domingo, 21 de abril de 2019

DESDE LA GESTIÓN



ALMACÉN CULTURAL MACANUDOS



Tablado: Almacén Cultural Macanudos



En un mundo en el que solemos atender únicamente nuestros zapatos, el trabajo colectivo por y para la comunidad no es muy común. Aunar fuerzas, invertir tiempo, y tener un objetivo claro y definido son los condimentos que necesita todo proyecto grupal para prosperar, y el carnaval no escapa a esta realidad. Es por ello que en cada barrio, existen personas que desinteresadamente y con mucha voluntad gestionan los distintos escenarios populares que funcionan durante la fiesta de momo. El tablado del Almacén Cultural Macanudos, ubicado en el barrio Abayubá, a metros de la ciudad de La Paz, pero aún en Montevideo, es uno de los tablados más nuevos que integran la Red de Escenarios Populares, habiendo vivido su primera experiencia carnavalera durante todo el mes en este 2019. Este tablado tiene la característica de albergar el primer escenario ecológico del país, cuyos cimientos están realizados con neumáticos rellenos de balasto compactado.  Martín Cianni es uno de los integrantes del colectivo de entre 15 y 20 personas que gestiona no solamente el tablado, sino que también un espacio cultural que promueve la producción de eventos y actividades durante todo el año y se proyecta seguir creciendo. Para conocer profundamente la historia de este grupo y el trabajo que viene realizando, surgieron distintas preguntas.

¿CÓMO SURGE EL ALMACÉN CULTURAL MACANUDOS?

“Surge a partir de una inquietud de murga “La Macana” que en mayo de 2012 comenzó a ensayar en el local y a trabajar en él. El predio en donde se encuentra el local era un basural, y de a poco se fue recuperando. En 2015 se comenzó a formalizar el deseo de dar vida a un espacio cultural allí. En ese momento había un contexto que apoyaba la descentralización de las actividades culturales, por lo que funcionaban centros culturales como Takatés en Las Piedras, la Estación Rodó, etc. Entonces empezamos a ver nuestras posibilidades, pusimos el imaginario a andar y de a poquito se fue dando lo de gestionar un centro cultural y construir un escenario popular en el predio”.

LA HISTORIA DEL ESCENARIO POPULAR

“En lo que refiere estrictamente al tablado, nosotros cumplimos con un plan piloto de 2 años para poder ser confirmados oficialmente como un escenario popular más de los que funcionan durante todo febrero. Varias de las personas que integramos el colectivo del Almacén Cultural Macanudos, éramos componentes de murga “La Macana”, y como murga siempre tuvimos ese deseo de contar con un espacio para el desarrollo de actividades culturales en nuestro lugar de ensayo. El primer año del plan piloto lo desarrollamos de manera conjunta con el Club Oriental de Fútbol de la ciudad de La Paz. Ese primer tablado tuvo lugar en la cancha misma del club, pero luego el Oriental se bajó y no quiso continuar gestionando un escenario carnavalero. Ahí la posta quedó del lado nuestro, y en el último año del plan piloto, el tablado transcurrió en el predio del Almacén Cultural Macanudos. Paralelamente, como en ese Carnaval tuvimos que utilizar un escenario prestado, empezamos a construir un escenario en ese lugar, el cual terminamos inaugurando en diciembre de 2018”.

“UNA OBRA SIN PLATA”

“La metodología de armado del escenario se definió más que nada por cuestiones presupuestales. Tuvimos que utilizar el ingenio para desarrollar una obra sin plata. Nos basamos en la experiencia de construcción vivida en la escuela autosustentable de Jaureguiberry, y con la ayuda de Juan Olivera, que trabajó en ese proyecto y nos pasó la técnica de construcción, comenzamos a realizar los cimientos del escenario con gomas rellenas de balasto compactado.  Además implementamos ideas que habíamos obtenido de un colectivo español que se llama Basurama Asociación. Ellos construyen lugares donde se desarrollan espectáculos artísticos valiéndose de la basura, y dándole un nuevo uso y valor. A partir de ese conocimiento que teníamos y sobre todo la voluntad del grupo de querer hacer un escenario, fue que resolvimos hacerlo con gomas. Gracias al apoyo de Esquinas de la Cultura y del Municipio G, pudimos realizar la obra sin problemas. El municipio G fue el que puso la maquinaria, y la gente de Esquinas donó los materiales para hacer el hormigón, y solventó el audio y las luces en los eventos que organizamos mientras la obra estaba en proceso, con la finalidad de que la gente del barrio tuviera mayor arraigo y conexión con lo que se estaba haciendo. También el Centro de Comerciantes de Neumáticos nos donó las gomas que necesitamos. En un año y medio pudimos terminar con la obra”.

¿CÓMO VIVIERON LA EXPERIENCIA DEL FUNCIONAMIENTO DEL TABLADO DURANTE TODO EL CARNAVAL 2019?

“Fue una experiencia cansadora porque no estábamos acostumbrados. Pero también fue recontra gratificante porque la gente está contentísima de tener un tablado cerca de su casa. Nos han hecho muchísimos comentarios positivos. Nosotros siempre tratamos de tener la mejor comunicación con el público. Tratamos de ser siempre transparentes con la gente y eso es lo que hace que el fuego se mantenga encendido también. La gente te felicita y te da las gracias por lo que le brindás, y esa termina siendo la paga para tanto cansancio y horas invertidas”.

UN SALÓN MULTIUSO

“En 2018 ganamos el Presupuesto Participativo. Hasta ahora pese a los avances estábamos un poco limitados en cuanto a la infraestructura, porque el escenario se encuentra al aire libre, y siempre hemos tenido que esperar a que lleguen la primavera y el verano como para poder organizar actividades. Hemos realizado actividades en invierno, pero el clima siempre termina siendo una limitante. El principal deseo que hizo que nos presentáramos al Presupuesto Participativo era darle continuidad a todas las actividades durante el año sin impedimentos de ningún tipo. Nuestra propuesta fue la construcción de un salón multiuso, mucho más amplio del que ya existe en el predio, y contar con él para que los eventos culturales transcurran en Macanudos siempre. En el correr de estos meses nos vamos a juntar para pensar en el diseño de construcción que queremos que tenga el salón, porque el diseño que presentamos para el Presupuesto Participativo tiene 3 años, entonces no solo es un diseño viejo, si no que nuestra experiencia en el predio ha mejorado mucho con el tiempo y lo conocemos mucho más como para construir un salón allí”.

¿CÓMO ESTÁ COMPUESTO EL COLECTIVO DEL ALMACÉN CULTURAL, Y CÓMO FUNCIONA?

“El grupo es bastante fluctuante, y cuenta con una franja etaria media amplia que va desde los 14 años hasta los 40 y pico. Es bastante diverso en cuestiones de género también, ya que trabajamos tanto hombres como mujeres. De los grupos que gestionan escenarios populares, debemos ser de los pocos que realizan reuniones semanales para evaluar su funcionamiento. La mayoría de los integrantes del colectivo del Almacén Cutural Macanudos aprendió a trabajar en grupo con esta experiencia. Al ser un grupo tan diverso aprendés mucho a relacionarte con las personas también.  Hemos aprendido a organizarnos mejor con la experiencia que hemos desarrollado. Antes nos costaba pila organizar un evento con todo lo que implica, y hoy hay un montón de tareas que están distribuidas y llevar a cabo un evento se hace mucho más sencillo. Casi sin darnos cuenta, entre laburos y reuniones el grupo fue creciendo en todos los sentidos”.

¿CÓMO TE IMAGINÁS AL ALMACÉN CULTURAL MACANUDOS DENTRO DE 10 AÑOS?

“Me imagino estando lejos de Macanudos. Porque los proyectos de estas características que funcionan mejor son los que no dependen de ciertas personas. Para mí estaría demás que yo no esté más en algún momento en Macanudos, y que todo siga funcionando. Igual quiero aclarar que hoy no tengo ni la menor intención de alejarme de Macanudos (risas). Me encantaría que Macanudos fuera un proyecto cada vez más participativo, con gente sumándose a ser parte, y que la gente que hoy lo frecuenta mañana de repente sea la que lo gestione”.

jueves, 18 de abril de 2019


PÁGINAS DE MOMO


MAXIMILIANO PORCIÚNCULA


Foto: Carla Peña



Como todo uruguayo, de chiquito soñaba con ser futbolista. La pelota le tiraba más que el canto, pero andando el camino, la vida lo llevó a desarrollar su faceta artística. Esa timidez que en algún momento sintió, desapareció, y de pronto se encontró debutando en Carnaval a los 14 años con una murga histórica como Araca la Cana. Cuando revive cada momento reflexiona sobre la importancia que tienen las decisiones que uno debe tomar sobre la marcha. Hoy con 30 años, y con 18 vinculado al arte, se siente agradecido por cada persona que fue ayudándolo a tejer ese puente que hoy transita, con la felicidad de poder decir que trabaja como artista. Con la sencillez y humildad que lo caracterizan, Maximiliano Porciúncula se adentró en el viaje de recorrer su trayectoria, la cual tiene a nuestra máxima fiesta popular como su protagonista indiscutible.

¿CUÁLES SON TUS PRIMEROS RECUERDOS VINCULADOS CON EL CARNAVAL?

“Mi hermano mayor, Pablo (Porciúncula), me lleva 7 años. De adolescente él siempre fue muy inquieto y tenía muchas ganas de descubrir y de hacer. Tuve la suerte de tener un hermano mayor que tenía todas esas necesidades. La música me llegó por él, y recibí todo ese conocimiento que el hermano mayor te transmite. Me acuerdo que siempre iba a escuchar a los coros de murga que armaba mi hermano, con adolescentes que jamás habían cantado en su vida, y no tenían mucho conocimiento del género. Ese fue el primer acercamiento con una murga. Nosotros vivíamos a 10 cuadras de Avenida Garzón, cerca de Colón, y en 1999 cerca de casa estuvo la carpa de la Intendencia. Ahí una noche fueron a cantar los Diablos Verdes. Fue la primera vez que vi una murga en escena con todo lo que implica (vestuario, maquillaje, puesta en escena, batería). Descubrí el fuego que tiene una murga en vivo, y aparte se trataba de un murgón. Fue algo que me avasalló. Comparable con la primera vez que fui al estadio o la primera vez que vi el mar. Fue algo gigante, y los sentidos no te alcanzan para asimilarlo. Luego ya tuve la suerte de entrar a murga La Zafada, y con ella al Carnaval de las Promesas, conociendo más al Carnaval como el evento artístico y cultural que es, pero la imagen de esos Diablos Verdes no se me olvida más”.

