía de 20 y poco de años, ahora tengo 32. Canciones desde hace 10 años, o un poquito más. Tienen diferentes estilos. No es un disco murguero, ni hay canciones de ese estilo, a pesar de mi pasaje por carnaval. Solo hay alguna que puede tener una pancada como un guiño al candombe. Es un estilo de música uruguaya, rioplatense, canciones urbanas. Me considero más cancionista que cantautor, me gusta mucho hacer canciones. Eso es lo que voy a tratar de plasmar en este disco. Canciones de distintos estilos, y de diversas épocas”.


viernes, 6 de mayo de 2016

PÁGINAS DE MOMO - CARLOS MELGAREJO






En un momento determinado, en el transcurso de una charla intensa y agradable, pasó el tren. Claro, estaba en Sayago. Barrio tan encantador como empapado de historia carnavalera construida a través de un grupo de amigos que tenía la idea clara de disfrutar compartiendo "el género más lindo del mundo", como describe el entrevistado. Es que Carlos Melgarejo, desde los nueve años ha dedicado su vida al quehacer murguero, y desde sus gestos y palabras se desprende la misma pasión hacia lo que lo enamoró desde niño. En su cuarto atesora entre otras cosas, el primer premio del carnaval 2000 obtenido con la murga "Contrafarsa" y su "Tren de los Sueños". El Carnaval 2016 lo encontró abajo del escenario, y la pregunta no se hizo esperar. 

¿QUÉ FUE LO QUE TE LLEVÓ A NO SALIR ESTE CARNAVAL? ¿FUE DURO TOMAR LA DECISIÓN?

“No sufrí en absoluto mi ausencia de las tablas. Fue una decisión que tomé en pleno carnaval 2015. Decidí que no tenía más ganas de salir, y a su vez no recibí ninguna propuesta que me sedujera. No me dolió tomar esa decisión en su momento, ni tampoco ahora viendo carnaval. Este año me transformé en un espectador, y lo viví desde ese lugar, disfruté de lo que tenía que disfrutar. Hubo cosas de las que no disfruté, y que no me convencieron. Tuve la posibilidad de ver la liguilla entera en el Teatro, y ver alguna cosita más. Algunas otras cosas las vi por televisión, pero disfrutando el hecho de no estar metido en la competencia, y de no tener ningún tipo de interés creado en algún conjunto, sumado a no tener que comerme la vianda de ensayar, ensayar, y ensayar, y perderme de otro montón de cosas que cuando no salís en carnaval te das cuenta que te venís perdiendo, hizo que viviera un carnaval disfrutable, desde otro lugar en el que me sentí cómodo”.

¿CÓMO VIVISTE LA EXPERIENCIA DE SER JURADO EN EL ENCUENTRO DE MURGA JOVEN 2015?