¿Y AHÍ YA TE PICÓ EL BICHITO DE SER MURGUISTA?

“No. Siempre fui como hincha o espectador de todo lo que hacía mi hermano. Siempre lo acompañaba y me terminaba sabiendo las letras de las canciones en cada uno de sus proyectos. Pero aportaba desde el, lugar de disfrutar lo que estaba viendo solamente. No fui el niño que descubrió que quería ser murguista apenas escuchó cantar a una murga. De chico cantaba pero solo melodías que se me pegaban y sentía que las podía cantar. Ahí era cuando Pablo me decía “¡Bo, cantás afinado!”. Pero no hacía énfasis ni ponía la lupa en el canto. Tenía una terrible obsesión con el fútbol como todos los uruguayos (risas). De hecho todos mis recuerdos de la infancia son vinculados al fútbol. Entonces me acuerdo que Pablo se había enterado que la murga tenía un coro polifónico que cantaba una misma melodía arreglada con diferentes voces. Cuando empezó a investigar eso necesitó una rata de laboratorio y me pedía que cantara melodías para que él cantara el arreglo y armonizáramos. Me pedía que cantara cosas, y yo estaba desesperado por salir a jugar a la pelota. Pero era tanto lo que me insistía que cantábamos juntos un rato. Como sentía que lo podía hacer, le empecé a tomar el gustito a cantar con mi hermano, y sobre todo a cantar murga que es algo muy particular, porque se hace en grupo y sentís una energía divina. No estás solo nunca. Empezar a cantar de esa manera creo que fue lo que me ayudó a no alejarme de la música. Me aportó confianza y herramientas. Me acuerdo que al principio para mí era muy común irme con la melodía que cantaba Pablo, y no terminaba cantando la melodía que me tocaba. Ese entrenamiento tanto de a 2 como de a 20 cuando cantás en un coro, fue lo que más me atrapó de la murga”.

“ESA MURGA ERA LO MÁXIMO”

“Me acuerdo que empecé a ir a los ensayos de La Roba Montón que era la murga que se había armado en mi barrio. Tenía como 11 años, Me había aprendido las letras y la melodía, y me sumé a cantar con ellos sin que nadie me invitara. Entonces Pablo me dijo que desde el barrio vecino, cerca del Complejo América, salía una murga de niños que era La Zafada. Para mí esa murga era lo máximo, porque me tocó verlos en una fiesta de un club de Baby Fútbol y me vi reflejado al ver a esos niños cantando murga. Verlos a ellos cantando fue lo que terminó de despertar esa curiosidad. Cuando hablamos con Edén Iturrioz, que hasta el día de hoy sigue trabajando en la murga, nos dijo que había una fila enorme de gurises que querían sumarse. Eso me mató, porque pensaba que no iba a entrar nunca más al no ser del barrio. Pablo se encargó de insistirle a Edén hasta que accedió. Mi hermano me llevó al primer ensayo en bicicleta, y llegando a la puerta del ensayo vi que había niños muy chicos. Yo tenía 12 años en ese momento. Estaba viviendo esa etapa en la que dejaba de ser un niño, entonces me incomodaba un poco. Llegando a la puerta le dije a Pablo “Vámonos”, y me respondió “¡No! ¿Qué te vas a dar vuelta?” (risas). Me acuerdo que hacía un frío enorme y canté con la bufanda puesta. Solo se me veían los ojos. Ahí fue cando Edén, que es dios momo para nosotros, un maestro de la murga y de la vida, aparte de ser un amigo y un hermano, con toda su paz cantaba la melodía conmigo, y enseguida me hizo cantar un solo. En ese momento me quería morir. Fue como patear un penal en el debut. Siento que ese ensayo y romper con esos candados y prejuicios de cantar frente a niños y adultos fue el inicio de todo. Fue un punto de inflexión importante”.

¿CÓMO VIVISTE LA EXPERIENCIA DE HABER SALIDO EN LA ZAFADA?

“En la murga había mucha libertad, y nos podíamos equivocar tranquilos. Todo fluía y no estaba el prejuicio del error. La musicalidad que elige Edén siempre ha sido muy hermosa, porque te lleva a un coloque que lo disfrutás. Luego el profesionalismo a medida que vas creciendo te lleva a querer equivocarte menos, pero hay tablados puntuales en los que esa magia vuelve. Porque por un lado está lo técnico de la murga, pero por el otro lado cantar en murga tiene esa cosa ancestral que no sabés cómo pero el coro se está cantando todo, y de repente alguien canta un arreglo que nunca se había ensayado y queda bien. La Zafada tenía y sigue teniendo eso. Es festejo”.

“UN AÑO MUY INTENSO”

“Ese año salí en 3 murgas. La Zafada en Carnaval de las Promesas, La Vieja en Murga Joven y La Esquinera en Carnaval del interior. Se habían abierto muchas puertas y tenía la energía como para hacer todo eso. Tendría 14 o 15 años. Siempre estuve acompañado por mi hermano en todos los proyectos y los compartíamos. Fue un momento en el que conocí a mucha gente. Los grupos de esas murgas eran muy unidos y en general siempre he tenido la suerte de compartir experiencias lindas con todos los grupos que he integrado. De todas formas no volvería  a salir en 3 murgas (risas). A partir de ese primer ensayo que me tocó vivir con La Zafada arrancó toda una explosión de murga en mi mente. Fue un año muy intenso”.

¿CÓMO SE DIO TU DEBUT EN CARNAVAL CON ARACA LA CANA?

“Al año siguiente Pablo me invitó a salir en Araca la Cana. Catusa (José María Silva) me había escuchado cantar un par de veces y tenía ganas de incorporar a un adolescente. En ese momento tenía 14 años. Damián Lescano debutó ese mismo año con 16. Éramos como dos niños que siempre andaban revolucionando el ensayo. A los dos nos tocó vivir nuestro primer Carnaval en Araca la Cana como dos niños. Porque está el murguista de la década de los 80 que debutaba con esa edad en Carnaval y de repente ya llevaba una vida de adulto, trabajaba, se tomaba un whisky, etc. Pero yo me acuerdo que me llevaba un licuado de banana al ensayo, o de repente nos cambiábamos los championes con Damián porque nos gustaban más los del otro (risas). En los ensayos nos pedían silencio cada 5 minutos, hasta que Catusa no aguantó más y mandó a citar a nuestros padres por nuestra indisciplina en el ensayo. Así debuté en Carnaval, entre licuados de banana y jugando de manos con Damián Lescano (risas). De todas formas me di cuenta en ese año que hay aspectos del Carnaval que no son adecuados para los niños y los adolescentes. Ahora está más regulado lo de los menores que salen en Carnaval. Pero te das cuenta de un montón de cosas que están ligadas al hecho de trabajar en la noche. De repente no son tan positivas pero también te dejan un aprendizaje. Incluso después de dos años intensos saliendo en varios lados, dejé de salir en murga por un tiempo. Fue algo tan intenso que necesité no salir”.

Y LUEGO INCURSIONASTE EN EL PARODISMO…

“Pablo trabajaba como arreglador en parodistas Urbanos que salían en el Carnaval de las Promesas. Yo con todos mis prejuicios hacia el parodismo le dije que jamás iba a ir. Cuando llegué al ensayo me di cuenta que había una energía maravillosa y el grupo era muy especial. Terminé saliendo 3 años en Urbanos. Haber salido ahí me aportó mucho en el hecho de seguir rompiendo con prejuicios. Aprendí a cantar de otra manera e interpretar otras cosas. Me acuerdo que el encargado de la puesta en escena era Freddy González. Cuando se me presentó me preguntó “Vos, ¿qué vas a hacer?”. Le dije “Yo voy a cantar, que es lo que más o menos sé hacer”. Ahí largó una carcajada gigante y me dijo “¿Estás loco? ¡Esta parte la decís vos!”. Arrancaba el show con Damián Luzardo y yo haciendo un diálogo. Fue algo que me dio mucha vergüenza en ese momento, y gracias a Freddy tuve la chance de vivir esa experiencia de actuar. Pero sobre todo aprendí a cantar cosas que no fueran murga. Las canciones iban más por el lado de las baladas, y en el conjunto tuve mis primeras clases de canto. Tuve una formación diferente que me abrió un camino hasta hoy. Hay cosas que aprendí de esa época que aun las sigo implementando. Cantar de otra manera fue todo un desafío. Aprendí mucho de Damián Luzardo también, que era y es terrible cantante, así como de otro montón de compañeros, y Luís Quintana que era el profe de canto”.

Y DE REPENTE CON 17 AÑOS YA ESTABAS CANTANDO EN CONTRAFARSA…

“Luego de esos 3 años en Urbanos, al año siguiente, un día vuelvo del liceo rumbo a casa y veo que en la vereda estaba la moto de Luís Ortíz con un bombo atrás. Cuando llegué pensé “¡Me muero si me vinieron a buscar para salir en Contrafarsa!”. Veo a través del ventanal de la casa que Edén Iturrioz y Luís Ortíz estaban hablando con mi vieja porque me venían a hacer esa invitación. Al revivirlo me doy cuenta de que fue un momento que me marcó. Edén y Luís suponían que ya iba a aceptar, y estaban resolviendo algunos detalles con mi madre. A ella lo que quería era que yo estuviera en un lugar en el que me cuidaran, y ellos se estaban encargando de mentirle y disfrazar la cosa un poco (risas). Salir en Contrafarsa fue  retomar el hecho de salir en murga después de ese tiempo de descanso que me había tomado. Me acuerdo que ahí empecé a tomarme más en serio el hecho de salir en una murga, y entendía que podía llegar a transformarse en un trabajo. Además en esa etapa compartí con Alejandro Balbis que en ese momento me dio un envión muy importante. Justo hace poco compartimos escenario en el Sodre, dentro del toque del MPU, y recordamos esos momentos. Me acuerdo que un día después de un ensayo le mostré una canción a Alejandro, y medio que la empezamos a componer juntos. Él me dijo “¿Y vos qué pensás hacer con esto?”. Él veía un potencial en mí y yo aún no tenía la confianza para creerme que podía vivir de la música. Yo le dije que pensaba buscar alguna herramienta laboral que más o menos me gustara y trabajar de eso. Pero él insistía en que me dedicara a cantar y a componer. Cuando me lo dijo me convencí. Pensé que si ese tipo al que admiro tanto y que tiene tanto talento como para conseguir vivir de la música, me está diciendo esto, ¿por qué no intentarlo?. A partir de ahí tuve una actitud más positiva con respecto a poder vivir de la música en algún momento. Esa conversación me hizo cambiar el pensamiento. Para el Carnaval 2007 retorné a Araca la Cana. Fue un año precioso e incluso tuvimos la chance de girar por España. La verdad que siempre voy a estar agradecido con Araca porque me dio la posibilidad de debutar en Carnaval y siempre me sentí muy querido allí”.

“VOS TENÉS QUE SALIR EN AGARRATE CATALINA”

“Balbis también fue el que me recomendó para que saliera en Agarrate Catalina. Él me decía “Vos tenés que salir en La Catalina, es un grupo que te va a enseñar mucho”. Un día se cruzó con Yamandú y Tabaré y les propuso que los dos saliéramos ahí. Les dijo “Tengo dos integrantes para su murga: Maxi Porciúncula y Alejandro Balbis”. “¡Bueno! ¿Dónde firmo?” dijo Yamandú. Un día me crucé a Yamandú por el centro y me contó lo que le había dicho Balbis. A mí me encantaba la idea de participar en la murga. Veía que era un grupo que estaba consiguiendo cosas diferentes. Esa vez que nos cruzamos le di a entender que me encantaba la idea y que quería ser parte. Hasta que un día en el que salimos a cantar en los ómnibus con mi hermano Pablo viajando hasta La Paz, que era algo que siempre habíamos querido hacer pero no nos animábamos. Durante ese viaje Yamandú me llamó para invitarme a participar en la murga. La primera experiencia que viví con la murga fueron unas actuaciones en Córdoba, Argentina. Llegar ahí implicó asumir un montón de responsabilidades, ya que trabajamos mucho con la murga y había que cumplir con ciertas reglas. Entrar en La Catalina fue como entrar a un túnel del tiempo. En estos 12 años que hace que integro la murga hemos vivido muchísimas cosas. Al principio la familia preguntaba en qué andaba, y luego se fue acostumbrando a que siempre estaba actuando en algún lugar con la murga. Me perdí muchos días de la madre, cumpleaños, etc. Me sentí parte de la murga desde el primer momento, cuando me sumé para preparar el Carnaval 2008. Creo que en algún momento vamos a tomar una real dimensión de todo lo que nos ha pasado. Al punto de que hoy disfruto de trabajar en mi casa. Porque salimos tanto, y trillamos tanto el camino que pila de veces extrañaba estar en mi casa, y llevar adelante otros proyectos y necesidades.  Igual no me arrepiento ni loco. A esos 10 años en los que estuve girando con La Catalina no los cambio por nada. La Catalina se mantiene con una intensidad de trabajo increíble”.

SU PROPIO PROYECTO ARTÍSTICO

“En un momento me dieron ganas de cantar con mi hermano. Los desafíos siempre nos llamaron la atención. Empezamos a construir nuestras canciones y a trabajar como cantautores. Eso era algo que simpre estaba en la vuelta y lo compartíamos  con la familia y los amigos más cercanos, pero no se terminaba de transformar en un trabajo nuestro. Después de la experiencia que vivimos con La Catalina, decidimos bajarnos del elenco estable de la murga para empezar a meterle energía a nuestra carrera. Ese fue otro punto de inflexión importante en mi carrera artística. Hay días que me han marcado mucho, y ese fue uno. Esa fue la última gran decisión artística que tomé. El disco que hemos lanzado con la banda Senda 7 ha sido el fruto que empezó a cosecharse desde ese día. Trabajar en La Catalina es hermoso e ideal, pero teníamos ganas de salir de esa comodidad y mostrar nuestras canciones. La banda que hemos formado con Bruno, Mati y Germán, y toda la gente que da una mano y también forma parte, ha sido un reinicio en lo artístico”.

EN LOS AÑOS EN LOS QUE AGARRATE CATALINA NO SALIÓ EN CARNAVAL, ¿EXTRAÑASTE SUBIRTE AL ESCENARIO EN FEBRERO?

“Ir al tablado y escuchar una batería de murga ya te despierta las ganas de subir al escenario. Si bien no lo sufrí tanto porque La Catalina siempre siguió trabajando, febrero tiene una mística única. La temperatura que hace en el mes, sentir el olor a chorizo, y que el público esté expectante, son algunos de los condimentos necesarios para que el gen del murguista esté ahí, a flor de piel. También durante los carnavales que no salí disfruté de los espectáculos como cuando era chico. Esos carnavales me devolvieron la alegría y la maravilla de ser espectador”.

¿CÓMO VIVISTE ESTE CARNAVAL 2019?

“Este año Carnaval fue como un embudo para mí. Arranqué sintiéndome el menos carnavalero, y terminé siendo el más carnavalero con todo lo que eso implica. Arranqué haciendo otras actividades, y a mitad de Carnaval ya no podía hacer otra cosa que estar enfocado en la murga. Salir en carnaval requiere tanta energía y concentración que es algo que te avasalla. Con la murga en este último carnaval hicimos más de 120 tablados, entonces tratabas de aprovechar el tiempo libre que te quedaba con la familia o haciendo otras cosas. Hoy por hoy estoy entrando en esa de que cumplí 30 años. Hay etapas que uno va quemando, y de esa forma va viendo la vida de diferente manera. El carnaval no fue una excepción. Cuando era más chico al salir en Carnaval mi atención estaba en otro lado, y había cosas que no las valoraba. Una vez que volví a salir en Carnaval con la murga luego de 7 años me di cuenta de que me encontré disfrutando de momentos que de repente antes deseaba que pasaran rápido. Viví la experiencia totalmente de otra manera, y este ha sido el carnaval que más disfruté por lejos”.

SI TU CARRERA ARTÍSTICA FUERA UNA FOTO, ¿QUIÉNES ESTARÍAN EN ELLA?

“Seguro estaría mi familia por el apoyo. Por más que el arte se vea como algo inestable, mi familia hace que confíe en lo que hago y me dedique de lleno a eso. Siempre me cuidaron y me apoyaron. También estarían todos los conjuntos que me abrieron las puertas, y me dejaron entrar a su casa. Más allá de que ya mencioné a mi familia, quiero resaltar en esa foto a mi hermano Pablo por ser el que me acercó a la música, a Edén Iturrioz, Alejandro Balbis, Yamandú, Martín y Tabaré Cardozo. Todos ellos son maestros de la música y de la vida que compartieron su conocimiento conmigo sin dudar. La carrera artística se construye a raíz de eso. Es como un puente que se va formando con la energía de esas personas que aparecen, de los amigos, de la familia, etc. Si no fuera por esa buena vibra, los artistas no existirían. Vos podés transmitir mucho, pero también dependés de lo que te van a devolver. Seguro esa foto sería un collage de eso. También estaría todo aquel que comparte una publicación y difunde lo que hago. Esa gente hace posible que seas artista, quizás sin darse cuenta. A toda esa gente le estoy eternamente agradecido. Gran parte de mi energía y mi gratitud siempre va para la gente que simplemente te desea lo mejor sin esperar nada a cambio. Cada vez que tomo conciencia de que trabajo como artista solo me sale agradecer, y a ese ejercicio de la gratitud no lo voy a abandonar nunca”.

   
        

sábado, 13 de abril de 2019

PÁGINAS DE MOMO



MAXIMILIANO MÉNDEZ 






Si hay algo que el Carnaval siempre despierta es la pasión. La misma que puede hacer que un niño de 4 años que visita un ensayo de murga, decida en ese momento que quiere ser murguista. La misma que explica que un artista encuentre su lugar en el Carnaval de las Promesas, el Encuentro de Murga Joven y el Concurso Oficial del Carnaval, y casi sin darse cuenta entre en una rosca de la cual es prácticamente imposible salir sin irse “a vivir a Copenhague”. Esa llama continúa encendida en el corazón de Maximiliano “Pulpa” Méndez y todo parece indicar que tiene para rato. Desde el bar De Vida, abajo del viaducto del Paso Molino, lugar emblemático para él y su familia, confiesa que no está acostumbrado a hablar de sí mismo y la idea no le gusta mucho. De todas maneras la hora que prácticamente duró la charla echó por tierra totalmente esas palabras. Hoy integra la cuerda de sobreprimos en la murga Cayó la Cabra, pero para entender cuándo se produjo su enamoramiento con nuestra máxima fiesta popular, hay que remontarse a principios de la década del 90’.



¿CUÁLES SON TUS PRIMEROS RECUERDOS CARNAVALEROS?

“Mis primeros recuerdos carnavaleros tienen que ver con el barrio Paso Molino. En ese barrio ensayaba Araca la Cana. Mi padre fue cantinero de la murga desde que yo nací hasta que tuve 4 o 5 años. Junto con mi madre y mi tía manejaban la cantina en el predio del club Universal. Me acuerdo que íbamos mucho a comer al bar De Vida después de los ensayos. Así que mis primeros recuerdos carnavaleros transcurrieron en ese barrio pese a que soy del Cerro. Me acuerdo de escuchar en los ensayos a Julio Pérez. El primer sonido que recuerdo de una murga es la voz de Julio. Me acuerdo que salían el Memo Cortés, Mónica Santos, el negro Víctor, y dirigía Julio Julián. Pero recuerdo que la voz de Julio siempre sobresalía". 

¿TUVISTE O TENÉS ALGÚN ARTISTA DEL CARNAVAL COMO REFERENTE?