“El tema de Murga Joven da para hablar muchísimo. Particularmente no soy un hincha a muerte de la Murga Joven, básicamente porque creo que surgen ideas muy interesantes, y que la mayoría las labura muy mal, sin prestarle importancia a rubros que para mí son preponderantes para hacer murga. Desde ese lugar medio negativo que yo tengo con Murga Joven, asumí la responsabilidad de ser jurado de un encuentro que es un concurso encubierto, y que me parece que en algún momento eso va a tener que dejar de ser así, porque hay un doble discurso maravilloso por parte de quienes hacen Murga Joven tanto a nivel estatal, como de los participantes. El que asume como jurado de Murga Joven se encuentra con esa dualidad, de que no le permiten mencionar a un mejor coro, o una mejor batería, o a un mejor espectáculo, porque la palabra “mejor” no puede existir, cuando en realidad claro que hay cosas mejores y cosas peores. Y a la vez te condiciona a la hora de fallar el hecho de no tener la posibilidad de puntuar, o buscarle la vuelta para ver las cosas que te seducen más y las que te seducen menos. Soy un tipo que podré ver un espectáculo de murga interesantísimo, pero si la murga canta mal ya lo miro desde un lugar incómodo, y no le voy a prestar la atención que le debo prestar. Me encontré con una realidad que era desconocida, porque históricamente fui espectador de Murga Joven, y colaborador en casos específicos con gente amiga, pero no soy un tipo que concurre asiduamente a ver las etapas enteras, y  tuve que mirar cincuenta y pico de espectáculos  concentradamente. Hubo un montón de interesantísimas propuestas que no las vi en el carnaval mayor unos meses después,  pero con desprolijidades que no las puedo entender. Entonces ahí empezás a preguntarte para qué sirven los monitores, que terminan siendo una figura decorativa. Vi espectáculos que un monitor debería decir “Muchachos le están errando al bizcochazo, aprolijen tal cosa, y métanle mano a esto”. También se vieron cosas muy buenas. Después de que ves, evalúas, hubimos tres tipos que teníamos que resolver cuáles eran las 20 murgas que pasaban al Teatro de Verano, y hubo 17 que se pincharon en esa segunda instancia. Eso nos hizo mirarnos, y preguntarnos en qué le erramos, o por qué vimos las cosas tan mal, cuando en realidad, uno termina sacando la conclusión de que el Teatro de Verano pesa y no es para cualquiera. Yo le daría mil vueltas a Murga Joven, cambiaría un montón de cosas, y legalizaría un Concurso de Murga Joven que es lo que en realidad es. En el afán de sentirnos compañeros, y ver  que tenemos la posibilidad de mostrarnos artísticamente le llamamos encuentro, pero cuando uno falla, o da las cinco murgas como mejor espectáculo, empiezan las recriminaciones, y recibís algún mensaje privado por Facebook, y te dicen algo en la calle. Esas son demostraciones de que en realidad interesa ganar, y estar en el Teatro. En los ensayos abiertos habría que empezar a evaluar a las murgas, porque no hay necesidad de ver espectáculos que están muy mal concursando. Me parece que tienen que cambiar las exigencias. La movida Joven es un fenómeno que está instalado desde hace muchos años, el fuerte de esa movida es la murga, pero me parece que hay que cuidar más un género que para mí es el más lindo del mundo. Se ha generado mucho degeneramiento del género, y vale todo a la hora de hacer Murga Joven, y yo creo que hay lineamientos que se deben respetar. Uno ha convivido con ellos, y ha visto muchos artistas de la ostia haciendo carnaval, y haciendo murga, y me parece que desde la existencia de Murga Joven cualquiera se dice murguista. Ser murguista es una carrera como cualquier otra que hay que transitarla. Pasa mucho que se confunde  lo que quiero llegar a ser,  con lo que estoy convencido que soy y me faltan kilómetros por recorrer. Está perfecto que se le abran las puertas a todo el mundo, pero tiene que haber una base mínima de la que sostenerse”.

LA CONCEPCIÓN DE LOS ESPECTÁCULOS

“En carnaval todo muta, a veces para bien, o a veces para mal. Pensando en el carnaval del que he participado, se han perdido ideas, y originalidad. Le ha jugado en contra el gobierno de izquierda. Hay mucha gente que no se anima a basar sus espectáculos en crítica, no en pegar por pegar, pero criticar. Entonces todo se estanca en la búsqueda del humor que en el 80% de los casos no se consigue. Han perdido consistencia los espectáculos en su globalidad. Hay propuestas generales que no me seducen. Ya no se ven espectáculos como los de hace diez años atrás, que te podían gustar o no pero eran consistentes, tenían una coherencia en la propuesta artística, y me parece que este año no se vio eso a nivel general. Quedó la costumbre de ponerle un título al espectáculo porque la historia viene por tal lado, y después voy enganchando como puedo las cosas que se me ocurrieron para intentarlas meter dentro de un contexto, y a veces no sale. O se buscan excusas específicas para decir “esto es referente al tema propuesto originalmente”, pero en realidad queda descolgado. Creo que hay muy buenos creativos, pero hay veces que las ideas no salen. Vos podés tener a García Márquez o a Benedetti escribiéndote que si no les sale, no les sale. Particularmente hay un estancamiento en materia de propuesta, y no pasa que digas “pan! me voy a acordar de este espectáculo de por vida”. El año pasado ganaron los Patos Cabreros, y ganaron bien, pero recordando casi todo el mundo te habla solo del cuplé de los tatuajes, y después te cuesta encontrar otros lugares que te hayan quedado grabados en la retina. No sé qué va a pasar con La Gran Muñeca, que también creo que ganó bien este año. Hoy por hoy hay una búsqueda muy facilista de hacer reír, o dar un manijazo buscando el aplauso”.