“En un principio mi referente fue Julio Pérez porque me crié escuchándolo. Después fui descubriendo más cantores que se terminaron convirtiendo en ídolos míos, y algunos hoy por hoy son amigos. Eso es espectacular. Te estoy hablando de Villalba, el Chato Ambrosio, el zurdo Bessio, el canario Pereira, etc. Siempre me maravillaron las voces agudas. Justo dio la casualidad de que es el rol que termino ocupando en las murgas. De chico jugaba a ser sobreprimo. Apretar la garganta y cantar pa’ arriba. Cada vez que veía a un sobreprimo cantando un solo me pasaban cosas. Luego entre que se terminó dando y un poco yo lo busqué, he tenido la posibilidad de siempre estar parado ahí en el medio de la murga”.

DESDE CHIQUITO, ¿SABÍAS QUE QUERÍAS SER MURGUISTA?

“Sí, claro. Siempre quise ser murguista. Me acuerdo que tenía mi traje de chico. Araca se vestía de cierta manera, y yo tenía un traje más chiquito. Cuando la murga iba al Teatro de Verano, yo iba con mi traje y maquillado de la misma forma. Yo quería estar ahí arriba parado con ellos. Después se fue dando de a poco lo de salir en Carnaval, tampoco lo busqué con desesperación. Arranqué a salir en el Carnaval de las Promesas, y luego tuve la suerte de caer en Arteatro que fue un lugar que me formó muchísimo cuando salí en Buby’s Bis. Cuando quise acordar ya estaba en Gurrumines, luego en Nazarenos, y de repente caí en Curtidores de Hongos. Se fue dando todo muy de a poco y muy rápido también porque con 19 años ya estaba cantando en Curtidores. Fue muy de golpe, pero muy de a poco si pienso que desde los 2 años siempre quise ser murguista. Fueron 17 años de espera (risas)”.

¿CÓMO FUE HABER PARTICIPADO EN EL CARNAVAL DE LAS PROMESAS?

“Al principio no entendía mucho qué era lo que pasaba porque arranqué en el Carnaval de las Promesas en 1996, con apenas 7 años. Sentía que estaba jugando a ser un artista carnavalero. Después estuve unos años sin salir porque me dediqué al Baby Fútbol, y cuando volví a salir lo hice en Villanos que era un conjunto de parodistas del Cerro. A los 13 o 14 años ya sabía que quería cantar, bailar y actuar, y dedicarme a eso en mi vida. Luego caí en parodistas Buby’s Bis y más que nada en Arteatro en donde aprendí muchísimas cosas. Era muy rico porque pasaba mucha gente talentosa por ahí, y yo trataba de sacarle lo mejor que podía a todos. Los años más lindos que viví fueron esos. Porque al salir en Carnaval mayor empezás a vivir otra presión, y otras responsabilidades. Pero en Carnaval de las Promesas tenías la chance de seguir jugando y divertirte. Hoy por hoy veo las cosas de otra manera, y de repente me caliento más”.

ME HAS HABLADO MUCHO SOBRE CONJUNTOS DE PARODISTAS, ¿TE GUSTA EL PARODISMO?

“Sí. Y me sigue gustando muchísimo. Me parece que es una categoría riquísima en cuanto a todo lo que se puede hacer. Podés cantar, bailar, actuar, etc. Me gusta muchísimo actuar y tanto en Gurrumines como en Nazarenos he tenido la chance de hacer alguna cosita. Disfruté muchísimo esos dos años en los que salí en parodistas ya estando en Carnaval. Ahora me pasa que no suelto la murga ni loco. Me gustaría volver a la categoría, pero no lo podría hacer. No aguantaría los ensayos bailando 3 horas sin parar. Aparte a mí me gusta el parodista completo. El que canta, baila y actúa”.

¿CÓMO LLEGÓ LA OPORTUNIDAD DE SALIR POR PRIMERA VEZ EN CARNAVAL CON PARODISTAS GURRUMINES?

“La oportunidad llega a través de Maxi Orta y de Martín Souza. Ellos formaron parte de Buby’s Bis durante muchos años, y el año que yo entro a los Buby’s Bis ellos deciden sacar a Gurrumines en Carnaval. Con los Buby’s Bis siempre actuábamos bastante durante el año en distintos períodos como las vacaciones de julio, me acuerdo. Siempre teníamos talleres de teatro y de canto, por lo que Arteatro era como nuestra casa. Un día Maxi y Martín fueron a verme actuar junto con Mario Orta que era el director responsable de Gurrumines. Mario es amigo de mi padre desde hace muchos años, pero a mí no me conocía en ese momento.  Al otro día me llamaron para ver si quería salir en el conjunto e inmediatamente dije que sí. Ese fue mi primer Carnaval. Me acuerdo clarito del primer desfile, el primer tablado y el primer Teatro de Verano con los Gurrumines. De primera ya salí con Pendota (Miguel Meneses), Fernando Serra, Nino Ibáñez, Luis Casalás, Fernando Vannet, etc. Después éramos todos gurises que estábamos dando nuestros primeros pasos en Carnaval. Algunos como Maxi, Martín y Marcos Lacaze ya habían salido en Carnaval algunos años. Pero casi todos estábamos arrancando. Hasta hoy el 80 o 90 % de ese grupo sigue saliendo en Carnaval. Algunos salen en La Trasnochada, y otros salen en otros conjuntos. Los Gurrumines fueron como una linda escuelita”.

SU PASAJE POR PARODISTAS NAZARENOS

“Al siguiente año Gurrumines no sale. Muchos quedamos sin conjunto. La gran mayoría se fue para Zíngaros. Muchos de ese grupo estábamos saliendo en La Trasnochada en Murga Joven. Damián Luzardo estaba en la murga y en Carnaval iba a salir en Zíngaros. Él fue el que me contactó con Miguel Villalba, y los que habíamos quedado medio en banda fuimos para un casting en Nazarenos. Uno de los encargados del casting era Carlos Viana a quien ya conocía desde mi etapa en Buby’s Bis, así que pasar esa prueba fue un poco más fácil (risas). A la semana ya estábamos saliendo en el conjunto. Salir con Aldo Martínez, Miguel Villalba, Fabián Villalba, el Colo (Ricardo) Aulet, fue tremendo. El resto de los compañeros éramos todos más o menos de la misma generación, y la mayoría de ellos sigue saliendo en algún conjunto de parodistas. Fue un carnaval re lindo. Me acuerdo que los ensayos de baile duraban 4 horas, igual. Porque buscaban la perfección. Después los resultados se terminaban viendo en el espectáculo. De las cosas más graciosas que recuerdo de ese año es que hacía de Bart Simpson y no hablaba en toda la parodia (risas). La otra parodia era Delmira Agustini. Me acuerdo que hacía de algún escritor que en algún momento le preguntaba algo a Delmira. Decía 2 o 3 bobadas, pero estaba buenísimo salir con toda esa gente. Así que lo que tuviera que hacer, lo hacía. Estaba compartiendo con tipos que estaban haciendo Carnaval y eran figuras desde antes de que naciera. Siempre me trataron de manera espectacular, y hasta el día de hoy nos seguimos saludando cuando nos cruzamos en los tablados”.

“ME MORÍA DE GANAS DE ENTRAR A LA MURGA”

“Seguía estando en Nazarenos porque al finalizar Carnaval el grupo se mantenía. Yo siempre me arrimaba a Curtidores con Gonzalo Imbert porque allí salía Álvaro, su hermano, y además estaba Martín Angiolini, que yo lo conocía de Arteatro. Yo me moría de ganas de entrar a la murga pero no había chance. En un momento con Gonzalo nos estábamos yendo para La Paloma en turismo, y me llega un mensaje de Álvaro que decía algo así como que me cuidara la garganta en la playa porque me iban a llamar de Curtidores. Me acuerdo que en su momento me lo tomé como un chiste, porque él sabía que yo tenía ganas de entrar en la murga. Pero al volver de las vacaciones me mandó otro mensaje que confirmó que era verdad, y tenía que ir al lugar de ensayo de la murga en esa semana. Me avisó que el Rafa Bruzzone se iba para Venezuela y que habían tirado mi nombre. Solo tenía que ir y cantar. Fui con tremendo cagazo. Tenía que estar a las 21:00 hs, y llegué como a las 18:30 hs al club. Pasa que siempre me gusta llegar antes a los ensayos, pero ese día se me fue un poco la mano (risas). Llegué y me puse a cantar la presentación del espectáculo 2008 llamado “Caos”. De repente me encontraba cantando con Fernando Ponce de un lado y con Roque Pérez del otro. No lo podía creer. Tenía 19 años y estaba cumpliendo mi sueño. Me acuerdo que ensayábamos para una actuación en el Moviecenter, donde la murga iba a presentar el disco de ese espectáculo. Esa fue mi primera actuación. Me dieron para cantar el tema de la botella que hacía el Zurdo en el 2006. Ahora te lo cuento y me erizo, porque no entendía nada de lo que estaba pasando. Luego giramos por Argentina presentando ese espectáculo, y retomamos los ensayos preparando el espectáculo 2009 llamado “Los Desilusionistas”. Ese Carnaval 2009 fue en el que hice más tablados, unos 140 y algo más o menos. Salimos terceros en el Concurso.  Me acuerdo que al año siguiente salí en Carnaval con La Trasnochada y luego volví a Curtidores. Eso habla de cómo era el grupo. Durante esos años casi siempre salían los mismos integrantes en la murga, y eso hizo que se formara un vínculo muy fuerte. Los pocos que entraron en esos años fueron muy bien recibidos”.

¿CÓMO VIVISTE LA EXPERIENCIA DE SALIR EN MURGA LA TRASNOCHADA?

“Tomé la decisión en un cumpleaños de un amigo mío, Santiago Duarte, me acuerdo. La murga fue a cantar en su cumpleaños, la vi y pensé “quiero salir con ellos”. Justo se había bajado el Diente (Damián Luzardo) y quedaba un lugar. Me acuerdo que cuando le comuniqué a los Curtidores que me iba, Freddy González me dijo: “En abril del año que viene,  ¿volvés a la murga?”, y yo le dije que sí. Siempre supe que me iba pero volvía. En el momento lo tomé como un chiste, pero luego cuando se iba acercando la fecha él me mandaba mensajes. Incluso cuando volví a la murga no tuve ni siquiera que hablar con (Daniel) Carluccio. Con La Trasnochada pasamos un carnaval hermoso, y fue divino haberme dado el gustito de salir con mis amigos”.  

LA LLEGADA A ASALTANTES CON PATENTE

“La gente con la que fui para Asaltantes con Patente fue con la que más me relacionaba no solo dentro de Curtidores de Hongos, sino que también fuera de la murga. En Asaltantes salí con mucha gente con la que ya tenía una muy buena relación. Me acuerdo que si bien tomé la decisión de irme de Curtidores para Asaltantes, la noche posterior a tomar la decisión lloré antes de dormir. Hoy por hoy ya no me pasaría eso si me voy de un conjunto. Me dolería, pero no llegaría a ese punto luego de tomar una decisión. Con Asaltantes se armó un grupo divino, y tuve la oportunidad de arrimar gente como Gonzalito (Imbert). El proceso se coronó con el primer premio que fue algo soñado. El que te diga que no le importa ganar, te miente. Porque que te den la copa y te digan que ganaste te pone muy feliz. Igual eso te dura 3 o 4 días, nomás, porque al quinto día ya estás en tu casa viendo qué hay para ver en la tele, o colgando la ropa en el fondo. Hicimos un espectáculo precioso y conocí a Carlos Tanco, una de las personas más inteligentes que he conocido en mi vida. Me acuerdo de la claridad con la que nos explicaba cada uno de los cuplés. Escucharlo era como escuchar a Hemingway.   Tanbién conocí a Diego Bello con el que hasta el día de hoy somos amigos, A Rafa Cotelo, El Alemán (Gerardo Dorado), Riquelme (Álvaro Denino), Ronald Arismendi, el Rafa Perrone, Susana, su mujer, el Chino (Álvaro) Recoba, etc. Fue el título al que menos cariño  le tomé porque no me generaba nada salir en Asaltantes con Patente, aunque quizás no llegué a tomarle mucho cariño porque salimos solo un año con ese título”.

¿QUÉ REPRESENTÓ PARA VOS EL AÑO 2014 CON DON TIMOTEO?

“Fue un año divino. Fue todo muy raro por el tema del nombre, y las complicaciones que hubo con el título. Tuvimos que ensayar un espectáculo en dos semanas para dar la prueba de admisión viniendo de ganar. Luego de girar con el espectáculo de Asaltantes tuvimos que juntarnos a ensayar todos los días para volver a entrar en el Carnaval. Fue como arrancar de vuelta. La murga se reinventó y entró Pablito Aguirrezabal que le dio un aire fresco a la murga que estaba tremendo. Para mí ese es el mejor espectáculo de murga en el que participé, y está lejos de cualquier otro. Ese espectáculo tenía todo: el vestuario, el maquillaje, la musicalidad, la letra, la crítica, la risa, la emoción. Me acuerdo que Pinocho (Routin) terminó incluyendo una frase de Marcelo Pallarés en la letra de la retirada. Pinocho le preguntó luego de un ensayo a Marcelo qué edad tenia, y Marcelo le respondió diciéndole cuántos carnavales tenía. Por eso la letra decía “…y contamos nuestros años, en años de Carnaval…”. La retirada a nivel musical explotaba por todos lados. Para mí no ha habido un primer premio como ese. Me pasó de ver el espectáculo hace poco por YouTube y decir “¡Qué bueno que estaba esto!”. No me acordaba de la mayoría de las cosas. En la vorágine durante ese mismo Carnaval no te dabas cuenta. Hubo muchas cosas que canté ese año que las entendí después. El murguista por lo general se preocupa por aprender y reproducir todo. Veía a esa Don Timoteo 2014 como una murga grande”.

¿HUBO ALGUNA MURGA EN ESPECIAL EN LA QUE TE SENTISTE MÁS CÓMODO CANTANDO?

“Me he sentido cómodo en todas las murgas. Siempre tuve buenos compañeros al lado y he aprendido a cantar con todos ellos. Me acuerdo que llegar a Cayó la Cabra en ese sentido fue todo un desafío, porque era la primera vez que iba a compartir la cuerda de sobreprimos con una mujer. Ahí aprendí mucho a preocuparme más por el empaste, y el hecho de buscar un sonido. Además Maira (Sepúlveda) es tremenda compañera. He estado mancado en varias actuaciones y ella nunca me dejó tirado, siempre siguió cantando. Es una compañera tremenda. Pero siempre he disfrutado de cantar con todos los compañeros con los que he compartido algún Carnaval”.

¿ES VERDAD QUE ERAS UN POCO HINCHA DE CAYÓ LA CABRA DESDE ANTES DE INTEGRAR LA MURGA?

“Sí (Risas). El primer contacto que tuve con Cayó la Cabra fue en la prueba de admisión rumbo al Carnaval 2013 en el tablado del Defensor Sporting. Yo iba a dar la prueba con Asaltantes con Patente, y Cayó la Cabra actuaba antes que nosotros. La murga la rompió. El tablado estaba lleno porque nos querían ver a nosotros. A las Cabras no las esperaba nadie e hicieron reír mucho. Me acuerdo de escuchar a Carlitos Tanco mientras la murga actuaba, diciendo “¡Nos están matando!”. Cuando subimos a dar la prueba con Asaltantes no se reía nadie. Ya desde la primera vez que vi a Cayó la Cabra me sorprendió la forma que tenía de hacer reír. Después de algún Teatro de Verano de las Cabras iba a veces por el club Industria, que era el lugar donde la murga paraba. Un día me compré una remera de la murga, y le compré otra al Gonza Imbert. Él todavía la sigue teniendo. Siempre las Cabras me hicieron reír mucho. Aparte a mí siempre me pasa que me cuesta reírme, y no me río con cualquier cosa. Pero con la murga me revolcaba por el piso de la risa. Con Camilo Fernández siempre hablábamos y él me tiraba: “Estaría bueno que algún año te sumaras a la murga”. En un momento estando en Don Timoteo ya me sentía que quería probar salir con otra gente. Hacía varios años que estaba saliendo con el mismo grupo. Para mí estar en Timoteo en ese momento era como jugar en el Real Madrid y en el Barcelona al mismo tiempo, pero necesitaba un cambio. Un día me escribió Camilo y me dijo que se había bajado un sobreprimo de la murga. Lo pensé una noche y al otro día le contesté que sí. La murga luego me votó para que me sumara. Le gané a Matías Bravo por 2 votos. ¡Cómo le erraron! (risas). Siempre lo jodo al Mati con eso. Aparte él es un botija precioso de ojos claros, que se canta todo (risas). Hasta el día de hoy me siento agradecido de estar en esta murga. Encontré un lugar donde quiero proyectarme, y me encantaría vivir de Cayo la Cabra, y poder viajar por el mundo haciendo murga. Me acuerdo que entré a la murga pensando en que iba a salir en Carnaval y no sabía cuándo me iba a ir. Y ahora estoy seguro de que no me voy a ir más. Se disfruta mucho estando en Cayó la Cabra, y se pasa muy bien. La gente que la integra es la que explica todo eso. Hay gente que está desde los inicios de la murga y cuidan el proyecto con uñas y dientes. Acá sentí que me dieron la oportunidad de mostrarme de otra manera, y tengo cierto protagonismo que me encanta. Están buenísimos tanto los espectáculos que da la murga como la repercusión que tiene con la gente y el cariño que se recibe”.

LUEGO DE ESTA RECORRIDA, ¿CUÁLES HAN SIDO LOS CARNAVALES QUE MÁS DISFRUTASTE?

“Disfruté mucho el Carnaval 2007 con Gurrumines porque fue el primero. Mi primer año en Curtidores también fue muy hermoso. Después en 2012 cuando festejamos los 100 años de los Hongos fue algo tremendo. El año 2015 con Timoteo fue muy especial, porque el Rafa Perrone y el Chino Recoba deciden no sacar la murga, y Digo Bello toma la posta para sacar el título porque el grupo no quería separarse. Ahí arrimamos a varios amigos: Fernando Laforia, Pablo Cubiella, Alvarito Imbert, el negro Darío Píriz, el Canario Villalba, etc. Pasamos un carnaval precioso. Luego estos últimos 2 años de Cayó la Cabra fueron increíbles, sobre todo por lo que generó la murga en los tablados, con la gente, y en el concurso”.

¿EN QUÉ MEDIDA EL CARNAVAL SE HA ENRIQUECIDO Y QUÉ LE CAMBIARÍAS?

“El Carnaval se ha enriquecido técnicamente y se profesionalizó. Se cuida mucho lo estético de los espectáculos. Hoy por hoy es mucho más difícil escuchar a una murga desafinar, y eso es un mérito increíble del crecimiento que ha tenido el Carnaval. Por otro lado, creo que debería cambiar todo lo que quedó a la vista este año. Todas esas cosas chanchas y turbias de viejos gordos. La plata, la ambición y el poder hacen mierda al Carnaval, y le sacan credibilidad al arte. Para mí tiene que haber un cambio generacional en la gente que gestiona el Carnaval, tal como está sucediendo con los artistas de los conjuntos. La juventud tiene que empezar a tomar la posta en DAECPU y en la Intendencia. Otro tema importante a cambiar es el tema de la cantidad de tablados que hay. Que de lunes a jueves haya solo 5 tablados abiertos, hace que te den ganas de tirarte debajo de un auto. De todas formas veo que las cosas van cambiando de a poquito. Pero cuando cambien las cabecitas, van a haber transformaciones reales. Y ojalá que si entra gente joven no se maree con los papelitos”.

¿QUÉ ESTÁ PENDIENTE AÚN EN TU CARRERA ARTÍSTICA?

“No lo he pensado mucho. Lo próximo que espero es la vuelta de Jaime (Roos). Quiero volver a cantar en el coro de Jaime. El año pasado tuvimos una reunión en la casa de él, y supuestamente este año o el otro él iba a volver a tocar y a grabar. Dentro de mi carrera artística ha sido el punto máximo. Que te toque cantar Amor Profundo en el Teatro Solís o en el Gran Rex es maravilloso. Lo que sí me gustaría hacer pero dentro de mucho tiempo sería sacar Araca la Cana. Lo haría más que nada por mi padre y porque si no hubiera escuchado a Araca la Cana de chico, hoy no sería murguista. Así que un año sacaría a La Bruta con amigos. O sacaría a la murga joven La Perica en Carnaval en algún momento. Pienso que eso se va a dar porque los que la integramos somos jóvenes. Pero no hay apuro”.