SU INQUIETUD POR ESCRIBIR

“El hecho de que haya escrito y creado cosas tiene que ver más con una casualidad de la vida que con algo que me propuse. En su momento estando en Contrafarsa se me dio por empezar a aportar cuartetitas y cosas. Cuando uno está trabajando en un espectáculo intenta aportar desde su capacidad. Empecé así, aportando alguna cuarteta o alguna bobada, o haciendo un planteo a los letristas sobre cosas que me parecía que se podían cambiar para mejorar. Te vas metiendo en un mundo que te atrapa, absorbe, y te hace evadir toda tu cotidianeidad. Escribir hace que te saques el chip de los problemas cotidianos. Te podrán salir cosas buenas o cosas siniestras, pero es un tiempo que estás contigo, y con tu cabeza funcionando desde otro lugar, y se hace muy disfrutable. Aprendí a laburar en equipo originalmente, porque cuando arranqué a aportar en Contrafarsa éramos una comisión técnica que nos tirábamos ideas, y compartíamos muchas cosas. Entonces eso te lleva a tener que mostrar, discutir, negociar, recortar y pegar. Me pasa que nunca estoy convencido de lo que escribo, no sé si es algo general o mío. Por suerte hay gente a la que sabés que le vas a mostrar y te va a decir la verdad, porque hay otros que te dicen “Ah, qué bueno que está”, y van zafando por ese lado. Es un ejercicio que está bueno para que lo haga cualquiera, no importa si es en verso, en prosa, pero escribir cosas. Largar a un papel lo que te sale de la cabeza y del corazón". En mi prontuario estaban aportes para Contrafarsa, y aportes en La Cofradía y no mucho más. Hace dos años que vengo escribiendo para carnaval de las promesas, y me gustó el desafío, porque creo que uno tiene cambiar en la forma de decir las cosas, y hacer un texto que sea creíble,  cantado e interpretado por niños y adolescentes, y le encontré la vuelta. Gustó. En los dos años fue premiado como mejor texto de murgas, y en uno de esos años como mejor del Carnaval de las Promesas. Uno no hace las cosas buscando premios, pero el ego existe, lo tenemos todos, y hay que saber manejarlo. Me atrapó el hecho de laburar con gurises, compartir con ellos, crear en materia de puesta, y dirigir un espectáculo hecho para ellos, y por ellos” .

¿HAY UN CARNAVAL QUE PUNTUALMENTE HAYAS DISFRUTADO MÁS?

“Mis primeros carnavales fueron los que más disfruté. Empecé a concursar con quince años, hago murga desde los nueve. Y cuando sos guacho te divierte muchísimo estar con tus amigos haciendo lo que te gusta, y no te importa i vas a ganar plata o no. Después el carnaval te va prostituyendo, y te convertís en una suerte de mercenario, donde a veces priorizás lo económico sobre tu gusto, o lo que querés decir arriba de un escenario. Tenés un patrón, o técnicos que definen, y vos no tenés la oportunidad de decir lo que te gusta, o lo que no te gusta. Terminás pensando “¿por qué no me habré quedado en mi casa?”, o “¿Por qué no me habré ido de vacaciones?” En los primeros años uno hacia las cosas por amor al arte, y por el disfrute de cantar, De repente no pudiste ser el jugador de fútbol que soñaste, y ahí te sentís el 5 que pasa la pelota, o el 9 que hace los goles, o el golero que se ataja todos los penales. Durante este carnaval dije que el grupo que más me seducía arriba del escenario, y me llegaba más al corazón era “Cayó La Cabra”, y hubo gente que me preguntó por qué, y es porque la murga me remite a mis primeros años. En esos momentos era todo más por amor a la camiseta, se disfrutaba desde otro lugar. El broche de oro fue el triunfo de 1991, que uno no encaraba el carnaval para salir a ganar un concurso, y cuando quisimos acordar nos encontramos con un primer premio  que no fue discutido. Además éramos unos guachos. Yo tenía 19 años, y el  promedio nuestro de edad era de veinte y poquito. Había muchos de mi edad, y otros más grandes. Fue esa caricia ganarle a títulos pesados, con un grupo de amigos que se conocía desde chico”.