GRACIAS AL CARNAVAL YO…

“Gracias al carnaval yo soy yo. No me imagino sin el Carnaval, No me imagino un solo año sin subirme al Teatro de Verano. Si no saliera en Carnaval, apagaría la tele y me iría a vivir a Copenhague (risas)”.


  
   



miércoles, 10 de abril de 2019

DESDE LA GESTIÓN 


SANTIAGO RECALDE





Cuando uno se imagina cuáles son las caras que realizan las gestiones para que el carnaval tenga lugar en cada rincón del país, cuesta que la primera imagen mental sea la de personas jóvenes y con la experiencia de haberse subido al escenario a cuestas. El carnaval de Canelones es uno de los casos excepcionales en ese sentido. Tanto Santiago Recalde como Doris Píriz se encargan de resolver su andamiaje cada año, haciendo hincapié en las debilidades experimentadas el año anterior con el afán de mejorar y evolucionar. En estos últimos 4 años, el carnaval de Canelones ha sido objeto de muchísimos cambios que en cierta forma lo han profesionalizado mucho más. Pero al dialogar con Santiago Recalde, uno termina por entender que es necesario que los cambios continúen todo el tiempo, porque aunque parezca que la cosa está encaminada, siempre hay algo para corregir, y ese debe ser el espíritu. Muy amablemente, y desde la comodidad de su hogar, Santiago prestó parte de su tiempo para hablar largo y tendido, explicando cada detalle de lo vivido durante febrero.


¿QUÉ CARACTERÍSTICAS HA TOMADO EL CARNAVAL CANARIO EN ESTE 2019?


“Cada año tomamos como referencia lo que fue el carnaval anterior, pero siempre buscamos agregar características que sean diferentes. En cuanto al concurso de Murgas, Humoristas y Revistas veíamos necesario generar una rueda más. Hoy por hoy tenemos un formato muy parecido al del Concurso Oficial del Carnaval en Montevideo. Hay una primera rueda, una segunda rueda y una liguilla. Esta iniciativa nos permitió llegar a otros municipios del departamento a los que antes no llegábamos, y encima bajo el formato del concurso. Rotamos bastante los municipios en todas esas instancias. En algunos casos la experiencia estuvo buenísima, y en otros casos se presentaron algunas debilidades. Eso depende de la experiencia carnavalera que tenga cada municipio también. Dentro de lo que fue la liguilla, agregamos una noche más, por lo que fueron 4 etapas en total. Esto nos permitió recortar el horario y lograr que las etapas terminaran temprano. En Canelones no se da que la gente se quede hasta el final cuando los espectáculos finalizan a la madrugada, como si pasa de repente en Montevideo. Acá pasa que a las 12 de la noche la gente ya se va para su casa sin importar si hay algún conjunto actuando, o si queda algún espectáculo por presentarse”.



DESFILE DE LLAMADAS DE LA COSTA


“En el caso de las Llamadas de la Costa, pasó algo que estuvo buenísimo. Se invirtió mucho más en lo que fue la infraestructura del evento, y se trabajó con más tiempo en conjunto con las direcciones y los distintos municipios. Fue un trabajo complejo, porque el desfile se realiza por la avenida Giannattasio, donde siempre hay mucha circulación. Pero se laburó bien en la logística. Se invirtió mucho en iluminación, y la dirección de cultura hoy cuenta con muchos focos potentes, por lo que se cuenta con muy buen material luminario. Aparte se invirtió en la compra de 1.000 sillas para utilizarse en los desfiles. Esperamos para el año que viene poder tener 1.000 sillas más. Además se realizó un vallado que abarcó los 700 metros que duraba el desfile. Eso si bien genera cierta distancia con el público, logra que los conjuntos puedan desfilar tranquilos sin que la gente baje a la calle. De esta manera cada conjunto puede defender mejor su espectáculo sin ser interrumpido. Hoy por hoy estamos pensando que esta medida va a haber que llevarla a cabo en todos los desfiles. Porque nos pasó que en el desfile de La Paz hubo algunos inconvenientes y hechos de violencia. Es una macana que ocurran este tipo de cosas en los espectáculos públicos. Pero vamos a tener que buscarle la vuelta a este tema. En primer lugar me tengo que encargar de los artistas, porque me toca ser el brazo institucional entre los artistas y la Intendencia. Teniendo en cuenta esto, quizás en un futuro los desfiles sean más cortos, pero cada uno seguramente cuente con un vallado que abarque todo el recorrido. Volviendo a las llamadas, estuvo muy bien organizado el sector en donde se ubicó la prensa. Además el evento contó con un plus que fue la televisación por parte de canal 5”.

LOS PREMIOS

Hemos continuado subiendo la cantidad de dinero que se destina como premio a los conjuntos. Cuando la nueva dirección de Carnaval asumió, la comparsa ganadora del desfile ganaba $30.000. Este año la ganadora obtuvo $100.000, por lo que se ha dado un gran crecimiento económico en estos últimos 4 carnavales. Antes recibían un premio económico únicamente las primeras 3 comparsas. Ahora se le paga un premio a las primeras 6 comparsas, y aparte se pagan las menciones que antes no se pagaban. En el caso de las murgas, la ganadora del concurso se llevó $80.000, y antes de que iniciara nuestra gestión el dinero destinado para la murga que ganaba eran unos $30.000”.

“CUIDAR LA FORMA AUTÉNTICA DEL DESFILE DE SAMBA”


“Creo que tenemos algunos debes en el desfile de Samba. Recién estamos empezando a entender el género un poco más. Es un género con el que evidentemente no estamos tan vinculados como sí lo estamos con otros. Este año se invirtió en 3 carros eléctricos. Se contrataron 3 camiones, que cada uno de ellos contó con un sistema de audio y luces, y eso permitió que todas las escolas pudieran desfilar en igualdad de condiciones. Antes pasaba que una escola de repente corría con ciertas ventajas porque contaba con un sistema de audio mucho mejor que el resto, por ejemplo. Esto hizo que el desfile creciera muchísimo. También empezamos a implementar otras cosas en este desfile que tienen mucho más que ver con el que se hace en Río de Janeiro. Allí una escola no sale a desfilar hasta que no terminó de desfilar la anterior. Eso ocurre porque la escola cuenta una historia desde el comienzo hasta el final de su desfile, y es necesario que la atención del jurado esté centrada en eso. Por esta medida que adoptamos, recibimos muchas críticas, porque la gente se ponía muy ansiosa por ver desfilar al siguiente conjunto, y por el bache que quedaba entre un conjunto y otro. Pero los artistas estaban de acuerdo y sabían por qué el desfile se estaba desarrollando de esa manera. Nosotros pretendimos cuidar la forma auténtica del desfile de Samba, tal cual como se realiza en Río de Janeiro. Son detalles que forman parte de la esencia de ese desfile. Yo soy del palo del candombe, y si el día de mañana veo a unos brasileros tocando candombe con un bombo y un redoblante de samba, me voy a enojar. Nosotros incluimos en el reglamento el hecho de que las escolas no podían presentarse en el desfile tocando el redoblante. Porque originalmente las escolas no usan redoblante, si no que usan la caixa, que es un instrumento parecido pero que tiene un sonido mucho más seco que le da otra riqueza. Actualmente todas las escolas que desfilan en Canelones usan caixa, y eso es un gran logro. De todas formas seguimos teniendo debilidades a nivel del reglamento. De hecho vamos a tener una reunión con las escolas do samba para poder corregir los inconvenientes que hubo a nivel reglamentario. Esto nos sirve para seguir mejorando y el día de mañana tener un desfile de samba con el nivel que se merece. El desfile se realizó en Atlántida y fue un espectáculo hermoso de ver. Sobre todo porque la categoría de escolas do samba es en la que más inversión hay por parte de los conjuntos. Además las distintas escolas incluyen integrantes de otros lados, y eso enriquece mucho el nivel del desfile”.


LA INCLUSIÓN DE LA FIESTA DE LANZAMIENTO DEL CARNAVAL

“Cuando asumimos no queríamos hacer más la elección de reinas del Carnaval, pero en nuestro primer año la terminamos haciendo con otro nombre. Luego decidimos cambiarla por una fiesta de lanzamiento del Carnaval, que permitiera que distintos artistas que forman parte del carnaval canario se conozcan, interactúen entre sí, y trabajen en conjunto. Antes las personas que participaban de la elección de reinas eran elegidas por los municipios. Hoy quienes participan de la fiesta de lanzamiento del carnaval son integrantes de distintos conjuntos, ya sea bailarinas de comparsas, de escolas, etc. Entonces trabajan y ensayan una coreografía, pero saben bailar a diferencia de las personas que participaban en la elección de reinas. La fiesta de lanzamiento del Carnaval finaliza con un fragmento de actuación de los conjuntos ganadores del Carnaval anterior. Anteriormente, cuando se realizaba el evento de las reinas, se alquilaba un hotel en el que las participantes convivían por varios días. Para este año bajamos los costos de producción, y se alquiló un gimnasio municipal en el que los artistas ensayaron diariamente lo que iban a hacer en la fiesta de lanzamiento, y se alquiló una camioneta que los llevaba hasta el gimnasio y luego los devolvía a su casa en su respectiva localidad. Creemos que con esto pudimos recortar gastos innecesarios y emplear todos los recursos económicos pensando en los artistas y en su crecimiento. Además esta modalidad facilitó la integración entre artistas de distintos conjuntos que hoy siguen comunicados entre sí y se han hecho amigos”.