VACÍOS QUE NO SE PUEDEN LLENAR

“Siento un vacío desde que dejó de salir Contrafarsa. Para mí el carnaval dejó de ser la fiesta que era, porque es mi cuadro, mi camiseta, con la que quiero jugar siempre. En otro cuadro paso a ser un contratado. Tal vez mi decisión de no salir en carnaval tiene que ver con que el vacío continúa, y que por más que hay una suma de dinero que genero, no la paso bien, no soy feliz, si puedo zafar, zafo, si puedo llegar unos minutos tarde a ensayar, llego. Me falta un grupo en donde yo me sienta feliz, y donde todo lo demás pase a ser secundario. Con La Cofradía me saqué las ganas de salir con dos de mis sobrinos, y con hijos de amigos, de crear, y sentí que fuimos muy felices. Cuando tuvimos que dejar de sacarla por problemas que sufrimos económicamente, empecé a salir en carnaval por dinero. Y desde ese instante pasé momentos buenos, y otros no tanto. Hoy prefiero disfrutar con la familia, y con los amigos. El vicio lo despunto con la Sayago Murga Band, o en algún lugar en el que me encuentro con gente que canta, y es un placer ponerse a cantar diez minutos aunque sea. Posiblemente disfruto más de una bañadera que de un espectáculo”.

¿EN QUÉ COSAS EL CARNAVAL SE HA ENRIQUECIDO, Y QUÉ COSAS HA PERDIDO?

“El carnaval se ha enriquecido en materia de artistas, técnicos, gente que aporta muy buenas ideas para los espectáculos. También ha crecido en cuanto a los arregladores corales. Hay personas que hacen arreglos interesantes. Antes habían coros potentes pero arreglísticamente había mucha cuadratura. Pasaban cosas maravillosas como que Pastrana o el Pelado Díaz arreglaran de oído, pero ahora hay una búsqueda más amplia en lo musical y en los arreglos. Hay gente del teatro que le aportado mucho al carnaval en la puesta en escena y actuación. Se revitalizó la categoría de lubolos, que antes la gente se paraba en el Teatro y se iba para el pedregullo. Hoy por hoy presentan planteos y propuestas que seducen. El carnaval ha perdido pueblo, fiesta, y espacio en los barrios. Ahí tenemos responsabilidad los que queremos ganar un montón de plata en cuarenta días, porque eso hace que los costos de las entradas sean más altos, y la gente no puede ir siempre al tablado en la esquina de su casa. O hay menos tablados, entre otras cosas porque los vecinos denuncian los ruidos molestos. Perdió un poco de barro, eso de que cada barrio tenía su murga. Hoy tenemos varios tablados comerciales con sillas cómodas, plaza de comidas, pero que descuidan a los artistas. Muchas veces te encontráis con tremendo escenario, pero con seis micrófonos, y un sonido que no es bueno. La Intendencia está bancando dentro de su presupuesto a varios tablados barriales que si no existiera el carnaval no sería nada. Se ha transformado en una especie de fiesta mucho más elitista”.

PASAR LA POSTA 

“Llega un momento de la vida en el que tiene que pasar la posta. Necesitamos recambio a nivel murguero. No puedo discutir al (Ricardo) "Canario" Villalba, Julio Pérez, y a un (Ángel) "Marquitos" Gómez. Pero a veces por venerar tanto a esos artistas maravillosos, nos estamos perdiendo de escuchar a un Agustín Pittaluga, a un (Maximiliano) "Pulpa" Méndez, a un Damián Dewailly, tipos jóvenes con una capacidad bárbara, y son unos cantorazos. En carnaval hice todo lo que tenía que hacer, lo disfrute muchísimo, capaz que lo voy a seguir disfrutando, pero hay que darle paso a gente con más ganas, con más fuerza y nuevas ideas a la hora de hacer murga. Estamos en un taller con Edén (Iturrioz), que es el fabricante de murguistas número uno en nuestro país, a los cuales les trasladó su sapiencia. Lo que quiero es dejarle a nuevas generaciones lo que yo aprendí, y por otro lado les chupo energía también. Los ves con ese entusiasmo de tocar cuanto instrumento ven, y lo vivís como un intercambio. Nosotros les trasladamos lo que nos gusta a nivel artístico, y ellos nos dan una energía que nos hace sentir mucho más vivos”.