LA IMPORTANCIA DE LA PRUEBA DE ADMISIÓN

“La prueba de admisión para el Concurso de Murgas, Humoristas y Revistas 2019 fue la primera que hicimos de forma cuidada. Porque esta vez no se tomó la prueba asistiendo a los ensayos de cada uno de los conjuntos, si no que tuvo lugar en un escenario que contaba con un sonido determinado y había un jurado. La prueba de admisión para el concurso de escolas do samba también se hizo bajo la modalidad de desfile. Esto simplemente es un filtro. Está feo decirlo, pero es así. Siempre pasa que hay espectáculos que están en calidad de concursar, y hay otros que no. De todas maneras no creo que ese resultado sea lo más importante. Para mi puede haber conjuntos que no pasen la prueba de admisión, pero lo importante es que esos conjuntos se mantengan activos durante el Carnaval. Nosotros reglamentariamente no podemos asignarle tablados y desfiles a esos conjuntos que no superan la prueba de admisión, pero deberían seguir. Porque un conjunto de carnaval aporta mucho a su comunidad y a su barrio. Y el Carnaval es una fiesta que va más allá de un concurso. De todos modos, también es verdad que nosotros apuntamos a que la calidad artística vaya creciendo. Dar una prueba de admisión no solo te permite crecer artísticamente sino que también crecés en lo humano, porque te comprometés con un objetivo determinado, y compartís muchas instancias en un grupo. Quienes no deben dar prueba de admisión son las primeras 5 comparsas canarias del carnaval anterior, las 3 primeras escolas do samba, el conjunto ganador de la categoría de humoristas únicamente en caso de que sea canario, el conjunto ganador de la categoría de revistas si es canario, y las 3 primeras murgas canarias”.

¿QUÉ BALANCE HACÉS DE ESTE CARNAVAL QUE PASÓ?


“Este carnaval ha sido muy bueno, principalmente porque fue al que llegamos más cómodos. En otros carnavales siempre llegábamos apretados en algo. En años anteriores nos pasaba que en donde no teníamos a nadie encargándose de una gestión particular, esas cosas terminaban saliendo a la marchanta. Para este carnaval tuvimos a gente que se encargó exclusivamente de gestionar la parte de los escenarios populares, y eso nos dio oxígeno y mayor libertad para poder atender otras actividades dentro del Carnaval. En el debe quedó el hecho de poder atender mucho más a los corsos. Eso es un tema a resolver para el carnaval que viene. Este año empezamos a sumar gente para que nos diera una mano medio sobre el pucho, por lo que para el año que viene queremos tener resueltas a todas esas cosas con anticipación. Por suerte la gran mayoría de los escenarios fueron gestionados por gente carnavalera, y eso nos dio otro orden y otra tranquilidad para trabajar, porque estamos hablando de gente que conoce su terreno de trabajo. Creo que es el carnaval que ha tenido menos errores en cuanto a la organización, y eso se va a ver reflejado cuando nos sentemos a dialogar y hacer un balance con los conjuntos”.


UN JURADO DE NIVEL


El jurado nos ha dado tremenda mano, y se ha comprometido mucho con los conjuntos. La verdad que este ha sido el año en el que el jurado del Concurso de Murgas, Humoristas y Revistas ha tenido un mejor nivel. Son personas que tienen mucho conocimiento respecto a los rubros que les toca puntuar. En vestuario y maquillaje estuvieron Eugenia Llorens que ha trabajado para Queso Magro y Sociedad Anónima, y Fernando Olita que tiene experiencia en la realización de vestuarios y ha sido muy premiado. En textos e interpretación puntuaron Carlos Melgarejo y Maximiliano Pérez, en voces, arreglos y musicalidad Raúl García y Diego Mutiuzabal. Cualquiera de ellos tiene tremenda sensibilidad y reconoce el proceso humano de cada grupo más allá de lo artístico. Siempre estuvieron rescatando lo positivo de cada propuesta. En el caso del jurado de las llamadas de la costa contamos con Fernando Núñez, el hijo del Lobo, Diego Azambuya y Schubert Pérez, tamborileros canarios que tienen una gran experiencia. Laura Méndez y Gabriela Fernández puntuaron en cuerpo de baile. Son dos vedettes que han formado parte de comparsas grandes del Carnaval como Cuareim 1080. Laura Hernández también formó parte del jurado. Ella tiene una gran trayectoria como mama vieja, y otro de los valores que fue jurado fue Gustavo “Tato” Berlangieri, que en mi opinión de los escoberos jóvenes, es el mejor, y ha integrado comparsas como Yambo Kenia y Cuareim 1080. Son personas en quienes nosotros depositamos nuestra confianza, y además ellos nos asesoran mucho. Por ejemplo, Carlitos Melgarejo es un crá. Él mismo hace las planillas de una manera tan ágil que puntuar parece una tarea mucho más sencilla. Él nos señaló muchas cosas para corregir a nivel del reglamento del concurso. Eso se lo da la experiencia que ha tenido de haber participado del Concurso en el carnaval montevideano, haber sido jurado en el Encuentro de Murga Joven y estar al frente de un conjunto que participa en el Carnaval de las Promesas. Nuestra aspiración es poder mejorar y cada vez llevar a cabo un mejor concurso tanto para los artistas como para el público. Lo bueno es que toda la gente en la que confiamos para ese lugar tan importante como lo es ser jurado tiene transparencia y ética. Después te podrá gustar cómo puntuó o no, pero esas cualidades no faltan”.

¿QUÉ ASPECTOS SE PLANTEAN MEJORAR PARA EL AÑO QUE VIENE?


“Entre otras cosas, nos planteamos poder trabajar mucho con las categorías de humoristas y revistas. Este año nos pasó de ver espectáculos que pueden llegar a tener un potencial tremendo, pero a los que les falta una guía atrás. Sobre todo hemos recibido sugerencias por parte del jurado que nos comunicó que hubo espectáculos que podrían haberse ejecutado de otra manera en su armado, y que de haber sido así, hubieran mejorado mucho su nivel. Vamos a empezar a realizar distintas gestiones para que exista una evolución a nivel general en ambas categorías”.

domingo, 7 de abril de 2019

PÁGINAS DE MOMO 

 MATÍAS BRAVO






El carnaval siempre merodeó por los pasillos de su casa desde que era un niño, y la influencia de una familia tan carnavalera terminó pesando para que aquel gurí que apenas cantaba en su hogar y se dejaba llevar por la timidez, hoy sea una de las voces más disfrutables de nuestra máxima fiesta popular. El destino le tenía un montón de experiencias guardadas, que ha ido transitando en 14 años ininterrumpidos entre Carnaval de las Promesas, el Encuentro de Murga Joven y el Concurso Oficial del Carnaval. Han ido variando las personas que lo han rodeado, y los espectáculos de los que ha tenido la posibilidad de ser parte. Pero lo que aun permanece en él es ese disfrute por el simple y majestuoso hecho de cantar dando vida a un género artístico que ama. Matías Bravo abrió las puertas de su casa, y cedió una hora de su día para mate mediante, charlar sobre el camino que viene recorriendo desde mucho antes de subirse a un escenario por primera vez.


¿CUÁL FUE TU PRIMER CONTACTO CON EL CARNAVAL?

“Obviamente que ir al tablado con mis viejos. En mi familia nadie cantaba, ni nadie salía en carnaval. Pero era la típica casa en la que en febrero de lo único que se podía hablar era de carnaval. Sigue sucediendo hasta hoy. Mi viejo es insoportable (risas). No habla de otra cosa durante febrero, y en el resto del año siempre habla de fútbol. Es el uruguayo ideal, pero que no toma mate, así que es raro. Pero siempre éramos de ir al tablado. Mi viejo siempre me dice: “A vos te salvó el Pinocho Sosa”, porque un día estaba en el Defensor Sporting, y me perdí. Pinocho vio que estaba perdido y me llevó con mis padres, así que gracias a Pinocho Sosa estoy acá dando  esta nota (risas). También éramos de ir al Primero de Mayo, y un poco más de grande arranqué a ir solo al Monumental de Tres Cruces. Hay pila de anécdotas de cuando pasábamos yendo al tablado. Me acuerdo que siendo chiquito una vez un integrante de Antimurga BCG me regaló una mandarina al bajarse del escenario, y también me puso su sombrero. Yo no entendía mucho. Le hablé a mi madre y le pregunté si me podía comer la mandarina, y me dijo que sí (risas)".

¿QUÉ MURGA FUE LA PRIMERA QUE TE SEDUJO?

“Creo que por herencia de mi hermano, que también es muy carnavalero, la primera murga que me sedujo fue Contrafarsa. Aparte mi hermano tenía todos los discos. Después me empezaron a llamar la atención las murgas de la Unión, por esa fuerza que tienen en el canto. Luego me empezó a gustar todo, porque te das cuenta que Contrafarsa tenía un montón de cosas que estaban mortales, y las murgas de La Teja tienen otro montón de cosas que son maravillosas. De todas podés aprender un poco. Incluso esto que me ha pasado en los últimos años, de ir a un título, y luego a otro, y luego a otro, me parece fantástico. Porque más allá de que conocés gente increíble, podés ver las distintas maneras que tienen los diferentes títulos de armar los espectáculos. Te das cuenta que Patos Cabreros no tiene nada que ver con La Gran Muñeca, y que Falta y Resto no tiene nada que ver con ninguna otra murga que haya integrado. Todo eso me parece muy rico”.

¿CUÁNDO TE PICÓ EL BICHITO DE EMPEZAR A SALIR EN EL CARNAVAL DE LAS PROMESAS?

“El bichito no me picó. Yo cantaba muchísimo en casa pero era muy tímido y vergonzoso. Ni siquiera se me pasaba por la cabeza participar del Carnaval de las Promesas. Mi hermana ya había participado sí, y además estaba haciendo Murga Joven. En Promesas ella estaba saliendo en murga La Susodicha. Faltaban gurises, y medio que me impuso la idea de salir. No me quedó otra opción que sumarme. Ese era el último año de ella en Promesas, y yo seguí como por 4 años más en esa murga. La Susodicha tenía un matrimonio atrás que era el que coordinaba todo, y era una murga rodeada de gente muy generosa y cariñosa. Tenían la cabeza esa de “sacamos la murga para que los gurises no estén en otras cosas”. Quizás la murga tenía ciertas falencias en lo artístico, porque no era que nos cantábamos todo, pero había un laburo social muy lindo. Y desde ese momento todos los años he hecho murga. Hoy tengo 26 años. Estamos hablando que han sido 14 años de aprendizaje, de un montón de experiencias, que si no las hubiera vivido hoy sin dudas sería distinto”.

“YO QUIERO IR PA’ TU MURGA”

“Estando en La Susodicha me pasaba que veía a La Zafada y me encantaba. Hasta que en un momento consigo el teléfono de Carlos (Rugnitz) que es el director responsable de la murga. Lo arranqué a atomizar. Me acuerdo que lo llamaba mucho, y le decía “Yo quiero ir pa’ tu murga”. Incluso había avisado en La Susodicha que quería ir para La Zafada, y que iba a hacer todo lo posible para conseguirlo. Arranqué a llamar a Carlos en abril, y la murga empezaba a ensayar más o menos en agosto. Así que imagínate la cantidad de veces que lo llamé. Él me decía “todavía no arrancamos, y no sabemos cuándo vamos a arrancar a ensayar, pero vení un día y vemos”. Un día me dijo que vaya y me fui para Colón, que es el barrio desde el que sale la murga. No tenía ni idea de dónde ensayaba la murga. Me acuerdo que me tomé el 526 y se subió Edén (Iturrioz), que trabaja con La Zafada. Pensé “¡Es mi salvación! ¡Me voy con él! (risas). Lo saludé, me presenté y me fui con él. Ligué como un caballo, porque si no capaz que hasta ahora estaba buscando el local de ensayo de la murga. Me acuerdo que en ese momento me dio vergüenza decirle a Edén que me gustaba la Contrafarsa, y nunca se lo dije, para no quedar como un chupamedias. Me encontré con una murga que ensayaba con una dinámica totalmente distinta. Pasa que Edén es un despegado y nos exigìa pero sabía hasta qué punto, siempre sin propasarse- Después el estilo de la murga te puede gustar o no, pero no es casualidad que de ahí salgan tantos gurises cantando tan bien. En todos estos años han salido chiquilines que se han formado en La Zafada y que cantan o tocan que es un disparate. El gran “culpable” de eso es Edén, y además la murga tiene un respaldo por parte del  grupo de padres que es impresionante. Las veces que he ido a ver ensayos me he encontrado con que sigue existiendo ese ambiente familiar y que nada ha cambiado. Cada año aparecen 3 o 4 chiquitos que son unas bestias cantando. Y ahí te preguntás “¿De dónde salen?”. La Zafada me ha regalado muchas amistades que son divinas. Recuerdo que cuando se incendió mi casa toda la murga fue a darnos una mano. Son cosas de las que no te olvidás más”.

¿CÓMO SE DA TU LLEGADA A FALTA Y RESTO Y CÓMO VIVISTE LA EXPERIENCIA DE SALIR EN LA MURGA?

“Diego Bueno vio un video del ensayo de La Zafada que había grabado su madre, y al verme le preguntó quién era yo. Él salía en Falta y Resto y justo faltaba alguien en la murga para hacer unas giras. Yo jamás había hablado con Diego, no teníamos trato en ese momento. Fue un cambio tremendo porque había arrancado a ensayar con La Zafada para el Carnaval de las Promesas, y al mismo tiempo ensayaba con Falta y Resto. Estando en La Falta no tenía idea de nada, y no tomaba la dimensión de lo que me estaba pasando. Me acuerdo que aprendí mucho, porque La Falta me hizo enfrentarme a un montón de cosas. De repente por un motivo puntual, alguien que cantaba en tal parte no podía cantar, y ahí me decía que yo me encargara de eso. Y esas cosas llegaban a suceder minutos antes de actuar, por más que no habías ensayado la parte que estabas a punto de hacer. La experiencia de tener que resolver en un rato algo que podrías haber ensayado con tiempo te da mucha adrenalina. También en la murga aprendí que el errarle en escena tampoco es tan malo, porque solo no se equivoca el que no hace nada. Tuve que cantar canciones solo, algo que en Promesas nunca me había pasado. Aparte se trataba de un título con peso. De repente me encontraba cantando en otro país, para mucho público. Me acuerdo que en  Argentina era tremendo porque la Falta sigue siendo un fenómeno. Tengo un cariño gigantesco hacia la murga. Entré con 17 años y arranqué a salir del país con la murga, porque jamás había ido al exterior. Me acuerdo que mis viejos antes del primer viaje me fueron a despedir al puerto y gritaban cosas como “Cuiden al nene” (risas). Hice muchos kilómetros con la murga y canté cosas que unos años antes me ponía a escuchar en casa haciendo los deberes del liceo. Al principio el compañero que me llevaba menos edad, me llevaba 10 años. Después entró Leandro (Castro), que es más cercano a mí en edad. El grupo me cuidó mucho. Cuando compartís muchísimos momentos con un grupo, se dan relaciones muy cercanas. Hubo giras en las que convivimos durante más de 20 días. Las giras largas eran muy cansadoras, a veces a los 10 días ya te querías volver. Si el grupo no hubiera sido tan fuerte, capaz que esos momentos eran complicados. Uno de los años que más disfruté con la murga fue el 2015, porque varios ex compañeros de La Zafada se sumaron a La Falta. Entonces te encontrabas en tremenda murga, y encima compartiendo con tus amigos. Además me encantó cómo se encaró el espectáculo ese año, y convivimos ese Carnaval con mucha alegría. Se armó una barra con una mezcla de edades que estaba buenísima. Lo disfrutamos el doble porque en ese año no salieron Raúl (Castro), y el mono (Orlando Da Costa), entonces la responsabilidad era mayor. Cada noche después de las actuaciones en el Teatro de Verano por el concurso, aquello era una fiesta. Fue una experiencia hermosa haber pasado por Falta y Resto”.

LA EXPERIENCIA DE SALIR EN DON TIMOTEO

“En el momento no tomé conciencia de lo que estaba pasando. Capaz que ahora me doy cuenta un poco más. Me iba de La Falta luego de muchos años, y salir de esa zona de confort me daba un poco de miedo. Conocía a muchos compañeros en Don Timoteo, pero solo había salido con Gonzalo Imbert en la murga joven “Che Papusa”. Conocí gente en Timoteo con la que somos como hermanos, y cada vez que nos encontramos nos ponemos al día como dos viejas chusmas, nos extrañamos, y nos decimos que queremos salir juntos de nuevo. Eso es lo bueno que tiene ir saliendo en distintos lugares, porque conocés un montón de gente que te enseña pila. Para ese espectáculo hubo aportes de casi todos los compañeros. Todo el grupo manifestaba su postura frente a lo que se proponía, y eso estaba mortal. Estuvo bueno ver cómo los tipos le dieron un engranaje al espectáculo. Una vez que aparecían los enganches, lo que cantabas tomaba mayor sentido. Te dabas cuenta que todo tenía un que ver. Hubo un laburo importante desde lo escénico con el Pinocho (Pablo Routin), porque no eras un hombre disfrazado de mujer, si no que tenías que ser mujer. En un momento me costó entrar en el personaje porque además estaba acostumbrado a que en Falta y Resto no se trabajaba casi nada la puesta en escena. Hoy por hoy, a raíz de haber estado en Timoteo entiendo el valor y la importancia que tiene la puesta. Me acuerdo que el Pinocho me dijo una vez: “No te salía, en un momento te salió y no volviste más a ser Matías. Para mí que ahora hasta estás yendo al supermercado en personaje”. El armado de ese espectáculo fue un proceso recontra lindo. Además fue el primer año que estaba en una murga que apuntaba mucho al concurso. También nos fue re bien en el concurso y eso le dio como un plus. Fue divino compartir un Carnaval con ese grupo. Por suerte este año varios volvimos a salir juntos en La Gran Muñeca”.

“FUE TREMENDO CAMBIO LLEGAR A LOS PATOS”

“A Patos Cabreros me arrimó Riquelme (Álvaro Denino). Lo adoro, es tremendo murguista con una garganta de fierro. Me encontré en una murga con un estilo completamente distinto. Además el grupo era diferente, ya que solo había salido con Riquelme. Capaz que la murga tenía un mecanismo de laburo que no comparto tanto. No digo que sea mejor o peor, pero era distinto y yo hubiese preferido otro sistema. Fue un año precioso. Se armó una barra tremenda y con gente de ese año siempre surge la típica conversación esa de “hay que verse más seguido”. Fue tremendo cambio llegar a los Patos hasta en el momento de cantar. Los arreglos corales eran totalmente distintos a los de Timoteo. Un montón de cosas que sucedieron en el proceso de ese año, se superaron porque el grupo era muy fuerte. He ligado muy bien con los grupos, y siempre he salido con buena gente”.

¿CÓMO TE SENTÍS HOY INTEGRANDO LA GRAN MUÑECA, Y CÓMO VIVISTE ESTE CARNAVAL 2019?

“La Gran Muñeca es una murga preciosa, en la que es muy lindo salir. Ni dudé en irme para La Muñeca también por el cuadro que se había armado en el que tengo muchos amigos. Este año tuve varios asuntos personales que atender y la murga siempre me bancó la cabeza. Siento que en otro lugar no habrían tenido ese gesto conmigo. Este año falté muchísimo a los ensayos por asuntos importantes, cosa que no me había pasado nunca, porque me pone nervioso faltar, y la murga nunca me reprochó nada. Se labura muchísimo. El Pistola (Mega) es un tipo que todo el tiempo está trabajando para la murga. Son las 8 de la mañana y te llegan mensajes de él mandándote audios de los ensayos para que no te pierdas nada. Después el resultado te puede gustar o no, pero se trabaja mucho. Hay mucha cosa que se hace a pulmón también. Se vive un ambiente familiar en la murga y hay un sentido de pertenencia muy grande. Es una murga que tiene tremenda hinchada, e incluso hay gente que se ha tatuado cosas de La Gran Muñeca. Está divino formar parte de la murga. Pasamos un carnaval precioso”.

¿HAY ALGO QUE ESTÉ PENDIENTE EN TU CARRERA ARTÍSTICA?

“No tengo ni idea. Seguramente lo voy a ir viendo. Capaz que en algún momento arme un proyecto solista con un grupo. Creo que hay un montón de cosas que me restan aprender para encarar eso, porque no solo se trata de cantar bien. Formando parte de la banda de El Alemán me di cuenta de que hay un montón de cosas detrás de lo que simplemente se ve en escena. Por ahora es todo muy incierto, pero seguro dentro de un tiempo tenga más claro qué quiero hacer”.

GRACIAS AL CARNAVAL YO…

“Gracias al carnaval yo soy este Matías. Hay muchas cosas de mi personalidad que se las debo a las experiencias que he vivido en Carnaval. Sin el Carnaval hubiera sido otra persona totalmente diferente. Tendría otra manera de vivir y relacionarme. Seguramente no estaría dando notas. Igual me siguen dando un poco de pudor, pero voy mejorando (risas)”.